{"id":34590,"date":"2016-06-20T13:29:50","date_gmt":"2016-06-20T18:29:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-101-12-miren-que-los-envio-como-corderos\/"},"modified":"2016-06-20T13:29:50","modified_gmt":"2016-06-20T18:29:50","slug":"lucas-101-12-miren-que-los-envio-como-corderos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-101-12-miren-que-los-envio-como-corderos\/","title":{"rendered":"Lucas 10,1-12 \u2013 miren que los env\u00edo como corderos"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Texto del evangelio Lc 10,1-12 \u2013 miren que los env\u00edo como corderos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>1. Despu\u00e9s de esto, design\u00f3 el Se\u00f1or a otros 72, y los envi\u00f3 de dos en dos delante de s\u00ed, a todas las ciudades y sitios a donde \u00e9l hab\u00eda de ir.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>2. Y les dijo: \u00abLa mies es mucha, y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>3. Vayan; miren que los env\u00edo como corderos en medio de lobos.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>4. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saluden a nadie en el camino.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>5. En la casa en que entren, digan primero: &#8220;Paz a esta casa.&#8221;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>6. Y si hubiere all\u00ed un hijo de paz, su paz reposar\u00e1 sobre \u00e9l; si no, se volver\u00e1 a ustedes.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>7. Permanezcan en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayan de casa en casa.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>8. En la ciudad en que entren y los reciban, coman lo que les pongan;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>9. curen los enfermos que haya en ella, y d\u00edganles: &#8220;El Reino de Dios est\u00e1 cerca de ustedes.&#8221;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>10. En la ciudad en que entren y no los reciban, salgan a sus plazas y digan:<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>11. &#8220;Hasta el polvo de su ciudad que se nos ha pegado a los pies, se los sacudimos. Pero sepan, con todo, que el Reino de Dios est\u00e1 cerca.&#8221;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>12. Les digo que en aquel D\u00eda habr\u00e1 menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.<\/em><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Reflexi\u00f3n: Lc 10,1-12<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayer reflexion\u00e1bamos respecto a la urgencia de la Misi\u00f3n y la necesidad de estar dispuesto a sacrificarnos por el Reino. Hoy el Se\u00f1or nos confirma que esta Misi\u00f3n demanda salir al encuentro de todas aquellas personas de buena voluntad que est\u00e9n dispuestos a recibir a Jes\u00fas. Tenemos que salir de nosotros mismos, dejarlo todo e iniciar un viaje de \u201cdifusi\u00f3n\u201d, dando a conocer el evangelio y buscando a todos aquellos que quieran conocerlo, que se muestren evidentemente interesados, recibi\u00e9ndonos y permiti\u00e9ndonos curar y ense\u00f1ar. La primera evidencia ser\u00e1 la forma en que nos reciben, siendo nosotros portadores de paz. Esta ha de ser nuestra insignia, aquello que nos distinga. Si esta paz que llevamos es correspondida, ser\u00e1 la se\u00f1al que necesitaos para quedarnos all\u00ed por un tiempo, transmitiendo la Buena Nueva del Reino. Pero a\u00fan incluso los que no nos reciben deben saber que el Reino est\u00e1 cerca. No tenemos que llevar nada para el camino, lo que nos hace sumamente vulnerables y a merced de la buena voluntad de aquellas gentes, de su bondad, de su generosidad y del efecto que nuestra pr\u00e9dica pueda lograr en ellos. Nuestra sola presencia, provistos \u00fanicamente de la paz y la Buena Nueva del Reino, complementada con nuestra fe y la presencia del Se\u00f1or cuya Voluntad ejercemos, debe bastar para cumplir nuestra Misi\u00f3n, integr\u00e1ndonos por el tiempo que sea necesario con aquellas gentes, para luego seguir nuestra Misi\u00f3n. <em><strong>Vayan; miren que los env\u00edo como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-657\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl mandato del Se\u00f1or