{"id":34272,"date":"2016-06-13T18:20:42","date_gmt":"2016-06-13T23:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-ora\/"},"modified":"2016-06-13T18:20:42","modified_gmt":"2016-06-13T23:20:42","slug":"como-se-ora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-ora\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se ora?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Archidi\u00f3cesis de Madrid<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La oraci&oacute;n es algo sencillo, como respirar. Es la respiraci&oacute;n del alma. No necesita de mucha preparaci&oacute;n. Por supuesto la oraci&oacute;n vocal (Padrenuestro, Avemar&iacute;a, Salve, Rosario, etc.) es un modo de orar; pero s&oacute;lo tiene su verdadero sentido si sirve para llevarnos a una oraci&oacute;n interior y profunda o es expresi&oacute;n de ella.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1. Me dispongo a orar<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Lo m&aacute;s importante es la <strong>actitud de b&uacute;squeda de Dios y el silencio interior<\/strong>, que resulta un poco duro porque estamos llenos de bullicio, pero que es imprescindible para entrar en oraci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Para comenzar, <strong>trato de dejar a un lado preocu&shy;paciones<\/strong>, agobios, inquietudes&#8230;, para ir cayendo en la cuenta de que estoy con el Se&ntilde;or, que me escucha y me habla. Y en este momento esto es lo m&aacute;s importante y lo &uacute;nico que cuenta.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dirijo una mirada al sagrario, donde est&aacute; presente Jes&uacute;s, o al crucifijo; y le digo al Se&ntilde;or que s&eacute; que &Eacute;l est&aacute; aqu&iacute;<\/strong>, junto a m&iacute;, am&aacute;ndome, escuch&aacute;ndome, acogi&eacute;ndome,&#8230; Es muy bueno <strong>entrar en la experiencia de que Dios me ama<\/strong>; sabiendo que es algo delicado (no dif&iacute;cil) porque nos resulta m&aacute;s f&aacute;cil amar que dejarnos amar.<br \/> &nbsp;<br \/> Reconozco mis dificultades, problemas, miserias y pecados; no para entretenerme en ellos sino para <strong>tomar conciencia de mi pobreza.<\/strong> S&eacute; que no puedo encontrarme con Dios siendo tan pobre como soy; pero <strong>conf&iacute;o en su gracia<\/strong>. Pongo en sus manos todo lo que soy y tengo y me abandono en su misericordia. <strong>Le pido al Esp&iacute;ritu Santo que me ayude a orar <\/strong>porque soy d&eacute;bil (cf Rm 8,23).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.&nbsp; Lectura de la Palabra de Dios<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Tomo un texto de la Biblia, preferiblemente los Evangelios, las cartas de san Pablo, los Salmos o los Profetas. Quiz&aacute; lo m&aacute;s sencillo es leer alguna de las lecturas de la misa del d&iacute;a, preferiblemente el evangelio, que podemos encontrar en cualquier misal.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Soy consciente de que no se trata de cualquier lectura: ese libro es muy distinto de cualquier otro libro: las palabras que contienen son Palabra de Dios; <strong>la palabra que Dios <\/strong>dirige a la Iglesia y <strong>ahora me dirige personalmente a m&iacute;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No he de correr. He de hacer una <strong>lectura serena<\/strong>, sin prisas. Lo importante no es leer mucho sino <strong>empaparme de lo que leo, llegando a descubrir lo que Dios quiere decirme.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de leer unas cuantas frases, conviene <strong>volver a leerlas varias veces<\/strong>, como si quisi&eacute;ramos aprenderlas de memoria.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Manteniendo siempre la paz interior, <strong>nos vamos fijando en lo m&aacute;s importante<\/strong> de lo que hemos le&iacute;do: quiz&aacute; una expresi&oacute;n, o una simple palabra. Lo repetimos muy despacio, como acun&aacute;ndolo en nuestro coraz&oacute;n, tratando de captar todo el misterio que posee y que apenas vislumbro en este momento. Voy descubriendo entonces qu&eacute; dice el Se&ntilde;or.<br \/> &nbsp;<br \/> Si no tengo a mano la Biblia o un misal puedo utilizar alguno de los textos que aparecen al final, procurando fijarme s&oacute;lo en uno de ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.&nbsp; Meditaci&oacute;n<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Poco a poco va quedando en mi coraz&oacute;n como un eco de la palabra que he le&iacute;do y he captado. Intento acogerla para descubrir qu&eacute; me dice el Se&ntilde;or a m&iacute;. Para ello intento <strong>imaginar lo que siente el Se&ntilde;or o c&oacute;mo actuar&iacute;a en mi situaci&oacute;n. Trato de encontrar el eco concreto que su Palabra tiene en mi vida<\/strong>, evitando moralizar o hacer prop&oacute;sitos y <strong>procurando sintonizar mis sentimientos y actitudes con las del Se&ntilde;or<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> En clima de paz interior <strong>trato de responder a la Palabra<\/strong> que medito. <strong>Es el momento de ver qu&eacute; le digo yo al Se&ntilde;or. Entramos en un verdadero di&aacute;logo interior <\/strong>que tiene que ir realiz&aacute;ndose con pocas palabras, en la intimidad de la comunicaci&oacute;n de coraz&oacute;n a coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.