{"id":34465,"date":"2016-06-20T13:24:07","date_gmt":"2016-06-20T18:24:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/marcos-630-34-sintio-compasion-de-ellos\/"},"modified":"2016-06-20T13:24:07","modified_gmt":"2016-06-20T18:24:07","slug":"marcos-630-34-sintio-compasion-de-ellos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/marcos-630-34-sintio-compasion-de-ellos\/","title":{"rendered":"Marcos 6,30-34 \u2013 sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos"},"content":{"rendered":"<h2>Texto del evangelio Mc 6,30-34 \u2013 sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>30. Los ap\u00f3stoles se reunieron con Jes\u00fas y le contaron todo lo que hab\u00edan hecho y lo que hab\u00edan ense\u00f1ado.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>31. El, entonces, les dice: \u00abVengan tambi\u00e9n ustedes aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.\u00bb Pues los que iban y ven\u00edan eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>32. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>33. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron all\u00e1 corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>34. Y al desembarcar, vio mucha gente, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense\u00f1arles muchas cosas.<\/em><\/span><\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n: Mc 6,30-34<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo no sentirse seguro ante la delicadeza, la sensibilidad que muestra el Se\u00f1or. No es solo con el pueblo, con los pobres, con la muchedumbre que lo sigue, sino con sus mismos disc\u00edpulos. Qu\u00e9 diferencia podemos percibir en su trato emp\u00e1tico, cort\u00e9s, comprensivo, que no vemos frecuentemente en quienes tienen la misi\u00f3n de gobernar y dirigir empresas, equipos y naciones. Por lo general todos andamos tan preocupados y comprometidos con alcanzar nuestras metas, que no tenemos tiempo para simpatizar con quienes con nosotros trabajan para lograr el mismo objetivo. El detalle nos parece enternecedor y revela el gran coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Los hombres aquellos vuelven de la misi\u00f3n a la que hab\u00edan sido enviados y empiezan a rendir sus informes. Podemos imaginar el entusiasmo con el que cada quien contaba lo que hab\u00edan vivido, pero tambi\u00e9n el cansancio que reflejaban en sus caras. El Se\u00f1or sabe lo urgente que es la tarea, pero al mismo tiempo conoce que los tiempos de Dios no son los mismos que los nuestros. Las prioridades son distintas y si bien hay que trabajar, no hay que estresarse, como conviene al sistema en el que vivimos, en el que con tal de acumular, dejamos hasta de comer. El Se\u00f1or y sus disc\u00edpulos ten\u00edan dificultades para controlar al gent\u00edo, pero no porque alguno de uno u otro lado buscaran sacar provecho y enriquecerse, sino porque todos buscaban esperanzas y consuelo. Tal es la avidez que despiertan las Palabras de Jes\u00fas. S\u00ed, es verdad, no pod\u00eda comer a causa de la gente y sus s\u00faplicas, pero esto es muy distinto a dejarlo todo por no perder la oportunidad de incrementar nuestras riquezas. No se trata de aprovechar la ocasi\u00f3n, sino de atender a las necesidades de los desvalidos, de los menos favorecidos. Jes\u00fas comprende el agotamiento de sus disc\u00edpulos y les propone merecidamente salir de all\u00ed, porque es necesario apartarse, reflexionar, orar y oxigenarse. Esto nos debe poner en alerta respecto a aquella premura que a veces solemos sentir, que pretende impulsarnos m\u00e1s all\u00e1 de nuestras posibilidades; debemos tomarlas con precauci\u00f3n, porque lo propio del Se\u00f1or es m\u00e1s bien la paz. La salvaci\u00f3n no est\u00e1 librada a nuestras propias fuerzas, sino a Su Voluntad. Pong\u00e1monos en Sus manos y no dejemos de trabajar por el Reino, en tanto nuestras fuerzas nos lo permitan. <strong><em>Y al desembarcar, vio mucha gente, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense\u00f1arles muchas cosas.