{"id":34375,"date":"2016-06-20T13:20:33","date_gmt":"2016-06-20T18:20:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-de-san-francisco-de-asis\/"},"modified":"2016-06-20T13:20:33","modified_gmt":"2016-06-20T18:20:33","slug":"la-oracion-de-san-francisco-de-asis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-de-san-francisco-de-asis\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n de San Francisco de As\u00eds"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">SAN FRANCISCO DE AS\u00cdS, MAESTRO DE ORACI\u00d3N<\/h2>\n<h6 style=\"text-align: right;\">por Umberto Occhialini, O.F.M.<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[ Francesco d&#8217;Assisi, maestro di preghiera, en Forma Sororum 18 (1981) 230-246].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Francisco de As\u00eds asombr\u00f3 a la cristiandad de su tiempo, y no cesa de suscitar emoci\u00f3n y admiraci\u00f3n tambi\u00e9n hoy. Eso explica los innumerables intentos que se han llevado a cabo a lo largo de los siglos para comprender mejor su espiritualidad, para poner en evidencia sus elementos esenciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las biograf\u00edas del Santo y en las diversas obras dedicadas al estudio de la espiritualidad franciscana, se trata naturalmente el tema de la oraci\u00f3n: la oraci\u00f3n de Francisco ante todo, pero tambi\u00e9n el esp\u00edritu y las formas de oraci\u00f3n de sus disc\u00edpulos m\u00e1s representativos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recorriendo estas obras, se da uno cuenta de que, por una parte, es f\u00e1cil encontrar temas comunes, como el de la nota dominante de la alabanza y contemplaci\u00f3n de la humanidad de Cristo en la oraci\u00f3n de san Francisco y de la escuela franciscana, o el de su car\u00e1cter afectivo; por otra parte, en cambio, resulta dif\u00edcil encontrar l\u00edneas precisas, met\u00f3dicas, espec\u00edficas de la piedad franciscana tomada en su conjunto. Esto es f\u00e1cil de explicar: san Francisco no dej\u00f3 ning\u00fan tratado sobre la oraci\u00f3n, ni m\u00e9todos de oraci\u00f3n, ni itinerarios para ascender a la contemplaci\u00f3n. Y sus disc\u00edpulos, si lo han intentado, como muchos lo han hecho,[1] han procurado traducir el esp\u00edritu del ser\u00e1fico Padre en m\u00e9todos y esquemas que expresaban m\u00e1s un punto de vista o una experiencia personal, que el desarrollo l\u00f3gico y arm\u00f3nico de una direcci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n creemos que, para hablar del car\u00e1cter espec\u00edfico de la oraci\u00f3n en la espiritualidad franciscana, es necesario, ante todo, captar su tono y sus motivaciones de fondo en sus fuentes, en el mismo Francisco, en su modo de orar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-807\"><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">testimonios de la oraci\u00f3n del Pobrecillo de As\u00eds<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fortuna tenemos numerosos testimonios de la oraci\u00f3n del Pobrecillo de As\u00eds. Est\u00e1n los primeros compa\u00f1eros y bi\u00f3grafos que hablan de su esp\u00edritu de oraci\u00f3n y devoci\u00f3n, de sus experiencias m\u00edsticas, desde San Dami\u00e1n, hasta la Porci\u00fancula, hasta el Alverna.[2]Sin embargo, pensamos que nada nos permitir\u00e1 intuir mejor el misterio de la vida de oraci\u00f3n de Francisco, que el testimonio directo de su coloquio con Dios y del modo como exhortaba a sus hermanos a orar, tal como los tenemos en los pocos pero <em><strong><a href=\"http:\/\/www.franciscanos.org\/esfa\/menud2.html\" target=\"_blank\">preciosos escritos del Santo<\/a><\/strong><\/em> que han llegado hasta nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro trabajo, por tanto, se centrar\u00e1 esencialmente en los escritos de san Francisco, pues estamos convencidos de que el examen directo de los textos nos revela aspectos que no siempre los estudiosos de la espiritualidad franciscana ponen suficientemente de relieve. En efecto, es f\u00e1cil detenerse en lugares comunes, o aislar algunos t\u00e9rminos que, en cambio, deber\u00edan considerarse en el conjunto de los testimonios de la oraci\u00f3n de Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contacto vivo, inmediato con los textos aut\u00e9nticos, nos permite adem\u00e1s comprender muchas riquezas de la espiritualidad del Poverello que no siempre se toman en consideraci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, pensamos que tal vez nada como el examen de sus escritos puede ayudarnos a penetrar m\u00e1s en lo profundo de su esp\u00edritu, en la ra\u00edz secreta de la que brota su vida admirable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto, en el fondo, se puede decir de todo cristiano, porque la oraci\u00f3n es el reflejo natural de un coraz\u00f3n que irradia la luz de la gracia en la medida y forma en que est\u00e1 empapado de ella. La oraci\u00f3n aut\u00e9ntica se convierte as\u00ed en lugar privilegiado de la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu, testimonio altamente eficaz del Evangelio escrito por el Esp\u00edritu del Se\u00f1or en el coraz\u00f3n de un hombre.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">ORACI\u00d3N DE UN POBRE DE ESP\u00cdRITU<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la oraci\u00f3n, nuestra relaci\u00f3n real con Dios se hace di\u00e1logo, efusi\u00f3n de sentimientos, adoraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n. Hay, pues, una estrech\u00edsima correlaci\u00f3n entre la calidad, la profundidad, la madurez, la verdad de la relaci\u00f3n con Dios y el modo de orar: en la oraci\u00f3n expresamos lo que en realidad creemos ser ante Dios y lo que Dios representa verdaderamente para nosotros.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n es Dios para Francisco, y qui\u00e9n cree ser Francisco ante Dios?<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un arrebato l\u00edrico, caracter\u00edstico de su esp\u00edritu, hacia el final de la Regla no bulada, el Pobrecillo exhorta a sus hermanos al amor, la adoraci\u00f3n y la alabanza de Dios con estas palabras:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAmemos todos con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas las fuerzas, con todo el esfuerzo, con todo el afecto, con todas las entra\u00f1as, con todos los deseos y voluntades al Se\u00f1or Dios, que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida, que nos cre\u00f3, nos redimi\u00f3 y por sola su misericordia nos salvar\u00e1, que a nosotros, miserables y m\u00edseros, p\u00fatridos y hediondos, ingratos y malos, nos hizo y nos hace todo bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bbPor consiguiente, ninguna otra cosa deseemos, ninguna otra queramos, ninguna otra nos plazca y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios, que es pleno bien, todo bien, total bien, verdadero y sumo bien, que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce, que es el solo santo, justo, verdadero, santo y recto, que es el solo benigno, inocente, puro, de quien y por quien y en quien es todo el perd\u00f3n, toda la gracia, toda la gloria de todos los penitentes y de todos justos, de todos los bienaventurados que gozan juntos en los cielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bbPor consiguiente, que nada impida, que nada separe, que nada se interponga. En todas partes, en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, diariamente y de continuo, todos nosotros creamos verdadera y humildemente, y tengamos en el coraz\u00f3n y amemos, honremos, adoremos, sirvamos, alabemos y bendigamos, glorifiquemos y ensalcemos sobremanera, magnifiquemos y demos gracias al alt\u00edsimo y sumo Dios eterno, Trinidad y Unidad, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo, creador de todas las cosas y salvador de todos los que creen y esperan en \u00e9l y lo aman a \u00e9l, que es sin principio y sin fin, inmutable, invisible, inenarrable, inefable, incomprensible, inescrutable, bendito, laudable, glorioso, ensalzado sobremanera, sublime, excelso, suave, amable, deleitable y todo entero sobre todas las cosas deseable por los siglos. Am\u00e9n\u00bb (1 R 23,8-11).