{"id":34174,"date":"2016-06-13T18:17:57","date_gmt":"2016-06-13T23:17:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/resucitar-es-vivir-de-otra-manera\/"},"modified":"2016-06-13T18:17:57","modified_gmt":"2016-06-13T23:17:57","slug":"resucitar-es-vivir-de-otra-manera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/resucitar-es-vivir-de-otra-manera\/","title":{"rendered":"Resucitar es vivir de otra&nbsp;manera"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Este domingo Jes&uacute;s abre la puerta de la muerte. Descorre el velo ya roto. Rompe las sombras con su luz. Es la noche santa en la que se desgarra la esperanza y se salva la vida de los que han visto la muerte.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la noche en la que las estrellas son m&aacute;s poderosas que la oscuridad. Sostienen el cielo, abren el camino al cielo. Es la noche del agua que purifica el coraz&oacute;n, limpia las heridas, sostiene a los ca&iacute;dos en un mar cuya profundidad se hace eterna.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es la noche en la que los pecados son lavados por la misericordia, el rencor es olvidado, el dolor desaparece<\/strong>. Es la noche de la vida cuando la muerte parec&iacute;a tener la &uacute;ltima palabra.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la noche en la que el coraz&oacute;n anhela y Dios nos da respuesta. Es la noche oculta en medio de los hombres. <strong>El amanecer esperado<\/strong> por el coraz&oacute;n que sue&ntilde;a. <strong>Es la noche de la vida, del d&iacute;a eterno que no acaba. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Es nuestra noche en la que somos liberados de la esclavitud que nos ata. Es la noche en la que salimos corriendo al amanecer como las mujeres: \u201c<em>El primer d&iacute;a de la semana, Mar&iacute;a Magdalena fue al sepulcro al amanecer y vio la losa quitada del sepulcro. Ech&oacute; a correr y fue donde estaba Sim&oacute;n Pedro y el otro disc&iacute;pulo<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> El amanecer en el que los disc&iacute;pulos que amaban a Jes&uacute;s no quisieron perder al que tanto quer&iacute;an:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<em>Salieron Pedro y el otro disc&iacute;pulo camino del sepulcro. Los dos corr&iacute;an juntos, pero el otro disc&iacute;pulo corr&iacute;a m&aacute;s que Pedro; se adelant&oacute; y lleg&oacute; primero al sepulcro; y, asom&aacute;ndose, vio las vendas en el suelo; pero no entr&oacute;. Lleg&oacute; tambi&eacute;n Sim&oacute;n Pedro detr&aacute;s de &eacute;l y entr&oacute; en el sepulcro: vio la vendas en el suelo y el sudario con que le hab&iacute;an cubierto la cabeza. Entonces entr&oacute; tambi&eacute;n el otro disc&iacute;pulo, el que hab&iacute;a llegado primero al sepulcro; vio y crey&oacute;<\/em>\u201d. Juan 20, 1-9.<br \/> &nbsp;<br \/> Los disc&iacute;pulos corren. No encuentran. Ven y creen. Siempre me conmueve que <strong>el signo de la vida sea la ausencia de la muerte.<\/strong> Que el signo de la resurrecci&oacute;n sean un sudario y unas vendas.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Basta eso como prueba? &iquest;No era m&aacute;s f&aacute;cil creer que alguien lo hab&iacute;a escondido? <strong>&iquest;C&oacute;mo imaginar algo tan imposible como una resurrecci&oacute;n de aquel que no pudo defenderse en lo alto del madero?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;No hubiera sido m&aacute;s f&aacute;cil bajar aquel d&iacute;a de una muerte segura e irse caminando entre los que lo persegu&iacute;an? &iquest;No hubiera sido m&aacute;s eficaz, m&aacute;s fuerte como signo, su aparici&oacute;n gloriosa entre todos los que le persegu&iacute;an?<br \/> &nbsp;<br \/> Bastaban unas vendas. <strong>Bastaba una ausencia para se&ntilde;alar la presencia que nunca desaparecer&aacute;.<\/strong> La presencia que ser&aacute; eterna.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s hab&iacute;a ense&ntilde;ado a los suyos a mirar la vida de otra manera<\/strong>. Hab&iacute;a logrado que supieran ver la fe escondida en la dureza de un coraz&oacute;n. La esperanza en las noches oscuras. La paz en un mar revuelto.<br \/> &nbsp;<br \/> Hab&iacute;a logrado que creyeran en la inocencia de las personas cuando eran acusadas por su flagrante pecado. Hab&iacute;a conseguido que miraran a los dem&aacute;s con los ojos de los ni&ntilde;os y confiaran contra toda esperanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Les hab&iacute;a dicho tantas veces que Dios era bueno y los amaba con locura: \u201c<em>Dios es bueno; su bondad lo llena todo; su misericordia est&aacute; ya irrumpiendo en la vida. A veces les hace mirar de manera nueva el mundo que tienen ante sus ojos; otras les ense&ntilde;a a ahondar en su propia experiencia. En el fondo de la vida pueden encontrar a Dios<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> En el fondo de su coraz&oacute;n est&aacute; Dios. <strong>En un sepulcro vac&iacute;o, est&aacute; Dios<\/strong>. En la noche sin vida, surge la vida. Hab&iacute;an aprendido a su lado a descubrir la eternidad en la humanidad que se debilita. La vida eterna en la muerte. El amor debajo del odio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Recordaron sus palabras y creyeron.<\/strong> Vieron en ese sudario la esperanza que un d&iacute;a les hab&iacute;a dejado grabada en su alma el amor de Jes&uacute;s. Hab&iacute;an dejado de contar los d&iacute;as en sus manos, al tocar los sue&ntilde;os que se hac&iacute;an eternos. A su lado todo parec&iacute;a nuevo. &Eacute;l lograba hacer las cosas nuevas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Este domingo Jes&uacute;s abre la puerta de la muerte. Descorre el velo ya roto. Rompe las sombras con su luz. 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