{"id":34649,"date":"2016-06-20T13:34:57","date_gmt":"2016-06-20T18:34:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mateo-1347-53-recoge-peces-de-todas-clases\/"},"modified":"2016-06-20T13:34:57","modified_gmt":"2016-06-20T18:34:57","slug":"mateo-1347-53-recoge-peces-de-todas-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mateo-1347-53-recoge-peces-de-todas-clases\/","title":{"rendered":"Mateo 13,47-53 \u2013 recoge peces de todas clases"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Texto del evangelio Mt 13,47-53 \u2013 recoge peces de todas clases<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333399;\"><em>47. \u00abTambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases;<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>48. y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>49. As\u00ed suceder\u00e1 al fin del mundo: saldr\u00e1n los \u00e1ngeles, separar\u00e1n a los malos de entre los justos<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>50. y los echar\u00e1n en el horno de fuego; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>51. \u00ab\u00bfHan entendido todo esto?\u00bb D\u00edcenle: \u00abS\u00ed.\u00bb<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>52. Y \u00e9l les dijo: \u00abAs\u00ed, todo escriba que se ha hecho disc\u00edpulo del Reino de los Cielos es semejante al due\u00f1o de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.\u00bb<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333399;\"><em>53. Y sucedi\u00f3 que, cuando acab\u00f3 Jes\u00fas estas par\u00e1bolas, parti\u00f3 de all\u00ed.<\/em><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Reflexi\u00f3n: Mt 13,47-53<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de los Cielos convoca a todos, sin discriminaci\u00f3n de ninguna clase. Todos estamos llamados: negros, blancos, indios, chinos, jud\u00edos, palestinos, hombres, mujeres, gais, ni\u00f1os, ancianos, ciegos, sordos, mudos, brillantes, torpes, ricos, pobres\u2026Tal como se puede esperar de echar la red en el mar. Todo lo que hay que hacer es buscar el lugar apropiado, esperar el tiempo adecuado y luego arrastrarla hasta la orilla, donde al final se re\u00fanen los pescadores y escogen de entre todo lo que arrastraron, las especies que no sirven para el consumo humano, las que no tienen mercado, los peces que son muy peque\u00f1os o los que est\u00e1n malogrados, los devuelven al mar o en el peor de los casos los echan a la basura, porque ya no sirven. El Reino de los Cielos es entonces todo el proceso de pesca, de comienzo a fin, incluyendo la red sin la cual ser\u00eda imposible pescar, as\u00ed como la selecci\u00f3n definitiva propia de quien quiere asegurarse de obtener un buen producto, con la calidad y caracter\u00edsticas adecuadas. Esto es lo que de modo general espera el pescador, de otro modo no se tomar\u00eda la molestia de echar la red. A nadie se le ocurrir\u00eda hacerlo en una laguna de aguas servidas o en un mar muerto. Qued\u00e9monos entonces con la idea que quien pesca sabe lo que hace y espera un resultado razonable: unos buenos peces, que habr\u00e1n de servir de alimento para muchos. Cuenta, igualmente, con que saldr\u00e1 alguna basura y algunos espec\u00edmenes que habr\u00e1 de descartar; todos ellos en una proporci\u00f3n menor, de otro modo usar\u00eda anzuelo. La expectativa de un experto, que lanza su red en aguas y tiempos apropiados ser\u00e1 obtener una buena pesca, del mismo modo que en el Reino de los Cielos, una vez culminado el proceso, al final de los tiempos los \u00e1ngeles separar\u00e1n a los malos de entre los justos y los echar\u00e1n al horno de fuego. <strong><em>Tambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"more-904\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creemos que es preciso recalcar que el pescador es un experto, el mejor en la materia y que por lo tanto ha tomado todas las providencias necesarias para obtener la mejor pesca y que los peces comestibles tienen caracter\u00edsticas comunes, que los hacen apetecibles, si son pescados oportunamente. No se trata de peces carn\u00edvoros, ni pira\u00f1as, sino probablemente de deliciosas truchas o salmones. Est\u00e1 en la propia naturaleza del pez llegar a ser este alimento codiciado, como la impronta de Dios en el hombre habr\u00e1 de determinar la abundancia de justos, de los que se separa a los malos. La gran diferencia de los hombres, con los peces de la par\u00e1bola estriba en que nosotros hemos sido dotados por Dios de inteligencia, voluntad y libertad, lo que hace posible que \u2013siendo razonables- elijamos el Bien, el Amor y la Justicia, que es a lo que tendemos por nuestra propia naturaleza. As\u00ed debe ser. Eso es lo que espera Dios Padre, el Pescador Supremo. Sin embargo, para asegurarse que as\u00ed sea, ha enviado a su \u00danico Hijo, Jesucristo, para ense\u00f1arnos el Camino; para Revelarnos que solo el Amor nos conducir\u00e1 a la Vida Eterna que Dios Padre nos tiene prometida desde nuestra Creaci\u00f3n. Para ser contados entre los justos en esta red debemos hacer aquello para lo que fuimos creados, aquello que Dios espera de nosotros, tal como el pescador experto cuando tira su red espera sacar peces y no basura. Dios sabe qu\u00e9 somos y c\u00f3mo somos, porque \u00c9l mismo nos ha Creado, por lo tanto es l\u00f3gico que \u00c9l sepa lo que puede esperar de nosotros. \u00c9l lo ha hecho todo Bien, como corresponde a Dios que es Amor. Todo lo que