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De una parte nos encontramos nosotros, Francisco y todos los dem\u00e1s hombres, calificados sin atenuantes como miserables y m\u00edseros, p\u00fatridos y hediondos, ingratos y malos. En la otra vertiente se encuentra el Se\u00f1or Dios, creador, redentor y salvador nuestro, que es pleno bien, todo bien, total bien, verdadero y sumo bien, que es el solo bueno. Desde el abismo de su nulidad, pobreza y miseria, el hombre, que ha recibido de Dios todo el perd\u00f3n y toda la gracia, debe elevarse con todas sus fuerzas y potencias del alma, romper todo obst\u00e1culo y demora, para amar, servir, adorar, alabar, glorificar y dar gracias continuamente al alt\u00edsimo, sumo, eterno Dios, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo, que es sublime, excelso, suave, amable, deleitable y sobre todas las cosas deseable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No dudamos en afirmar que la ra\u00edz profunda, el fulcro y la fuente de la oraci\u00f3n y de la espiritualidad de san Francisco se encuentran precisamente en la conciencia clar\u00edsima, aceptada, sentida, amada, de la pobreza y miseria radical del hombre, por una parte, y, por otra, de la bondad infinita de Dios, a quien el Poverello dirige su esp\u00edritu fascinado, est\u00e1tico, rebosante de gratitud y alabanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosos e indiscutibles son los testimonios que prueban cu\u00e1n presente estaba en el coraz\u00f3n de Francisco este sentimiento de humild\u00edsima y est\u00e1tica contemplaci\u00f3n frente a la riqueza infinita de la bondad de Dios.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">En la Carta a todos los fieles escribe:<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY a aquel que tanto ha soportado por nosotros, que tantos bienes nos ha tra\u00eddo y nos traer\u00e1 en el futuro, y a Dios, toda criatura que hay en los cielos, en la tierra, en el mar y en los abismos rinda alabanza, gloria, honor y bendici\u00f3n, porque \u00e9l es nuestro poder y nuestra fortaleza, y s\u00f3lo \u00e9l es bueno, s\u00f3lo \u00e9l alt\u00edsimo, s\u00f3lo \u00e9l omnipotente, admirable, glorioso y s\u00f3lo \u00e9l santo, laudable y bendito por los infinitos siglos de los siglos\u00bb (2CtaF 61-62).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profundo sentimiento de admiraci\u00f3n adorante y de humildad aparece al principio y al final del C\u00e1ntico de las criaturas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAlt\u00edsimo, omnipotente, buen Se\u00f1or,<br \/>\ntuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendici\u00f3n.<br \/>\nA ti solo, Alt\u00edsimo, corresponden,<br \/>\ny ning\u00fan hombre es digno de hacer de ti menci\u00f3n.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<br \/>\nLoad y bendecid a mi Se\u00f1or,<br \/>\ny dadle gracias y servidle con gran humildad\u00bb (C\u00e1nt 1-2 y 14).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero quiz\u00e1 ning\u00fan otro texto refleje de manera tan conmovedora la intuici\u00f3n de Dios como fuente infinita de todo bien cuanto las Alabanzas del Dios alt\u00edsimo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00fa eres santo, Se\u00f1or Dios \u00fanico, que haces maravillas.<br \/>\nT\u00fa eres fuerte, t\u00fa eres grande, t\u00fa eres alt\u00edsimo.<br \/>\nT\u00fa eres rey omnipotente, t\u00fa, Padre santo, rey del cielo y de la tierra.<br \/>\nT\u00fa eres trino y uno, Se\u00f1or Dios de dioses.<br \/>\nT\u00fa eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Se\u00f1or Dios vivo y verdadero.<br \/>\nT\u00fa eres amor, caridad.<br \/>\nT\u00fa eres sabidur\u00eda, t\u00fa eres humildad, t\u00fa eres paciencia.<br \/>\nT\u00fa eres belleza, t\u00fa eres mansedumbre.<br \/>\nT\u00fa eres seguridad, t\u00fa eres quietud.<br \/>\nT\u00fa eres gozo, t\u00fa eres nuestra esperanza y alegr\u00eda.<br \/>\nT\u00fa eres justicia, t\u00fa eres templanza.<br \/>\nT\u00fa eres toda nuestra riqueza a satisfacci\u00f3n.<br \/>\nT\u00fa eres belleza, t\u00fa eres mansedumbre.<br \/>\nT\u00fa eres protector, t\u00fa eres custodio y defensor nuestro.<br \/>\nT\u00fa eres fortaleza, t\u00fa eres refrigerio.<br \/>\nT\u00fa eres esperanza nuestra, t\u00fa eres fe nuestra, t\u00fa eres caridad nuestra.<br \/>\nT\u00fa eres toda dulzura nuestra.<br \/>\nT\u00fa eres vida eterna nuestra: Grande y admirable Se\u00f1or, Dios omnipotente, misericordioso Salvador\u00bb.[3]<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abT\u00fa eres&#8230; T\u00fa eres&#8230; T\u00fa eres&#8230;\u00bb: puro c\u00e1ntico de amor, oraci\u00f3n en la que el orante se olvida de s\u00ed mismo y hace subir a los labios s\u00f3lo aquello que el esp\u00edritu contempla con gozosa complacencia en el oc\u00e9ano infinito del que brota todo bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed le gustaba al Pobrecillo entretenerse con su Se\u00f1or. Un antiguo testimonio resume admirablemente su actitud de esp\u00edritu en la breve oraci\u00f3n que llenaba la noche orante de Francisco en la soledad del Alverna: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, dulc\u00edsimo Dios m\u00edo? Y \u00bfqui\u00e9n soy yo, gusano vil\u00edsimo e in\u00fatil siervo tuyo?\u00bb (Ll 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Dios lo es todo y el siervo nada, todo el bien que \u00e9ste recibe para s\u00ed o para verterlo en los otros debe atribuirse al Se\u00f1or y remontarse a \u00c9l en acci\u00f3n de gracias. En sus escritos, parece que Francisco tema que los hombres se apropien la gloria de Dios, no refiriendo a \u00c9l, sino a s\u00ed mismos, todo bien:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY devolvamos todos los bienes al Se\u00f1or Dios alt\u00edsimo y sumo, y reconozcamos que todos los bienes son de \u00e9l, y d\u00e9mosle gracias por todos a \u00e9l, de quien proceden todos los bienes. Y el mismo alt\u00edsimo y sumo, solo Dios verdadero, tenga y a \u00e9l se le tributen y \u00e9l reciba todos los honores y reverencias, todas las alabanzas y bendiciones, todas las gracias y gloria, de quien es todo bien, solo el cual es bueno\u00bb (1 R 17,17-18).