{"id":34308,"date":"2016-06-13T18:21:42","date_gmt":"2016-06-13T23:21:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/verdaderamente-jesus-ha-existido-hay-pruebas-2\/"},"modified":"2016-06-13T18:21:42","modified_gmt":"2016-06-13T23:21:42","slug":"verdaderamente-jesus-ha-existido-hay-pruebas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/verdaderamente-jesus-ha-existido-hay-pruebas-2\/","title":{"rendered":"\u00bfVerdaderamente Jes\u00fas ha existido? \u00bfHay&nbsp;pruebas?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1. La vida terrenal de Cristo no ten&iacute;a nada para merecer la atenci&oacute;n de algunos historiadores del inicio de nuestra era: la trayectoria de un joven provinciano que no construy&oacute; nada, no escribi&oacute; nada y s&oacute;lo predic&oacute; tres breves a&ntilde;os en Palestina antes de morir en una cruz romana no ten&iacute;a realmente vocaci&oacute;n de marcar la historia.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">La vida de Jes&uacute;s deber&iacute;a ciertamente haber pasado totalmente inadvertida desde un punto de vista hist&oacute;rico. No fue alguien noble, ni un rey, no realiz&oacute; ninguna gesta militar ni nada que dejase rastros arqueol&oacute;gicos (&iexcl;excepto la S&iacute;ndone de Tur&iacute;n y algunas reliquias!). Respecto al peque&ntilde;o n&uacute;mero de autores del siglo I que conocemos, y que son b&aacute;sicamente romanos y alrededor de unos veinte seg&uacute;n el historiador ingl&eacute;s E. M. Blaiklock, se interesaban en general s&oacute;lo por los grandes acontecimientos pol&iacute;ticos. Finalmente, la invasi&oacute;n y la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n por los romanos (a&ntilde;o 70) y el hecho de que &eacute;stos, durante tres siglos, intentaran afanosamente erradicar toda huella del cristianismo, no dejar&iacute;an a priori muchas posibilidades de que quedaran muchas evidencias disponibles acerca de lo que hab&iacute;a ocurrido en Palestina en tiempos de Jes&uacute;s, y mucho menos de la vida de Jes&uacute;s.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">\u201cEste &laquo;hacerse uno de los nuestros&raquo; del Hijo de Dios acaeci&oacute; en la mayor humildad\u201d, escribe Juan Pablo II en su Carta Enc&iacute;clica Tertio millenio adveniente, en 1994. Por ello no sorprende, a&ntilde;ade, que \u201cla historiograf&iacute;a profana, pendiente de acontecimientos m&aacute;s clamorosos y de personajes m&aacute;s importantes, no le haya dedicado al principio sino fugaces, aunque significativas alusiones\u201d (n. 5).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\"><strong>2. Cristo tiene sin embargo muchos disc&iacute;pulos, que se armaron de valor despu&eacute;s de su resurrecci&oacute;n y dieron testimonio, con el precio de su vida, de lo que hab&iacute;an visto y o&iacute;do. Enteramente, los 27 libros del Nuevo Testamento presentan criterios de fiabilidad hist&oacute;rica: uno podr&iacute;a sacrificarse por lo que cree que es la Verdad, pero nunca dar&iacute;a su vida por algo que sabe que es mentira.<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Los 27 libros del Nuevo Testamento, escritos por 4 evangelistas y 5 autores de cartas, por testigos y contempor&aacute;neos, cubren el periodo que se extiende desde el nacimiento de Cristo al ministerio de los primeros ap&oacute;stoles. Las cartas de Pablo est&aacute;n datadas entre los a&ntilde;os 48 y 67, lo que le sit&uacute;a en una &eacute;poca en que los adultos hab&iacute;an sido contempor&aacute;neos de Cristo y pod&iacute;an por tanto reaccionar respecto a la veracidad de sus escritos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Dejando de lado ciertas divergencias menores que podemos generalmente explicar, encontramos en estos escritos una abundancia de detalles geogr&aacute;ficos e hist&oacute;ricos que concuerdan perfectamente entre s&iacute;, y una abundancia de criterios fiables que muestran que estos testigos son hombres sinceros y bien informados: hombres que no temen revelar sus propias equivocaciones, faltas o debilidades con tal de contar fielmente lo que sab&iacute;an de los hechos. Por ejemplo, no callan ninguno de los reproches que les dirig&iacute;a Jes&uacute;s: \u201coh corazones sin inteligencia, lentos para creer&#8230;\u201d (Lc 24,25).