{"id":34292,"date":"2016-06-13T18:21:14","date_gmt":"2016-06-13T23:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-des-del-demonio\/"},"modified":"2016-06-13T18:21:14","modified_gmt":"2016-06-13T23:21:14","slug":"los-des-del-demonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-des-del-demonio\/","title":{"rendered":"Los &#8220;des&#8221; del&nbsp;Demonio"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Claudio de Castro<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Para vencer un enemigo hay que conocerlo. En los ej&eacute;rcitos lo saben bien, por eso env&iacute;an esp&iacute;as al frente contrario. Averiguan la cantidad de soldados, las armas que portan, sus debilidades, sus t&eacute;cnicas de ataque.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> El Demonio utiliza esta estrategia. Nos conoce bien. Nos ha espiado por a&ntilde;os.&nbsp;<strong>Conoce nuestras debilidades y nosotros poco sabemos de &eacute;l<\/strong>.&nbsp;Apenas comprendemos lo que es capaz de hacer. <strong>No imaginamos su crueldad infinita; su odio profundo, el desprecio a la humanidad y a todo lo que ha sido creado por Dios. <\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sus artima&ntilde;as para hacernos pecar son muchas&nbsp;y nunca descansa ni duerme.&nbsp;&nbsp;Se complace cuando da&ntilde;amos al pr&oacute;jimo.&nbsp;Se goza cuando caemos en un pecado grave.&nbsp;<strong>No soporta que oremos <\/strong>y busquemos a Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se cuenta de un monasterio en el que los monjes acostumbraban rezar por las tardes. Un d&iacute;a mientras oraban, se desat&oacute; un fuego en los cultivos. <strong>Desde la ventana se ve&iacute;an las lenguas de fuego que lo consum&iacute;an todo. Uno de ellos comprendi&oacute; lo que ocurr&iacute;a, y le dijo a los otros: \u201cSigamos rezando<\/strong> hermanos, que nada va a pasar\u201d. Cuando terminaron de orar, salieron al huerto y encontraron sus cultivos intactos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Abre los diarios cada d&iacute;a y ver&aacute;s su&nbsp;paso en nuestro mundo. Lo dejamos actuar como si no existiera.&nbsp;<\/strong>Suelo llamar sus asechanzas: \u201clos des del demonio\u201d. Siembra nuestras almas con&nbsp;esos \u201cdes\u201d, como la ciza&ntilde;a de la par&aacute;bola.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Con&nbsp;cuanta facilidad nos quita la:<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ilusi&oacute;n&nbsp;sembrando&nbsp;desilusi&oacute;n<\/p>\n<p align=\"justify\"> Confianza con&nbsp;desconfianza<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esperanza con&nbsp;desesperanza<\/p>\n<p align=\"justify\"> &Aacute;nimo con&nbsp;des&aacute;nimo<\/p>\n<p align=\"justify\"> Honestidad con&nbsp;deshonestidad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Amor con&nbsp;desamor<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Por qu&eacute; dejarlo?<strong> Estamos llamados a ser felices y&nbsp;vivir una maravillosa eternidad.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El Demonio nada puede contra el que es obediente. No soporta cuando eres misericordioso y oras con el coraz&oacute;n. En esos momentos&nbsp;&nbsp;se mantiene a distancia<\/strong>, al acecho.&nbsp;Huye cuando te acercas a los sacramentos.&nbsp;Te deja tranquilo cuando invocas a la Madre de Dios&#8230; Y se aleja de ti cuando eres humilde y sincero.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Creo que al final,<strong>&nbsp;tu puerto seguro, siempre&nbsp;ser&aacute;: &quot;Vivir en&nbsp; la presencia de Dios&quot;.&nbsp;<\/strong>Me he preguntado tantas veces c&oacute;mo lograrlo. &iquest;C&oacute;mo nosotros, simples vasijas de barro, podemos contener a un Dios, todo poderoso y eterno?&nbsp;Es una idea fascinante.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy, durante la Misa le ped&iacute; luces, quer&iacute;a entender y de pronto, todo me pareci&oacute; tan claro y sencillo&#8230;&nbsp;<strong>En Dios todas las cosas son sencillas. Nosotros, por lo general, las complicamos.&nbsp;<\/strong>La respuesta siempre estuvo cerca, a nuestro&nbsp;alcance, en&nbsp;estas palabras de Jes&uacute;s:&nbsp;\u201c<em>El que me ama guardar&aacute; mi palabra y mi Padre lo amar&aacute; y vendremos a &eacute;l y haremos morada en &eacute;l<\/em>\u201d&nbsp;(Jn 14, 23).&nbsp;&iexcl;<strong>Fue incre&iacute;ble! De pronto todo ten&iacute;a sentido.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> He conocido muchas personas que un buen d&iacute;a decidieron cambiar sus vidas. Quer&iacute;an gastarlas en algo grande. Empezaron a descubrir y vivir el Evangelio. Seguro conoces alguna. Es muy f&aacute;cil encontrarlas. Tienen tres cosas estupendas en com&uacute;n:<\/p>\n<p align=\"justify\"> 1) Se saben amados por Dios&nbsp;(mi Padre lo amar&aacute;)<\/p>\n<p align=\"justify\"> 2) Son felices&nbsp;&nbsp;(vendremos a &eacute;l)<\/p>\n<p align=\"justify\"> 3) No se cambar&iacute;an por nadie&nbsp; (y haremos morada en &eacute;l)&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si ellos pudieron, nosotros tambi&eacute;n.&nbsp;Es hora de&nbsp;&nbsp;eliminar esos &quot;des&quot;&nbsp;en&nbsp;nuestras vidas y&nbsp;volver a empezar, al amparo de Dios.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Claudio de Castro Para vencer un enemigo hay que conocerlo. En los ej&eacute;rcitos lo saben bien, por eso env&iacute;an esp&iacute;as al frente contrario. Averiguan la cantidad de soldados, las armas que portan, sus debilidades, sus t&eacute;cnicas de ataque.&nbsp; El Demonio utiliza esta estrategia. Nos conoce bien. Nos ha espiado por a&ntilde;os.&nbsp;Conoce nuestras debilidades y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-des-del-demonio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos &#8220;des&#8221; del&nbsp;Demonio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34292"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34292\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}