{"id":34067,"date":"2016-06-13T18:14:06","date_gmt":"2016-06-13T23:14:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/novena-a-la-virgen-del-carmen-dia-tercero\/"},"modified":"2016-06-13T18:14:06","modified_gmt":"2016-06-13T23:14:06","slug":"novena-a-la-virgen-del-carmen-dia-tercero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/novena-a-la-virgen-del-carmen-dia-tercero\/","title":{"rendered":"Novena a la Virgen del Carmen: D\u00eda&nbsp;Tercero"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Orden de los Carmelitas<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En escucha de la Palabra<\/strong>: El Nacimiento (Lc 2, 1-20)<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por aquellos d&iacute;as sali&oacute; un edicto de C&eacute;sar Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subi&oacute; tambi&eacute;n Jos&eacute; desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Bel&eacute;n, por ser &eacute;l de la casa y familia de David, para empadronarse con Mar&iacute;a, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban all&iacute;, se le cumplieron los d&iacute;as del alumbramiento y dio a luz a su hijo primog&eacute;nito, lo envolvi&oacute; en pa&ntilde;ales y lo acost&oacute; en un pesebre, porque no ten&iacute;an sitio en el albergue.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hab&iacute;a en la misma comarca unos pastores, que dorm&iacute;an al raso y vigilaban por turno durante la noche su reba&ntilde;o. Se les present&oacute; el &aacute;ngel del Se&ntilde;or, la gloria del Se&ntilde;or los envolvi&oacute; en su luz y se llenaron de temor. El &aacute;ngel les dijo: &quot;No tem&aacute;is, pues os anuncio una gran alegr&iacute;a, que lo ser&aacute; para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Se&ntilde;or; y esto os servir&aacute; de se&ntilde;al: encontrar&eacute;is un ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales y acostado en un pesebre.&quot; Y de pronto se junt&oacute; con el &aacute;ngel una multitud del ej&eacute;rcito celestial que alababa a Dios diciendo:<br \/> &quot;Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes &eacute;l se complace.&quot;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando los &aacute;ngeles, dej&aacute;ndoles, se fueron al cielo, los pastores se dec&iacute;an unos a otros: &quot;Vamos a Bel&eacute;n a ver lo que ha sucedido y el Se&ntilde;or nos ha manifestado.&quot; Fueron a toda prisa y encontraron a Mar&iacute;a y a Jos&eacute;, y al ni&ntilde;o acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les hab&iacute;an dicho acerca de aquel ni&ntilde;o; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les dec&iacute;an. Mar&iacute;a, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su coraz&oacute;n. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que hab&iacute;an o&iacute;do y visto, tal como se les hab&iacute;a dicho.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Reflexi&oacute;n<\/strong>: El evangelista Lucas nos transmite el gesto cari&ntilde;oso y materno de Mar&iacute;a que envuelve en pa&ntilde;ales al peque&ntilde;o Jes&uacute;s. Un gesto que toda Madre ha hecho, en se&ntilde;al de protecci&oacute;n y de cuidado. Tambi&eacute;n nosotros somos revestidos con el vestido de Mar&iacute;a, nuestra Madre y Hermana: a trav&eacute;s del Escapulario Ella cuida de nosotros y nos protege. Nos envuelve con su manto para hacernos crecer fuertes y robustos en la escuela de su Hijo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Oraci&oacute;n<\/strong>: Virgen Madre, que envolviste en pa&ntilde;ales a tu Hijo Jes&uacute;s, ens&eacute;&ntilde;anos a ser siempre peque&ntilde;os para nos dejemos &quot;llevar en brazos&quot; del buen Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Virgen Madre, que envolviste en pa&ntilde;ales a tu Jes&uacute;s, ay&uacute;danos a revestirnos de tu Hijo, para que seamos cada d&iacute;a signo del amor de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Virgen Mar&iacute;a, Esplendor del Cielo, cob&iacute;janos a todos bajo tu manto.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Me comprometo<\/strong>&nbsp;a revestirme del Escapulario para testimoniar tambi&eacute;n externamente mi amor a Jes&uacute;s y a Mar&iacute;a. Sobre todo quiero que el Escapulario me recuerde el vivir cada d&iacute;a en la escuela de Jes&uacute;s, a ejemplo de Mar&iacute;a.<br \/><em>Flor del Carmelo<br \/> Vi&ntilde;a florida<br \/> Esplendor del cielo<br \/> Virgen fecunda singular.<\/em><br \/><em>Madre tierna<br \/> Intacta de hombre&nbsp;<br \/> A los carmelitas&nbsp;<br \/> Proteja tu nombre<br \/> &iexcl;Estrella del mar!<\/p>\n<p align=\"justify\"> <strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/ocarm.org\/es\/content\/event\/tercer-dia-novena-virgen-carmen\">Art&iacute;culo<\/a> publicado por la Orden de los Carmelitas<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Orden de los Carmelitas En escucha de la Palabra: El Nacimiento (Lc 2, 1-20) Por aquellos d&iacute;as sali&oacute; un edicto de C&eacute;sar Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. 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