{"id":34058,"date":"2016-06-13T18:13:42","date_gmt":"2016-06-13T23:13:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-ir-mas-alla-de-la-impotencia-ante-el-sufrimiento-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:13:42","modified_gmt":"2016-06-13T23:13:42","slug":"como-ir-mas-alla-de-la-impotencia-ante-el-sufrimiento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-ir-mas-alla-de-la-impotencia-ante-el-sufrimiento-2\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo ir m\u00e1s all\u00e1 de la impotencia ante el&nbsp;sufrimiento"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy en el Evangelio Jes&uacute;s muestra su&nbsp;compasi&oacute;n por aquellos que tienen hambre. No s&eacute; si el desconcierto es m&aacute;s de la gente que come o de los ap&oacute;stoles a los que pidi&oacute; que buscasen algo de comer.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s siempre rompe esquemas. A Jes&uacute;s le da igual el orden de prioridades. &iquest;Qu&eacute; ver&iacute;a &Eacute;l al levantar la mirada? La mirada lo cambia todo. Cuando levanto la mirada soy capaz de conmoverme por lo que le sucede delante de m&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero, &iexcl;cu&aacute;ntas veces no la levanto! Sigo de largo. Me miro a m&iacute; mismo. <strong>Miro mi m&oacute;vil. Mis preocupaciones, mis temas. Jes&uacute;s mir&oacute; a los hombres y se conmovi&oacute;. Vio el hambre y la sed, la soledad y el miedo<\/strong>.&nbsp;Es compasivo. Se acerca. &Eacute;l necesita que yo tambi&eacute;n sea compasivo.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s busca que sus disc&iacute;pulos den de comer a tantos.&nbsp;Quiere que ellos desarrollen esa mirada de misericordia. Quiere que sean compasivos. Pero ellos no tienen nada, s&oacute;lo unos panes y unos peces.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchas veces he pensado en esta escena. Jes&uacute;s buscando a los disc&iacute;pulos para que den de comer a tantos hombres. Son demasiados. Es demasiado poco el pan. Ellos son pobres. No tienen tanto. Me conmueve.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pienso en todos ellos intentando pensar una soluci&oacute;n<\/strong>. &iquest;Por qu&eacute; no los desped&iacute;a para que fueran tranquilamente a sus casas y pasaran la noche? Parece exagerado intentar dar de comer a tantos hombres. &iquest;Con qu&eacute; fin?<br \/> &nbsp;<br \/> Alguno pensar&iacute;a que el coraz&oacute;n del hombre no es agradecido. Al d&iacute;a siguiente se habr&iacute;an olvidado. Era innecesario. &iquest;Para qu&eacute; tanto esfuerzo?<br \/> &nbsp;<br \/> De repente aparece un ni&ntilde;o con unos panes y unos peces, y los ofrece. Como si con eso estuviera resuelto el problema. Me gusta la ingenuidad del ni&ntilde;o que trae su tesoro pensando que con eso ser&aacute; suficiente. &Eacute;l no lo sabe en el fondo, pero s&iacute; basta. Los disc&iacute;pulos lo ver&iacute;an absurdo.<br \/> &nbsp;<br \/> Este Evangelio siempre me conmueve:&nbsp;\u201c<em>Felipe le contest&oacute;: &#8211; Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco. Entonces intervino otro de sus disc&iacute;pulos, Andr&eacute;s, el hermano de Sim&oacute;n Pedro, diciendo: &#8211; Aqu&iacute; hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces; pero &iquest;qu&eacute; es esto para tanta gente?<\/em>\u201d.&nbsp;Jn 6, 5-11.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El ni&ntilde;o ve m&aacute;s que los disc&iacute;pulos<\/strong>. Jes&uacute;s ve m&aacute;s que ellos. <strong>En la vida me pasa a veces. No veo m&aacute;s all&aacute; de mi problema, de mi miedo, del hambre y la sed. No creo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez a m&iacute;, como a los disc&iacute;pulos, me falta esa mirada pura e ingenua de los ni&ntilde;os. Me quedo tantas veces en lo pr&aacute;ctico. Me desborda la dimensi&oacute;n del problema, el n&uacute;mero de personas aquella tarde.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Veo el hambre y la sed del mundo y me encuentro desbordado<\/strong>. Me conmueve tanto dolor, tanta hambre. <strong>No puedo calmar la sed ni el hambre, s&oacute;lo tengo unos panes y unos peces. Mi poco tiempo, mi vida breve.<\/strong> &iquest;Qu&eacute; puedo hacer yo?<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso que, tal vez, no hago lo suficiente. Pero luego llego a concluir que nunca ser&aacute; suficiente. Ni con todo el pan del mundo, ni con todo el tiempo del mundo. No bastar&iacute;a. <strong>En ocasiones eso me quita la paz<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Me conmov&iacute;a este a&ntilde;o una mujer que lloraba en confesi&oacute;n al ver tanto dolor en el mundo. Sufr&iacute;a, se sent&iacute;a impotente. Me conmovi&oacute; su alma grande y sensible. Porque cuando el alma es grande es capaz de sufrir con el que sufre y compadecerse con el que lo pasa mal.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez yo no lloro. Pero me conmueve mi impotencia. Pienso en ese ni&ntilde;o que no ten&iacute;a tampoco suficiente. Pero dio lo que ten&iacute;a. Pienso en los ap&oacute;stoles con sus manos vac&iacute;as desbordados al ver tanta gente. Ni Andr&eacute;s, ni Felipe, sab&iacute;an qu&eacute; hacer. Pedro callaba. Ninguno pod&iacute;a responder a Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l miraba enternecido a sus hijos. Seguro que en su coraz&oacute;n se conmov&iacute;a ante la ingenuidad de los ap&oacute;stoles, ante su inocencia, ante su torpeza.&nbsp;<strong>&Eacute;l era Dios y s&iacute; pod&iacute;a multiplicar esos panes y esos peces.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy en el Evangelio Jes&uacute;s muestra su&nbsp;compasi&oacute;n por aquellos que tienen hambre. No s&eacute; si el desconcierto es m&aacute;s de la gente que come o de los ap&oacute;stoles a los que pidi&oacute; que buscasen algo de comer. &nbsp; Jes&uacute;s siempre rompe esquemas. 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