{"id":34097,"date":"2016-06-13T18:15:16","date_gmt":"2016-06-13T23:15:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuerpo-es-sagrado-lo-cuidas-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:15:16","modified_gmt":"2016-06-13T23:15:16","slug":"el-cuerpo-es-sagrado-lo-cuidas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuerpo-es-sagrado-lo-cuidas-2\/","title":{"rendered":"El cuerpo es sagrado, \u00bflo&nbsp;cuidas?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A veces lo m&aacute;s humano es lo m&aacute;s sagrado.<\/strong> Su humanidad, que podemos tocar, recibir, mirar, es el signo de amor m&aacute;s grande de un Dios escondido en lo peque&ntilde;o. De un Dios que se hizo caminante, uno de nosotros, para tomarnos. Para hablarnos con voz humana del amor de Dios. Para tocarnos, con manos humanas, y mostrarnos las caricias de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos entrega su cuerpo. Ese cuerpo que am&oacute; de forma tan humana. Con el que acarici&oacute; y abraz&oacute;. Mir&oacute; y acogi&oacute;. Ahora lo entrega. Se entrega a s&iacute; mismo. Su cuerpo y su sangre. Poco despu&eacute;s se har&aacute; realidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo insultar&aacute;n, lo golpear&aacute;n, lo arrastrar&aacute;n bajo el peso del madero. Su cuerpo destrozado. Su sangre derramada hasta la &uacute;ltima gota. Al final brot&oacute; agua del costado abierto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s ama nuestra carne. Ama nuestro cuerpo.<\/strong> Y se queda en ese cuerpo para que tengamos un alimento permanente. Su cuerpo es verdadera comida. Su sangre es verdadera bebida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cada vez que comulgamos nos asemejamos en algo m&aacute;s a Jes&uacute;s<\/strong>. Es el misterio de la comuni&oacute;n. Nos hacemos uno con Cristo. Nos parecemos m&aacute;s a &Eacute;l. El sacerdote, cada eucarist&iacute;a, pronuncia estas palabras. Lo hacemos con asombro, conmovidos al experimentar nuestra peque&ntilde;ez y la grandeza de lo que ocurre.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos hacemos otros Cristos, conociendo la desproporci&oacute;n que hay entre nuestra vida y la de Cristo. No es una representaci&oacute;n. <strong>Es real, vuelve a ocurrir. Es el momento en el que m&aacute;s nos parecemos a Cristo<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos cuesta entenderlo. Nos vemos tan humanos. Como &Eacute;l estamos dispuestos a entregar el cuerpo y el alma. Hasta la &uacute;ltima gota de nuestra vida. Como lo hizo Jes&uacute;s por los caminos de su tierra. No escatim&oacute; el tiempo ni el esfuerzo.<br \/> &nbsp;<br \/> Se dio por entero en su vida a los m&aacute;s pobres, a los enfermos, a los m&aacute;s necesitados. Vivi&oacute; desgast&aacute;ndose sin miedo, sin l&iacute;mites. De esa forma tan exagerada que tiene Dios para amarnos. <strong>Jes&uacute;s, am&aacute;ndonos en su cuerpo, dignific&oacute; nuestro cuerpo humano<\/strong>. Lo hizo en la vida. Y lo hace de nuevo en esta &uacute;ltima cena. Le da un valor eterno a nuestro cuerpo caduco.<br \/> &nbsp;<br \/> Como le&iacute;a el otro d&iacute;a, lo importante es que somos cuerpo: \u201cNo es que vivas en un cuerpo o que tengas un cuerpo, es que eres cuerpo. <strong>Tienes un yo cuerpo que necesita que lo atiendas, lo escuches, lo quieras, lo respetes<\/strong>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14dc5e2d2de57e31__ftn7\" title=\"\">[7]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Somos cuerpo. No tenemos un cuerp<\/strong>o. Somos esa imagen que los dem&aacute;s ven. &iexcl;Qu&eacute; importante cuidar y respetar la dignidad de mi cuerpo y del cuerpo de las personas a las que quiero! <strong>Respetar las se&ntilde;ales que da mi cuerpo. Respetar el cuerpo de las personas a las que queremos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuidarme en mi cuerpo cuando est&aacute; cansado, cuando sufre, cuando est&aacute; herido. Cuidar y dignificar el cuerpo de los hombres a los que a veces no sabemos amar bien. <strong>El cuerpo es sagrado<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s consagra nuestro cuerpo. Lo hace divino con su vida, con su presencia cada d&iacute;a entre nosotros. Jes&uacute;s fue cuerpo y quiso quedarse en su cuerpo. Se am&oacute; a s&iacute; mismo en su cuerpo para que aprendi&eacute;ramos nosotros a amarnos en nuestro cuerpo limitado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; importante es cuidar nuestro cuerpo para poder entregarlo sin l&iacute;mites! &iexcl;Qu&eacute; importante valorar lo humano en nuestra vida!<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces despreciamos lo humano, las necesidades de mi cuerpo. Sobrevaloramos lo espiritual<\/strong>. Como si lo &uacute;nico sagrado de nuestra vida tuviera que ver con el alma. No, Jes&uacute;s parti&oacute; su cuerpo para que aprendi&eacute;ramos a entregar el nuestro.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo humano es sagrado en Jes&uacute;s.<\/strong> As&iacute; deber&iacute;a ser en nuestra vida. Todo lo humano tiene que ver con Dios. Todas mis necesidades humanas. Todo se lo entrego a Dios. <strong>Todo tiene que ver con &Eacute;l.<\/strong> &iexcl;Qu&eacute; importante valorar todo lo humano de mi vida!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces lo m&aacute;s humano es lo m&aacute;s sagrado. Su humanidad, que podemos tocar, recibir, mirar, es el signo de amor m&aacute;s grande de un Dios escondido en lo peque&ntilde;o. De un Dios que se hizo caminante, uno de nosotros, para tomarnos. Para hablarnos con voz humana del amor de Dios. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuerpo-es-sagrado-lo-cuidas-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl cuerpo es sagrado, \u00bflo&nbsp;cuidas?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34097","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34097"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34097\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}