{"id":3448,"date":"2015-12-01T01:14:57","date_gmt":"2015-12-01T06:14:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-el-servicio-deprime-segunda-parte\/"},"modified":"2015-12-01T01:14:57","modified_gmt":"2015-12-01T06:14:57","slug":"cuando-el-servicio-deprime-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-el-servicio-deprime-segunda-parte\/","title":{"rendered":"Cuando el servicio deprime (Segunda Parte)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jorge Atiencia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El\u00edas experiment\u00f3 el profundo des\u00e1nimo que ocasionalmente acompa\u00f1a a quienes sirven al Se\u00f1or. En la ministraci\u00f3n que recibi\u00f3 del Alt\u00edsimo encontramos importantes pistas para superar esta condici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    \u00bfC\u00f3mo ministra el Se\u00f1or a El\u00edas en esta situaci\u00f3n? Es hermoso ver que el Se\u00f1or no impide en ning\u00fan momento que su siervo viva la paradoja de su humanidad. No interviene para evitar que experimente la perplejidad y la ambivalencia de su condici\u00f3n. Todo lo contrario: lo deja vivir su humanidad. No sale al encuentro de El\u00edas en su versi\u00f3n mejorada sino en la versi\u00f3n real. No impide que viva su crisis, pero lo sigue y lo acompa\u00f1a en medio de ella.El cuerpo, primero\u00bfCu\u00e1les son algunas de las iniciativas del Se\u00f1or para ayudar a su siervo? En primer lugar, lo atiende en sus necesidades elementales. Un \u00e1ngel despierta al profeta y le indica: \u00abcome\u00bb. Observamos que la instrucci\u00f3n no es: \u00abtraga\u00bb. Le pide que coma. Una de las adicciones de la persona deprimida puede ser a la comida, pero a comida que no nutre. Aqu\u00ed, en cambio, el acto de comer est\u00e1 controlado, orientado. Luego lo deja dormir; pero s\u00f3lo un rato, y lo vuelve a despertar para pedirle nuevamente que coma, porque necesita fortalecerse.Cuando me hundo en la realidad y descubro la paradoja de mi humanidad, compruebo que soy igual o peor que los dem\u00e1s. \u00a1Qu\u00e9 sabio es el Se\u00f1or! Al ministrar a El\u00edas, empieza a colocar fronteras en el descalabro emocional de su siervo. Su objetivo es fortalecerlo, pero, al mismo tiempo, dejarlo que termine de vivir su crisis. Tal como ha se\u00f1alado alguien, es preciso mantenernos en una crisis el tiempo suficiente hasta sacar beneficio de ella.El Se\u00f1or le ordena a El\u00edas: \u00abCome, porque te queda un camino largo, cuarenta d\u00edas y cuarenta noches\u00bb. Lo fortalece, pero lo deja vivir d\u00edas largos y tediosos, d\u00edas de tremenda soledad.Regreso a HorebEl\u00edas hizo lo que hubiera hecho la mayor\u00eda de nosotros. Se dirigi\u00f3 a Horeb, al monte de Dios. \u00abSe levant\u00f3, pues, y comi\u00f3 y bebi\u00f3, y fortalecido con aquella comida camin\u00f3 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios\u00bb. (1Re 19.8)\u00bfQu\u00e9 representa este monte para el profeta? Representa lo \u00fanico que El\u00edas sabe manejar, lo que le resulta familiar. El monte de Dios es para El\u00edas el s\u00edmbolo del \u00e9xito. Significa poder, espectacularidad, despliegue de gloria. All\u00ed es a donde quiere retornar: a lo que le provee seguridad.Fuera de ese sitio, El\u00edas no puede vivir. A menos que est\u00e9 controlando la situaci\u00f3n y manejando poder, El\u00edas se desarma. Necesita estar constantemente en la cumbre, porque es incapaz de vivir en el valle. Por eso busca aquello que puede manejar, una