{"id":34318,"date":"2016-06-13T18:21:58","date_gmt":"2016-06-13T23:21:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-purgatorio-narrado-por-quienes-han-estado-alli\/"},"modified":"2016-06-13T18:21:58","modified_gmt":"2016-06-13T23:21:58","slug":"el-purgatorio-narrado-por-quienes-han-estado-alli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-purgatorio-narrado-por-quienes-han-estado-alli\/","title":{"rendered":"El purgatorio, narrado por quienes han estado&nbsp;all\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Portaluz<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La tradici&oacute;n lit&uacute;rgica ha expuesto desde el inicio de los tiempos la existencia de una condici&oacute;n en que permanecen las almas despu&eacute;s de la muerte y se purifican para poder alcanzar en alg&uacute;n momento la gloria plena. Es el Purgatorio, que proviene del lat&iacute;n \u201cpurgare\u201d, y que es narrada en el catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica como un estado intermedio donde est&aacute;n \u201clos que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados\u201d (1030).<br \/> &nbsp;<br \/> Esta purificaci&oacute;n que perfecciona la sanaci&oacute;n y liberaci&oacute;n es una realidad escatol&oacute;gica, verdad de fe, que ha sido proclamada desde los primeros tiempos del cristianismo, afirmada por santos, Papas y el testimonio de la propia Virgen Mar&iacute;a en algunas de sus apariciones. Al respecto, lee nuestra Q&amp;A: <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/es\/arte-y-espectaculos\/q&amp;amp;a\/que-es-el-purgatorio-109020\">&iquest;Qu&eacute; es el Purgatorio?<\/a><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Un \u201cfuego de amor\u201d<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Benedicto XVI abord&oacute; este dogma de fe durante una catequesis en enero de 2011, donde precis&oacute; que el purgatorio no era tanto un \u201cespacio\u201d, sino un \u201cfuego interior\u201d que purifica a la persona y la hace capaz de contemplar a Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> En aquella ocasi&oacute;n, el Sumo Pont&iacute;fice se vali&oacute; de las palabras que siglos antes hab&iacute;a expresado Santa Catalina de G&eacute;nova, quien transmite en su obra Tratado del Purgatorio una revelaci&oacute;n particular\u2026 Experiencia m&iacute;stica donde describe que \u201cel alma separada del cuerpo, cuando no se halla en aquella pureza en la que fue creada, vi&eacute;ndose con tal impedimento, que no puede quitarse sino por medio del purgatorio, al punto se arroja en &eacute;l, y con toda voluntad\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Con extraordinaria precisi&oacute;n, esta mujer italiana que vivi&oacute; en el siglo XVI, describe esta experiencia que la llev&oacute; a renegar de la vida mundana que hab&iacute;a llevado hasta entonces, iniciando un apostolado de cuidado a los enfermos para amar en ellos a Cristo. \u201cNo creo que sea posible encontrar un contento comparable al de un alma del purgatorio, como no sea en el que tienen los santos en el Para&iacute;so. Y ese contentamiento crece cada d&iacute;a por el influjo de Dios en esas almas y m&aacute;s a medida que se van consumiendo los impedimentos que se oponen a ese influjo\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Doctrina de fe<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La certeza del Purgatorio nace en la Sagrada Escritura y posteriormente los doctores de la Iglesia \u2013como San Agust&iacute;n, Gregorio Magno y San Cris&oacute;stomo- han formulado una extensa y enriquecedora doctrina de fe. Estos planteamientos sobre el Purgatorio fueron respaldados por los sagrados concilios de Florencia, en 1439 y de Trento, en 1563. Pero tambi&eacute;n est&aacute;n refrendados por testimonios de decenas de personas, quienes exponen sobre la existencia de almas que buscan la comuni&oacute;n plena con Dios.