{"id":34156,"date":"2016-06-13T18:17:26","date_gmt":"2016-06-13T23:17:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-resucitado-una-presencia-mas-fuerte-que-nuestras-dudas-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:17:26","modified_gmt":"2016-06-13T23:17:26","slug":"cristo-resucitado-una-presencia-mas-fuerte-que-nuestras-dudas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cristo-resucitado-una-presencia-mas-fuerte-que-nuestras-dudas-2\/","title":{"rendered":"Cristo resucitado, una presencia m\u00e1s fuerte que nuestras&nbsp;dudas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La alegr&iacute;a es el signo de la Pascua. Los disc&iacute;pulos comparten la alegr&iacute;a de Jes&uacute;s vivo: \u201c<em>En aquel tiempo, contaban los disc&iacute;pulos lo que les hab&iacute;a pasado por el camino y c&oacute;mo hab&iacute;an reconocido a Jes&uacute;s al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jes&uacute;s en medio de ellos y les dice: &#8211; Paz a vosotros<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s sale al encuentro de los disc&iacute;pulos que van camino de Ema&uacute;s, huyendo, separ&aacute;ndose de los amigos con los que han compartido su vida. Cuando pensaban que todo se hab&iacute;a acabado, se disgregaron. Volvieron a lo de antes, a lo de siempre.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s llega de nuevo a sus vidas y ellos no lo dudan, vuelven con los disc&iacute;pulos. Con los suyos. Se re&uacute;nen en Jerusal&eacute;n. Vuelven al hogar donde est&aacute;n los que vivieron el mismo amor por Jes&uacute;s. Donde estar&iacute;a Mar&iacute;a. Vuelven a su madre, a sus hermanos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s est&aacute; vivo y eso los une.<\/strong> Todos cuentan atropelladamente lo que han visto. Llegan y cuentan. Comparten lo que ha sucedido. <strong>Se quitar&iacute;an la palabra los unos a los otros.<\/strong> Relatar&iacute;an los hechos con pasi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Vibrar&iacute;an al recordar que Aquel que hab&iacute;a muerto ahora estaba vivo. No dar&iacute;an cr&eacute;dito a lo ocurrido. <strong>Llorar&iacute;an de alegr&iacute;a. Lo reconocieron al partir el pan<\/strong>. Ardi&oacute; su coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s va juntando a sus ovejas. Ha salido a buscar a cada una a los caminos. Va reuniendo a los suyos. <strong>Entre la resurrecci&oacute;n y la Ascensi&oacute;n Jes&uacute;s va apareci&eacute;ndose a cada uno<\/strong>. Estos d&iacute;as est&aacute;n llenos de encuentros, de esperas, de alegr&iacute;a, de sorpresa.<br \/> &nbsp;<br \/> Llega a los que m&aacute;s ama. Siempre me conmueve esa presencia silenciosa del resucitado. No llega a las grandes multitudes para que crean, para que se den cuenta de que era verdad lo que dec&iacute;a. <strong>Llega a los suyos. Por amor. Por elecci&oacute;n personal<\/strong>. Con ternura, con cuidado, dici&eacute;ndoles que no teman, que es &Eacute;l, que no se asusten, que se alegren.<br \/> &nbsp;<br \/> Les da la paz que necesitan. Los consuela. <strong>&iexcl;Cu&aacute;nta alegr&iacute;a para Jes&uacute;s! &iexcl;Cu&aacute;nta alegr&iacute;a para sus disc&iacute;pulos! Los que se aman vuelven a estar juntos.<\/strong> La muerte no los ha podido separar.<br \/> &nbsp;<br \/> Mientras se cuentan hoy lo que ha ocurrido, Jes&uacute;s vuelve a aparecerse en medio de ellos. Me conmueve este momento. <strong>Jes&uacute;s les da su paz. Tal vez les faltaba paz todav&iacute;a<\/strong>. La semana pasada se la da hasta tres veces. Hoy vuelve a darles la paz.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Por qu&eacute; ser&aacute; que se nos escapa tan r&aacute;pidamente la paz del coraz&oacute;n?<\/strong> Nos asusta el futuro. Nos llenamos de intranquilidad f&aacute;cilmente. A veces un simple comentario nos quita la paz. O una persona que nos importuna. O un recuerdo que vuelve a hacerse presente.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Tengo paz en mi coraz&oacute;n? <strong>&iquest;De d&oacute;nde procede la paz que tengo?<\/strong> Hoy todo el mundo desea tener paz. Muchos especialistas ofrecen cursos para tener paz. El orden de tu casa. La rutina en la alimentaci&oacute;n. Los h&aacute;bitos que tenemos. Todo se ve como un camino para vivir en paz. Vivir tranquilos sin que nos perturben. Sin que nos inquieten.<br \/> &nbsp;<br \/> La vida de Jes&uacute;s entre los hombres no fue pac&iacute;fica. Me impresiona c&oacute;mo iba Jes&uacute;s de una aldea a otra sanando, predicando, perdonando pecados, echando demonios. No ten&iacute;a momentos de paz y &Eacute;l mismo se preocupaba porque sus disc&iacute;pulos no descansaban.<br \/> &nbsp;<br \/> En una ocasi&oacute;n les obliga a meterse en la barca mientras &Eacute;l desped&iacute;a a la gente (Mc 6). Quiere que los suyos descansen. Como hoy al entrar en la sala donde est&aacute;n reunidos. Pero Jes&uacute;s no tuvo una vida pac&iacute;fica. Por lo menos esos a&ntilde;os de vida p&uacute;blica que mejor conocemos.<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros s&iacute; quisi&eacute;ramos tener paz siempre. El otro d&iacute;a le&iacute;a una descripci&oacute;n de la serenidad: \u201c<strong><em>Pertenece a la serenidad la disponibilidad para el sufrimiento<\/em><\/strong><em>. Serenidad no significa que se tiene y se goza la propia paz. Se est&aacute; dispuesto a dejarse conducir por Dios en la apretura. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La alegr&iacute;a es el signo de la Pascua. 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