espiritualidad que le permite sentirse c\u00f3modo y seguro. El Se\u00f1or simplemente lo deja llegar.El\u00edas, examinadoLuego se produce un hermoso di\u00e1logo entre el Se\u00f1or y su siervo. Es casi como si golpeara a la puerta de la cueva. El\u00edas sale\u2026 \u00ab\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed, El\u00edas? He sentido un vivo celo por Jehov\u00e1 Dios de los ej\u00e9rcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y s\u00f3lo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida\u00bb (1Re 19.10).Aqu\u00ed se nos insin\u00faa la ra\u00edz de la depresi\u00f3n del profeta. \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente ha causado su depresi\u00f3n? Ya se nos ha anticipado algo en el vers\u00edculo 4, cuando el profeta anunci\u00f3 que deseaba morirse, a\u00f1adi\u00f3 una frase muy reveladora: \u00abpues no soy yo mejor que mis padres\u00bb. El profeta hab\u00eda tomado como punto de referencia el nivel de otros y se hab\u00eda propuesto superarlos. Me propongo ser mejor que otros y pongo todo mi empe\u00f1o en alcanzar esa meta. Pero cuando me hundo en la realidad y descubro la paradoja de mi humanidad, compruebo que soy igual o peor que los dem\u00e1s.Por mi parte, crec\u00ed convencido de que si cada evang\u00e9lico compart\u00eda la fe cristiana con otra persona, en veinte a\u00f1os este mundo estar\u00eda evangelizado y transformado.Con cu\u00e1nta frecuencia, cuando reemplazamos a alguien o cuando ocupamos un nuevo puesto, prometemos: \u00abConmigo va a ser distinto; estas situaciones no van a pasar\u00bb. Pero cuando sale a la luz la paradoja humana, nuestra verdadera humanidad, entonces caemos en la depresi\u00f3n: \u00abNo soy mejor que aquel hermano que cay\u00f3 en adulterio; no soy mejor que el hermano que minti\u00f3. He sido peor, Se\u00f1or. Ahora que realmente descubro qui\u00e9n soy, qu\u00edtame la vida. No quiero vivir\u00bb.En el vers\u00edculo 10, el profeta expresa algo m\u00e1s: \u00abHe sentido un vivo celo por Jehov\u00e1\u00bb. Pero el Se\u00f1or no se muestra impresionado ante sus palabras. Dios no lo aplaude: \u00abBravo, El\u00edas, eso es lo que quiero\u00bb. Lo escucha; s\u00ed, lo escucha pacientemente.Limitaciones\u00bfQu\u00e9 es lo que expresa El\u00edas en su declaraci\u00f3n? \u00abSe\u00f1or, mi celo no ha transformado la realidad. Yo cre\u00eda que con todo el despliegue de poder y espectacularidad que me permitiste ver y realizar, todo el mundo iba a caer de rodillas; pens\u00e9 que los falsos profetas se iban a convertir y Jezreel se iba a arrepentir de su pecado. Pero nada de eso ha pasado. Mi celo por ti no ha transformado la realidad. \u00a1Tanto despliegue de poder, para nada!\u00bbEl\u00edas est\u00e1 frustrado y agrega: \u00abSe\u00f1or, s\u00f3lo yo he quedado\u00bb. En otras palabras: \u00abTodo lo que hice no ha producido un verdadero cambio. Para colmo, nadie saca la cara por m\u00ed ahora que estoy en problemas\u00bb. \u00abSe\u00f1or\u00bb, \u2014insin\u00faa El\u00edas\u2014 \u00abyo cre\u00eda que me estaba asegurando un futuro, quiz\u00e1s un peque\u00f1o pedestal; ahora resulta que me buscan para matarme. Estoy derrumbado; tengo derecho a estar deprimido\u00bb.