{"id":34078,"date":"2016-06-13T18:14:30","date_gmt":"2016-06-13T23:14:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-consejos-para-enfrentar-la-muerte-de-forma-cristiana\/"},"modified":"2016-06-13T18:14:30","modified_gmt":"2016-06-13T23:14:30","slug":"10-consejos-para-enfrentar-la-muerte-de-forma-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-consejos-para-enfrentar-la-muerte-de-forma-cristiana\/","title":{"rendered":"10 consejos para enfrentar la muerte de forma&nbsp;cristiana"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: pildorasdefe.net<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La muerte nos asusta a todos; vernos indefensos y fr&aacute;giles nos genera incertidumbre, preguntas, malestar. Muchas veces, evadiendo el tema, decimos que a&uacute;n nos falta mucho para ese d&iacute;a, que no nos preocupa y cuando alguien nos toca el tema lo desviamos. En realidad, lo que estamos llamados a hacer es entender el verdadero sentido de la muerte, y para ello debemos revisar los siguientes aspectos que nos dar&aacute;n una visi&oacute;n cristiana de la misma<br \/> &nbsp;<br \/><strong>1. Recurrir a los sacramentos: Unci&oacute;n de los enfermos, confesi&oacute;n y comuni&oacute;n.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando este momento se acerca se debe procurar dejar este mundo libre de cargas y pecados, recibir la unci&oacute;n de los enfermos, confesarse y comulgar. De esta forma, al llegar la muerte, ser&aacute; el encuentro con Cristo, que como Buen Pastor acompa&ntilde;a a sus ovejas. Debemos procurar que si un ser querido o vecino se encuentra en esta situaci&oacute;n, ayudemos buscando o avis&aacute;ndole a un sacerdote cercano para que vaya a visitar al enfermo y pueda irse en gracia de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Recordemos personalmente buscar vivir en comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or, cumplir sus mandamientos y confesarnos y comulgar con frecuencia por amor a nuestro Dios y considerando que la propia muerte puede sobrevenirnos cuando menos lo esperamos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>2. Comprender que la muerte es un estado liberador.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cristo quiso liberarnos con amor y entrega. Al resucitar, &Eacute;l venci&oacute; a la muerte y nosotros debemos vivirla comprendiendo que un ciclo terreno termina e inicia el tiempo de gracia al lado de Dios y su corte celestial. Recordemos que la muerte y resurrecci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or nos permite que compartamos con &Eacute;l la vida eterna. Jes&uacute;s nos dice: \u201cYo soy la Resurrecci&oacute;n y la Vida. El que cree en m&iacute;, aunque muera, vivir&aacute;; y todo el que vive y cree en m&iacute;, no morir&aacute; jam&aacute;s\u201d (Juan 11, 25-26)<br \/><strong>&nbsp;<br \/> 3. Entender que la muerte no es un castigo sino la entrada a la vida eterna.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La muerte entr&oacute; al mundo para purificar el pecado que heredamos de nuestros primeros padres, todos estamos convocados a ir con el Creador de la vida y entregar cuentas de c&oacute;mo hemos vivido en esta tierra. No necesariamente la enfrentaremos cuando estemos enfermos o ancianos, ser&aacute; cuando se nos llame al encuentro con Dios Padre, quiz&aacute;s en el momento menos esperado. Nuestra esperanza y alegr&iacute;a es Cristo quien nos ha redimido: \u201cPorque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jes&uacute;s, nuestro Se&ntilde;or\u201d (Romanos 6,23)<br \/><strong>&nbsp;<br \/> 4. Conservemos con amor el recuerdo de nuestros seres queridos que han partido.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Si bien ya no est&aacute;n f&iacute;sicamente con nosotros, todas sus ense&ntilde;anzas y los momentos compartidos viven en nuestros corazones, honremos siempre su memoria como un tesoro invaluable que nos acompa&ntilde;ar&aacute; en nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>5. Acompa&ntilde;ar, aconsejar y ayudar a los familiares de quien ha fallecido.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando se ha perdido a alguien, generalmente nos refugiamos en la soledad, el llanto y el silencio, la depresi&oacute;n, la inapetencia y el estr&eacute;s. Nuestra tarea cristiana es acompa&ntilde;ar, aconsejar y ayudar a los familiares, recordarle con alegr&iacute;a, procurando que se distraigan y vean en la muerte no un fin, sino un continuar en el amor de Dios, que tiene preparado un lugar para cada uno de nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>6. Evitemos caer en depresiones prolongadas, busquemos ayuda y soporte espiritual.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Aunque nos duele que un ser querido haya partido y sentimos un vac&iacute;o en ese tiempo y espacio que compart&iacute;a con nosotros, hay que evitar caer en depresiones prolongadas, primeramente porque sabemos que a quien se ha ido no le hubiese gustado vernos as&iacute;, y segundo, porque contamos con la esperanza cristiana de que, quien ha cre&iacute;do y vivido en el Se&ntilde;or, tiene vida eterna en &Eacute;l. Si nos es dif&iacute;cil levantarnos del duelo, busquemos ayuda en un sacerdote o director espiritual para sobrellevar el dolor, ser&aacute; muy &uacute;til.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: pildorasdefe.net La muerte nos asusta a todos; vernos indefensos y fr&aacute;giles nos genera incertidumbre, preguntas, malestar. Muchas veces, evadiendo el tema, decimos que a&uacute;n nos falta mucho para ese d&iacute;a, que no nos preocupa y cuando alguien nos toca el tema lo desviamos. 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