{"id":33971,"date":"2016-06-13T18:10:17","date_gmt":"2016-06-13T23:10:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-coste-del-puesto-que-has-alcanzado\/"},"modified":"2016-06-13T18:10:17","modified_gmt":"2016-06-13T23:10:17","slug":"el-coste-del-puesto-que-has-alcanzado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-coste-del-puesto-que-has-alcanzado\/","title":{"rendered":"El coste del puesto que has&nbsp;alcanzado"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a1Cu\u00e1ntas veces queremos tener nosotros un lugar! Un lugar donde encajemos<\/strong>. Un lugar al que pertenezcamos. Que nos d\u00e9 paz y seguridad. Es algo tan humano desear tener un lugar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un sitio propio donde nos identifiquemos. Donde descansar. Una comunidad. Un hogar. Un puesto donde nos reconozcan. Es el anhelo humano. Estamos hechos para el cielo, as\u00ed que ese anhelo de pertenencia s\u00f3lo se saciar\u00e1 del todo cuando lleguemos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora, es verdad, tenemos un poco de peregrinos sin ra\u00edces, un poco de mendigos, un poco de sedientos. Y le pedimos a Jes\u00fas, a veces con bastante inmadurez, que nos d\u00e9 un sitio.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A veces la herida se abre, cuando otros nos recuerdan que no pertenecemos a ning\u00fan sitio. Que no somos de los suyos. Otras veces, alguien cuenta con nosotros y todo merece la pena.<\/strong> Encontramos un lugar en la familia, en la Iglesia, entre los hombres.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el libro <em>Divergentes<\/em> hab\u00eda facciones. Todos ten\u00edan que pertenecer a una. Les daba identidad. Y algunos sufr\u00edan porque ten\u00edan rasgos de varias facciones, y no se identificaban plenamente con una. Estaban perdidos. No encajaban totalmente. En realidad ten\u00edan un alma m\u00e1s grande y m\u00e1s abierta.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En la vida, a veces no s\u00f3lo queremos un lugar, queremos el mejor lugar, el primer sitio. Es la tentaci\u00f3n del coraz\u00f3n<\/strong>. Queremos tener el mejor puesto.\u00a0Desde ni\u00f1os queremos ser los mejores en el colegio. So\u00f1amos con el mejor puesto de trabajo. Deseamos el \u00e9xito.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfEs tan malo en realidad querer hacer las cosas bien, mejor que los otros? Lo tenemos muy metido en el alma desde nuestra infancia cuando nos ense\u00f1aron a competir, a sacar buenas notas, a luchar por vencer obst\u00e1culos en la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Sin orgullo y sin deseo de victoria, no lograr\u00edamos nada en la vida<\/strong>. No es recomendable esa actitud pusil\u00e1nime de aquel que no se esfuerza por lograr \u00e9xitos, de aquel que no lucha por poner al servicio de los hombres sus capacidades, del que oculta sus talentos para no sobresalir demasiado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ser\u00eda absurdo dejar de hacer lo que podemos hacer queriendo ser los \u00faltimos, ocupar los peores lugares. No, no es eso lo que nos pide hoy Jes\u00fas. No quiere nuestra omisi\u00f3n. No quiere que renunciemos a nuestras capacidades, que dejemos de lado nuestro deseo de vencer y hacer bien todo lo que intentamos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ser\u00eda ir contra el talento que Dios ha sembrado en nuestro coraz\u00f3n. Como si no quisi\u00e9ramos destacar en nada y nos abrumase que alguien nos felicitase por lo bien que hacemos ciertas cosas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jes\u00fas no quiere que escondamos el don que nos regala. Pero s\u00ed quiere que no nos obsesionemos con ser los primeros,<\/strong> los mejores, con destacar en todo lo que hacemos, por tener el reconocimiento de todos. Como dec\u00eda el Papa Francisco: \u201cUna b\u00fasqueda desenfrenada por sentirse reconocido\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La tentaci\u00f3n de los primeros puestos nos hace vivir con expectativas poco realistas, exigidos por la vida, por los dem\u00e1s, por las circunstancias<\/strong>. Nos da miedo quedarnos solos si fracasamos en la vida. Preferimos asegurarnos un buen lugar antes que pasar desapercibidos y perder cr\u00e9dito y reconocimiento.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los primeros puestos nos dan prestigio, fama, comodidad, protecci\u00f3n y personas que nos buscan.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Llegamos a una cierta edad en la vida y pensamos que nos corresponde un cierto puesto<\/strong>, un lugar en el escalaf\u00f3n. Que los dem\u00e1s deber\u00edan respetarnos por lo conquistado, por la sabidur\u00eda adquirida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esa exigencia social es cruel. Sobre todo hoy cuando vivimos tanto desempleo, <strong>tantas personas que en la mitad de su vida no tienen trabajo<\/strong>, lo han perdido todo y tienen que volver a comenzar. No han conseguido lo que so\u00f1aban, lo que los dem\u00e1s esperaban de ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nos meten en el coraz\u00f3n desde ni\u00f1os el deseo de la fama, de los logros, de los primeros lugares. Y esa lucha enfermiza a veces nos hace esclavos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y en esa lucha por ser los mejores, \u00bfqu\u00e9 estamos dispuestos a hacer por lograrlo? <strong>\u00bfQu\u00e9 injusticias y abusos permitimos con tal de llegar a destacar por encima de otros?<\/strong> \u00bfEs Jes\u00fas la norma que determina c\u00f3mo act\u00fao a la hora de buscar los primeros lugares?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban \u00a1Cu\u00e1ntas veces queremos tener nosotros un lugar! Un lugar donde encajemos. Un lugar al que pertenezcamos. Que nos d\u00e9 paz y seguridad. Es algo tan humano desear tener un lugar. Un sitio propio donde nos identifiquemos. Donde descansar. Una comunidad. Un hogar. Un puesto donde nos reconozcan. Es el anhelo humano. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-coste-del-puesto-que-has-alcanzado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl coste del puesto que has&nbsp;alcanzado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-33971","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33971\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}