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hermanos, en su predicaci\u00f3n, deben exhortar al pueblo a alabar y dar gracias a Dios:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY que de tal modo anunci\u00e9is y prediqu\u00e9is a todas las gentes su alabanza, que, a toda hora y cuando suenan las campanas, siempre se tributen por el pueblo entero alabanzas y gracias al Dios omnipotente por toda la tierra\u00bb (1CtaCus 8).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n los gobernantes de los pueblos son invitados a procurar que se eleven en el pueblo alabanzas y acci\u00f3n de gracias a Dios:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY tributad al Se\u00f1or tanto honor en medio del pueblo que os ha sido encomendado, que cada tarde se anuncie por medio de pregonero o por medio de otra se\u00f1al, que se rindan alabanzas y gracias por el pueblo entero al Se\u00f1or Dios omnipotente\u00bb (CtaA 7).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este clima se sit\u00faa el c\u00e9lebre episodio de la predicaci\u00f3n a las aves. Francisco las exhorta a alabar y amar al Creador: \u00abMis hermanas aves: mucho deb\u00e9is alabar a vuestro Creador y amarle de continuo, ya que os dio plumas para vestiros, alas para volar y todo cuanto necesit\u00e1is. Os ha hecho nobles entre sus criaturas y os ha dado por morada la pureza del aire. No sembr\u00e1is ni recog\u00e9is, y, con todo, \u00c9l mismo os protege y gobierna, sin preocupaci\u00f3n alguna de vuestra parte\u00bb. Al o\u00edr tales palabras, las avecillas daban muestras de alegr\u00eda como mejor pod\u00edan, y Celano anota que Francisco, que hab\u00eda adquirido la simplicidad, no por naturaleza, sino por gracia, se culpaba a s\u00ed mismo de negligencia por haber omitido hasta entonces la predicaci\u00f3n a las aves, toda vez que hab\u00edan escuchado la palabra de Dios con tanta veneraci\u00f3n (1 Cel 58).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos aportar otros textos y episodios de la vida del Santo que confirmar\u00edan ampliamente el car\u00e1cter humilde, adorador, agradecido de su oraci\u00f3n. Pero los fragmentos citados pueden ser suficientes para comprender la actitud de fondo que reaparecer\u00e1, como alma que las informa, en todas las formas de oraci\u00f3n del Poverello.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">LA COMUNI\u00d3N CON EL PADRE,\u00a0EL HIJO Y EL ESP\u00cdRITU SANTO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el abismo infinito que separa el todo que es Dios de la nada que es el hombre, tiende un puente de amor el Verbo encarnado, que nos revela el rostro del Padre, nos reconcilia con \u00c9l, nos pone en comuni\u00f3n de vida con \u00c9l mediante el Esp\u00edritu. San Francisco sinti\u00f3 profundamente este acontecimiento central de la revelaci\u00f3n cristiana, y sus relaciones con Dios, en la vida y en la oraci\u00f3n, quedaron fuertemente marcadas por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Influenciados f\u00e1cilmente por la idea del cristocentrismo franciscano y por el lugar que la meditaci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Cristo ocupa en la escuela franciscana, los autores, salvo algunas excepciones,[4] parece que no adviertan que la oraci\u00f3n de Francisco tiene un acento fuertemente trinitario. Los escritos del Santo revelan claramente c\u00f3mo la gracia gui\u00f3 el alma sencilla del Poverello a la contemplaci\u00f3n gozosamente vivida de la relaci\u00f3n personal con el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El fragmento m\u00e1s amplio y significativo se encuentra en la Carta a los fieles:<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY sobre todos ellos y ellas, mientras hagan tales cosas y perseveren hasta el fin, descansar\u00e1 el esp\u00edritu del Se\u00f1or y har\u00e1 en ellos habitaci\u00f3n y morada. Y ser\u00e1n hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen. Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Somos esposos cuando, por el Esp\u00edritu Santo, el alma fiel se une a Jesucristo. Somos ciertamente hermanos cuando hacemos la voluntad de su Padre, que est\u00e1 en el cielo; madres, cuando lo llevamos en nuestro coraz\u00f3n y en nuestro cuerpo, por el amor y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bb\u00a1Oh cu\u00e1n glorioso y santo y grande, tener un Padre en los cielos! \u00a1Oh cu\u00e1n santo, consolador, bello y admirable, tener un esposo! \u00a1Oh cu\u00e1n santo y cu\u00e1n amado, placentero, humilde, pac\u00edfico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable, tener un tal hermano y un tal hijo!, que dio su vida por sus ovejas y or\u00f3 al Padre por nosotros diciendo: Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado&#8230;\u00bb (2CtaF 48-56).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Carta prosigue con varias citas de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas tomadas de Jn 17, la oraci\u00f3n de la intimidad trinitaria que a Francisco le gusta citar con frecuencia. El texto de Francisco requerir\u00eda un largo comentario, sobre todo por el modo en que considera la relaci\u00f3n del cristiano con cada una de las personas divinas. Para nuestra argumentaci\u00f3n, b\u00e1stenos se\u00f1alar ante todo c\u00f3mo en una carta dirigida por el Poverello, ya enfermo, a todos los fieles del mundo \u00abpara comunicarles las palabras de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que es el Verbo del Padre, y las palabras del Esp\u00edritu Santo, que son esp\u00edritu y vida\u00bb (2CtaF 3), y despu\u00e9s de exhortarlos a observar los mandamientos del Se\u00f1or, se plantea tal comuni\u00f3n con las tres personas divinas como consecuencia normal de la vida cristiana. Hay que subrayar c\u00f3mo el estupor gozoso que penetra las oraciones de Francisco ya examinadas, se refleja tambi\u00e9n con sobreabundancia de adjetivos en la conciencia de tener como Padre, Esposo y Hermano, al Padre celestial, al Esp\u00edritu y al Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n de comuni\u00f3n de amor y de adoraci\u00f3n con las personas divinas debe acompa\u00f1ar habitualmente a los hermanos menores; m\u00e1s a\u00fan, es el fin de su desapego de todo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor lo tanto, hermanos todos, guard\u00e9monos mucho de perder o apartar del Se\u00f1or nuestra mente y coraz\u00f3n so pretexto de alguna merced u obra o ayuda. Mas en la santa caridad que es Dios, ruego a todos los hermanos, tanto los ministros como los otros, que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupaci\u00f3n y solicitud, del mejor modo que puedan, hagan servir, amar, honrar y adorar al Se\u00f1or Dios con coraz\u00f3n limpio y mente pura, que es lo que \u00e9l busca sobre todas las cosas; y hag\u00e1mosle siempre all\u00ed habitaci\u00f3n y morada a aqu\u00e9l que es Se\u00f1or Dios omnipotente, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo&#8230;\u00bb (1 R 22,25-27).