{"id":34377,"date":"2016-06-20T13:20:38","date_gmt":"2016-06-20T18:20:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-somos-los-duenos-de-nuestro-tiempo\/"},"modified":"2016-06-20T13:20:38","modified_gmt":"2016-06-20T18:20:38","slug":"no-somos-los-duenos-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-somos-los-duenos-de-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"No somos los due\u00f1os de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">El papa a los di\u00e1conos: No somos los due\u00f1os de nuestro tiempo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papa Francisco presidi\u00f3 este domingo la santa misa delante de la bas\u00edlica de San Pedro, ante miles de fieles y peregrinos que en este IX domingo del Tiempo ordinario participaron en el Jubileo de los di\u00e1conos. La misa solemne acompa\u00f1ada con m\u00fasica polif\u00f3nica, que se realiz\u00f3 a pesar del tiempo inestable y con alguna lluvia, fue la conclusi\u00f3n del evento de los di\u00e1conos permanentes, que inici\u00f3 el mi\u00e9rcoles pasado en Roma, y termin\u00f3 con la oraci\u00f3n del \u00e1ngelus. Despu\u00e9s de la eucarist\u00eda el Francisco salud\u00f3 con gran afecto a muchos de los di\u00e1conos all\u00ed presentes. Seguidamente el texto de su Homil\u00eda.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">En su homil\u00eda ha recordado: ap\u00f3stol y servidor, est\u00e1n unidos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abServidor de Cristo\u00bb (Ga 1,10). Hemos escuchado esta expresi\u00f3n, con la que el ap\u00f3stol Pablo se define cuando escribe a los G\u00e1latas. Al comienzo de la carta, se hab\u00eda presentado como \u00abap\u00f3stol\u00bb por voluntad del Se\u00f1or Jes\u00fas (cf. Ga 1,1). Ambos t\u00e9rminos, ap\u00f3stol y servidor, est\u00e1n unidos, no pueden separarse jam\u00e1s; son como dos caras de una misma moneda: quien anuncia a Jes\u00fas est\u00e1 llamado a servir y el que sirve anuncia a Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-718\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or ha sido el primero que nos lo ha mostrado: \u00e9l, la Palabra del Padre; \u00e9l, que nos ha tra\u00eddo la buena noticia (Is 61,1); \u00e9l, que es en s\u00ed mismo la buena noticia (cf. Lc 4,18), se ha hecho nuestro siervo (Flp 2,7), \u00abno ha venido para ser servido, sino para servir\u00bb (Mc 10,45). \u00abSe ha hecho di\u00e1cono de todos\u00bb, escrib\u00eda un Padre de la Iglesia (San Policarpo, Ad Phil. V,2). Como ha hecho \u00e9l, del mismo modo est\u00e1n llamados a actuar sus anunciadores. El disc\u00edpulo de Jes\u00fas no puede caminar por una v\u00eda diferente a la del Maestro, sino que, si quiere anunciar, debe imitarlo, como hizo Pablo: aspirar a ser un servidor. Dicho de otro modo, si evangelizar es la misi\u00f3n asignada a cada cristiano en el bautismo, servir es el estilo mediante el cual se vive la misi\u00f3n, el \u00fanico modo de ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas. Su testigo es el que hace como \u00e9l: el que sirve a los hermanos y a las hermanas, sin cansarse de Cristo humilde, sin cansarse de la vida cristiana que es vida de servicio.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">El primer paso es la disponibilidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor d\u00f3nde se empieza para ser \u00absiervos buenos y fieles\u00bb (cf. Mt 25,21)? Como primer paso, estamos invitados a vivir la disponibilidad. El siervo aprende cada d\u00eda a renunciar a disponer todo para s\u00ed y a disponer de s\u00ed como quiere. Si se ejercita cada ma\u00f1ana en dar la vida, en pensar que todos sus d\u00edas no ser\u00e1n suyos, sino que ser\u00e1n para vivirlos como una entrega de s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, quien sirve no es un guardi\u00e1n celoso de su propio tiempo, sino m\u00e1s bien renuncia a ser el due\u00f1o de la propia jornada. Sabe que el tiempo que vive no le pertenece, sino que es un don recibido de Dios para a su vez ofrecerlo: s\u00f3lo as\u00ed dar\u00e1 verdaderamente fruto. El que sirve no es esclavo de la agenda que establece, sino que, d\u00f3cil de coraz\u00f3n, est\u00e1 disponible a lo no programado: sol\u00edcito para el hermano y abierto a lo imprevisto, que nunca falta y a menudo es la sorpresa cotidiana de Dios.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Estar abiertos a la sorpresa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Servidor abierto a la sorpresa, a las sorpresas cotidianas de Dios. El siervo sabe abrir las puertas de su tiempo y de sus espacios a los que est\u00e1n cerca y tambi\u00e9n a los que llaman fuera del horario, a costo de interrumpir algo que le gusta o el descanso que se merece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servidor no se aferra a sus horarios, me hace mal al coraz\u00f3n cuando veo en las parroquias el horario de tal hora a tal hora, despu\u00e9s no est\u00e1n las puertas abiertas, no hay cura, no hay di\u00e1cono, no hay laico que reciba a la gente, esto hace mal. Descuidar los horarios, tener este coraje de descuidar los horarios. As\u00ed, queridos di\u00e1conos, viviendo en la disponibilidad, vuestro servicio estar\u00e1 exento de cualquier tipo de provecho y ser\u00e1 evang\u00e9licamente fecundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el Evangelio de hoy nos habla de servicio, mostr\u00e1ndonos dos siervos, de los que podemos sacar ense\u00f1anzas preciosas: el siervo del centuri\u00f3n, que es curado por Jes\u00fas, y el centuri\u00f3n mismo, al servicio del emperador.