<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Parece dif&iacute;cil poner en duda la sinceridad de estas personas que quieren hasta dar la vida para afirmar la veracidad de lo que dicen. &iquest;Qu&eacute; inter&eacute;s tendr&iacute;an en mentir? &iquest;Para enga&ntilde;ar a qui&eacute;n y conseguir qu&eacute;? Tres de los Evangelistas y 11 de los 12 ap&oacute;stoles sellaron su testimonio con el martirio. Uno se sacrifica por algo que cree que es la Verdad, pero nadie da su vida por lo que sabe que es una mentira.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">La prueba m&aacute;s contundente de que Jes&uacute;s existi&oacute; es esta: el hecho de que miles de cristianos desde el primer siglo, incluyendo los Doce Ap&oacute;stoles, hayan efectivamente aceptado arriesgar o entregado sus vidas como m&aacute;rtires por Cristo Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La existencia de Cristo es atestiguada en seguida por los testimonios de contempor&aacute;neos con una gran continuidad, desde el siglo I hasta el siglo II, y despu&eacute;s por los Padres de la Iglesia y tambi&eacute;n por los relatos ap&oacute;crifos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\"><strong>3. Aparte de los 27 libros del Nuevo Testamento, que nos proporcionan informaciones de primera mano sobre Jes&uacute;s, sobre su vida y su ense&ntilde;anza, existen otros muchos escritos no b&iacute;blicos que atestiguan su historicidad:<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Los primeros testimonios hist&oacute;ricos a tener en cuenta son los de los padres llamados \u201capost&oacute;licos\u201d, son los hombres o los escritos an&oacute;nimos del periodo inmediatamente siguiente al de los ap&oacute;stoles. Encontramos por ejemplo las cartas de Clemente de Roma (un colaborador cercano de san Pablo), de Ignacio de Antioqu&iacute;a (probable disc&iacute;pulo de Pedro y Juan), y de Policarpo de Esmirna (instruido por los ap&oacute;stoles y constituido obispo por ellos), que comentan las Escrituras e ilustran a las comunidades cristianas sobre las diversas ense&ntilde;anzas transmitidas por Jes&uacute;s a los primeros disc&iacute;pulos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Para ellos, y para toda la generaci&oacute;n siguiente (del siglo II al siglo VI) los autores eclesi&aacute;sticos, conocidos bajo el nombre m&aacute;s gen&eacute;rico de \u201cPadres de la Iglesia\u201d, como Eusebio de Cesarea, Ireneo de Lyon, Or&iacute;genes, Tertuliano, no tuvieron ninguna duda de que Jes&uacute;s es un personaje hist&oacute;rico. Y su adhesi&oacute;n a sus ense&ntilde;anzas es total.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">En cuanto a los relatos ap&oacute;crifos, que plantean a los historiadores tantos problemas de reconstituci&oacute;n a causa de la fr&aacute;gil fiabilidad de las tradiciones que transmiten, jam&aacute;s ponen en duda la existencia de Jes&uacute;s <\/span><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/es\/questions\/entry\/que-son-los-evangelios-apocrifos\/\" style=\"line-height:1.6;\">(cf. Aleteia: \u201c&iquest;Qu&eacute; son los evangelios ap&oacute;crifos?\u201d)<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Junto a estas fuentes, que ofrecen tambi&eacute;n un testimonio de los primeros balbuceos de la Iglesia tras la muerte de Jes&uacute;s, otros escritos no cristianos del mundo antiguo mencionan la persona de Jes&uacute;s sin poner jam&aacute;s en duda su existencia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> <strong>4.