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La meditaci\u00f3n asidua del Evangelio y la intuici\u00f3n de un coraz\u00f3n iluminado por el Esp\u00edritu hab\u00edan llevado a Francisco a sentir y traducir en la oraci\u00f3n lo que se nos ha revelado sobre las relaciones entre Padre, Hijo y Esp\u00edritu, y sobre sus particulares relaciones con los hombres. Son muy reveladoras dos oraciones. La primera es una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOmnipotente, sant\u00edsimo, alt\u00edsimo y sumo Dios, Padre santo y justo, Se\u00f1or rey del cielo y de la tierra, por ti mismo te damos gracias, porque, por tu santa voluntad y por tu \u00fanico Hijo con el Esp\u00edritu Santo, creaste todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos pusiste en el para\u00edso. Y nosotros ca\u00edmos por nuestra culpa. Y te damos gracias porque, as\u00ed como por tu Hijo nos creaste, as\u00ed, por tu santo amor con el que nos amaste, hiciste que \u00e9l, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen la beat\u00edsima santa Mar\u00eda, y quisiste que nosotros, cautivos, fu\u00e9ramos redimidos por su cruz y sangre y muerte. Y te damos gracias porque ese mismo Hijo tuyo vendr\u00e1 en la gloria de su majestad&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bbY porque todos nosotros, miserables y pecadores, no somos dignos de nombrarte, imploramos suplicantes que nuestro Se\u00f1or Jesucristo, tu Hijo amado, en quien bien te complaciste, junto con el Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito, te d\u00e9 gracias por todos como a ti y a \u00e9l os place, \u00e9l que te basta siempre para todo y por quien tantas cosas nos hiciste. Aleluya\u00bb (1 R 23,1-5).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad desbordante de dar gracias al omnipotente y sumo Dios, tan caracter\u00edstica de Francisco, se articula aqu\u00ed en la historia de la creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, que tiene como origen la voluntad del Padre y se lleva a cabo mediante el Hijo con el Esp\u00edritu Santo. En un movimiento de retorno, la acci\u00f3n de gracias, que parte de nosotros, miserables y pecadores e indignos de nombrar a Dios, se eleva a la fuente de todo bien, el Padre, mediante la voz del Hijo con el Esp\u00edritu Par\u00e1clito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en una de las pocas oraciones de s\u00faplica conservadas en los escritos del Santo, es muy evidente la relaci\u00f3n particular con las tres personas divinas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOmnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que t\u00fa quieres, y siempre querer lo que te place, para que, interiormente purificados, interiormente iluminados y abrasados por el fuego del Esp\u00edritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y por sola tu gracia llegar a ti, Alt\u00edsimo, que, en Trinidad perfecta y en simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos\u00bb (CtaO 50-52).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al Esp\u00edritu se atribuye la gracia de iluminar y encender el coraz\u00f3n para que, cumpliendo la voluntad del Padre, podamos seguir las huellas de Cristo y llegar con \u00c9l a la plenitud de vida con el Alt\u00edsimo que vive y reina en perfecta trinidad y en simple unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El seguimiento de las huellas de Cristo nos lleva a cumplir la voluntad del Padre y a complacerle en todo: \u00e9ste fue el motivo dominante de la vida de Jes\u00fas.[5] Francisco lo hace suyo, pidiendo la gracia de conocer la voluntad del Padre y de hacer siempre lo que a \u00c9l le agrada. En el fondo, su oraci\u00f3n de petici\u00f3n se concentra en el deseo de luz y de fuerza para poder cumplir en todo la santa voluntad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Par\u00e1frasis del Padrenuestro, que Francisco y sus hermanos parece que repet\u00edan con frecuencia, la parte m\u00e1s desarrollada se refiere precisamente al cumplimiento de la voluntad amorosa del Padre:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abH\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo: para que te amemos con todo el coraz\u00f3n, pensando siempre en ti; con toda el alma, dese\u00e1ndote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, gastando todas nuestras fuerzas y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio de tu amor y no en otra cosa; y para que amemos a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos, atray\u00e9ndolos a todos a tu amor seg\u00fan nuestras fuerzas, alegr\u00e1ndonos del bien de los otros como del nuestro y compadeci\u00e9ndolos en sus males y no dando a nadie ocasi\u00f3n alguna de tropiezo\u00bb (ParPN 5).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco aprendi\u00f3 de Cristo la alegr\u00eda de dirigirse a Dios llam\u00e1ndole Padre. Es muy indicativo el hecho de que en el Oficio de la Pasi\u00f3n, un oficio votivo compuesto sobre todo de vers\u00edculos tomados de los salmos, Francisco introduzca repetidamente la invocaci\u00f3n Padre santo o Padre sant\u00edsimo o Padre m\u00edo sant\u00edsimo, o la menci\u00f3n del sant\u00edsimo Padre del cielo, como queriendo suplir la ausencia del nombre del Padre en la oraci\u00f3n salm\u00f3dica. Es igualmente sintom\u00e1tica la predilecci\u00f3n del Santo por el Padrenuestro. Tom\u00e1s de Celano, al narrar c\u00f3mo Francisco formaba la primitiva fraternidad, dice que \u00abpor aquellos d\u00edas, los hermanos le rogaron que les ense\u00f1ase a orar, pues, caminando en simplicidad de esp\u00edritu, no conoc\u00edan todav\u00eda el oficio eclesi\u00e1stico. \u00c9l les respondi\u00f3: &#8220;Cuando or\u00e9is, decid: Padre nuestro&#8221;\u00bb (1 Cel 45). Y en la Regla, mientras reserva el rezo del Oficio divino a los hermanos cl\u00e9rigos, prescribe a los hermanos laicos que digan 76 Padrenuestros, distribuidos seg\u00fan el ritmo de las horas can\u00f3nicas (2 R 3,3-4). A lo largo de la historia, los hermanos laicos de la Orden, incluidos muchos santos y beatos, alimentaron su oraci\u00f3n cotidiana con la recitaci\u00f3n de los Padrenuestros.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">LA MEMORIA Y VENERACI\u00d3N DE CRISTO<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos ha parecido necesario comenzar por lo que hemos dicho hasta ahora, antes de hablar m\u00e1s espec\u00edficamente de la relaci\u00f3n entre la oraci\u00f3n de Francisco y Cristo, ante todo para que no resulte falseada la perspectiva en que suele articularse la oraci\u00f3n de nuestro Santo, y tambi\u00e9n porque la misma relaci\u00f3n con Cristo est\u00e1 estrechamente conexionada con el tono general de su esp\u00edritu de oraci\u00f3n, es decir, con el car\u00e1cter de humilde y ardiente adoraci\u00f3n, veneraci\u00f3n y alabanza, y con la estructura trinitaria.