&nbsp; Contemplaci&oacute;n<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cada vez va habiendo m&aacute;s silencio, hasta que <strong>me encuentro, con todo lo que soy y tengo, delante del Se&ntilde;or<\/strong>. La palabra de Dios que he le&iacute;do y meditado queda ya como un eco que resuena en el coraz&oacute;n. Todo va quedando en silencio y ese eco va calando en el interior como suave roc&iacute;o que empapa la tierra. Me voy dejando empapar por Dios, siempre en paz y silencio.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> No importa que en alg&uacute;n momento me asalten las distracciones, lo mejor es no hacerles caso y volver serenamente a la presencia de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute;, <strong>en el silencio de la intimidad con Dios permanezco todo el tiempo posible, sabiendo que, aunque yo no sienta nada, Dios est&aacute; transformando mi vida. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> He de procurar no dejarme vencer por la prisa o el deseo de terminar. La intimidad con Dios necesita tiempo; tiempo suficiente para que el roc&iacute;o de su presencia me empape totalmente. Por eso he de evitar las prisas y el deseo de acabar, permaneciendo en su presencia con el convencimiento de que en este momento es lo m&aacute;s importante.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>5.&nbsp; Examen<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Antes de terminar la oraci&oacute;n es conveniente que <strong>analice c&oacute;mo ha sido mi oraci&oacute;n.<\/strong> Primero viendo el modo en que he realizado mi tarea: si me he puesto en presencia de Dios, si he mantenido el recogimiento, la actitud interior de escucha, si he estado en oraci&oacute;n el tiempo suficiente, etc.<br \/> &nbsp;<br \/> Juntamente con este examen deber&iacute;a <strong>recoger el fruto de la oraci&oacute;n: la paz, la luz que haya recibido sobre algo, alguna inspiraci&oacute;n, etc. No vendr&iacute;a mal anotar <\/strong>estos frutos para recordarlo despu&eacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>6.&nbsp; Vida<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una vez terminada la oraci&oacute;n no puedo volver a la vida ordinaria como si dejase una actividad para emprender otra que no tiene nada que ver. <strong>Es imprescindible que lleve a mi vida concreta la presencia de Dios<\/strong>, la paz y la luz que he vivido en la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para ello he de procurar no entrar en las actividades cotidianas de cualquier manera, sino <strong>conservando ese eco de la palabra de Dios que he dejado que me empapara; actualizando y recordando con frecuencia lo que he vivido en la oraci&oacute;n<\/strong>, por medio de una frase del Evangelio, una jaculatoria o el sencillo recuerdo del momento de oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>7.&nbsp; Textos para orar<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Para empezar a orar: Esc&uacute;chame, Se&ntilde;or, que te llamo, ten piedad, resp&oacute;ndeme (Sal 27,7).<br \/> &nbsp;<br \/> Para sentir la presencia del Se&ntilde;or: Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo (Mt 28,20).<br \/> &nbsp;<br \/> Para llegar al Padre: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por m&iacute; (Jn 14,6).<br \/> &nbsp;<br \/> Para saberme amado por Cristo: Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m&iacute;. Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me am&oacute; y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por m&iacute; (Gal 2,20).<br \/> &nbsp;<br \/> Como el Padre me am&oacute;, yo tambi&eacute;n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn 15,9.13).<br \/> &nbsp;<br \/> Para alcanzar la paz: Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro coraz&oacute;n ni se acobarde (Jn 14,27).<br \/> &nbsp;<br \/> Para alcanzar a Cristo: Lo que era para m&iacute; ganancia, lo he juzgado una p&eacute;rdida a causa de Cristo. Y m&aacute;s a&uacute;n: juzgo que todo es p&eacute;rdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jes&uacute;s, mi Se&ntilde;or, por quien perd&iacute; todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo (Flp 3,7-8).<br \/> &nbsp;<br \/> Para sentir la llamada del Se&ntilde;or: Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome su cruz cada d&iacute;a, y s&iacute;game. Porque quien quiera salvar su vida, la perder&aacute;; pero quien pierda su vida por m&iacute;, &eacute;se la salvar&aacute;. Pues, &iquest;de qu&eacute; le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si &eacute;l mismo se pierde o se arruina? (Lc 9,23-25)<br \/> &nbsp;<br \/> Para pedir con confianza: Pedid y se os dar&aacute;; buscad y hallar&eacute;is; llamad y se os abrir&aacute;. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrir&aacute;n (Lc 11,9).<br \/> &nbsp;<br \/> Para pedir la salvaci&oacute;n: Estando en una ciudad, se present&oacute; un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jes&uacute;s, se ech&oacute; rostro en tierra y le rog&oacute; diciendo: &laquo;Se&ntilde;or, si quieres, puedes limpiarme.