{"id":34287,"date":"2016-06-13T18:21:07","date_gmt":"2016-06-13T23:21:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cual-es-la-fuerza-de-la-oracion-de-una-madre-por-un-hijo-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:21:07","modified_gmt":"2016-06-13T23:21:07","slug":"cual-es-la-fuerza-de-la-oracion-de-una-madre-por-un-hijo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cual-es-la-fuerza-de-la-oracion-de-una-madre-por-un-hijo-2\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es la fuerza de la oraci\u00f3n de una madre por un&nbsp;hijo?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Felipe Aquino<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Santa M&oacute;nica es el ejemplo claro del poder de la oraci&oacute;n de las madres por los hijos. Ella naci&oacute; en Tagaste (&Aacute;frica), en 331, de familia cristiana.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Muy joven, fue dada en matrimonio a un hombre pagano llamado Patricio, de quien tuvo varios hijos, entre ellos Agust&iacute;n, cuya conversi&oacute;n alcanz&oacute; de la misericordia divina con muchas l&aacute;grimas y oraciones. Es un modelo perfecto de madre cristiana. Muri&oacute; en Ostia (Italia) en 387.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Dios estableci&oacute; una ley: necesitamos pedir la gracia necesaria en nuestra vida, para ser asistidos. Jes&uacute;s fue enf&aacute;tico: \u201cTambi&eacute;n les aseguro: pidan y se les dar&aacute;, busquen y encontrar&aacute;n, llamen y se les abrir&aacute;. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre\u201d (Lc 11, 9-10). Quien no pide no recibe.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s dijo eso despu&eacute;s de contar ese caso del vecino que llam&oacute; a la puerta de la casa de otro para pedir un poco de pan a medianoche, porque hab&iacute;a recibido una visita y estaba sin pan. Como el otro no quiso atenderlo, Jes&uacute;s dijo: \u201cYo les aseguro que aunque &eacute;l no se levante para d&aacute;rselos por ser su amigo, se levantar&aacute; al menos a causa de su insistencia y le dar&aacute; todo lo necesario\u201d (Lc 11, 8).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ahora bien, &iquest;qu&eacute; es lo que nos est&aacute; queriendo ense&ntilde;ar Jes&uacute;s con eso?<\/p>\n<p align=\"justify\"> Que debemos hacer lo mismo con Dios. Importunarlo. Pero, &iquest;por qu&eacute; Dios hace eso? Es para saber si de hecho confiamos en &Eacute;l; si tenemos fe de verdad, como aquella mujer cananea, que no era jud&iacute;a, pero que pidi&oacute; con insistencia que curara a su hijo endemoniado (Mt 15,22). Si la gente pide una vez o dos, y no recibe, y no pide m&aacute;s, es porque no conf&iacute;a en &Eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\"> San Agust&iacute;n ense&ntilde;&oacute; lo siguiente: \u201cDios no nos mandar&iacute;a pedir, si no nos quisiera o&iacute;r. La oraci&oacute;n es una llave que nos abre las puertas del cielo. Cuando veas que tu oraci&oacute;n no se apart&oacute; de ti, puedes estar seguro que la misericordia tan poco se alej&oacute; de ti. Los grandes dones exigen un gran deseo puesto que todo lo que se alcanza con facilidad no se aprecia tanto como lo que se desea durante mucho tiempo. Dios no quiere darte enseguida lo que pides, para que aprendas a desear con gran deseo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Nadie como &eacute;l entiende la fuerza de la oraci&oacute;n de una madre por su hijo; pues durante veinte a&ntilde;os su madre, Santa M&oacute;nica, rez&oacute; por su conversi&oacute;n, y lo consigui&oacute;. &Eacute;l mismo cuenta eso en su libro \u201cConfesiones\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &Eacute;l dijo que su madre iba tres veces al d&iacute;a frente al Sagrario en Hipona, y le ped&iacute;a a