{"id":34274,"date":"2016-06-13T18:20:45","date_gmt":"2016-06-13T23:20:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-era-la-mujer-de-cain\/"},"modified":"2016-06-13T18:20:45","modified_gmt":"2016-06-13T23:20:45","slug":"quien-era-la-mujer-de-cain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-era-la-mujer-de-cain\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n era la mujer de&nbsp;Ca\u00edn?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Toscana Oggi<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Leyendo el Antiguo Testamento tengo varias dudas. Se dice por ejemplo que Ca&iacute;n, despu&eacute;s de matar a Abel, se cas&oacute; y engendr&oacute; a Enoc, pero si Ad&aacute;n y Eva eran los &uacute;nicos seres humanos, y en ese momento ten&iacute;an como hijo s&oacute;lo a Ca&iacute;n, &iquest;c&oacute;mo hizo este para casarse? &iquest;C&oacute;mo es posible que Ad&aacute;n viviera 930 a&ntilde;os y despu&eacute;s de Ca&iacute;n y Abel engendrara otros hijos e hijas? &iquest;Quiz&aacute;s los a&ntilde;os no los calculaban de 365 d&iacute;as? (S. P.)<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Responde sor Giovanna Cheli, profesora de Sagrada Escritura en la Facultad Teol&oacute;gica de Italia Central.<\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Las preguntas propuestas son muchas, pero tienen un denominador com&uacute;n: <strong>&iquest;c&oacute;mo explicar algunas contradicciones que se encuentran en la Sagrada Escritura y en particular, seg&uacute;n el inter&eacute;s mostrado, en el Antiguo Testamento? <\/strong>Divido la respuesta en dos partes. Primero explico por qu&eacute; existen estas contradicciones, y despu&eacute;s intento responder a las preguntas concretas de la lectora. Por supuesto que la respuesta simplifica al m&aacute;ximo cuestiones mucho m&aacute;s complicadas y profundas de lo que es posible expresar en pocas palabras.<br \/> &nbsp;<br \/> La Constituci&oacute;n dogm&aacute;tica <em>Dei Verbum<\/em>, documento del Concilio Vaticano II sobre la Palabra de Dios, escribe en el n&deg;12: \u201cDios habl&oacute; en la Sagrada Escritura por medio de hombres y a la manera humana\u201d. Este principio fundamental dice algo indispensable para la comprensi&oacute;n de toda p&aacute;gina de la Biblia. <strong>La Palabra de Dios en la S. Escritura nos llega siempre a trav&eacute;s de alguien y siempre con lenguaje humano<\/strong>, y esto es un signo de la gran \u201ccondescendencia\u201d de Dios hacia nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice tambi&eacute;n el Concilio: \u201clas palaras de Dios, de hecho, expresadas con lenguas humanas se han hecho similares al lenguaje del hombre, como ya el Verbo del Eterno Padre, habiendo asumido las debilidades de la naturaleza humana, se hizo igual al hombre\u201d (DV13).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por tanto, la Sagrada Escritura, como palabra humana, contiene contradicciones, pero como Palabra de Dios presenta toda la verdad salv&iacute;fica revelada en el Verbo hecho carne: \u201cA Dios nadie lo ha visto jam&aacute;s, el Hijo unig&eacute;nito que est&aacute; en el seno del Padre es quien nos lo ha revelado\u201d (Jn 1,18).<br \/> &nbsp;<br \/> Estas pocas cosas que he citado ya son suficientes para explicar que las contradicciones l&oacute;gicas presentes en el texto sagrado, no invalidan la perspectiva salv&iacute;fica que los dos autores, Dios y el hombre, nos dan: el primero como art&iacute;fice de la salvaci&oacute;n y fuente de la inspiraci&oacute;n, el segundo como destinatario de la revelaci&oacute;n e instrumento inspirado, que emplea sus facultades naturales para contarnos la salvaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> El principio de la Encarnaci&oacute;n es el par&aacute;metro correcto para comprender en qu&eacute; sentido la Sagrada Escritura es Palabra de Dios: el Verbo que se hace carne, en la historicidad de su existencia asume una cultura, una lengua, as&iacute; tambi&eacute;n la Palabra de Dios, expres&aacute;ndose en palabras humanas, asume tambi&eacute;n una cultura y una lengua; por esto, como dice San M&aacute;ximo el Confesor: \u201csi no conoces las palabras, dif&iacute;cilmente llegar&aacute;s a la Palabra\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por tanto, <strong>la interpretaci&oacute;n de la Sagrada Escritura es indispensable para evitar la tentaci&oacute;n del literalismo o del fundamentalismo, que induce confundir la Palabra con las palabras con las que est&aacute;n escritos los textos sagrados.