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">La humildad y la mansedumbre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras que este manda decir a Jes\u00fas, para que no venga hasta su casa, son sorprendentes y, a menudo, son el contrario de nuestras oraciones: \u00abSe\u00f1or, no te molestes; no soy yo qui\u00e9n para que entres bajo mi techo\u00bb (Lc 7,6); \u00abpor eso tampoco me cre\u00ed digno de venir personalmente\u00bb (v.7); \u00abporque yo tambi\u00e9n vivo en condici\u00f3n de subordinado\u00bb (v. 8). Ante estas palabras, Jes\u00fas se queda admirado. Le asombra la gran humildad del centuri\u00f3n, su mansedumbre. La mansedumbre es una de las virtudes de los di\u00e1conos, cuando el di\u00e1cono es humilde y servidor y no juega a evitar a los curas, no, es manso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l, ante el problema que lo aflig\u00eda, habr\u00eda podido agitarse y pretender ser atendido imponiendo su autoridad; habr\u00eda podido convencer con insistencia, hasta forzar a Jes\u00fas a ir a su casa. En cambio se hace peque\u00f1o, discreto, manso, no alza la voz y no quiere molestar. Se comporta, quiz\u00e1s sin saberlo, seg\u00fan el estilo de Dios, que es \u00abmanso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11, 29). En efecto, Dios, que es amor, o\u00edr amor llega incluso a servirnos por amor: con nosotros es paciente, comprensivo, siempre sol\u00edcito y bien dispuesto, sufre por nuestros errores y busca el modo para ayudarnos y hacernos mejores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos son tambi\u00e9n los rasgos de mansedumbre y humildad del servicio cristiano, que es imitar a Dios en el servicio a los dem\u00e1s: recibirlos con amor paciente, comprenderlos sin cansarnos, hacerlos sentir acogidos, en casa, en la comunidad eclesial, donde no es m\u00e1s grande quien manda, sino el que sirve (cf. Lc 22,26). Y nunca retar, nunca. As\u00ed, queridos di\u00e1conos, en la mansedumbre, madurar\u00e1 vuestra vocaci\u00f3n de ministros de la caridad.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Cada uno de nosotros es muy querido por Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del ap\u00f3stol Pablo y el centuri\u00f3n, en las lecturas de hoy hay un tercer siervo, aquel que es curado por Jes\u00fas. En el relato se dice que era muy querido por su due\u00f1o y que estaba enfermo, pero no se sabe cu\u00e1l era su grave enfermedad (v.2). De alguna manera, podemos reconocernos tambi\u00e9n nosotros en ese siervo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada uno de nosotros es muy querido por Dios, amado y elegido por \u00e9l, y est\u00e1 llamado a servir, pero tiene sobre todo necesidad de ser sanado interiormente. Para ser capaces del servicio, se necesita la salud del coraz\u00f3n: un coraz\u00f3n curado por Dios, que se sienta perdonado y no sea ni cerrado ni duro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos har\u00e1 bien rezar con confianza cada d\u00eda por esto, pedir que seamos sanados por Jes\u00fas, asemejarnos a \u00e9l, que \u00abno nos llama m\u00e1s siervos, sino amigos\u00bb (cf. Jn 15,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos di\u00e1conos pueden pedir cada d\u00eda esta gracia en la oraci\u00f3n, en una oraci\u00f3n donde se presenten las fatigas, los imprevistos, los cansancios y las esperanzas: una oraci\u00f3n verdadera, que lleve la vida al Se\u00f1or y el Se\u00f1or a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y al servir en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, all\u00ed se encontrar\u00e1 la presencia de Jes\u00fas, que se entrega, para que vosotros os deis a los dem\u00e1s. As\u00ed, disponibles en la vida, mansos de coraz\u00f3n y en constante di\u00e1logo con Jes\u00fas, no tendr\u00e9is temor de ser servidores de Cristo, de encontrar y acariciar la carne del Se\u00f1or en los pobres de hoy\u201d.<\/p>\n<hr \/>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">N.R. Subt\u00edtulos nuestros, tomado de\u00a0es.zenit.org<\/h6>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"718\"> (16) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El papa a los di\u00e1conos: No somos los due\u00f1os de nuestro tiempo El papa Francisco presidi\u00f3 este domingo la santa misa delante de la bas\u00edlica de San Pedro, ante miles de fieles y peregrinos que en este IX domingo del Tiempo ordinario participaron en el Jubileo de los di\u00e1conos. 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