{"id":34237,"date":"2016-06-13T18:19:43","date_gmt":"2016-06-13T23:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/curar-corazones-enfermos-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:19:43","modified_gmt":"2016-06-13T23:19:43","slug":"curar-corazones-enfermos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/curar-corazones-enfermos-2\/","title":{"rendered":"Curar corazones enfermos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy seguimos recorriendo un d&iacute;a de Jes&uacute;s: &laquo;<em>La suegra de Sim&oacute;n estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jes&uacute;s se acerc&oacute;, la cogi&oacute; de la mano y la levant&oacute;. Se le pas&oacute; la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. Cur&oacute; a muchos enfermos de diversos males y expuls&oacute; muchos demonios; y como los demonios lo conoc&iacute;an, no les permit&iacute;a hablar<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s cura a muchos. Cura a la suegra de Pedro. Me impresiona su forma de curar. Habla de la delicadeza de Dios. Se acerca. Se inclina. La toma de la mano. Pod&iacute;a hacerlo desde la distancia. &Eacute;l lo puede todo. En ese gesto est&aacute; su amor humano.<br \/> &nbsp;<br \/> Sabe que <strong>los hombres necesitamos caricias, que nos toquen, que nos besen, que nos abracen. &Eacute;l tambi&eacute;n lo necesita<\/strong>. Necesitamos que Dios toque con sus manos nuestras heridas, desde cerca, a nuestro lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se deja tocar. Jes&uacute;s toca. Se pone al lado. La levanta. Y ella se pone a servirles, <strong>la hace capaz de amar de nuevo<\/strong>, de ponerse en pie. Lo primero que hace despu&eacute;s de estar enferma es servir a otros. La fuerza sanadora de Jes&uacute;s la levanta, le da un coraz&oacute;n nuevo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos sana y libera. Nos da la fuerza para amar y servir. <strong>Jes&uacute;s, al liberar el coraz&oacute;n enfermo, lo capacita para vivir la vida con pasi&oacute;n<\/strong>, intensamente. Le pido que me levante cada d&iacute;a para servir, para dar lo mejor que hay en m&iacute; y que guardo a veces porque no lo valoro, porque tengo miedo de que otros no me acojan, por comodidad.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; pas&oacute; Jes&uacute;s por la tierra. Acerc&aacute;ndose a cada hombre. Viviendo y amando intensamente. Inclin&aacute;ndose ante el misterio sagrado del alma de cada hombre. <strong>Cuando Jes&uacute;s cura, establece entre &eacute;l y la persona un momento de intimidad &uacute;nico. No cura simplemente lo f&iacute;sico. Jes&uacute;s hace sentir al otro que le importa<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> En ese momento s&oacute;lo existe esa persona. Mira hacia dentro del alma. Con compasi&oacute;n, con misericordia. Y eso es lo que de verdad sana el coraz&oacute;n, ya lo sabemos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s nunca hace milagros para demostrar que es Dios. Cura por amor<\/strong>, por compasi&oacute;n, mirando a los ojos, leyendo en su mirada todos sus sue&ntilde;os y sus miedos, acogi&eacute;ndolos. Le conmueve el dolor del hombre.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy responde a la petici&oacute;n de los disc&iacute;pulos: &laquo;<em>Se levant&oacute; de madrugada, se march&oacute; al descampado y all&iacute; se puso a orar. Sim&oacute;n y sus compa&ntilde;eros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: &#8211; Todo el mundo te busca. &Eacute;l les respondi&oacute;: &#8211; V&aacute;monos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar tambi&eacute;n all&iacute;; que para eso he salido. As&iacute; recorri&oacute; toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios<\/em>&raquo;. Marcos 1, 29-39.<br \/> &nbsp;<br \/> Todo el mundo lo busca. Quieren retenerlo. &Eacute;l se va a otro lugar donde hace falta su presencia. Abre los horizontes. No se queda s&oacute;lo con los que ya conoce. Es el pastor que busca a las ovejas descarriadas, a las que no est&aacute;n en su redil.<br \/> &nbsp;<br \/> No pone l&iacute;mites a la entrega. No hace c&aacute;lculos humanos ponderando lo que m&aacute;s le conviene. Es el pastor que se adentra en la espesura de la periferia. Se aleja de su zona de confort. Para eso ha venido, para dar la vida, para ir m&aacute;s all&aacute; de sus miedos.<br \/> &nbsp;<br \/> La Iglesia es misionera. <strong>So&ntilde;amos con una Iglesia en salida<\/strong>. Nos dice el Papa Francisco: &laquo;<em>Una Iglesia que no sale es una Iglesia \u2018de exquisitos\u2019. Y a lo m&aacute;s, en vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. Son peluqueros espirituales. Salir de nosotros mismos. Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerraz&oacute;n. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que sale se equivoca. Pero es tan lindo pedir perd&oacute;n cuando uno se equivoca. As&iacute; que no tengan miedo. Salir en misi&oacute;n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy seguimos recorriendo un d&iacute;a de Jes&uacute;s: &laquo;La suegra de Sim&oacute;n estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jes&uacute;s se acerc&oacute;, la cogi&oacute; de la mano y la levant&oacute;. Se le pas&oacute; la fiebre y se puso a servirles. 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