constituye un Plan y una Estrategia que debemos poner en pr\u00e1ctica inmediatamente para transmitir la Buena Nueva, haciendo saber a todo el mundo que el Reino est\u00e1 cerca. Nuestro solo proceder ha de demostrar y evidenciar lo que decimos a ojos de todo el mundo. Esto es lo que el Se\u00f1or nos manda y espera de nosotros. Sin embargo \u00bfqu\u00e9 hemos hecho? Hemos tomado sus palabras en sentido metaf\u00f3rico y las hemos adaptado y adecuado a nuestra rutina. Las hemos asimilado a nuestra forma de vida, a aquella que hemos decidido llevar por cien mil y un razones de conveniencia personal, adaptada e integrada totalmente a un mundo paralelo, opuesto al Reino, que no permite dar el paso necesario para alcanzarlo, por m\u00e1s cerca que este se encuentre. Si, sabemos que el Reino est\u00e1 cerca, pero no hacemos nada por alcanzarlo. Todo lo contrario. Vivimos con absoluta prescindencia de esta Buena Noticia. La ignoramos o en todo caso esperamos pasivamente que nos alcance, sin asumir la responsabilidad de difundir la noticia y vivir coherentemente, como quien tiene la certeza de esta realidad, que tendr\u00eda que determinar la adopci\u00f3n de una vida nueva, distinta a la de quien no conoce esta noticia. Es un asunto de Fe. \u00bfCreemos lo que nos dice el Se\u00f1or y hacemos lo que nos manda o no creemos y seguimos con nuestra rutina como si fuera fatalmente inevitable? <strong><em>Vayan; miren que los env\u00edo como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo la impresi\u00f3n -que comparto-, que el Reino est\u00e1 tan cerca como podr\u00eda haber estado desde que Jes\u00fas vivi\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 para Salvarnos. Con \u00c9l, el Reino termino de acercarse y ya solo depende de nosotros el alcanzarlo. Pero alcanzarlo demanda o\u00edrle y hacer lo que nos manda, lo que en gran medida nos resistimos a hacer, porque no creemos. Son unos pocos los que a lo largo de la historia se han lanzado ciegamente a poner en pr\u00e1ctica lo que el Se\u00f1or nos manda y que es suficientemente claro. Las dudas surgen, porque en realidad no queremos hacer lo que nos manda, porque nos resistimos, porque tenemos miedo a perderlo todo, por nuestra falta de fe. De este modo, el Reino est\u00e1 cerca, muy cerca, tan cerca, que hasta lo podemos tocar, pero no entramos en el, porque no damos el paso necesario. En otras palabras, la historia de la humanidad completa podr\u00eda cambiar si en un acto sincronizado, racional, consciente y obediente, todos decidi\u00e9ramos hacer lo que el Se\u00f1or nos manda. Tal vez esto nos parezca demasiado ut\u00f3pico e imposible de realizar. Pero \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si nosotros \u2013tu y yo- decidi\u00e9ramos verdaderamente cambiar, poniendo en pr\u00e1ctica lo que Dios nos manda? \u00bfNo lograr\u00edamos mover un poco el eje de la historia y tal vez lo suficiente como para que todo empiece a cambiar? \u00a1Esto es lo que nos pide el Se\u00f1or! \u00a1Esto es lo que tendr\u00edamos que hacer! \u00a1El Reino de Dios est\u00e1 cerca! \u00a1Tan cerca como querr\u00edamos! Depende de nosotros que llegue. El Se\u00f1or ya ha hecho cuanto ten\u00eda que hacer para acercarlo, para hacer posible que lo alcancemos y con \u00e9l, la Vida Eterna. Depende de nosotros; la decisi\u00f3n est\u00e1 en nuestras manos. Para entrar a un Reino tan inminente, no es necesario nada, absolutamente nada, m\u00e1s que fe. <strong><em>Vayan; miren que los env\u00edo como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias.<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\nOremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, danos la fe que necesitamos para o\u00edr y obedecer el mandato del Se\u00f1or, de modo tal que hagamos del anuncio del Reino la raz\u00f3n de nuestras vidas, sin depender nada m\u00e1s que de la fe en Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Esp\u00edritu Santo, por los siglos de los siglos\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\">\nRoguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"657\"> (0) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Lc 10,1-12 \u2013 miren que los env\u00edo como corderos 1. 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