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-96\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritmo, en el coraz\u00f3n del Se\u00f1or, lo ponemos nosotros. Son nuestros apremios, nuestras angustias a las que sale al encuentro, porque no tolera vernos deambulando de aqu\u00ed para all\u00e1, perdidos, como ovejas sin pastor. \u00c9l es nuestro Pastor y si le buscamos sinceramente, \u00c9l no nos har\u00e1 esperar. Su coraz\u00f3n infinitamente misericordioso est\u00e1 por encima de todo c\u00e1lculo y antes que cualquier otra consideraci\u00f3n. Por eso se dice a menudo que la oraci\u00f3n es nuestra fortaleza y la debilidad de Dios. Porque \u00c9l no nos abandonar\u00e1. No dejar\u00e1 nuestra oraci\u00f3n sin respuesta, aunque obnubilados y cegados por nuestros prejuicios tal vez no podamos verla. El tiempo y el espacio del Se\u00f1or no son los nuestros. Precisamente se trata de esforzarnos en comprender esta lecci\u00f3n. Ver el mundo como \u00c9l lo ve. Este es el reto del cristiano. Nos cuesta mucho adquirir esta perspectiva, porque tenemos que estar dispuestos a renunciar a una visi\u00f3n totalmente distinta, que nos ha sido transmitida desde ni\u00f1os. Dejar de competir y ver al otro como obst\u00e1culo para alcanzar nuestros prop\u00f3sitos individuales, implica una revoluci\u00f3n, que traslada el centro de nuestras existencias a los dem\u00e1s, a sus necesidades y aflicciones, antes que las nuestras, de modo tal que nuestra comodidad, nuestro descanso y nuestras necesidades pasan a segundo plano. Ello solo es posible con la ayuda de Dios. Jam\u00e1s lo alcanzaremos, mientras pretendamos depender \u00fanica y exclusivamente de nuestras fuerzas. La Salvaci\u00f3n no es obra nuestra, sino de Dios y solo llegamos a ella por el amor. Amemos y dejemos el resto en manos del Se\u00f1or, que \u00c9l sabr\u00e1 participar oportunamente y en la magnitud requerida para ayudarnos a alcanzar el Reino de Dios. <strong><em>Y al desembarcar, vio mucha gente, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense\u00f1arles muchas cosas.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la reflexi\u00f3n de este pasaje, debemos sentir el consuelo que el Se\u00f1or no nos abandonar\u00e1 jam\u00e1s, que podemos importunarlo cuando creamos conveniente, que siempre lo encontraremos dispuesto y esperando, que nunca oiremos de sus labios un reproche o una mueca de disgusto. \u00c9l nos ama, como solo \u00c9l puede hacerlo, lo que le lleva a comprendernos como nadie. No busquemos entonces excusas para no acudir a \u00c9l en todo momento y circunstancia, que \u00c9l sabr\u00e1 mostrarnos el Camino y nos dar\u00e1 consuelo. No hay nada que no sea el Se\u00f1or capaz de o\u00edr y entender, lo que no quiere decir que siempre estar\u00e1 de acuerdo contigo, ni que te dar\u00e1 la raz\u00f3n. Pero el encontrar\u00e1 el modo de decirte lo que debes de hacer. T\u00fa pide el coraje para o\u00edrle y hacer lo que te mande, porque, eso s\u00ed, tienes que estar dispuesto a hacer lo que te diga, obedeciendo sus palabras, que para nosotros han de ser \u00f3rdenes. El Se\u00f1or habla imperativamente, porque es lo que corresponde a la Sabidur\u00eda y la Verdad absolutas. As\u00ed, si acudimos a \u00c9l, hemos de estar dispuestos a obedecer lo que nos mande y \u00c9l siempre nos mandar\u00e1 lo correcto, lo que nos conviene, aunque nosotros no sepamos aquilatarlo o comprenderlo. Imaginemos que un ni\u00f1o acude a un padre a preguntarle si ser\u00e1 bueno que el salga a buscar sus ovejas extraviadas en medio de la noche, por un campo que colinda con un precipicio y sabiendo que hay lobos al acecho. El buen padre le dir\u00e1 lo que debe hacer, con autoridad y si es preciso, lo acompa\u00f1ar\u00e1, cuanto m\u00e1s har\u00e1 por nosotros nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos. \u00a1Hemos de obedecerle! <strong><em>Y al desembarcar, vio mucha gente, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense\u00f1arles muchas cosas.<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Oremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, gracias por cuidar de nosotros, por guiarnos en la oscuridad, por enviarnos a Tu Hijo para que nos conduzca a la Vida Eterna\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Esp\u00edritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\">Roguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"96\"> (1) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Mc 6,30-34 \u2013 sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ellos 30. 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