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 presente Cristo en la memoria y en la oraci\u00f3n de Francisco? En la Carta a todos los fieles escribe:<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl alt\u00edsimo Padre anunci\u00f3 desde el cielo, por medio de su santo \u00e1ngel Gabriel, este Verbo del Padre, tan digno, tan santo y glorioso, en el seno de la santa y gloriosa Virgen Mar\u00eda, de cuyo seno recibi\u00f3 la verdadera carne de nuestra humanidad y fragilidad. \u00c9l, siendo rico, quiso sobre todas las cosas elegir, con la beat\u00edsima Virgen, su Madre, la pobreza en el mundo. Y cerca de la pasi\u00f3n, celebr\u00f3 la Pascua con sus disc\u00edpulos y, tomando el pan, dio las gracias y lo bendijo y lo parti\u00f3 diciendo: Tomad y comed&#8230; Despu\u00e9s or\u00f3 al Padre diciendo: Padre, si es posible, que pase de m\u00ed este c\u00e1liz. Y se hizo su sudor como gotas de sangre que ca\u00edan en tierra. Puso, sin embargo, su voluntad en la voluntad del Padre, diciendo: Padre, h\u00e1gase tu voluntad; no como yo quiero, sino como quieras t\u00fa. Y la voluntad del Padre fue que su Hijo bendito y glorioso, que \u00e9l nos dio y que naci\u00f3 por nosotros, se ofreciera a s\u00ed mismo por su propia sangre como sacrificio y hostia en el ara de la cruz; no por s\u00ed mismo, por quien fueron hechas todas las cosas, sino por nuestros pecados, dej\u00e1ndonos ejemplo, para que sigamos sus huellas\u00bb (2CtaF 4-13).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este fragmento encontramos los motivos fundamentales de la devoci\u00f3n de Francisco al Verbo encarnado. N\u00f3tese el contraste entre \u00abel Verbo del Padre, tan digno, tan santo y glorioso&#8230;\u00bb y \u00abla carne verdadera de nuestra humanidad y fragilidad\u00bb que \u00c9l quiso asumir. El misterio de la pobreza y humillaci\u00f3n de Cristo se revela de la manera m\u00e1s asombrosa a los ojos de quien, como hemos visto en Francisco, tiene un sentimiento tan vivo y profundo de la inmensa santidad y dignidad de Dios. Precisamente por esto el \u00e1nimo de Francisco vibrar\u00e1 siempre de conmoci\u00f3n enamorada ante el recuerdo de la pobreza de Jes\u00fas, al que une el de la pobreza de su Madre. El amor y humildad de Cristo son luego considerados en los otros dos misterios que atraen la contemplaci\u00f3n adorante y apasionada del Poverello: el misterio de la cruz y el de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suele hablarse de una devoci\u00f3n tierna, emotiva y muy afectiva de san Francisco hacia el misterio de la natividad de Jes\u00fas y hacia el misterio de la cruz de Cristo. Todo esto es cierto, como atestigua Celano: \u00abTen\u00eda tan presente en su memoria la humildad de la encarnaci\u00f3n y la caridad de la pasi\u00f3n, que dif\u00edcilmente quer\u00eda pensar en otra cosa\u00bb (1 Cel 84), pero hay que precisar bien, para no reducir tal devoci\u00f3n a un hecho puramente emotivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Temperamento sensible, apasionado y po\u00e9tico, Francisco sinti\u00f3 con todas las fibras de su ser un amor ardiente por la humanidad de Cristo, y lo expres\u00f3 de forma original; recu\u00e9rdese la Navidad de Greccio y los motivos que le manifest\u00f3 a su amigo Juan: \u00abDeseo celebrar la memoria del ni\u00f1o que naci\u00f3 en Bel\u00e9n y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufri\u00f3 en su invalidez de ni\u00f1o, c\u00f3mo fue reclinado en el pesebre y c\u00f3mo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno\u00bb. Y a\u00f1ade el bi\u00f3grafo: \u00abEl santo de Dios est\u00e1 de pie ante el pesebre, desbord\u00e1ndose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo\u00bb (2 Cel 84-85).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bi\u00f3grafos extienden la devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n de Cristo desde el episodio del crucifijo que en San Dami\u00e1n habl\u00f3 al joven Francisco, hasta el prodigio nuevo y maravilloso de la impresi\u00f3n de las llagas en el monte Alverna. Celano refiere que \u00abFrancisco anda un d\u00eda cerca de la iglesia de San Dami\u00e1n&#8230; Entra en ella, gui\u00e1ndole el Esp\u00edritu, a orar, se postra suplicante y devoto ante el crucifijo&#8230; Y en este trance, la imagen de Cristo crucificado, desplegando los labios, habla desde el cuadro a Francisco&#8230; Desde entonces se le clava en el alma santa la compasi\u00f3n por el Crucificado, y, como puede creerse piadosamente, se le imprimen profundamente en el coraz\u00f3n, bien que no todav\u00eda en la carne, las venerandas llagas de la pasi\u00f3n\u00bb (2 Cel 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero son los escritos del Santo, en parte ya examinados, los nos permiten descubrir, en el interior de esas manifestaciones sensibles, una conciencia del misterio de Cristo profundamente enraizada en los grandes temas de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este respecto, ser\u00eda interesante tambi\u00e9n un atento examen del Oficio de la Pasi\u00f3n. El drama de la pasi\u00f3n, evocado sobre todo mediante vers\u00edculos de los salmos, se inserta, con la oportuna a\u00f1adidura de pasajes del Nuevo Testamento, en el panorama m\u00e1s amplio de la encarnaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo, de su di\u00e1logo con el Padre, de la participaci\u00f3n de los fieles en la cruz, de la acci\u00f3n de gracias a la misericordia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Raramente las oraciones del Poverello se dirigen directamente a Cristo, y las que lo hacen son oraciones de adoraci\u00f3n y reconocimiento. En la Carta a toda la Orden encontramos la exhortaci\u00f3n a la adoraci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl hermano Francisco, hombre vil y caduco, vuestro peque\u00f1uelo siervo, os desea salud en aquel que nos redimi\u00f3 y nos lav\u00f3 en su precios\u00edsima sangre; al o\u00edr su nombre, adoradlo con temor y reverencia, rostro en tierra; su nombre es Se\u00f1or Jesucristo, Hijo del Alt\u00edsimo, que es bendito por los siglos\u00bb (CtaO 3-4).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no podemos olvidar la oraci\u00f3n que san Francisco recitaba con los primeros compa\u00f1eros en las iglesias, oraci\u00f3n que los franciscanos han seguido recitando siempre. Nos la ha dejado en su Testamento espiritual:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTe adoramos, Se\u00f1or Jesucristo, tambi\u00e9n en todas tus iglesias que hay en el mundo entero, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo\u00bb (Test 5; cf. 1 Cel 45).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que decir, sin embargo, que la veneraci\u00f3n y adoraci\u00f3n del Poverello al Verbo encarnado se concentra de modo particular en la Eucarist\u00eda. En el sacramento del altar se renueva el misterio de la humillaci\u00f3n del Hijo de Dios:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVed, hermanos, que diariamente se humilla, como cuando desde el trono real vino al \u00fatero de la Virgen; diariamente viene a nosotros \u00e9l mismo apareciendo humilde; diariamente desciende del seno del Padre sobre el altar en las manos del sacerdote\u00bb (Adm 1,16-18).