{"id":34221,"date":"2016-06-13T18:19:16","date_gmt":"2016-06-13T23:19:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/salmo-50-el-mejor-examen-de-conciencia-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:19:16","modified_gmt":"2016-06-13T23:19:16","slug":"salmo-50-el-mejor-examen-de-conciencia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/salmo-50-el-mejor-examen-de-conciencia-2\/","title":{"rendered":"Salmo 50: el mejor examen de&nbsp;conciencia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Creo que si quer&eacute;s trabajar en esta cuaresma para tener una buena confesi&oacute;n, l<strong>a mejor manera es a trav&eacute;s del Salmo 50, un salmo nos recuerda que somos pecadores, necesitados de la misericordia del Padre<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Antes de introducirnos en un buen examen de conciencia, creo que tenemos que detenernos en el pecado. Siempre me gusta explicar que todos tenemos un pecado dominante, a vos y a mi nos domina un pecado, y uno puede decir: <strong>&iquest;c&oacute;mo puedo reconocer que tengo un pecado si tengo millones?.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Te puede ayudar la figura del &aacute;rbol: un &aacute;rbol tiene hojas, ramas, tronco, ra&iacute;z.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando me refiero a las hojas me refiero a esos pecados externos, a todos los pecados que te prendes a vos mismo, si no tenes una confesi&oacute;n frecuente o hace mucho que no te acercas a tu interior te creer&aacute;s que tenes millones de pecados, hasta pones el nombre de pecado a cosas que no son. Los llamo hojas porque crees que son varias pero en el fondo es producto de todo un proceso y toda hoja tarde o temprano cae, se renueva, cambia y tambi&eacute;n se seca, si recurr&iacute;s a una confesi&oacute;n frecuente y a un acompa&ntilde;amiento te aseguro que esos pecados son los primeros que caer&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por otra parte tenemos las ramas, son menos que las hojas, son esos pecados que no cometes cotidianamente pero tienen m&aacute;s firmeza en tu vida. <strong>Los pecados de las hojas aparecen seg&uacute;n circunstancias y var&iacute;an, en cambio aqui son pecados que aparecen en el transcurso de tu vida y basta en hacer una mirada a tu historia para darte cuenta que ese pecado est&aacute;. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> A ello se los debe ir trabajando de a poco, pues no es tan sencillo para dejarlo pero si se inicia un camino a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n y de los sacramentos, pueden ser quebrados y cuando una rama es quebrada no produce, lo mismo pasa aqu&iacute;, si pod&eacute;s controlar ese pecado que aparece en toda la historia de tu vida te llevar&aacute; a evitar caer en otros pecados.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Luego viene el tronco, donde trabajando tu interior logr&aacute;s comprender que hay un s&oacute;lo pecado fuerte que te domina, ese pecado que te domina es uno de los siete pecados capitales, los repasemos:<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1) La Gula: <\/strong>Muchas veces se cree que es solo se refiere al comer mucho, pero va m&aacute;s all&aacute;. Es el producto de la ansiedad, esa que nos lleva a querer tener las cosas ya. El comer mucho o el comer poco es un acto de escapismo a esa ansiedad que no podemos controlar. Es por ello que para darnos cuenta si es la gula el pecado que nos domina, no es la panza lo que debemos mirar sino si te desesperan las cosas que ten&eacute;s que hacer.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2) La avaricia: <\/strong>va m&aacute;s all&aacute; del tener, Es cuando observamos quee stamos aferrados a las cosas que pueden ser materials o no, como por eje recuerdos del pasado; incluso cuando buscamos retener a las personas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3) La Lujur&iacute;a:<\/strong> Es de lo que se prenden nuestros deseos sexuales y sensuales. Es la b&uacute;squeda del placer en s&iacute; mismo, que nos llevan a caer en ciertos vicios, cosas que solo nos hacen sentir bien por el momento. Incluso la imaginaci&oacute;n junto al desorden afectivo nos hace personas inestables.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4) La envidia:<\/strong> Producto del ego&iacute;smo; es donde figura solo el yo. Todo lo centramos en nosotros mismos, incluso a las personas que nos rodean. Busc&aacute;s que los dem&aacute;s dependan de vos; es tu consuelo y nos llega a sumar con gotas de orgullo. Tambi&eacute;n es muy t&iacute;pico que busquemos aportar cosas en el di&aacute;logo para quedar &quot;bien parados&quot; o ser &quot;admirados&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>5) La Ira:<\/strong> Es los que de nuestro car&aacute;ter no podemos controlar. La incapacidad para frenar los enojos y gritos llevandome a cometer una imprudencia en el hablar o en el actuar. Esto es producto de la ira que hay en el coraz&oacute;n, es por ello que debemos lucharlo con la b&uacute;squeda de la humildad y aprendiendo a controlar los l&iacute;mites que uno tiene. Para ello necesitamos conocernos y aceptarnos como somos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven Creo que si quer&eacute;s trabajar en esta cuaresma para tener una buena confesi&oacute;n, la mejor manera es a trav&eacute;s del Salmo 50, un salmo nos recuerda que somos pecadores, necesitados de la misericordia del Padre Antes de introducirnos en un buen examen de conciencia, creo que tenemos que detenernos en el pecado. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/salmo-50-el-mejor-examen-de-conciencia-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSalmo 50: el mejor examen de&nbsp;conciencia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}