&nbsp;&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Uno de estos valiosos tesoros lo comunica Santa Mar&iacute;a Faustina Kowalska, religiosa polaca canonizada el 2001 por el papa Juan Pablo II. Viviendo su vocaci&oacute;n a comienzos de 1930, fue testigo de diversas apariciones de Jes&uacute;s en la advocaci&oacute;n de la Misericordia. Fue el propio Hijo de Dios quien le revel&oacute; aquello que la santa narra en su diario de vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;ala Faustina que guiada por su &Aacute;ngel de la Guarda visit&oacute; el Purgatorio\u2026&nbsp; \u201cMe encontr&eacute; en un lugar nebuloso, lleno de fuego y hab&iacute;a all&iacute; una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, s&oacute;lo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a m&iacute; no me tocaban. Mi &Aacute;ngel de la Guarda no me abandon&oacute; ni por un solo momento. Pregunt&eacute; a estas almas: &iquest;Cu&aacute;l era su mayor tormento? Y me contestaron un&aacute;nimemente que su mayor tormento era la a&ntilde;oranza de Dios. Vi a la madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a Mar&iacute;a la &laquo;estrella de mar&raquo;. Ella les trae alivio. Deseaba hablar m&aacute;s con ellas, sin embargo mi &Aacute;ngel de la Guarda me hizo se&ntilde;a de salir. Salimos de esa c&aacute;rcel de sufrimiento. O&iacute; una voz interior que me dijo: &laquo;Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige&raquo;\u201d.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>El amigo de Padre P&iacute;o que estuvo en el purgatorio<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Fray Daniele Natale, fue un sacerdote capuchino italiano que se dedic&oacute; a misionar en medio de tierras hostiles durante la Segunda Guerra Mundial. Socorr&iacute;a con prisa a los heridos, enterraba a los muertos y pon&iacute;a a salvo los objetos lit&uacute;rgicos. En este escenario transcurr&iacute;a su misi&oacute;n cuando en 1952, en la cl&iacute;nica \u201cRegina Elena\u201d, le diagnosticaron un c&aacute;ncer de bazo.<br \/> &nbsp;<br \/> Con esta triste noticia se fue a ver al Padre Pio, su amigo y gu&iacute;a espiritual, quien le insisti&oacute; tratar su enfermedad. Fray Daniele viaj&oacute; a Roma y encontr&oacute; al especialista que le hab&iacute;an recomendado, el doctor Riccardo Moretti. Este m&eacute;dico, al principio, no quer&iacute;a realizar la operaci&oacute;n, porque estaba seguro de que el paciente no iba a sobrevivir. Al final, sin embargo, influenciado por un impulso interior, decidi&oacute; internarlo.<br \/> &nbsp;<br \/> La intervenci&oacute;n se llev&oacute; a cabo al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana. Fray Daniele, a pesar de que le hab&iacute;an administrado la anestesia, sigui&oacute; consciente. Sent&iacute;a un gran dolor, pero no lo manifestaba; al contrario, estaba satisfecho de poder ofrecer su sufrimiento a Jes&uacute;s. Al mismo tiempo, ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que el dolor que estaba sufriendo, estaba purificando cada vez m&aacute;s su alma de pecados. Al cabo de un momento sinti&oacute; que se dorm&iacute;a. Los m&eacute;dicos, sin embargo, afirmaron que despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n, el paciente hab&iacute;a entrado en coma y permaneci&oacute; en este estado durante tres d&iacute;as, tiempo en que despu&eacute;s falleci&oacute;. Se expidi&oacute; el certificado m&eacute;dico de su defunci&oacute;n y acudieron los familiares para rezar por el difunto. Sin embargo, pasadas unas horas, para asombro de los all&iacute; reunidos, de repente el muerto volvi&oacute; a la vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tres horas de purgatorio<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; le hab&iacute;a pasado a Fray Daniel durante aquellas escasas horas? &iquest;D&oacute;nde hab&iacute;a estado su alma? Prontamente el religioso capuchino contar&iacute;a su propia experiencia con el purgatorio en el libro Fra Daniele raconta\u2026 . De este escrito, les compartimos los siguientes fragmentos:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cYo estaba de pie delante del trono de Dios. Lo vi, pero no como un juez severo, sino como un padre afectuoso y lleno de amor. Entonces me di cuenta de que el Se&ntilde;or lo hab&iacute;a hecho todo por amor m&iacute;o, que hab&iacute;a cuidado de m&iacute; desde el primer hasta el &uacute;ltimo instante de mi vida, am&aacute;ndome como si fuera la &uacute;nica criatura existente sobre esta tierra. Me di cuenta tambi&eacute;n, sin embargo, de que no s&oacute;lo no hab&iacute;a correspondido a este inmenso amor divino, sino que lo hab&iacute;a descuidado del todo. Fui condenado a dos-tres horas de purgatorio. &laquo;Pero, &iquest;C&oacute;mo? -me pregunt&eacute;- &iquest;S&oacute;lo dos-tres horas? &iquest;Y despu&eacute;s voy a permanecer para siempre junto a Dios, eterno Amor?