{"id":3418,"date":"2015-12-01T01:14:18","date_gmt":"2015-12-01T06:14:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santidad-y-vida-espiritual\/"},"modified":"2015-12-01T01:14:18","modified_gmt":"2015-12-01T06:14:18","slug":"santidad-y-vida-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santidad-y-vida-espiritual\/","title":{"rendered":"Santidad y vida espiritual"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La vida espiritual es, ni m\u00e1s ni menos, todo el caminar con Cristo. Antes de \u00c9l s\u00f3lo hab\u00eda muerte, sequedad, alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener vida espiritual es el estatus de ser completos en Jes&uacute;s, porque &Eacute;l est&aacute; en nosotros: &laquo;el misterio que hab&iacute;a estado oculto; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria&raquo; (Col. 1.26,27).Si los principios son descuidados y si los recursos utilizados no son los dados por Dios sino otros, la vida espiritual ser&aacute; pobre, o nula. La vida espiritual es la vida de nuestro ser nacido de nuevo. Antes viv&iacute;amos muertos espiritualmente, seg&uacute;n los deseos de la carne, del mundo o del enemigo. Tambi&eacute;n antes ten&iacute;amos vida, pero no espiritual sino natural, carnal. Ahora que la tenemos, nuestra vida espiritual podr&aacute; ser abundante, regular o pobre, seg&uacute;n la preeminencia que le demos a ella en detrimento a la vida anterior. Y como todo reci&eacute;n nacido debemos aprender a comer, a caminar, aprender a hablar y a relacionarnos. Tambi&eacute;n todo nuevo ser debe aprender aquello que formar&aacute; y determinar&aacute; su caracter, asimilando los principios &eacute;ticos que regir&aacute;n su vida. Ese aprendizaje nos llevar&aacute; toda la vida, pudiendo avanzar tanto como sea nuestra obediencia a la Palabra de Dios, la disposici&oacute;n a ser formados y la b&uacute;squeda de agradar a Dios en todo lo que pensamos, hacemos y vivimos. El nivel que alcancemos ser&aacute; el de nuestra madurez. Muchos creen que es en el palabrer&iacute;o, el mucho canto y una agenda llena de actividades en donde se manifiesta la madurez. Sin embargo, ella rinde examen con nuestras actitudes, reacciones y decisiones cada vez que la adversidad o la crisis nos sobrevienen.<br \/>\nLa vida espiritual es gloriosa, fascinante y eterna; como dec&iacute;amos, es aquella que el Esp&iacute;ritu de Dios pone en nosotros al regenerarnos; el milagro m&aacute;s grande que podr&iacute;amos experimentar. Al nacer espiritualmente ingresamos en la Familia de Dios, siendo hechos &quot;participantes de la naturaleza divina&quot; (2 Pe. 1.4), recibiendo el &quot;apellido de Dios&quot; y la participaci&oacute;n por igual de su herencia con el resto de los hijos del Alt&iacute;simo. Porque &quot;?a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&quot; (Jn. 1.12).<br \/>\nEntonces, Dios nos ha llamado a ser santos; apartados para &Eacute;l, para su gloria, adoraci&oacute;n y servicio. El guardar y crecer en esa santidad es ejercitarnos en la fidelidad y correspondencia a ese amoroso Dios. Para ello la Trinidad encomend&oacute; al Esp&iacute;ritu Santo la misi&oacute;n de acompa&ntilde;arnos en toda la peregrinaci&oacute;n. A trav&eacute;s de su ministerio y de los recursos espirituales, el Santo Esp&iacute;ritu de Dios nos ense&ntilde;a la Palabra, nos ayuda a discernirla, nos comunica en nuestras oraciones con el Padre, nos unge para el servicio cristiano y consuela nuestro coraz&oacute;n cuando el temor y la angustia sobrevienen por vivir en este mundo corrupto. &Eacute;l nos une como Iglesia y confirma los frutos verdaderos.<br \/>\nNo obstante todo el trabajo divino, completo y suficiente, el Se&ntilde;or delega mucho en nosotros. Podr&iacute;amos comparar nuestra vida espiritual con una empresa, donde el presidente de la compa&ntilde;&iacute;a, junto con todo el directorio, delega en el gerente general el administrar esa empresa. Esa administraci&oacute;n debe ser en &iacute;ntima relaci&oacute;n y dependencia con la fuente de autoridad, de acuerdo a los principios &eacute;ticos establecidos y con el valioso apoyo de los recursos que le han sido dados.<br \/>\nLa vida espiritual victoriosa ser&aacute; el buen ejercicio de esa gerencia, no buscando satisfacer los deseos que antes ten&iacute;amos sino en dependencia con la autoridad m&aacute;xima (la vida devocional permanente), guardando esos principios &eacute;ticos (la buena doctrina, la fe) y usando todos los genuinos recursos conferidos (la Palabra de Dios, la oraci&oacute;n, la Iglesia, la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo, los dones y capacidades, etc.). Es administrar en Cristo nuestra propia vida. En cambio, si la dependencia no se ejercita debidamente, si los principios son descuidados y si los recursos utilizados no son los dados por Dios sino otros, pues la vida espiritual ser&aacute; pobre, o nula.<br \/>\n&laquo;Mas entre vosotros no ser&aacute; as&iacute;&raquo;, dijo Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos en Mateo 20.25. Ellos analizaban cierto tema desde la &oacute;ptica mundana, carnal. Entonces Jes&uacute;s les ense&ntilde;&oacute; que el Reino de los Cielos tiene principios opuestos a los naturales de nuestra humanidad ca&iacute;da. La vida espiritual tambi&eacute;n, por lo que debemos &quot;reaprender a vivir&quot;, seg&uacute;n la Nueva Vida.<br \/>\nPodemos parafrasear al Se&ntilde;or y escucharlo al decirnos: &quot;Oc&uacute;pense fielmente en vuestra salvaci&oacute;n con temor y temblor y yo les dar&eacute; la corona de la vida&quot;. Por eso, disfrutemos en fidelidad la gloriosa aventura de vivir la nueva vida, la espiritual, y &Eacute;l nos colmar&aacute; de gloria por los siglos de los siglos, por su buena voluntad. &laquo;Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros tambi&eacute;n ser&eacute;is manifestados con &eacute;l en gloria&raquo; (Col. 3.4). &iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9 Apuntes Pastorales, 1993-2010. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen 2, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Apuntes Pastorales La vida espiritual es, ni m\u00e1s ni menos, todo el caminar con Cristo. Antes de \u00c9l s\u00f3lo hab\u00eda muerte, sequedad, alienaci\u00f3n. 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