<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">De esta conciencia brota la exhortaci\u00f3n acongojada a sus hermanos:<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOs ruego a todos vosotros, hermanos, bes\u00e1ndoos los pies y con la caridad que puedo, que manifest\u00e9is toda reverencia y todo honor, tanto cuanto pod\u00e1is, al sant\u00edsimo cuerpo y sangre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en el cual las cosas que hay en los cielos y en la tierra han sido pacificadas y reconciliadas con el Dios omnipotente&#8230; Gran miseria y miserable debilidad, que cuando lo ten\u00e9is tan presente a \u00e9l en persona, vosotros os preocup\u00e9is de cualquier otra cosa en todo el mundo. \u00a1Tiemble el hombre entero, que se estremezca el mundo entero, y que el cielo exulte, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, est\u00e1 Cristo, el Hijo del Dios vivo! \u00a1Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! \u00a1Oh humildad sublime! \u00a1Oh sublimidad humilde, pues el Se\u00f1or del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salvaci\u00f3n se esconde bajo una peque\u00f1a forma de pan!\u00bb (CtaO 12-13 y 25-27).<\/p>\n<\/blockquote>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">LA VENERACI\u00d3N SE EXPANDE<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya tendr\u00eda que haber quedado clara la humilde y est\u00e1tica adoraci\u00f3n y veneraci\u00f3n que colmaba el alma del Poverello frente al Se\u00f1or alt\u00edsimo y omnipotente, fuente de todo bien, Dios uno y trino, y frente al Hijo de Dios que se encarn\u00f3 y muri\u00f3 por nosotros, y por nosotros sigue estando presente en el sacramento del altar. Pero la mirada amorosa y temblorosa del Santo no se para en la fuente infinita del bien: admira y venera tambi\u00e9n sus multiformes reflejos irradiados en la creaci\u00f3n y parece quererlos reunir en un inmenso coro que cante las alabanzas del Creador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, la veneraci\u00f3n se difunde de modo gradual, partiendo de los seres m\u00e1s pr\u00f3ximos a Dios o en m\u00e1s estrecha relaci\u00f3n con \u00c9l o que son signo m\u00e1s expresivo del mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer lugar est\u00e1 necesariamente la Virgen Mar\u00eda. Tambi\u00e9n con respecto a la Madre de Dios, la oraci\u00f3n de Francisco se derrama sobre todo en la alabanza. Bell\u00edsimo es el Saludo a la bienaventurada Virgen Mar\u00eda en el que se refleja la relaci\u00f3n de Mar\u00eda con la Trinidad y su singular plenitud de gracia:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSalve, Se\u00f1ora, santa Reina, santa Madre de Dios, Mar\u00eda, que eres virgen hecha iglesia<br \/>\ny elegida por el sant\u00edsimo Padre del cielo, a la cual consagr\u00f3 \u00c9l con su sant\u00edsimo amado Hijo y el Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito,<br \/>\nen la cual estuvo y est\u00e1 toda la plenitud de la gracia y todo bien.<br \/>\nSalve, palacio suyo;<br \/>\nsalve, tabern\u00e1culo suyo;<br \/>\nsalve, casa suya.<br \/>\nSalve, vestidura suya;<br \/>\nsalve, esclava suya;<br \/>\nsalve, Madre suya\u00bb (SalVM 1-5).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ant\u00edfona que acompa\u00f1a todo el Oficio de la Pasi\u00f3n, a la alabanza se une el ruego de intercesi\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSanta Virgen Mar\u00eda, no ha nacido en el mundo ninguna semejante a ti entre las mujeres, hija y esclava del alt\u00edsimo y sumo Rey, el Padre celestial, Madre de nuestro sant\u00edsimo Se\u00f1or Jesucristo, esposa del Esp\u00edritu Santo: ruega por nosotros con san Miguel arc\u00e1ngel y con todas las virtudes de los cielos y con todos los santos ante tu sant\u00edsimo amado Hijo, Se\u00f1or y maestro\u00bb (OfP Ant).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ant\u00edfona, junto a la intercesi\u00f3n de la Virgen, se invoca tambi\u00e9n la de S. Miguel arc\u00e1ngel, la de los \u00e1ngeles y santos, todas las criaturas con las que Francisco se sinti\u00f3 ligado por una particular comuni\u00f3n de amor y veneraci\u00f3n, a causa de su m\u00e1s estrecha uni\u00f3n con el Se\u00f1or (cf. 2 Cel 197). Y a esta gran familia del cielo, Francisco, junto con sus hermanos, le pide que eleve a Dios, por ellos, una digna acci\u00f3n de gracias:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY a la gloriosa madre, la beat\u00edsima Mar\u00eda siempre Virgen, a los bienaventurados Miguel, Gabriel y Rafael, y a todos los coros de los bienaventurados serafines, querubines, tronos, dominaciones, principados, potestades, virtudes, \u00e1ngeles, arc\u00e1ngeles, a los bienaventurados Juan Bautista, Juan Evangelista, Pedro, Pablo, y a los bienaventurados patriarcas, profetas, Inocentes, ap\u00f3stoles, evangelistas, disc\u00edpulos, m\u00e1rtires, confesores, v\u00edrgenes, a los bienaventurados El\u00edas y Enoc, y a todos los santos que fueron y que ser\u00e1n y que son, humildemente les suplicamos por tu amor que te den gracias por estas cosas como te place, a ti, sumo y verdadero Dios, eterno y vivo, con tu Hijo car\u00edsimo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y el Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n. Aleluya\u00bb (1 R 23,6).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos detenemos a considerar la reverencia que \u00abel siervo y s\u00fabdito de todos\u00bb (2CtaF 1-2) tuvo hacia el pr\u00f3jimo. Hace m\u00e1s a nuestro tema el sentido de devoci\u00f3n que Francisco demostr\u00f3 a las otras criaturas, especialmente a las que de modo particular llevan, como el hermano sol, \u00absignificaci\u00f3n\u00bb del Alt\u00edsimo (cf. C\u00e1nt 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer gran signo hacia el que el Poverello manifiesta y recomienda una veneraci\u00f3n casi igual a la que tiene a la Eucarist\u00eda, es la palabra del Se\u00f1or, la Escritura, que contiene \u00ablas odor\u00edferas palabras del Se\u00f1or&#8230;, las palabras de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que es el Verbo del Padre, y las palabras del Esp\u00edritu Santo, que son esp\u00edritu y vida\u00bb (2CtaF 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco no nos ha dejado normas o m\u00e9todos de lectura o de meditaci\u00f3n de la Escritura. En el Testamento nos conf\u00eda: \u00abEl Alt\u00edsimo mismo me revel\u00f3 que deb\u00eda vivir seg\u00fan la forma del santo Evangelio\u00bb (Test 14); por eso, \u00abla regla y vida de los hermanos menores es esta: guardar el santo Evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2 R 1,1). Es necesario tener el modelo en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La veneraci\u00f3n a la palabra del Se\u00f1or aparece en muchos textos, en los que Francisco exhorta a sus hermanos a venerar y custodiar las palabras divinas escritas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor eso, amonesto a todos mis hermanos y los animo en Cristo para que, en cualquier parte en que encuentren palabras divinas escritas, las veneren como puedan, y, por lo que a ellos respecta, si no est\u00e1n bien guardadas o se encuentran indecorosamente esparcidas en alg\u00fan lugar, las recojan y las guarden, honrando al Se\u00f1or en las palabras que habl\u00f3\u00bb (CtaO 35-37).<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">En su Testamento, Francisco a\u00f1ade:<\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY a todos los te\u00f3logos y a los que nos administran las sant\u00edsimas palabras divinas, debemos honrar y venerar como a quienes nos administran esp\u00edritu y vida\u00bb (Test 13).