&nbsp;<\/strong><\/span><strong><span style=\"line-height:1.6;\">Incluso los jud&iacute;os que combatieron a la Iglesia desde el principio, nunca pusieron en duda los relatos evang&eacute;licos:<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">El Talmud, que es una recopilaci&oacute;n de las tradiciones orales del juda&iacute;smo, redactada en el siglo IV, habla de Jes&uacute;s en varios lugares, diciendo de &eacute;l y de sus disc&iacute;pulos que hac&iacute;an milagros mediante la magia, pero sin evocar jam&aacute;s la hip&oacute;tesis de que nunca existiera. El Talmud babil&oacute;nico confirma tambi&eacute;n la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s la vigilia de la Pascua.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Jes&uacute;s es tambi&eacute;n mencionado por el historiador jud&iacute;o convertido en ciudadano romano Flavio Josefo (siglo I), quien menciona a Jes&uacute;s y a su \u201chermano\u201d Santiago en sus \u201cAntig&uuml;edades jud&iacute;as\u201d (sobre la historia del pueblo jud&iacute;o). &Eacute;ste, contempor&aacute;neo de los acontecimientos, habla tambi&eacute;n de un \u201cJes&uacute;s h&aacute;bil en hacer prodigios\u201d que \u201cfue condenado a la cruz\u201d&#8230;.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Es mencionado tambi&eacute;n por el fil&oacute;sofo plat&oacute;nico Celso, un jud&iacute;o romano autor del \u201cDiscurso verdadero\u201d, virulento ataque contra el cristianismo (siglo II). En &eacute;l escribe: \u201cVosotros consider&aacute;is Dios a un personaje que acab&oacute; una vida infame mediante una muerte miserable\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Entre los romanos, podemos se&ntilde;alar tres testigos que, como los jud&iacute;os, no son en absoluto elogiosos hacia &eacute;l, pero que tienen el m&eacute;rito de aportar otras pruebas de la existencia de Jes&uacute;s: Plinio el Joven, gobernador romano hacia el a&ntilde;o 122 de nuestra era, el historiador T&aacute;cito, considerado como el m&aacute;s preciso del mundo antiguo, que habla de la muerte de Jes&uacute;s en sus Anales escritos hacia el a&ntilde;o 115, y Suetonio (+ 125) que cita a los cristianos en \u201cLa vida de los 12 C&eacute;sares\u201d: \u201cClaudio expuls&oacute; a los jud&iacute;os de Roma, que causaban permanentes problemas a instigaci&oacute;n de un tal Chrestus &raquo;, dice en una de ellas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Hay que se&ntilde;alar igualmente el testimonio de un escritor sat&iacute;rico griego: Luciano de Samosata (125 &#8211; 192), que dice de Cristo que \u201ces honrado en Palestina\u201d, pues \u201cfue crucificado despu&eacute;s de introducir un nuevo culto entre los hombres&quot;; es &quot;el primer legislador&quot; de los cristianos, &eacute;l es &quot;el sofista crucificado&quot; cuyas leyes siguen. (Muerte de Peregrinus, p&aacute;rrafo 11-13)<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Est&aacute; tambi&eacute;n el pagano Thallus (o Thale), un historiador\/cronista contempor&aacute;neo de Cristo, citado por el escritor Sexto Julio Africano (en 220), que habla del eclipse que tuvo lugar en el momento de la crucifixi&oacute;n de Cristo.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Otro testimonio procede de uno de los raros documentos hist&oacute;ricos del siglo I que ha sido encontrado: una carta conservada en el British Museum (manuscrito sirio n&deg;14658), en el que un cierto Mara Bar-Serapion, sirio, entonces en prisi&oacute;n, dirige a su hijo Serapion, pidi&eacute;ndole que busque los caminos de la sabidur&iacute;a. Tras haber citado los nombres de S&oacute;crates y Pit&aacute;goras, cita el de Cristo (Christus) diciendo de &eacute;l: \u201c&#8230; qu&eacute; ventaja obtuvieron los jud&iacute;os ejecutando a su rey sabio? Su reino fue destruido poco despu&eacute;s\u2026\u201d. El sirio confirma indirectamente que Jes&uacute;s era reconocido como un hombre sabio y virtuoso, considerado por muchos como el rey de Israel, que fue ejecutado y que sobrevivi&oacute; en las ense&ntilde;anzas de sus disc&iacute;pulos.