\u00a1Como para no deprimirse! Todo nuestro celo evangelizador no ha impedido que avance el deterioro de la humanidad y aumente la corrupci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. Por mi parte, crec\u00ed convencido de que si cada evang\u00e9lico compart\u00eda la fe cristiana con otra persona, en veinte a\u00f1os este mundo estar\u00eda evangelizado y transformado. Pero no ha ocurrido as\u00ed. El mundo est\u00e1 peor, no mejor. Cuando tom\u00e9 conciencia de ese contraste ca\u00ed en una crisis; me deprim\u00ed, porque las bases en las que hab\u00eda asentado mi fe se derrumbaron. Es similar a lo que nos pasa cuando llegamos a la edad en que debemos jubilarnos. Tendemos a pensar: Tanto trabajar, tanto renegar, tanto esfuerzo en la vida, y ahora, apenas una m\u00edsera pensi\u00f3n. Eso deprime.Dios, impredecibleEl\u00edas plantea su situaci\u00f3n y expresa sentimientos. En ning\u00fan momento interviene el Se\u00f1or para corregirlo: \u00abMomentito, El\u00edas, est\u00e1s equivocado, d\u00e9jame recordarte algo. Ahora me toca reprenderte\u00bb.\u00a1Qu\u00e9 sensibilidad la de nuestro Se\u00f1or! \u00a1Qu\u00e9 maestro en el arte de escuchar! \u00abEl\u00edas, ven, sal fuera\u00bb. En su magnanimidad, el Se\u00f1or le da una nueva percepci\u00f3n de Su grandeza.En primer t\u00e9rmino, sopla un fuerte viento. \u00a1Qu\u00e9 poderoso hurac\u00e1n! \u00a1Rompe las rocas! Pero Jehov\u00e1 no est\u00e1 ah\u00ed. Luego viene un terremoto. \u00a1Qu\u00e9 tremendo impacto! Pero Jehov\u00e1 no est\u00e1 ah\u00ed. Tras el terremoto, un fuego. El\u00edas est\u00e1 familiarizado con la manifestaci\u00f3n del fuego. Para \u00e9l, fuego y Jehov\u00e1 son sin\u00f3nimos, terremoto y Jehov\u00e1 van de la mano, viento tempestuoso y Jehov\u00e1 son an\u00e1logos. El profeta estaba familiarizado con las manifestaciones grandiosas del poder de Dios. Pero ahora el Se\u00f1or le advierte al profeta: \u00abEl\u00edas, no estoy ah\u00ed\u00bb De pronto se oye un silbido apacible y delicado y El\u00edas reconoce en \u00e9l la presencia del Se\u00f1or (vv. 11\u201312).El siervo de Dios debe reconocer que el Se\u00f1or act\u00faa de muchas maneras.El\u00edas se cubre el rostro y sale de la cueva. Otra vez ha reaccionado su humanidad: esconder el rostro. No acepta esta revelaci\u00f3n del Se\u00f1or. El Se\u00f1or quiere advertirle a El\u00edas: \u00abSoy el mismo que se manifest\u00f3 antes en el monte; soy el mismo que se expres\u00f3 en otro momento a trav\u00e9s del terremoto, el fuego y el viento. Pero no me pongas un r\u00f3tulo, El\u00edas; no me reduzcas a lo espectacular. No me encierres en una f\u00f3rmula manejable. Si quieres madurar, hijo m\u00edo, tienes que ir acostumbr\u00e1ndote a que soy m\u00e1s que cualquier definici\u00f3n. Tienes que aceptar que tambi\u00e9n hablo a trav\u00e9s de lo inesperado, de lo silencioso, de lo sutil, de la voz apacible y delicada\u00bb.El Se\u00f1or tambi\u00e9n est\u00e1 en el susurro, en el silencio, en lo inesperado, en la voz del hermano sencillo que me exhorta: \u00abTenga cuidado con esa tentaci\u00f3n, hermano\u00bb. \u00abLe presto esto que he le\u00eddo\u00bb. \u00abSabe, pastor, estoy orando por usted\u00bb. \u00abQuiero compartir con usted un pensamiento\u00bb. Ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 el Se\u00f1or: en lo que no hace ruido, en lo que no parece grandioso.Si El\u00edas quiere salir de donde est\u00e1, si quiere dejar la cueva y el desierto, tendr\u00e1 que acostumbrarse a este Dios que no se ajusta a nuestras definiciones.Renovada visi\u00f3nEl profeta vuelve a esconderse y el Se\u00f1or sigue mostr\u00e1ndole paciencia. Lo llama nuevamente a que salga: \u00ab\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed, El\u00edas?