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n teol\u00f3gica cristiana, palabra del Se\u00f1or es tambi\u00e9n toda criatura, porque cada una de ellas ha venido a la existencia por querer de Dios, por su palabra creadora, mediante su Verbo. La creaci\u00f3n es, por tanto, la primera revelaci\u00f3n de Dios: si el hombre no sabe leerla ni descubrirla, es que su coraz\u00f3n est\u00e1 obscurecido por el pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad recobrada de lectura de ese gran libro de la sabidur\u00eda y de la bondad divina, la naturaleza, es sin duda uno de los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos, originales y conocidos de san Francisco. Dejamos la palabra a Tom\u00e1s de Celano, que lo conoci\u00f3 personalmente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEn una obra cualquiera Francisco canta al Art\u00edfice de todas; cuanto descubre en las hechuras, lo refiere al Hacedor. Se goza en todas las obras de las manos del Se\u00f1or, y a trav\u00e9s de tantos espect\u00e1culos de encanto intuye la raz\u00f3n y la causa que les da vida. En las hermosas reconoce al Hermos\u00edsimo; cuanto hay de bueno le grita &#8220;El que nos ha hecho es el mejor&#8221;. Por las huellas impresas en las cosas sigue dondequiera al Amado, hace con todas una escala por la que sube hasta el trono. Abraza todas las cosas con indecible afectuosa devoci\u00f3n y les habla del Se\u00f1or y las exhorta a alabarlo&#8230; A los hermanos que hacen le\u00f1a proh\u00edbe cortar del todo el \u00e1rbol, para que le quede la posibilidad de echar brotes. Manda al hortelano que deje a la orilla del huerto franjas sin cultivar, para que a su tiempo el verdor de las hierbas y la belleza de las flores pregonen la hermosura del Padre de todas las cosas\u00bb (2 Cel 165).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bi\u00f3grafo a\u00f1ade varios episodios que ilustran la familiaridad extraordinaria de san Francisco con diversas criaturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Francisco le parece que todas las criaturas, animadas e inanimadas, son capaces de cantar las alabanzas del Se\u00f1or; pero, luego, \u00e9l mismo se convierte en voz de todas ellas, como nos demuestra especialmente el C\u00e1ntico de las criaturas, s\u00edntesis admirable de poes\u00eda y oraci\u00f3n, expresi\u00f3n de un coraz\u00f3n que parece que abraza el universo, escogiendo sus cualidades m\u00e1s bellas, acarici\u00e1ndolas con dulzura y veneraci\u00f3n, porque son obra del alt\u00edsimo, omnipotente y buen Se\u00f1or.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">ORAR SIEMPRE CON PURO CORAZ\u00d3N<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos tratado de descubrir el \u00e1nimo y los contenidos de la oraci\u00f3n de Francisco. Digamos algo de sus ense\u00f1anzas sobre el tiempo y modo de orar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al tiempo, en los escritos de Francisco, incluidas las Reglas, no aparece ning\u00fan horario que determine momentos particularmente dedicados a los ejercicios de piedad, aunque se prescribe para los cl\u00e9rigos el rezo del Oficio divino. El \u00fanico horario de oraci\u00f3n, si tal puede llamarse, es el evang\u00e9lico: siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se miran las concordancias de los escritos de Francisco, se observar\u00e1 que el adverbio siempre ( semper) se refiere muchas veces y de un modo privilegiado a la oraci\u00f3n. En particular, se repite la frase del Evangelio: \u00abEs preciso orar siempre y no desfallecer\u00bb (Lc 18,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que este imperativo evang\u00e9lico ha tenido varias interpretaciones en los maestros de la espiritualidad cristiana. El Pobrecillo no intenta explicarlo, sino m\u00e1s bien vivirlo con todo el coraz\u00f3n y todas las fuerzas. Tom\u00e1s de Celano, refiriendo lo que \u00e9l ha visto con sus propios ojos, resume el cap\u00edtulo dedicado al tiempo, lugar y fervor de las oraciones del Santo con las c\u00e9lebres palabras: \u00abNon tam orans, quam oratio factus\u00bb, \u00abHecho todo \u00e9l no ya s\u00f3lo orante, sino oraci\u00f3n\u00bb (2 Cel 95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo necesario, en el fondo, es mantener vivo el esp\u00edritu de oraci\u00f3n. La Regla, en el cap\u00edtulo dedicado al modo de trabajo, dice: \u00abLos hermanos a quienes el Se\u00f1or ha dado la gracia de trabajar, trabajen fiel y devotamente, de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el esp\u00edritu de la santa oraci\u00f3n y devoci\u00f3n, al cual las dem\u00e1s cosas temporales deben servir\u00bb (2 R 5, 1-2). Y la breve carta de san Francisco a San Antonio de Padua recuerda este mismo pasaje: \u00abMe agrada que ense\u00f1es sagrada teolog\u00eda a los hermanos, con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el esp\u00edritu de oraci\u00f3n y devoci\u00f3n, como se contiene en la Regla\u00bb (CtaAnt).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La indeterminaci\u00f3n del tiempo de oraci\u00f3n responde al tipo de fraternidad instituido por Francisco, a saber, una comunidad de hermanos no vinculada a un lugar ni a un trabajo fijo, sino destinada a ir por el mundo a predicar el Evangelio. As\u00ed fue especialmente al principio; pero, al crecer la Orden, fue necesario dar mayor regularidad a la vida de los hermanos. La ley se hizo necesaria en la medida en que el esp\u00edritu de amor y de oraci\u00f3n flaqueaba, cuando ya no era com\u00fan lo que Francisco recuerda de s\u00ed mismo y de sus primeros compa\u00f1eros: \u00abY muy gustosamente permanec\u00edamos en las iglesias\u00bb (Test 18); Francisco sinti\u00f3 predilecci\u00f3n por las iglesias pobres y abandonadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que recordar tambi\u00e9n que la \u00abtopograf\u00eda\u00bb franciscana es rica en lugares a los que el Poverello y sus m\u00e1s fieles disc\u00edpulos se retiraban para la contemplaci\u00f3n, alternando los per\u00edodos de actividad apost\u00f3lica con los de oraci\u00f3n intensa, incluso en forma de vida erem\u00edtica. Precisamente con miras a estos per\u00edodos Francisco escribi\u00f3 una breve y deliciosa Regla para los eremitorios, en la que, alternativamente, dos hermanos hacen la vida de Marta y otros dos la vida de Mar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto al siempre, que establece el tiempo, encontramos el con puro coraz\u00f3n, que indica el modo: \u00aborar siempre con puro coraz\u00f3n\u00bb (2 R 10,9). Esta f\u00f3rmula, con ligeras variantes, se repite en los escritos del Santo, reforzada a veces con el pura mente. Es evidente que Francisco siente que la pureza de coraz\u00f3n es disposici\u00f3n necesaria para la oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta exigencia no es nueva en la espiritualidad cristiana. San Francisco pudo percibirla en la tradici\u00f3n o por experiencia propia, pero ciertamente la ha deducido tambi\u00e9n de la bienaventuranza evang\u00e9lica que comenta as\u00ed:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios (Mt 5,8). Son verdaderamente limpios de coraz\u00f3n quienes desprecian las cosas terrenas, buscan las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con coraz\u00f3n y alma limpios, al Se\u00f1or Dios vivo y verdadero\u00bb (Adm 16).