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">\u201cEstos relatos independientes muestran que desde los primeros tiempos ni siquiera los adversarios del cristianismo dudaron jam&aacute;s que Jes&uacute;s haya realmente existido\u201d, concluye hoy la Encyclopediae Britannica, precisando que \u201cno es sino a finales del siglo XVIII, durante el siglo XIX y a principios del siglo XX cuando la historicidad de Jes&uacute;s fue puesta en duda por primera vez, por motivos insuficientes, por parte de diversos escritores\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">En el siglo XVII, la historia se convirti&oacute; en una verdadera ciencia. Fue en ese momento cuando nacieron (como en muchos otros temas), las primeras preguntas sobre la existencia de Jes&uacute;s. Pero fue en los siglos siguientes cuando se plantearon verdaderamente dudas y discusiones, ciertos historiadores extremistas empezaron a desarrollar tesis seg&uacute;n las cuales el personaje de Jes&uacute;s no fue sino el producto de un mito o de una mitolog&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Pero sus tesis han sido desmontadas una tras otra por los historiadores especializados, como el profesor de historia del cristianismo en la Sorbona, Charles Guignebert, en 1933, quien dijo respecto a ellas: \u201cLos esfuerzos, con frecuencia eruditos e ingeniosos de los expertos de la mitolog&iacute;a no han convencido a los sabios independientes y desinteresados, a quienes no les impedir&iacute;a reconocer un hecho bien establecido. Su adhesi&oacute;n hubiera tenido una raz&oacute;n de ser. El entusiasmo de los incompetentes no compensa este fracaso\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">Despu&eacute;s de los a&ntilde;os 30, la cuesti&oacute;n de la historicidad de Jes&uacute;s tuvo un par&eacute;ntesis, y despu&eacute;s conoci&oacute; una nueva tentativa de recuperaci&oacute;n en los a&ntilde;os 50, pero fue r&aacute;pidamente sofocada por los especialistas en Nuevo Testamento y en el cristianismo antiguo, que no aceptaron ninguna de las hip&oacute;tesis propuestas.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <span style=\"line-height:1.6;\">A d&iacute;a de hoy, el 95% de los historiadores cree que Jes&uacute;s existi&oacute;. Son un&aacute;nimes: &iexcl;existen muchas m&aacute;s pruebas de su existencia que de la existencia de otros personajes hist&oacute;ricos como Julio C&eacute;sar, por ejemplo, nacido cien a&ntilde;os antes que &eacute;l!<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> <strong><span style=\"line-height:1.6;\">Citas.<\/span><\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">&#8211; \u201cEste &laquo; hacerse uno de los nuestros &raquo; del Hijo de Dios acaeci&oacute; en la mayor humildad, por ello no sorprende que la historiograf&iacute;a profana, pendiente de acontecimientos m&aacute;s clamorosos y de personajes m&aacute;s importantes, no le haya dedicado al principio sino fugaces, aunque significativas alusiones\u201d (Juan Pablo II, Tertio millenio adveniente, 10 noviembre 1994, n. 5).