\u00bb Y otra vez, el Se\u00f1or lo escucha mientras El\u00edas repite el mismo argumento (vers\u00edculo 14). Entonces el Se\u00f1or le habla: \u00abV\u00e9, vu\u00e9lvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegar\u00e1s, y ungir\u00e1s a \u00c1sale por rey de Siria\u00bb (1Re 19.15).La respuesta de Dios a la desaz\u00f3n de El\u00edas es realmente hermosa. En primer lugar, expresa: \u00abEl\u00edas, sigo contando contigo\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 gracia!, \u00bfverdad? \u00a1Qu\u00e9 distinto actuamos los seres humanos!, \u00a1incluso en las iglesias! Cuando sabemos que alguien anda mal, lo atacamos. Parece que, cuando otros saben que estamos deprimidos, perdemos imagen y autoridad ante ellos. En cambio, el Se\u00f1or anima a El\u00edas: \u00abMira, sigo contando contigo, tengo una tarea para encomendarte\u00bb.A continuaci\u00f3n, le encomienda que vaya a ungir a determinadas personas. Los vers\u00edculos 15\u201316 describen a esos tres personajes: un rey pagano, un rey jud\u00edo y un campesino, al que ungir\u00e1 como profeta. El\u00edas jam\u00e1s hubiera esperado ninguna de esas tres instrucciones de parte de Dios. Pero esa es la forma inesperada y nada espectacular en que act\u00faa el Se\u00f1or.Podemos imaginarnos a El\u00edas tentado a rezongar: \u00abSe\u00f1or, \u00bfy yo? \u00bfYo no, Se\u00f1or? \u00bfNo vas a premiar mi dedicaci\u00f3n?\u00bb Sin embargo, el Se\u00f1or le advierte: \u00abTe ha llegado la hora de dar lugar a otro. Eleg\u00ed a alguien para que ocupe tu lugar.\u00bb\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es que nos reemplacen! \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es obedecer \u00f3rdenes del Se\u00f1or que van en contra de nuestros deseos y expectativas! Pero, a menos que aceptemos que el Se\u00f1or puede manifestarse de otras maneras y por otros medios, no conseguiremos madurar. En esencia, lo que el Se\u00f1or quiere aclararle a su siervo es: \u00abEl\u00edas, la historia y la realidad no se transforman con acciones espectaculares, sino formando personas, forjando l\u00edderes. Est\u00e1s tan preocupado en levantar tu propio pedestal, tan preocupado por considerarte el \u00fanico, el m\u00e1s fiel y consagrado. Est\u00e1s tan ansioso de que te use para provocar un despliegue de gloria y espectacularidad\u2026 Pero yo no cambio as\u00ed la historia, El\u00edas\u00bb.El siervo de Dios debe reconocer que el Se\u00f1or act\u00faa de muchas maneras. Ahora el lugar de El\u00edas no ser\u00e1 el del comandante, sino que pasar\u00e1 a la retaguardia. Dejar\u00e1 de ser una figura importante: otros tienen que ocupar ese lugar. Si El\u00edas reconoce que Dios act\u00faa tambi\u00e9n de forma silenciosa y apacible, le dar\u00e1 espacio para obrar en su vida y en la de otros.- Encuentre la primera parte de este art\u00edculo en Apuntes Pastorales XXVII-4, edici\u00f3n de marzo\/ abril de 2010, o bien lealo haciendo click AQU\u00cd.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se tom\u00f3 de Hombres de Dios, de Jorge Atiencia, Ediciones Certeza ABUA, \u00a91995. Se usa con permiso Publicado en Apuntes Pastorales XVII-5.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jorge Atiencia El\u00edas experiment\u00f3 el profundo des\u00e1nimo que ocasionalmente acompa\u00f1a a quienes sirven al Se\u00f1or. En la ministraci\u00f3n que recibi\u00f3 del Alt\u00edsimo encontramos importantes pistas para superar esta condici\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo ministra el Se\u00f1or a El\u00edas en esta situaci\u00f3n? 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