{"id":34551,"date":"2016-06-20T13:28:14","date_gmt":"2016-06-20T18:28:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-1711-19-mientras-iban-quedaron-limpios\/"},"modified":"2016-06-20T13:28:14","modified_gmt":"2016-06-20T18:28:14","slug":"lucas-1711-19-mientras-iban-quedaron-limpios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-1711-19-mientras-iban-quedaron-limpios\/","title":{"rendered":"Lucas 17,11-19 \u2013 mientras iban, quedaron limpios"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Texto del evangelio Lc 17,11-19 \u2013 mientras iban, quedaron limpios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>11. Y sucedi\u00f3 que, de camino a Jerusal\u00e9n, pasaba por los confines entre Samar\u00eda y Galilea,<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>12. y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>13. y, levantando la voz, dijeron: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros!\u00bb<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>14. Al verlos, les dijo: \u00abVayan y pres\u00e9ntense a los sacerdotes.\u00bb Y sucedi\u00f3 que, mientras iban, quedaron limpios.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>15. Uno de ellos, vi\u00e9ndose curado, se volvi\u00f3 glorificando a Dios en alta voz;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>16. y postr\u00e1ndose rostro en tierra a los pies de Jes\u00fas, le daba gracias; y \u00e9ste era un samaritano.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>17. Tom\u00f3 la palabra Jes\u00fas y dijo: \u00ab\u00bfNo quedaron limpios los diez? Los otros nueve, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>18. \u00bfNo ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?\u00bb<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>19. Y le dijo: \u00abLev\u00e1ntate y vete; tu fe te ha salvado.\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Reflexi\u00f3n: Lc 17,11-19<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, como siempre, varios aspectos en los que podr\u00edamos centrar nuestra atenci\u00f3n. Hemos escogido en primer lugar la forma en que se da esta curaci\u00f3n milagrosa, pues nos parece emblem\u00e1tica. En general, las intervenciones de Dios en nuestra vida, requieren de nuestra participaci\u00f3n. Es decir, hemos de tener fe, pero la fe debe manifestarse en actitudes y acciones. Esto descarta de plano todas esas confesiones que a veces hacemos o nos hacen, de ser muy creyentes o muy cat\u00f3licos, sin que haya relaci\u00f3n entre lo que se dice y se hace. Al Se\u00f1or no se le puede enga\u00f1ar; \u00c9l no se contenta con declaraciones, por m\u00e1s floridas que estas sean. Es preciso acompa\u00f1ar nuestras manifestaciones verbales de actos que corroboren lo que decimos. Es preciso ser consecuentes; coherentes. Como dice Jes\u00fas: por sus frutos los conocer\u00e1n (Mateo 7,20). \u00bfQu\u00e9 tiene que ver con la lectura? Que o\u00eddo el mandato de Jes\u00fas, los diez leprosos, sin titubear ni plantear interrogantes; sin esperar explicaciones se pusieron inmediatamente en marcha. No manifestaron, por lo tanto, duda alguna, sino que obedeciendo al Se\u00f1or, se pudieron en marcha. Ellos sab\u00eda que, de curarse, ten\u00edan que presentarse a los sacerdotes; por lo tanto, si Jes\u00fas les estaba mandando presentarse a los sacerdotes, eran porque los estaba curando. Les bastaba su palabra. \u00a1Eso es fe! Esta es la fe que el Se\u00f1or nos reclama. Una fe manifestada en la acci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 mejor ejemplo que la de estos 10 leprosos que no terminaron de o\u00edr el mandato y ya estaban en camino? <strong><em>Al verlos, les dijo: \u00abVayan y pres\u00e9ntense a los sacerdotes.\u00bb Y sucedi\u00f3 que, mientras iban, quedaron limpios.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-604\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta debe ser nuestra reflexi\u00f3n de hoy: \u00bfqu\u00e9 tan profunda y decidida es nuestra fe? \u00bfNos disponemos a hacer inmediatamente lo que Dios nos manda? Pero si ni si quiera le damos tiempo para o\u00edrle cada d\u00eda, \u00bfc\u00f3mo vamos a hacer lo que nos manda, si no lo sabemos en forma concreta? Claro, todos sabemos que en primer lugar debemos amar a Dios por sobre todas las cosas y luego amar al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. \u00a1Ese es el mandato principal del Se\u00f1or! Pero, \u00bfc\u00f3mo corresponde este mandato con nuestras acciones de cada d\u00eda? \u00bfDe qu\u00e9 modo concreto debemos manifestar esta obediencia a sus mandatos? No se trata de declaraciones l\u00edricas, sino de hechos. Y no se trata de responder con nuestra rutina diaria, que no estamos seguros que ella