{"id":34258,"date":"2016-06-13T18:20:20","date_gmt":"2016-06-13T23:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bla-oracion-de-la-debilidad-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:20:20","modified_gmt":"2016-06-13T23:20:20","slug":"%e2%80%8bla-oracion-de-la-debilidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bla-oracion-de-la-debilidad-2\/","title":{"rendered":"\u200bLa oraci\u00f3n de la&nbsp;debilidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La Navidad no es a veces un tiempo f&aacute;cil.&nbsp;A lo mejor hemos perdido a un ser querido. O la crisis nos hace recordar tiempos mejores. O estamos solos. O ha cambiado nuestra realidad familiar. Hemos sufrido la separaci&oacute;n, o el abandono.<br \/> &nbsp;<br \/> En esos momentos, <strong>celebrar Navidad cuando no hay motivos para estar alegres no es tan f&aacute;cil. <\/strong>Miramos la fecha y suspiramos pensando en lo que vamos a vivir. El tiempo pasa, se acerca.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; hacer esos d&iacute;as en los que hay que estar alegres casi por decreto! No es f&aacute;cil. <strong>Las cenas familiares no son siempre un motivo de alegr&iacute;a<\/strong>. Nos gustar&iacute;a que fuera distinto.<br \/> &nbsp;<br \/> La realidad es la que es. <strong>Lo que s&iacute; podemos cambiar es nuestra actitud. Podemos llegar a las cenas de estos d&iacute;as con otra disposici&oacute;n<\/strong>. De nosotros depende.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a hace poco el Papa Francisco en Estrasburgo:&nbsp;\u201c<em>En realidad, toda aut&eacute;ntica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: <strong>como una familia, que est&aacute; tanto m&aacute;s unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser m&aacute;s plenamente s&iacute; mismo sin temor<\/strong><\/em><strong>\u201d.&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Podemos ser plenamente nosotros mismos en nuestra familia?<\/strong> &iquest;O tenemos que medir siempre nuestras palabras, lo que puede sentar bien o mal? <strong>En familia necesitamos sentirnos en casa, en un hogar. Pero depende de nosotros, de nuestra actitud.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Las circunstancias pueden haber cambiado. No es f&aacute;cil vivir la Navidad con un dolor profundo en el alma. <strong>&iquest;Qu&eacute; hacer cuando se han roto nuestros proyectos, todos nuestros sue&ntilde;os?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>No es tan sencillo volver a vivir estas fiestas con el coraz&oacute;n de ni&ntilde;o. Renovados, alegres, esperanzados<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;C&oacute;mo se puede perdonar en Navidad?<\/strong> El Ni&ntilde;o Jes&uacute;s viene a pedirnos que perdonemos. Que pidamos perd&oacute;n. Y a nosotros nos cuesta demasiado perdonar.<br \/> &nbsp;<br \/> Heridas profundas. Ofensas. Palabras. Todo lo recordamos. Lo guardamos como una losa en el coraz&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se olvida todo? &iquest;C&oacute;mo se perdona? Guardamos silencio. No sabemos. <strong>Los silencios dicen a veces mucho m&aacute;s que mil palabras<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos sentimos como esa persona que rezaba:&nbsp;\u201c<em>Todos te traen cosas, mi ni&ntilde;o Jes&uacute;s. Todos te traen regalos. Te hablan. Fuera hace fr&iacute;o. Yo no s&eacute;, Jes&uacute;s. No tengo nada. Estoy callada. Sentada en un rinc&oacute;n del portal. En el suelo, a tu altura. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Me siento tan indigna. Tan peque&ntilde;a. Tan pobre<\/em><\/strong><em>. Perd&oacute;n por mi suciedad, mi vac&iacute;o. <strong>Perd&oacute;n por no saber querer. Yo s&oacute;lo te miro<\/strong>. No puedo dejar de mirarte. T&uacute; has venido a m&iacute; porque yo no sab&iacute;a ir a ti. No sab&iacute;a, no pod&iacute;a. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Todo se deshace en mi coraz&oacute;n. Mar&iacute;a se ha dado cuenta. Me mira con calidez entre la gente. Me invita a acercarme. Tiemblo de emoci&oacute;n. Toda mi vida se detiene aqu&iacute;. Te quiero mucho. Me arrodillo<\/em><\/strong><em>. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Te beso en la frente y en un piececito. Me encantar&iacute;a cogerte en brazos. Vuelvo a ser una ni&ntilde;a inocente y pura. Quiero crecer a tu lado. <strong>No quiero separarme nunca de ti. Te adoro<\/strong>. Cuando te veo, peque&ntilde;o y fr&aacute;gil, vuelvo a creer y a confiar. No llores, mi ni&ntilde;o. Ay&uacute;dame a amar y a ser peque&ntilde;a<\/em>\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es la oraci&oacute;n de la debilidad, de nuestra impotencia<\/strong>. La oraci&oacute;n del coraz&oacute;n que desea perdonar y olvidar y no sabe c&oacute;mo. La oraci&oacute;n de la impotencia para vivir con paz, con alegr&iacute;a, con esperanza. La oraci&oacute;n cuando nos arrodillamos fr&aacute;giles ante Dios.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La Navidad no es a veces un tiempo f&aacute;cil.&nbsp;A lo mejor hemos perdido a un ser querido. O la crisis nos hace recordar tiempos mejores. O estamos solos. O ha cambiado nuestra realidad familiar. Hemos sufrido la separaci&oacute;n, o el abandono. &nbsp; En esos momentos, celebrar Navidad cuando no hay motivos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bla-oracion-de-la-debilidad-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u200bLa oraci\u00f3n de la&nbsp;debilidad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34258"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34258\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}