{"id":34070,"date":"2016-06-13T18:14:12","date_gmt":"2016-06-13T23:14:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-dios-ve-tus-limites-y-errores-quizas-te-sorprenda-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:14:12","modified_gmt":"2016-06-13T23:14:12","slug":"como-dios-ve-tus-limites-y-errores-quizas-te-sorprenda-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-dios-ve-tus-limites-y-errores-quizas-te-sorprenda-2\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo Dios ve tus l\u00edmites y errores (quiz\u00e1s te sorprenda&#8230;)"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Dios nos ama con una infinita ternura. Eso es lo m&aacute;s importante, como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cEl amor es siempre la llave m&aacute;gica que abre el coraz&oacute;n del hombre\u201d<a name=\"14e664f40ab1d39f__ftnref1\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14e664f40ab1d39f__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos empuja por los caminos. Nos llama sobre las aguas para que nos acerquemos hasta &Eacute;l confiando en nuestras fuerzas, en sus fuerzas. Nos espera cuando huimos en la direcci&oacute;n equivocada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tiene su amor la llave de nuestra alma.<\/strong>&nbsp;Jes&uacute;s nos conoce tan bien, que est&aacute; a la vuelta de la esquina por donde sabe que vamos a ir. Porque conoce nuestros pasos, porque nos ama desde el seno materno.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No se indigna con nuestras decisiones irresponsables<\/strong>.&nbsp;<strong>Espera con infinita paciencia<\/strong>. Y sabe que siempre de nuevo podemos volver a encontrarnos. No se baja de mi barca aunque yo quiera quedarme solo. No se aleja de mis pasos aunque yo corra por los caminos.<br \/> &nbsp;<br \/> Conf&iacute;a con un amor infinito en la belleza que un d&iacute;a escondi&oacute; detr&aacute;s de mis ojos. Y se entusiasma como un ni&ntilde;o al ver todo lo que consigo con los dones que &Eacute;l mismo me ha dado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me abraza cuando me rebelo. Me consuela cuando me desespero. Y vuelve a creer en m&iacute; cuando yo mismo no creo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hoy miro mi vida con paz, mi coraz&oacute;n herido.<\/strong>&nbsp;Conf&iacute;o porque &Eacute;l conf&iacute;a y creo porque &Eacute;l cree<strong>. &iquest;Cu&aacute;les son mis fuerzas? &iquest;Cu&aacute;les mis debilidades? &iquest;Qu&eacute; rumbo siguen mis pasos?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Miramos nuestra debilidad y no nos desanimamos. La fuerza est&aacute; en mi debilidad.<\/strong>&nbsp;Estas palabras de Pablo siempre me conmueven: \u201c<em>Para que no tenga soberbia me han metido una espina en la carne: un &aacute;ngel de Satan&aacute;s que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Se&ntilde;or verme libre de &eacute;l; y me ha respondido: &#8211; Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad. Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque as&iacute; residir&aacute; en m&iacute; la fuerza de Cristo. Porque, cuando soy d&eacute;bil, entonces soy fuerte<\/em>\u201d. 2 Corintios 12, 7-10.<br \/> &nbsp;<br \/> Me glor&iacute;o, me alegro en mi debilidad. Si soy d&eacute;bil soy fuerte. Si fracaso no me turbo. Al aceptar mis debilidad dejo que la luz de mi ideal, la luz de la fuerza que brilla en mi interior, me levante y me permita ponerme de nuevo manos a la obra.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando me muestro ante &Eacute;l necesitado, Dios entra por la grieta que deja abierta mi debilidad<\/strong>. Se alza por encima del muro que se derrumba en mi torpeza.<br \/> &nbsp;<br \/> Me cuesta pensar que Mar&iacute;a se alegre s&oacute;lo cuando le traigo mis peque&ntilde;os logros. La cartilla llena de buenas notas y &eacute;xitos. Esas torpes haza&ntilde;as de los ni&ntilde;os cuando les entregan a sus padres sus garabatos.<br \/> &nbsp;<br \/> Piensan que son obras de arte. Y sus padres les hacen ver que son los mejores dibujos nunca antes pintados. Les animan a seguir pintando garabatos. Son los garabatos que m&aacute;s alegran.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios se asombra ante mis torpes obras. Y se alegra tambi&eacute;n con mis fracasos y heridas.&nbsp;<\/strong>Con la sangre en mis rodillas. Con el pantal&oacute;n roto y sucio despu&eacute;s de la batalla de la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso&nbsp;<strong>se lo entrego todo a Mar&iacute;a lanz&aacute;ndolo a lo alto. Ella, milagros de esta vida, lo transforma en gracias<\/strong>&nbsp;que regala a manos llenas. Y no me las regala a m&iacute;, como si ello fuera parte del intercambio, parte de la justicia. No, no funciona as&iacute;. Ella se las regala a quien cree que las necesita m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta el intercambio.&nbsp;<strong>Mi debilidad a cambio de gracias para otros<\/strong>. Lo que era sucio y pobre, lo que estaba vac&iacute;o y roto, se convierte en fuente de vida para aquel que lo recibe. Me encanta esa imagen.&nbsp;<strong>Dios da sin haber hecho nada para merecerlo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Mi aspiraci&oacute;n al ideal brota de un coraz&oacute;n roto, enfermo, fr&aacute;gil. Pienso que mi barca es una barca rota. No es un trasatl&aacute;ntico capaz de surcar grandes mares. No lograr&eacute; con &eacute;l dar la vuelta a ning&uacute;n mundo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mi barca est&aacute; rota. Entra el agua. Y Jes&uacute;s est&aacute; en ella.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Dios nos ama con una infinita ternura. Eso es lo m&aacute;s importante, como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cEl amor es siempre la llave m&aacute;gica que abre el coraz&oacute;n del hombre\u201d[1]. &nbsp; Nos empuja por los caminos. 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