&raquo; &Eacute;l extendi&oacute; la mano, le toc&oacute; y dijo: &laquo;Quiero, queda limpio.&raquo; Y al instante le desapareci&oacute; la lepra (Lc 5,12-13).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> No me abandones, Se&ntilde;or, Dios m&iacute;o, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Se&ntilde;or m&iacute;o, mi salvaci&oacute;n (Sal 38,22-23).<br \/> &nbsp;<br \/> Para orar en los momentos dif&iacute;ciles: Y Jes&uacute;s dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;Abb&aacute;, Padre!; todo es posible para ti; aparta de m&iacute; esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t&uacute;.&raquo; (Mc 14,36).<br \/> &nbsp;<br \/> Para orar en la desgracia: Se&ntilde;or, escucha mi oraci&oacute;n, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el d&iacute;a de tu desgracia. Inclina tu o&iacute;do hacia m&iacute;; cuando te invoco, esc&uacute;chame en seguida (Sal 102,2-3).<br \/> &nbsp;<br \/> Para perdonar: Amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa ser&aacute; grande y ser&eacute;is hijos del Alt&iacute;simo, porque &eacute;l es bueno con los desagradecidos y los perversos (Lc 6,35-36)<br \/> &nbsp;<br \/> Para ser generosos: Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladr&oacute;n, ni la polilla corroe (Lc 12,33).<br \/> &nbsp;<br \/> Nadie puede servir a dos se&ntilde;ores; porque aborrecer&aacute; a uno y amar&aacute; al otro; o bien se entregar&aacute; a uno y despreciar&aacute; al otro. No pod&eacute;is servir a Dios y al Dinero (Mt 6,24).<br \/> &nbsp;<br \/> Pues conoc&eacute;is la generosidad de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de enriqueceros con su pobreza. (2Cor 8-9).<br \/> &nbsp;<br \/> Para pedir perd&oacute;n: Misericordia, Dios m&iacute;o, por tu bondad, por tu inmensa compasi&oacute;n borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado (Sal 51,3-4).<br \/> &nbsp;<br \/> Para experimentar la alegr&iacute;a del perd&oacute;n: Habr&aacute; m&aacute;s alegr&iacute;a en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversi&oacute;n (Lc 15,7).<br \/> &nbsp;<br \/> Para aprender a amar: Os doy un mandamiento nuevo: que os am&eacute;is los unos a los otros. Que, como yo os he amado, as&iacute; os am&eacute;is tambi&eacute;n vosotros los unos a los otros (Jn 13,34).<br \/> &nbsp;<br \/> La caridad es paciente, es amable; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engr&iacute;e; es decorosa; no busca su inter&eacute;s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta (1Cor 13,4-6).<br \/> &nbsp;<br \/> Para permanecer fieles: Jes&uacute;s dijo entonces a los Doce: &laquo;&iquest;Tambi&eacute;n vosotros quer&eacute;is marcharos?&raquo; Le respondi&oacute; Sim&oacute;n Pedro: &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a ir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que t&uacute; eres el Santo de Dios.&raquo; (Jn 6,67-68).<br \/> &nbsp;<br \/> Para dar fruto: Permaneced en m&iacute;, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por s&iacute; mismo, si no permanece en la vid; as&iacute; tampoco vosotros si no permanec&eacute;is en m&iacute;. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l, &eacute;se da mucho fruto; porque separados de m&iacute; no pod&eacute;is hacer nada. (Jn 15,4-5).<br \/> &nbsp;<br \/> Para buscar s&oacute;lo a Dios: Le respondi&oacute; Jes&uacute;s: &laquo;Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. Mar&iacute;a ha elegido la mejor parte, que no le ser&aacute; quitada.&raquo; (Lc 10,41-42).<br \/> &nbsp;<br \/> Para pedir la luz de Dios: &laquo;&iquest;Qu&eacute; quieres que te haga?&raquo; &Eacute;l dijo: &laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, que vea!&raquo; Jes&uacute;s le dijo: &laquo;Recobra la vista. Tu fe te ha salvado.&raquo; Y al instante recobr&oacute; la vista y le segu&iacute;a glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alab&oacute; a Dios (Lc 18,41-42).<br \/> &nbsp;<br \/> Para ponerse al servicio de los dem&aacute;s: Pues si yo, el Se&ntilde;or y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros tambi&eacute;n deb&eacute;is lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que tambi&eacute;n vosotros hag&aacute;is como yo he hecho con vosotros (Jn 13,14-15).<br \/> &nbsp;<br \/> Para ser saciado: Entonces le dijeron: &laquo;Se&ntilde;or, danos siempre de ese pan.&raquo; Les dijo Jes&uacute;s: &laquo;Yo soy el pan de vida. El que venga a m&iacute;, no tendr&aacute; hambre, y el que crea en m&iacute;, no tendr&aacute; nunca sed (Jn 6,34-35).<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.archimadrid.es\/sanhermenegildo\/08-Temas%20de%20inter%E9s\/Oraci%F3n.htm\"><strong>Art&iacute;culo <\/strong><\/a>originalmente publicado por Archidi&oacute;cesis de Madrid<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Archidi\u00f3cesis de Madrid La oraci&oacute;n es algo sencillo, como respirar. Es la respiraci&oacute;n del alma. No necesita de mucha preparaci&oacute;n. 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