{"id":3488,"date":"2015-12-01T01:15:47","date_gmt":"2015-12-01T06:15:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-salvacion-completa\/"},"modified":"2015-12-01T01:15:47","modified_gmt":"2015-12-01T06:15:47","slug":"una-salvacion-completa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-salvacion-completa\/","title":{"rendered":"Una salvaci\u00f3n completa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La gente con quienes compartimos nuestras actividades cotidianas deber\u00edan, al igual que los religiosos que examinaron a Pedro y a Juan, sentirse motivadas a maravillarse y reconocer que hemos estado con Jes\u00fas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Cuando Jes\u00fas inici\u00f3, en una sinagoga en Nazaret, su ministerio p\u00fablico, anunci\u00f3 que en \u00e9l se cumpl\u00eda una de las profec\u00edas de Isa\u00edas: El texto (Is 61.1\u20133) presenta una lista de muchas de las condiciones que resultan de vivir en un mundo ca\u00eddo: aflicciones, quebranto de coraz\u00f3n, adicciones, cadenas, llanto, duelo y luto, abatimiento de esp\u00edritu, verg\u00fcenza y humillaci\u00f3n. El pecado ha desfigurado de tal manera la vida que ha condenado al hombre a una existencia contaminada, de manera irremediable, por la angustia, el dolor y la tristeza.A los que sufr\u00edan una diversidad de aflicciones Cristo deseaba llevarles buenas nuevas, vendar sus heridas, proclamarles libertad y liberaci\u00f3n, el a\u00f1o favorable y el d\u00eda de venganza del Se\u00f1or, acercando a sus vidas consuelo, aceite de alegr\u00eda, autoridad, manto de alabanza y esp\u00edritu de j\u00fabilo. De hecho, m\u00e1s adelante resumir\u00eda sus intenciones declarando que hab\u00eda \u00abvenido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia\u00bb (Jn 10.10). Frente a las indefinidas din\u00e1micas que contienen una relaci\u00f3n viva con Jes\u00fas, nos hemos inclinado por la seguridad de las estructuras inamovibles de una religi\u00f3n.Los evangelios est\u00e1n repletos de historias de personas, con esp\u00edritus atribulados, que disfrutaron, finalmente, la vida plena que \u00e9l ofrec\u00eda. El endemoniado de Gadara, que moraba entre los sepulcros en un interminable tormento, se recuper\u00f3 de tal manera que fue enviado a su gente para testificar de la misericordia de Dios. La mujer samaritana, que hab\u00eda llegado a Jes\u00fas hundida en una vida de relaciones fracasadas, result\u00f3 tan dram\u00e1ticamente afectada por Cristo que moviliz\u00f3 a todo su pueblo hacia un encuentro con \u00e9l. Zaqueo, odiado universalmente por su grosera alianza comercial con los romanos, profundamente impactado por el amor de Cristo, exclam\u00f3: \u00abSe\u00f1or, la mitad de mis bienes dar\u00e9 a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo restituir\u00e9 cuadruplicado\u00bb (Lc 19.8). Mar\u00eda Magdalena, atormentada por siete demonios, celebr\u00f3 la liberaci\u00f3n que el Se\u00f1or le dio sirvi\u00e9ndolo en sus necesidades materiales. La restauraci\u00f3n que experimentaron estas personas no solamente les permiti\u00f3 dejar atr\u00e1s las angustias y aflicciones que hab\u00edan caracterizado su existencia en la tierra, sino tambi\u00e9n, a partir de ese momento, pudieron avanzar hacia una vida con prop\u00f3sito.No ha menguado el deseo de Cristo de producir esta clase de transformaci\u00f3n en la vida de las personas. Encontramos en nuestras comunidades, sin embargo, un preocupante n\u00famero de individuos que no logran echar mano de la plenitud de vida que \u00e9l ofrece. A pesar de los a\u00f1os que han transcurrido desde que se integraron a la Iglesia, contin\u00faan atribulados por las mismas angustias y tristezas que los caracterizaban antes de su conversi\u00f3n. El pasado, como un verdugo implacable, los atormenta a cada paso de su vida. El esfuerzo y la diligencia no han logrado mellar el peso de los dolores retenidos en su coraz\u00f3n.La presencia de estas personas en nuestro medio constituye un llamado de atenci\u00f3n a la forma en que hemos abordado la experiencia de ser cristianos. Frente a las indefinidas din\u00e1micas que contienen una relaci\u00f3n viva con Jes\u00fas, nos hemos inclinado por la seguridad de las estructuras inamovibles de una religi\u00f3n. La asistencia a reuniones, complementada por una desnutrida rutina espiritual diaria, se han convertido en los medios que intentan sustentar una experiencia espiritual que pierde, r\u00e1pidamente, su atractivo. A pesar de la escasa eficacia de este sistema en asegurar una vida victoriosa, seguimos aferrados a \u00e9l con una insistencia que desorienta. La religi\u00f3n nos provee un esquema seguro y predecible. Sabemos d\u00f3nde estamos parados y qu\u00e9 se espera de nosotros. No depara sorpresas ni sobresaltos. Carece de poder, sin embargo, para obrar transformaci\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser. M\u00e1s bien, pareciera hundirnos en una existencia que consolida los conflictos interiores sin resolver. La brecha entre nuestras enfervorizadas proclamas p\u00fablicas y la triste soledad de nuestra rutina diaria se vuelve cada vez mayor.Cuando Jes\u00fas lanza frente a nosotros su intrigante desaf\u00edo \u2014\u00abs\u00edgueme\u00bb\u2014 no tiene en mente una experiencia limitada por horarios y espacios apartados para esta relaci\u00f3n. \u00c9l nos llama a un compromiso tan profundo y absorbente como el que puede existir en el matrimonio. Tampoco imagina el Se\u00f1or que todo el esfuerzo por mantener viva esta relaci\u00f3n provenga solo de nosotros. M\u00e1s bien pretende que comencemos a prestar atenci\u00f3n a lo que \u00e9l est\u00e9 haciendo, que aprendamos a responder en lugar de iniciar, porque la vida abundante siempre procede de \u00e9l hacia nosotros. La sanidad, en el marco de esta clase de relaci\u00f3n, es un resultado asegurado, pues, mientras lo contemplamos a \u00e9l, \u00abseremos transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Se\u00f1or, el Esp\u00edritu\u00bb (2Co 3.18).Esa transformaci\u00f3n \u2014tan profunda, que acabamos siendo \u00abpart\u00edcipes de la naturaleza divina\u00bb (2Pe 1.2)\u2014 deber\u00eda percibirse en la vida de cada disc\u00edpulo a medida que se afianza su relaci\u00f3n con Cristo. No es que ya no experimentemos los dolores y las angustias comunes a todo ser humano, sino que estas no representan ninguna barrera al proceso de maduraci\u00f3n en nuestra vida. La gente con quienes compartimos nuestras actividades cotidianas deber\u00edan, al igual que los religiosos que examinaron a Pedro y a Juan, sentirse motivadas a maravillarse y reconocer que hemos estado con Jes\u00fas (Hc 4.13). La belleza de vidas profundamente restauradas es, despu\u00e9s de todo, la marca que nos distingue como pueblo de Dios.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Copyright 2010,  Apuntes Pastorales, derechos reservados. <\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La gente con quienes compartimos nuestras actividades cotidianas deber\u00edan, al igual que los religiosos que examinaron a Pedro y a Juan, sentirse motivadas a maravillarse y reconocer que hemos estado con Jes\u00fas. 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