{"id":34405,"date":"2016-06-20T13:21:41","date_gmt":"2016-06-20T18:21:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/juan-1620-23a-su-alegria-nadie-se-las-podra-quitar\/"},"modified":"2016-06-20T13:21:41","modified_gmt":"2016-06-20T18:21:41","slug":"juan-1620-23a-su-alegria-nadie-se-las-podra-quitar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/juan-1620-23a-su-alegria-nadie-se-las-podra-quitar\/","title":{"rendered":"Juan 16,20-23a &#8211; su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar"},"content":{"rendered":"<h2>Texto del evangelio Jn 16,20-23a \u2013 su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>20. \u00abEn verdad, en verdad les digo que llorar\u00e1n y se lamentar\u00e1n, y el mundo se alegrar\u00e1. Estar\u00e1n tristes, pero su tristeza se convertir\u00e1 en gozo.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>21. La mujer, cuando va a dar a luz, est\u00e1 triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al ni\u00f1o, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>22. Tambi\u00e9n ustedes est\u00e1n tristes ahora, pero volver\u00e9 a verlos y se alegrar\u00e1 su coraz\u00f3n y su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>23. Aquel d\u00eda no me preguntar\u00e1n nada. En verdad, en verdad les digo: lo que pidan al Padre se los dar\u00e1 en mi nombre.<\/em><\/span><\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n: Jn 16,20-23a<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un momento el panorama que se abre ante nuestros ojos puede ser sombr\u00edo, pareci\u00e9ndonos que estamos cercados y que no tendremos escapatoria, por m\u00e1s que nos esforcemos en evadir esta situaci\u00f3n, nos ser\u00e1 imposible. Para este momento debemos interiorizar y recordar estas palabras de consuelo de Jes\u00fas. Hemos de pensar que tras esta tristeza, tras esta angustia e impotencia, vendr\u00e1 finalmente la calma y despu\u00e9s la alegr\u00eda, una alegr\u00eda infinita que nada ni nadie podr\u00e1n quitarnos. Obviamente el Se\u00f1or nos est\u00e1 hablando de otra realidad que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1, que trasciende cuanto peligro sentimos que nos acosa y que supera nuestras propias limitaciones, porque se trata de una realidad distinta, de la cual pasamos a formar parte por Gracia de Dios. Jesucristo con Su vida, muerte y resurrecci\u00f3n ha unido estos dos mundos, los ha enlazado como un puente, poniendo a nuestro alcance el tr\u00e1nsito a esta nueva vida, una vida plena y abundante que habr\u00e1 de cambiar nuestra tristeza en gozo y alegr\u00eda sin fin. Es pues pensando en estas promesas que cuando llegue aqu\u00e9l momento no debemos desmayar, ni dejarnos aturdir, poniendo la mirada de nuestras mentes y nuestros corazones firmemente en aquel sol, en aquella luz que nos ilumina desde el Infinito, que nos ha amado tanto y desde siempre, que ha dado su propio Hijo para Salvarnos y que nos espera \u2013tras la partera-, con los brazos abiertos de Padre, uni\u00e9ndonos en un abrazo sin fin, con el gozo de quien finalmente encuentra aquello que hab\u00eda anhelado con toda el alma desde siempre. Entonces lo veremos todo de otro modo y finalmente conoceremos la Verdad. Solo imaginar aquella plenitud debe servirnos de acicate para pasar cualquier tribulaci\u00f3n con la confianza que cuanto ocurra no podr\u00e1 nunca compararse con la intensidad, profundidad y amplitud de aquella emoci\u00f3n que nos aguarda, que acarrear\u00e1 una alegr\u00eda como no la tuvimos jam\u00e1s aqu\u00ed en la tierra. Nada, ni nadie podr\u00e1n superarla. Todo cuanto hayamos tenido que pasar, sin importar qu\u00e9, lo encontraremos peque\u00f1o e insignificante al lado de estas Gracias prometidas y finalmente concedidas. Por lo tanto, bien haremos en empe\u00f1arnos desde ahora por alcanzarlas, haciendo lo que Jesucristo nos manda y pidiendo con todo nuestro coraz\u00f3n mantenernos fieles y perseverantes en la senda del amor se\u00f1alada por Jes\u00fas. <strong><em>Tambi\u00e9n ustedes est\u00e1n tristes ahora, pero volver\u00e9 a verlos y se alegrar\u00e1 su coraz\u00f3n y su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-439\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que antes que todo esto suceda Jesucristo tendr\u00e1 que morir y resucitar; es a eso que se refiere en este fragmento, que nosotros hemos asociado a nuestra propia muerte y resurrecci\u00f3n, porque vemos -en todo esto que Jes\u00fas nos anuncia-, un paralelo con lo que tambi\u00e9n nos suceder\u00e1 y de lo que Su muerte y resurrecci\u00f3n no es nada m\u00e1s que un anticipo. La misma fe que el Se\u00f1or quiere suscitar en sus disc\u00edpulos, quiere suscitarla entre nosotros. Si ellos, por Su resurrecci\u00f3n, ver\u00e1n confirmada la promesa de Jes\u00fas de volver en poco tiempo, trocando su tristeza en alegr\u00eda, nosotros \u2013a la distancia-, hemos de ver