{"id":34198,"date":"2016-06-13T18:18:38","date_gmt":"2016-06-13T23:18:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-vivir-la-muerte-desde-la-fe\/"},"modified":"2016-06-13T18:18:38","modified_gmt":"2016-06-13T23:18:38","slug":"como-vivir-la-muerte-desde-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-vivir-la-muerte-desde-la-fe\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo vivir la muerte desde la&nbsp;fe"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Gaudium Press<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;El hombre comienza a existir en la muerte desde el momento en que comienza a existir en el cuerpo&quot;: con esta frase implacable uno de los mayores Padres de la Iglesia delimita la breve existencia del hombre sobre la tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La muerte es un hecho que ha intrigado a los hombres a lo largo de los siglos, sobre todo aquellos que no conocieron lo que la doctrina cat&oacute;lica explicit&oacute; al respecto de la muerte o que, habi&eacute;ndola conocido, hicieron caso omiso de ella<\/strong>. De hecho, la Iglesia purific&oacute; el concepto de la muerte, descartando todo aquello que provoca miedo, y hasta incluso desesperaci&oacute;n; pues el catolicismo apunta al \u2018post-mortem&#8217;, a un ideal m&aacute;s alto y triunfante, que son la resurrecci&oacute;n de la carne y la vida eterna.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La Iglesia ense&ntilde;a que la muerte es la separaci&oacute;n del alma del cuerpo. <\/strong>Esto acontece debido a que, con el pasar de los a&ntilde;os, los &oacute;rganos corp&oacute;reos (coraz&oacute;n, pulmones, h&iacute;gado, etc.) se van desgastando, a tal punto que, tarde o temprano, el organismo ya no puede ejercer las funciones de la vida; por esto el alma -principio vital (espiritual e inmortal)- se separa del cuerpo.<strong> Aunque sea brutal y dolorosa, debido al pecado de Ad&aacute;n y Eva (cf. Sab 2, 23ss e Rm 5, 12), la muerte, para el cat&oacute;lico, no deja de ser un fen&oacute;meno natural y pasajero.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Siendo, sin embargo, un castigo por el pecado de nuestros primeros padres, Dios no abandon&oacute; al hombre a su triste suerte. &quot;En tiempo oportuno, el proprio Dios asumi&oacute; la carne humana; tom&oacute; sobre si la muerte con todas las angustias precursoras y resucit&oacute;; as&iacute; Jesucristo venci&oacute; la muerte y de ella nos liber&oacute;.&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> De hecho, con este triunfo de Jes&uacute;s sobre la muerte en favor del g&eacute;nero humano, con el cual abri&oacute; las puertas del Cielo para nosotros,<strong> la muerte ya no constituye una mera sanci&oacute;n, sino que es nuestro paso para la vida con &quot;v may&uacute;scula&quot;, la Vida eterna y definitiva.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Para nosotros los cat&oacute;licos, no hay m&aacute;s propiamente muerte. E inclusive todos los dem&aacute;s sufrimientos as&iacute; considerados, vienen a ser un rejuvenecimiento o una anticipada participaci&oacute;n de la gloria de Cristo y que verdaderamente han de llevarnos a la vida eterna y la gloria definitiva. <strong>&quot;Sufrir y morir significan, para el cristiano, extender a su carne los sufrimientos y la muerte de Cristo victorioso; por esto el mismo Ap&oacute;stol puede afirmar: \u2018En cuanto nuestro hombre exterior va apag&aacute;ndose, nuestro hombre interior se va renovando d&iacute;a a d&iacute;a&#8217;.&quot; (2Cor 4, 16)<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No es sin raz&oacute;n que la muerte as&iacute; afrontada llevaba a ciertos santos a tener arrobos de entusiasmo haci&eacute;ndolos, hasta, desearla ardientemente: &quot;Ven oh muerte, tan escondida, que yo no te sienta venir, para que la felicidad de morir no me restituya a la vida&quot;; &quot;Aquella vida all&aacute; arriba, que es la vida verdadera, hasta que esa vida muera no se puede obtener; muerte, no se esquive de mi.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &quot; Santa Teresita del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s al ser indagada por el Sacerdote, que la asist&iacute;a en el lecho de muerte, si estaba resignada a morir, respondi&oacute;: &quot;&iquest;Resignada? No, mi padre; resignaci&oacute;n se necesita para vivir, pero no para morir&#8230; Lo que tengo es una grand&iacute;sima alegr&iacute;a&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> En el concilio Vaticano segundo, varios son los momentos en los cuales se trata sobre la muerte, como en el n&ordm; 48 de la Lumen Gentium donde, inspir&aacute;ndose en el Ap&oacute;stol de las gentes, se afirma que la resurrecci&oacute;n con la transformaci&oacute;n gloriosa de nuestros cuerpos tendr&aacute; lugar cuando Cristo venga en su &uacute;ltima venida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hasta ese momento tendremos ya una retribuci&oacute;n de acuerdo con nuestros m&eacute;ritos. En el n&ordm; 49, adem&aacute;s del mismo documento, se aborda la cuesti&oacute;n de la comuni&oacute;n de los santos (comuni&oacute;n de la Iglesia peregrina, sufridora y triunfante entre s&iacute;) la cual tiene lugar ya antes de la venida gloriosa del Se&ntilde;or. Y adem&aacute;s en el n&ordm; 50 se trata sobre c&oacute;mo debe ser nuestra relaci&oacute;n con los santos del cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gaudium Press &quot;El hombre comienza a existir en la muerte desde el momento en que comienza a existir en el cuerpo&quot;: con esta frase implacable uno de los mayores Padres de la Iglesia delimita la breve existencia del hombre sobre la tierra. 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