debemos hacer es Su Voluntad. Para asegurarse que as\u00ed lo hagamos, porque es lo que m\u00e1s nos conviene, nos MANDA hacerlo. Lo sensato es OBEDECERLE. <strong><em>Tambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para descubrir la infinita misericordia de Dios tengamos en cuenta, adem\u00e1s, que no contento con habernos creado para el Amor, dotados de inteligencia, libertad y voluntad, se revela a nosotros a trav\u00e9s de Su Pueblo escogido y por medio de los profetas nos da a conocer Sus Mandamientos, que no son otra cosa que las leyes que debemos obedecer para alcanzar la Vida Eterna. \u00bfPor qu\u00e9 nos manda Dios? Si lo reflexionamos un momento, constataremos que es totalmente l\u00f3gico. Como nuestro padre terrenal sabe exactamente lo que nos conviene hacer cuando somos ni\u00f1os y por eso, para no correrse el riesgo que hagamos otra cosa, nos manda hacerlo, porque eso es lo que nos conviene, del mismo modo Dios, que todo lo Sabe y Puede, nos manda hacer lo que \u00c9l sabe que nos conviene y nosotros, si nos esforzamos por comprenderlo, concluiremos que lo que \u00c9l nos manda es lo correcto. Solo hace falta revisar los Diez Mandamientos aplicando nuestra inteligencia para darnos cuenta que lo que nos manda es lo que nos conviene y constatar que cada vez que nos ha ido mal ha sido por no hacer lo que nos manda. No es que no podamos ir contra lo que nos manda, por el simple hecho que \u00c9l lo ha mandado, sino porque es ESTUPIDO hacerlo. Nos degradamos cuando lo hacemos; desdecimos de las cualidades y capacidades con las que \u00c9l nos ha adornado precisamente para que hagamos lo correcto. Es tonto, es suicida, es destructivo, da\u00f1ino no hacer lo que nos manda. Y ello trae consecuencias no solo para nosotros, sino para todos los que nos rodean. Como quiera que algunos de nosotros seguimos empecinados en NO hacer lo que nos manda, a lo cual llamamos pecado, por constituir una necedad, Dios Padre envi\u00f3 a Su Propio Hijo a ense\u00f1arnos el Camino del Amor, que no es otra cosa que la Voluntad de Dios. Si hacemos lo que nos dice entraremos al Reino de los Cielos y viviremos eternamente. Es decir, tenemos todo para no perdernos, inclusive la Voluntad de Dios a nuestro favor. Sin embargo \u00c9l no nos fuerza, por lo que si aun as\u00ed decidimos actuar como necios, como ni\u00f1os caprichosos, entonces no habr\u00e1 nada m\u00e1s que hacer que sufrir las consecuencias de nuestra necedad. Seremos separados de los justos, descartados vergonzosamente y arderemos para siempre en el fuego eterno. <strong><em>Tambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfAlguien puede decir que Dios es injusto, que no es misericordioso, que se ensa\u00f1a con nosotros? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede hacer para salvarnos? Ya si no nos salvamos es porque sencillamente no nos da la gana. Porque como el ni\u00f1o aquel al que su padre le dice que no meta su cabeza entre las rejas y desobedeciendo lo hace, no le queda m\u00e1s que sufrir las consecuencias. Desde luego el padre har\u00e1 lo imposible por salvarlo, como lo hace Dios con nosotros. Pero si reincidimos, podr\u00eda llegar el momento en que ni Dios pueda salvarnos, porque para ello se precisa nuestra voluntad. Porque Dios no har\u00e1 nada contra nuestra voluntad. Entonces, sufriremos las consecuencias y nada podr\u00e1 cambiarlo, aunque vayamos a llorar al r\u00edo. Ahora, tal como el caso del escriba converso, se trata de tener tino, de discernir entre lo bueno y lo malo, no descartando lo viejo o lo nuevo tan solo por ser nuevo o por ser viejo. Ni lo nuevo ni lo viejo garantizan la bondad, la correcci\u00f3n o la justicia. Tenemos que aplicar nuestra inteligencia y nuestro discernimiento, a partir de los Mandamientos de la Ley de Dios, que tal como Jes\u00fas nos revela se pueden resumir en dos: Amar a Dios por sobre todas las cosas y al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. Obedezcamos este mandato, apliquemos esta ley y brillaremos como el sol en el Reino de los Cielos. <strong><em>Tambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.<\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\nOremos:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padre Santo, que seamos contados entre los justos. Que nos esforcemos cada d\u00eda por hacer Tu Voluntad. No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n\u2026Te lo pedimos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2026Am\u00e9n.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: justify;\">Roguemos al Se\u00f1or\u2026<\/h1>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Te lo pedimos Se\u00f1or.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(A\u00f1ade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aqu\u00ed tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)<\/p>\n<p class=\"bawpvc-ajax-counter\" data-id=\"904\"> (0) vistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto del evangelio Mt 13,47-53 \u2013 recoge peces de todas clases 47. \u00abTambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48. y cuando est\u00e1 llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mateo-1347-53-recoge-peces-de-todas-clases\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMateo 13,47-53 \u2013 recoge peces de todas clases\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-34649","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34649\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}