corresponda a la Voluntad de Dios. Ante las exigencias u obst\u00e1culos de la vida cotidiana, se trata de que cumplamos obedientemente Sus mandatos, sin condiciones, sin murmuraciones, sin detenernos a evaluar o negociar, sin buscar nuestra conveniencia, sino confiando plenamente en \u00c9l, tal como hicieron los leprosos. Si cada d\u00eda nos propusi\u00e9ramos cumplir con el mandato que nos da el Se\u00f1or, con seguridad nuestras vidas ser\u00edan muy distintas. Para eso en primer lugar debemos prestarle atenci\u00f3n para o\u00edrle, lo que solo lograremos si dedicamos un tiempo a la oraci\u00f3n, a la meditaci\u00f3n y a la reflexi\u00f3n. Para no andar invent\u00e1ndonos ideas o deambulando sin saber d\u00f3nde detener nuestras elucubraciones, lo m\u00e1s aconsejable ser\u00e1 acudir a la lectura diaria de los evangelios. Por eso precisamente la Iglesia propone una lectura distinta para cada d\u00eda del Calendario Lit\u00fargico, de modo tal que no leamos al azar, sino aquello que el Esp\u00edritu Santo nos recomienda a trav\u00e9s de la Iglesia. Solo as\u00ed llegaremos a aproximarnos al conocimiento de Jes\u00fas y con \u00c9l a la Voluntad de Dios; por consiguiente estaremos en disposici\u00f3n de hacer lo que nos manda, en la seguridad que solo tenemos que ponernos en marcha y \u00c9l har\u00e1 lo que le corresponde, lo que sea necesario para presentarnos ante quienes est\u00e9 prescrito. <strong><em>Al verlos, les dijo: \u00abVayan y pres\u00e9ntense a los sacerdotes.\u00bb Y sucedi\u00f3 que, mientras iban, quedaron limpios.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAunque hay mucho m\u00e1s, seguramente, terminaremos contemplando la actitud de aquel leproso samaritano, extranjero. Siempre es la actitud del for\u00e1neo, del que se sabe distante y por lo tanto no merecedor de tama\u00f1a Gracia, la del que no puede dejar de regresar a agradecer. Este deb\u00eda ser nuestro ejemplo, para no andar engri\u00e9ndonos, como si lo mereci\u00e9ramos todo. Es frecuente que quien se encuentra adentro \u2013casi no importa de qu\u00e9- se acostumbre de tal modo a lo que tiene, que no se d\u00e9 cuenta del privilegio que tiene y la Gracia derramada sobre \u00e9l. As\u00ed, nacemos en hogares cat\u00f3licos, bien conformados, con una buena familia, asistimos a buenos colegios y recibimos una buena educaci\u00f3n para terminar renegando de la fe de nuestros padres, subestim\u00e1ndolos, como si no les hubiera costado mantenerla y subestim\u00e1ndola, como si fuera cualquier cosa. A veces resulta f\u00e1cil y c\u00f3modo mantenerse en esta posici\u00f3n caprichosa, m\u00e1s propia de ni\u00f1os engre\u00eddos. No queremos enterarnos de cu\u00e1l ha sido el precio que Jes\u00fas ha tenido que pagar por nuestra Salvaci\u00f3n. Preferimos no entrar en detalles, como si lo mereci\u00e9ramos. Todos fueron curados, pero tan solo uno fue salvado, porque supo reconocer de d\u00f3nde vino esta Gracia, volviendo a dar Gloria a Dios. Aprendamos a agradecer y a glorificar al Se\u00f1or tras cada una de las Gracias que nos concede. Estas son muchas cada d\u00eda. Demos gracias a Dios. <strong><em>Al verlos, les dijo: \u00abVayan y pres\u00e9ntense a los sacerdotes.\u00bb Y sucedi\u00f3 que, mientras iban, quedaron limpios.<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Oremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, ay\u00fadanos a entender que debemos mantener una relaci\u00f3n m\u00e1s constante, perseverante y fluida contigo, busc\u00e1ndote cada d\u00eda, oy\u00e9ndote, haciendo lo que nos mandas y agradeciendo por todo lo que haces por nosotros, reconociendo que sin Tu Gracia nada ser\u00eda posible\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Esp\u00edritu Santo, por los siglos de los siglos\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1 style=\"text-align: justify;\">Roguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2>Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"604\"> (0) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Lc 17,11-19 \u2013 mientras iban, quedaron limpios 11. Y sucedi\u00f3 que, de camino a Jerusal\u00e9n, pasaba por los confines entre Samar\u00eda y Galilea, 12. y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia 13. y, levantando la voz, dijeron: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Maestro, ten compasi\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-1711-19-mientras-iban-quedaron-limpios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLucas 17,11-19 \u2013 mientras iban, quedaron limpios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34551","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34551\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}