{"id":34616,"date":"2016-06-20T13:32:40","date_gmt":"2016-06-20T18:32:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-438-44-la-buena-nueva-del-reino-de-dios\/"},"modified":"2016-06-20T13:32:40","modified_gmt":"2016-06-20T18:32:40","slug":"lucas-438-44-la-buena-nueva-del-reino-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-438-44-la-buena-nueva-del-reino-de-dios\/","title":{"rendered":"Lucas 4,38-44 \u2013 la Buena Nueva del Reino de Dios"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Texto del evangelio Lc 4,38-44 \u2013 la Buena Nueva del Reino de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>38. Saliendo de la sinagoga, entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>39. Inclin\u00e1ndose sobre ella, conmin\u00f3 a la fiebre, y la fiebre la dej\u00f3; ella, levant\u00e1ndose al punto, se puso a servirles.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>40. A la puesta del sol, todos cuantos ten\u00edan enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo \u00e9l las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>41. Sal\u00edan tambi\u00e9n demonios de muchos, gritando y diciendo: \u00abT\u00fa eres el Hijo de Dios.\u00bb Pero \u00e9l, conminaba y no les permit\u00eda hablar, porque sab\u00edan que \u00e9l era el Cristo.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>42. Al hacerse de d\u00eda, sali\u00f3 y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde \u00e9l, trataban de retenerle para que no les dejara.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>43. Pero \u00e9l les dijo: \u00abTambi\u00e9n a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.\u00bb<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>44. E iba predicando por las sinagogas de Judea.<\/em><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Reflexi\u00f3n: Lc 4,38-44<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or ha venido a Salvarnos, lo que solo es posible por el anuncio de la Buena Nueva del Reino de Dios. No son entonces directamente las curaciones milagrosas y otros prodigios que va haciendo Cristo por el camino, sino el anuncio. Esto es conveniente que lo tengamos en cuenta, porque no sobrevendr\u00e1 la salvaci\u00f3n como una de estas curaciones milagrosas, sino que ser\u00e1 preciso que en uso y ejercicio de nuestra inteligencia, voluntad y libertad cambiemos, oigamos a Jes\u00fas y hagamos lo que nos manda. Todos debemos acatar Su Palabra, resulta lo m\u00e1s sensato, pero no ha llegado a todos, de all\u00ed la importancia de predicar el Evangelio, al punto que el mismo Jesucristo nos dice que para eso ha sido enviado. Solemos equivocarnos pensando que el Se\u00f1or ha venido a curarnos, a sanarnos y a hacer milagros, lo cual no es cierto. Si cura a muchos, es por su infinita misericordia, que le impide pasar indiferente frente a los que sufren. Pero no son las curaciones las que ocupan un lugar preferencial en su agenda; estas m\u00e1s bien son casuales, circunstanciales. Claro est\u00e1 que tienen el poder de persuadir a seguir a Jes\u00fas a quienes las presencian. Suscitan fe; son, en cierto sentido, promotores de fe. \u00bfC\u00f3mo no creer en la divinidad de quien es capaz de desafiar todos los poderes y fuerzas de la naturaleza? Ni si quiera la muerte puede con \u00c9l. Eso ha de convencernos a muchos. <strong><em>Pero \u00e9l les dijo: \u00abTambi\u00e9n a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-747\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, los milagros dir\u00edamos que son veh\u00edculos promotores de fe. Si as\u00ed ocurri\u00f3 en aquel entonces, no habr\u00eda raz\u00f3n para no seguir pensando que pudiera ocurrir tambi\u00e9n hoy. Esto quiere decir que \u2013con seguridad-, hoy tambi\u00e9n Jes\u00fas podr\u00eda realizar algunos milagros similares y de hecho los hace, de lo que son testigos muchos hermanos nuestros y nosotros mismos a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, no debemos sentarnos a esperar desafiantes el milagro aquel que nos haga creer, porque tal vez nunca se produzca, no al menos en la forma en que esperamos, porque Dios se nos manifiesta en innumerables ocasiones cada d\u00eda a todos, pero no todos tenemos la sensibilidad, ni la capacidad para verlo, porque caminamos como ciegos por el mundo. Hay demasiadas cosas, demasiadas ideas, demasiados prejuicios, demasiados conceptos, pensamientos y deseos que obstaculizan la