Jes&uacute;s que su Agust&iacute;n se volviera \u201cun buen cristiano\u201d. Era todo lo que ella quer&iacute;a, no ped&iacute;a que &eacute;l fuera un d&iacute;a sacerdote, obispo, santo, doctor de la Iglesia y uno de los mayores te&oacute;logos y fil&oacute;sofos de todos los tiempos. Pero Dios quer&iacute;a darle m&aacute;s. Quer&iacute;a de Agust&iacute;n ese gigante de la Iglesia, entonces, ella necesitaba rezar m&aacute;s tiempo y sin desanimarse. Y Santa M&oacute;nica no se desanim&oacute;, por eso tenemos hoy a ese gigante de la fe. Me pongo a pensar si ella hubiera parado de rezar despu&eacute;s de 19 a&ntilde;os\u2026No se habr&iacute;a convertido su hijo. Y nosotros no tendr&iacute;amos el Doctor de la Gracia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando Agust&iacute;n dej&oacute; &Aacute;frica del Norte, y se fue como orador oficial del emperador romano, en Mil&aacute;n, ella fue tras &eacute;l. Tom&oacute; el barco, atraves&oacute; el Mediterr&aacute;neo, y fue a rezar por su hijo. Un d&iacute;a fue a visitar al obispo de Mil&aacute;n y con l&aacute;grimas le dijo que no sab&iacute;a qu&eacute; m&aacute;s hacer por la conversi&oacute;n de su Agust&iacute;n, a quien el obispo conoc&iacute;a bien por su fama. Simplemente el obispo le respondi&oacute;: \u201cHija m&iacute;a, es imposible que Dios no convierta al hijo de tantas l&aacute;grimas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y sucedi&oacute;. San Agust&iacute;n, al o&iacute;r las predicaciones de San Ambrosio, obispo de Mil&aacute;n, se convirti&oacute;; fue bautizado por &eacute;l, y luego fue ordenado sacerdote, escogido como obispo, y uno de los mayores santos de la Iglesia. Todo porque aquella madre no se cans&oacute; de rezar por la conversi&oacute;n de su hijo\u2026&iexcl;veinte a&ntilde;os!<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"> San Agust&iacute;n dice en las \u201cConfesiones\u201d que las l&aacute;grimas de su madre frente al Se&ntilde;or en el Sagrario, eran como \u201cla sangre de su coraz&oacute;n destilado en l&aacute;grimas en sus ojos\u201d. &iexcl;Qu&eacute; belleza! &iexcl;Qu&eacute; fe!<\/p>\n<p align=\"justify\"> Es exactamente lo que la Iglesia ense&ntilde;a: que nuestra oraci&oacute;n debe ser humilde, confiada y perseverante. Humilde como la del publicano que se daba golpes de pecho y ped&iacute;a perd&oacute;n frente al fariseo orgulloso; confiada como la de la madre cananea y perseverante como la de la madre M&oacute;nica. Dios no resiste a las l&aacute;grimas y las oraciones de una madre que reza as&iacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> San Agust&iacute;n resume con estas palabras la vida de su madre: \u201cCuid&oacute; de todos los que viv&iacute;amos juntos despu&eacute;s de bautizados, como si fuera la madre de todos; y nos sirvi&oacute; como si fuera la hija de cada uno de nosotros\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El ejemplo de Santa M&oacute;nica qued&oacute; grabado de tal manera en la mente de San Agust&iacute;n que, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, ciertamente acord&aacute;ndose de su madre, exhortaba: \u201cBuscad con todo cuidado la salvaci&oacute;n de los de vuestra casa\u201d. Ya se dijo de Santa M&oacute;nica que fue dos veces madre de Agust&iacute;n, porque no s&oacute;lo lo dio a luz, sino que lo rescat&oacute; para la fe cat&oacute;lica y para la vida cristiana. As&iacute; deben ser los padres cristianos: dos veces progenitores de sus hijos, en su vida natural y en su vida en Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Felipe Aquino Santa M&oacute;nica es el ejemplo claro del poder de la oraci&oacute;n de las madres por los hijos. Ella naci&oacute; en Tagaste (&Aacute;frica), en 331, de familia cristiana. 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