en ello la confirmaci\u00f3n de Sus promesas, llen\u00e1ndonos de la misma alegr\u00eda que los disc\u00edpulos, porque podemos ver en el horizonte la coronaci\u00f3n de nuestras esperanzas. No estamos solos ni abandonados a nuestra suerte, sino que tenemos un Padre que vela por nosotros, que nos dar\u00e1 todo lo que le pidamos en nombre de Jesucristo. Todo adquiere sentido con Su muerte y resurrecci\u00f3n, porque con ellas ha trazado el Camino por el que hemos de transitar para finalmente alcanzar la Vida Eterna, el Bien sobre todo Bien. No hemos nacido para arrastrarnos, sino para elevarnos como el \u00e1guila, hasta alcanzar las estrellas y m\u00e1s all\u00e1, el Reino de los Cielos. Todo lo que hagamos debe estar enfocado en esta meta, que solo alcanzaremos si vivimos en el amor. <strong><em>El amor es el Camino<\/em><\/strong>, por eso Jesucristo nos resume la ley y los profetas en este \u00fanico mandamiento: <strong><em>amar a Dios por sobre todas las cosas y al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos.<\/em> <\/strong>Que no es otra cosa que obrar siempre teniendo en cuenta el fin para el que fuimos creados, que est\u00e1 muy por encima de nuestras inquietudes y limitaciones cotidianas. Cuando estas nos reten y pretendan hacernos consentir que seguir por este Camino es imposible, recurramos a la ayuda del Padre en nombre de Jesucristo, que \u00c9l sabr\u00e1 allanarnos la senda, haciendo que deslicemos suavemente a la meta propuesta. Con la certeza de estas promesas, podemos anticipar que alcanzaremos el fin para el cual fuimos creados, superando cuanto escollo pueda presentarse, por lo que sin importar lo que podamos estar pasando en el momento presente, solo podemos sentir una alegr\u00eda profunda, que ir\u00e1 creciendo conforme nos acerquemos a la meta. <strong><em>Tambi\u00e9n ustedes est\u00e1n tristes ahora, pero volver\u00e9 a verlos y se alegrar\u00e1 su coraz\u00f3n y su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n, que es la forma que el mismo Jes\u00fas nos ense\u00f1a para comunicarnos con Dios Padre, cobra aqu\u00ed su verdadera dimensi\u00f3n en nuestras vidas. Si no hay nada \u00a0que no podamos hacer sin la ayuda de Dios Padre, pedida por intercesi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Su Hijo amado, es claro que esta debe ser la palanca con la que hemos de remover cuanto obst\u00e1culo se nos presente. Si no hay nada que no podamos alcanzar sin la ayuda de Dios y si \u00e9sta la debemos implorar a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, no puede caber duda del lugar que debe ocupar en nuestras vidas la piedad, entendida \u00e9sta, como la vida de oraci\u00f3n. No por otra raz\u00f3n vemos al mismo Se\u00f1or Jesucristo alejarse diariamente de sus disc\u00edpulos y de la multitud a orar al Padre y el mismo nos recomienda unirnos en oraci\u00f3n constante e incansable, prometi\u00e9ndonos que donde dos o m\u00e1s nos reunamos en su nombre, \u00c9l estar\u00e1 en medio de nosotros. Por si ello fuera poco, nos deja la Eucarist\u00eda, convirti\u00e9ndose \u00c9l mismo en verdadera comida y verdadera bebida que habr\u00e1 de alcanzarnos la Vida Eterna. Comer y beber de \u00c9l es entrar en comuni\u00f3n perfecta con \u00c9l y a trav\u00e9s suyo con toda la Iglesia, anticipando la Uni\u00f3n en un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu que habremos de tener entre nosotros y con \u00c9l y a trav\u00e9s Suyo con el Padre y el Esp\u00edritu Santo. Estas son realidades que la oraci\u00f3n y la Eucarist\u00eda nos anticipan, al mismo tiempo que nos impulsan a alcanzarlas, por Gracia de Dios. En resumen, siendo Dios nuestro destino, no llegaremos a \u00c9l sin su ayuda, la que hemos de pedir a trav\u00e9s de una vida recta, dedicada a la oraci\u00f3n. Y es que nuestra vida misma, dedicada y ofrecida cada d\u00eda a Dios, se convierte en oraci\u00f3n. Esta es la Gracia que debemos pedir. <strong><em>Tambi\u00e9n ustedes est\u00e1n tristes ahora, pero volver\u00e9 a verlos y se alegrar\u00e1 su coraz\u00f3n y su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar.<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Oremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, danos la Gracia de perseverar en la fe, buscando superar cuanto escollo se nos presente con la asidua oraci\u00f3n, seguros de alcanzar las promesas del Se\u00f1or\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, T\u00fa Hijo, que vive y reina contigo en unidad del Esp\u00edritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\">Roguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"439\"> (22) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Jn 16,20-23a \u2013 su alegr\u00eda nadie se las podr\u00e1 quitar 20. \u00abEn verdad, en verdad les digo que llorar\u00e1n y se lamentar\u00e1n, y el mundo se alegrar\u00e1. 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