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pureza de coraz\u00f3n consiste, pues, en el desapego, transparencia y libertad interior que permiten buscar las realidades divinas sin impedimentos y presentarse ante el Se\u00f1or para adorarlo. San Francisco intuye con exactitud la relaci\u00f3n que hay entre la pureza de coraz\u00f3n de la bienaventuranza evang\u00e9lica y el culto divino; de hecho, \u00abla sexta bienaventuranza, al expresar de modo admirable la unidad que debe existir entre vida y culto, se nos presenta como la bienaventuranza lit\u00fargica\u00bb.[6]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus escritos, san Francisco nos habla s\u00f3lo de las disposiciones interiores; los bi\u00f3grafos subrayan tambi\u00e9n la extraordinaria reverencia de su actitud exterior:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEn el rezo de las horas can\u00f3nicas era temeroso de Dios a par de devoto. Aun cuando padec\u00eda de los ojos, del est\u00f3mago, del bazo y del h\u00edgado, no se apoyaba en muro o pared durante el rezo de los salmos, sino que dec\u00eda las horas siempre de pie, la cabeza descubierta, la vista recogida y sin languideces. Si cuando iba por el mundo caminaba a pie, se deten\u00eda siempre para rezar sus horas; y si a caballo, se apeaba. Un d\u00eda volv\u00eda de Roma; no cesaba de llover; se ape\u00f3 del caballo para rezar el oficio; pero, como se detuvo mucho, qued\u00f3 del todo empapado en agua. Pues dec\u00eda a veces: &#8220;Si el cuerpo toma tranquilamente su alimento, que m\u00e1s tarde, a una con \u00e9l, se convertir\u00e1 en pasto de gusanos, con cu\u00e1nta paz y calma debe tomar el alma su alimento que es su Dios&#8221;\u00bb (2 Cel 96).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era natural que el hombre convertido en oraci\u00f3n, como lo llama Celano, expresara con todo su ser la inefable veneraci\u00f3n hacia su Se\u00f1or.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\u00abPADRE, ACU\u00c9RDATE DE TODOS TUS HIJOS\u00bb<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro intento de descubrir el esp\u00edritu de oraci\u00f3n de san Francisco de As\u00eds, sobre todo a trav\u00e9s del examen de sus escritos, concluye aqu\u00ed. Los l\u00edmites del presente estudio no nos han permitido examinar todos los textos, ni explicitar todos sus valores espirituales; esperamos, sin embargo, haber propuesto una vez m\u00e1s el testimonio vivo de oraci\u00f3n de uno de los m\u00e1s fascinantes seguidores de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la muerte de Francisco se concluye el gran preludio de una sinfon\u00eda que, desde hace ocho siglos, han procurado continuar todos aquellos que de alguna manera se han sentido disc\u00edpulos suyos. Desde el principio se advirti\u00f3 que la tarea no era f\u00e1cil. Tom\u00e1s de Celano, al final de la Vida II lo atestigua con la oraci\u00f3n dirigida al ser\u00e1fico Padre:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPadre, acu\u00e9rdate de todos tus hijos, que, angustiados por indecibles peligros, sabes muy bien t\u00fa, sant\u00edsimo, cu\u00e1n de lejos siguen tus huellas. Dales fuerza, para que resistan; hazlos puros, para que resplandezcan; ll\u00e9nalos de alegr\u00eda, para que disfruten. Impetra que se derrame sobre ellos el esp\u00edritu de gracia y de oraci\u00f3n, para que tengan, como t\u00fa, la verdadera humildad; guarden, como t\u00fa, la pobreza; merezcan, como t\u00fa, la caridad con que amaste siempre a Cristo crucificado\u00bb (2 Cel 224).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los motivos evocados por Celano, el esp\u00edritu de pobreza y humildad, el amor a Cristo crucificado, junto con otros valores caracter\u00edsticos de la espiritualidad de Francisco, fueron la herencia que sus hijos e hijas procuraron asimilar, manifestando sus reflejos en la vida y en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto tendr\u00eda que comenzar una serie de cap\u00edtulos que mostraran c\u00f3mo muchos rasgos t\u00edpicos de la experiencia del Pobrecillo se encuentran m\u00e1s o menos en el esp\u00edritu, la doctrina, las formas de oraci\u00f3n de sus disc\u00edpulos, frecuentemente con desarrollos devocionales de alguno de los motivos m\u00e1s destacados. Con todo, siempre estamos invitados a remontarnos a la fuente, al esp\u00edritu del seraf\u00edn de As\u00eds, para o\u00edr de nuevo con emoci\u00f3n siempre nueva el admirable canto de simplicidad, de humildad, de adoraci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, de alabanza que se elev\u00f3 de su coraz\u00f3n dilatado por la caridad a su Dios y su todo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">NOTAS:<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Citamos algunos de los nombres m\u00e1s significativos: S. Buenaventura, beato R. Lulio, H. Herp, Francisco de Osuna, Bernardino de Laredo, Juan de los \u00c1ngeles, Diego de Estella, Juan de Fano, san Carlos de Sezze.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Por su indiscutible valor, acudiremos sobre todo a Tom\u00e1s de Celano, primer bi\u00f3grafo de san Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] N\u00f3tese c\u00f3mo Francisco, llevado de su intuici\u00f3n m\u00edstica, dice a Dios: \u00abT\u00fa eres humildad\u00bb. Este tema ha sido objeto del hermoso libro de J. Varillon, L&#8217;humilit\u00e9 de Dieu. Par\u00eds 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Entre las excepciones: W. Lampen, S. Franciscus, cultor Trinitatis, en Archivum Franciscanum Historicum 21 (1928) 439-467; el autor parte de una expresi\u00f3n de san Buenaventura: &#8220;Cultor Trinitatis Franciscus&#8221; (LM 3,3), pero se funda como es natural en los escritos de san Francisco. E. Longpr\u00e9, Fran\u00e7ois d&#8217;Assise, Par\u00eds 1966. En esta obra se habla de &#8220;Oraci\u00f3n y adoraci\u00f3n l\u00edrica de la Trinidad&#8221;, pp. 123-131.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Cf. Jn 4,34; 8,29. San Francisco escribe refiri\u00e9ndose al Verbo encarnado: \u00abPuso, sin embargo, su voluntad en la voluntad del Padre, diciendo: Padre, h\u00e1gase tu voluntad; no como yo quiero, sino como quieras t\u00fa\u00bb (2CtaF 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] J. Dupont, Le beatitudini, II, Alba 1977, 947.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">[Cf. Selecciones de Franciscanismo, vol. XII, n\u00fam. 34 (1983) 163-170].<\/h5>\n<hr \/>\n<h6>N.R.: Tomado de\u00a0www.franciscanos.org\/oracionfcana<\/h6>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"807\"> (16) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SAN FRANCISCO DE AS\u00cdS, MAESTRO DE ORACI\u00d3N por Umberto Occhialini, O.F.M. [ Francesco d&#8217;Assisi, maestro di preghiera, en Forma Sororum 18 (1981) 230-246]. San Francisco de As\u00eds asombr\u00f3 a la cristiandad de su tiempo, y no cesa de suscitar emoci\u00f3n y admiraci\u00f3n tambi\u00e9n hoy. 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