penetraci\u00f3n de la Luz a nuestro interior. No vemos como nos levanta cada ma\u00f1ana, como se hace cargo de nosotros, como nos orienta, como suscita aquellos encuentros, aquellos pensamientos y reflexiones, ni c\u00f3mo vamos desistiendo de hacer su voluntad, como escogemos y preferimos aquello que nos aleja, por ego\u00edsmo, vanidad, orgullo, ambici\u00f3n o soberbia. \u00c9l va a nuestro lado, susurrando a nuestro interior lo que hemos de elegir y hacer, pero somos nosotros los que lo descartamos, por falta de fe. \u00a1Qu\u00e9 importante resulta la fe, entonces! Es preciso que creamos, pero m\u00e1s dif\u00edcil cuanto m\u00e1s encumbrados y poderosos nos sentimos. La confianza basada en estos argumentos que finalmente podemos reducir a Dinero, nos hace soberbios, capaces de cualquier cosa, incluso de dar las espaldas a Dios, que es cuando en realidad empezamos a hundirnos y a perdernos, hasta morir para siempre. <strong><em>Pero \u00e9l les dijo: \u00abTambi\u00e9n a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El anuncio es fundamental, tal como el mismo Se\u00f1or nos lo dice. Todos hemos de tener la oportunidad de conocerlo y escoger, porque Dios nos ha hecho libres. Es en nuestra inteligencia, libertad y voluntad que se funda nuestra dignidad de Hijos de Dios, y nuestro Padre, con todo su poder, no ser\u00e1 capaz de forzarnos contra nuestra dignidad, porque \u00c9l mismo nos la ha otorgado y no ser\u00e1 \u00c9l quien falte a la coherencia. Por eso es preciso que oigamos a Jes\u00fas que ha venido para persuadirnos de hacer lo correcto mediante Su Palabra y mediante Su Ejemplo. No solo habla proclamando el Reino de Dios, sino que act\u00faa en consecuencia, es decir que sale a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios con su propia vida. \u00c9l nos se\u00f1ala el Camino; nos dice lo que hemos de hacer y nos da ejemplo. Nuestra actitud e inquietud debe ser la misma. Y es que se trata de configurarnos con Cristo, lo que en buena cuenta quiere decir ver, sentir y actuar como el mismo. Este ejemplo deb\u00eda animarnos a no entornillarnos cuando encontramos una situaci\u00f3n favorable, como por comodidad solemos hacerlo \u2013 y lo hacen todos los que se aferran a los cargos de por vida, como lo hacen todos los dictadores de este mundo-, sino a estar permanentemente inquietos mientras veamos a nuestro alrededor que hace mucha falta el conocimiento de Jes\u00fas y lo que Dios quiere para nuestras vidas. Solo tenemos que ver los titulares de la prensa cada ma\u00f1ana para comprender cu\u00e1n lejos estamos y cuanta necesidad hay de cristianizar el mundo. \u00a1No podemos quedarnos estancados, porque el agua estancada apesta! \u00a1Para eso hemos sido bautizados! \u00a1Para eso somos cristianos! \u00a1Jes\u00fas cuenta con nosotros! No esperemos a que otros lo hagan. Asumamos nuestra responsabilidad y empujemos el carro hasta donde podamos, sepamos retirarnos cuando se debe, sin fomentar personalismos, que el \u00fanico indispensable es Jes\u00fas, a quien seguimos. <strong><em>Pero \u00e9l les dijo: \u00abTambi\u00e9n a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\nOremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, danos la conciencia suficiente para entender cu\u00e1l es nuestro deber y nuestra responsabilidad en el mundo, atendiendo a la salvaci\u00f3n nuestra y del mundo entero. Que no nos aferremos a cargos, roles y papeles, por c\u00f3modos que estos sean, si de esta forma no contribuimos a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Esp\u00edritu Santo\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\">Roguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"747\"> (1) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Lc 4,38-44 \u2013 la Buena Nueva del Reino de Dios 38. Saliendo de la sinagoga, entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. 39. Inclin\u00e1ndose sobre ella, conmin\u00f3 a la fiebre, y la fiebre la dej\u00f3; ella, levant\u00e1ndose al punto, se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucas-438-44-la-buena-nueva-del-reino-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLucas 4,38-44 \u2013 la Buena Nueva del Reino de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34616","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34616"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34616\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}