<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; Enciclopedia Brit&aacute;nica, 15&ordf; edici&oacute;n &#8211; A prop&oacute;sito de los testimonios independientes sobre Jes&uacute;s: \u201cEstos relatos independientes muestran que desde los primeros tiempos ni siquiera los adversarios del cristianismo dudaron jam&aacute;s que Jes&uacute;s haya realmente existido. No es sino a finales del siglo XVIII, durante el siglo XIX y a principios del siglo XX cuando la historicidad de Jes&uacute;s fue puesta en duda por primera vez, por motivos insuficientes, por parte de diversos escritores\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; Gran Enciclopedia Larousse : &quot;Los historiadores serios son un&aacute;nimes al afirmar sin duda que Jes&uacute;s existi&oacute; realmente\u201d (Tomo 11, p 6699)<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; Suetonio (testigo indirecto que prueba que 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Cristo hab&iacute;a cristianos activos en Roma): \u201cComo los jud&iacute;os no dejaban de crear problemas en la ciudad a instigaci&oacute;n de un cierto Christus, &eacute;l (Claudio) los expuls&oacute; de Roma&quot; (Vida de Claudio, XXV.11) &#8211; La medida represiva de Claudio es por otro lado atestiguada en los Hechos de los Ap&oacute;stoles (a&ntilde;o 52, en Corinto, Pablo encuentra una familia jud&iacute;a que hab&iacute;a sido expulsada de Roma (Hch 18, 2).<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; Suetonio: \u201c&Eacute;l entreg&oacute; a las torturas a los cristianos, raza adicta a una superstici&oacute;n nueva y culpable\u201d (Vida de Ner&oacute;n, XVI.3).<\/p>\n<p align=\"justify\">-T&aacute;cito: \u201cel nombre de cristiano viene del nombre de Cristo, que fue condenado bajo el reinado de Tiberio, por el procurador Poncio Pilato , \u2026\u201d (Annales, 15.44)<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; Plinio el Joven: \u201cLos que negaron ser cristianos o haberlo sido, o bien invocaban a los dioses de acuerdo con la f&oacute;rmula que yo les dictaba y sacrificaban mediante el incienso y el vino ante tu imagen que me hab&iacute;a tra&iacute;do para este fin con las estatuas de los dioses, o bien maldec&iacute;an a Cristo \u2013 cosas todas ellas que es imposible conseguir de aquellos que son realmente cristianos &#8211; pens&eacute; que deb&iacute;a ponerlos en libertad &#8230; [Los que dijeron que eran cristianos] afirman que toda su culpa o su error se limitaba a tener la costumbre de reunirse en un d&iacute;a fijo antes del amanecer y de cantar entre ellos alternativamente un himno a Cristo como a un dios &#8230; &quot; (Cartas y Paneg&iacute;rico de Trajano: X\/96\/5-7) Este texto no afirma la existencia de Jesucristo, pero la confirma de forma indirecta: prueba que en efecto a comienzos del siglo II, hombres y mujeres cre&iacute;an firmemente en su existencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211; \u201cNuestro conocimiento de Jes&uacute;s es una continuidad sin ruptura\u201d (P. Antoine Guggenheim).<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8212;<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>Agradecemos al P. Guillaume de Menthi&egrave;re, sacerdote franc&eacute;s, profesor en la Escuela catedral (Colegio de los Bernardinos \u2013 Par&iacute;s), la revisi&oacute;n de este art&iacute;culo.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team 1. La vida terrenal de Cristo no ten&iacute;a nada para merecer la atenci&oacute;n de algunos historiadores del inicio de nuestra era: la trayectoria de un joven provinciano que no construy&oacute; nada, no escribi&oacute; nada y s&oacute;lo predic&oacute; tres breves a&ntilde;os en Palestina antes de morir en una cruz romana no ten&iacute;a realmente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/verdaderamente-jesus-ha-existido-hay-pruebas-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfVerdaderamente Jes\u00fas ha existido? \u00bfHay&nbsp;pruebas?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34308","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34308\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}