&raquo;. Di un salto de alegr&iacute;a y me sent&iacute; como un hijo predilecto. (\u2026) eran unos dolores terribles, que no se sabe de d&oacute;nde ven&iacute;an, pero se sent&iacute;an intensamente. Los sentidos que m&aacute;s hab&iacute;an ofendido a Dios en este mundo: los ojos, la lengua\u2026 sent&iacute;an mayor dolor y era una cosa incre&iacute;ble, porque ah&iacute; en el Purgatorio uno se siente como si tuviera el cuerpo y conoce, reconoce a los otros como ocurre en el mundo\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Mientras tanto -explica- no hab&iacute;an pasado m&aacute;s que unos pocos momentos de esas penas \u201cy ya me parec&iacute;a que fuese una eternidad. Entonces pens&eacute; en ir a un hermano de mi convento para pedirle que rezara por m&iacute;, que yo estaba en el Purgatorio. Ese hermano se qued&oacute; maravillado, porque sent&iacute;a mi voz, pero no ve&iacute;a mi persona, y &eacute;l preguntaba &laquo;D&oacute;nde est&aacute;s?,&iquest;Por qu&eacute; no te veo?&raquo; (\u2026). S&oacute;lo entonces me di cuenta de estar sin cuerpo. Me contentaba con insistirle en que rezara mucho por m&iacute; y me fui de all&iacute;. &laquo;Pero, &iquest;C&oacute;mo? \u2013me dec&iacute;a a m&iacute; mismo- &iquest;No deben ser s&oacute;lo dos- tres horas de purgatorio\u2026? &iexcl;y ya han pasado trescientos a&ntilde;os!&raquo; al menos as&iacute; me lo parec&iacute;a. De repente se me aparece la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a y le supliqu&eacute;, le implor&eacute; dici&eacute;ndole &laquo;&iexcl;Oh, Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, madre de Dios, obt&eacute;n para m&iacute; del Se&ntilde;or la gracia de retornar a la tierra para vivir y actuar s&oacute;lo por amor de Dios!&raquo;. Me di cuenta tambi&eacute;n de la presencia del Padre P&iacute;o y le supliqu&eacute; tambi&eacute;n a &eacute;l: &laquo;Por tus atroces dolores, por tus benditas llagas, Padre P&iacute;o m&iacute;o, reza t&uacute; por m&iacute; a Dios para que me libere de estas llamas y me conceda continuar el Purgatorio sobre la tierra&raquo;. Despu&eacute;s no vi nada m&aacute;s, pero me di cuenta de que el Padre P&iacute;o le hablaba a la Virgen. Despu&eacute;s de unos instantes se me apareci&oacute; de nuevo la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a (\u2026) ella inclin&oacute; su cabeza y me sonri&oacute;. En aquel preciso momento recuper&eacute; la posesi&oacute;n de mi cuerpo (\u2026) con un movimiento brusco, me liber&eacute; de la s&aacute;bana que me cubr&iacute;a. (\u2026) los que me estaban velando y rezando, asustad&iacute;simos se precipitaron fuera de la sala para ir en busca de los enfermeros y de los doctores. En pocos minutos en la cl&iacute;nica se arm&oacute; un jaleo. Todos cre&iacute;an que yo era un fantasma\u201d.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Al d&iacute;a siguiente, por la ma&ntilde;ana, Fray Daniele se levant&oacute; por s&iacute; mismo de la cama y se sent&oacute; en un sill&oacute;n. Eran las siete. Los m&eacute;dicos pasaban normalmente alrededor de las nueve. Pero ese d&iacute;a, el doctor Riccardo Moretti, el mismo que hab&iacute;a redactado el certificado m&eacute;dico de defunci&oacute;n de Fray Daniele, hab&iacute;a llegado m&aacute;s temprano al hospital. Se par&oacute; en frente de &eacute;l y con l&aacute;grimas en los ojos le dijo: &laquo;S&iacute;, ahora creo en Dios y en la Iglesia, creo en el padre P&iacute;o\u2026&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Fray Daniele, tuvo ocasi&oacute;n para compartir m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os con el rostro de Cristo sufriente hasta el 6 de julio de 1994, fecha en que falleci&oacute; a los 75 a&ntilde;os en la enfermer&iacute;a del convento de los Hermanos Capuchinos de san Giovanni Rotondo. Durante 2012 se abri&oacute; una causa de beatificaci&oacute;n y es hoy considerado Siervo de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.portaluz.org\/el-purgatorio-narrado-por-quienes-han-estado-alli--555.htm\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Portaluz&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Portaluz La tradici&oacute;n lit&uacute;rgica ha expuesto desde el inicio de los tiempos la existencia de una condici&oacute;n en que permanecen las almas despu&eacute;s de la muerte y se purifican para poder alcanzar en alg&uacute;n momento la gloria plena. 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