<\/strong>&nbsp; La tarea de la interpretaci&oacute;n es por tanto la de superar el l&iacute;mite de las palabras para captar el mensaje salv&iacute;fico contenido en &eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Una vez aclarados estos principios esenciales, puedo responder a la primera cuesti&oacute;n: las contradicciones en la Biblia tienen que ver con los l&iacute;mites culturales y del lenguaje, de un genero literario o de otro, en los que se encarna la Palabra de Dios para hacernos llegar el mensaje salvador de Dios. Las dificultades se superan pensando que se debe mirar a la Escritura poniendo \u201cla debida atenci&oacute;n a las maneras de entender, de expresarse y de narrar de los tiempos del hagi&oacute;grafo\u201d (DV12).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Respecto al hecho de que Ca&iacute;n tenga mujer a pesar de que no se hable nunca de otros hijos de los progenitores, ni de mujeres en general, yo dir&iacute;a simplemente que el relato no se detiene en este detalle; se evocan los personajes principales tras haber establecido el principio masculino y femenino en Ad&aacute;n y Eva y haber aclarado el aspecto de la procreaci&oacute;n humana. [<strong>No es un relato hist&oacute;rico, sino que pretende sentar principios de interpretaci&oacute;n de la historia de la salvaci&oacute;n, <\/strong>n. del E.]<\/p>\n<p align=\"justify\"> Adem&aacute;s, hay otra p&aacute;gina, esta vez del evangelio, en la que no se cuenta a las mujeres y los ni&ntilde;os; cuando se refiere al milagro de los panes, Mateo al recoger el n&uacute;mero de los presentes precisa: \u201ceran cinco mil hombres sin contar mujeres y ni&ntilde;os\u201d (Mt 14,21); evidentemente se acostumbraba a no tener en cuenta estas categor&iacute;as m&aacute;s d&eacute;biles.<br \/> &nbsp;<br \/> Finalmente, respecto a la edad fant&aacute;stica de los personajes b&iacute;blicos, no hay necesidad de desajustar la cuenta de los d&iacute;as del a&ntilde;o. <strong>El valor de estos n&uacute;meros es fuertemente simb&oacute;lico: antiguamente se consideraba que el hombre justo y agradable a Dios viv&iacute;a mucho tiempo, era fuerte y ten&iacute;a una numerosa descendencia.<\/strong> As&iacute; la vida del hombre fiel a Dios pasaba naturalmente de la abundancia de los a&ntilde;os vividos en la tierra a la eternidad en perfecta comuni&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sobre Enoc se afirma claramente: \u201ctoda la vida de Enoc fue de trescientos sesenta y cinco a&ntilde;os. Enoc camin&oacute; con Dios y despu&eacute;s desapareci&oacute; porque Dios lo arrebat&oacute;\u201d (Gen 5,23). Nuestro tiempo de vida terrenal es m&aacute;s bien limitado, pero no ser&aacute; menos significativo si dejamos crecer en nosotros el amor que Dios ha revelado con su Palabra.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.toscanaoggi.it\">Art&iacute;culo<\/a> publicado por Toscana Oggi y traducido por Aleteia<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Toscana Oggi Leyendo el Antiguo Testamento tengo varias dudas. Se dice por ejemplo que Ca&iacute;n, despu&eacute;s de matar a Abel, se cas&oacute; y engendr&oacute; a Enoc, pero si Ad&aacute;n y Eva eran los &uacute;nicos seres humanos, y en ese momento ten&iacute;an como hijo s&oacute;lo a Ca&iacute;n, &iquest;c&oacute;mo hizo este para casarse? &iquest;C&oacute;mo es posible &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-era-la-mujer-de-cain\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQui\u00e9n era la mujer de&nbsp;Ca\u00edn?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34274\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}