{"id":35064,"date":"2016-06-20T23:54:37","date_gmt":"2016-06-21T04:54:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-las-leyes-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-20T23:54:37","modified_gmt":"2016-06-21T04:54:37","slug":"el-cristiano-y-las-leyes-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-las-leyes-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"El cristiano y las leyes por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El cristiano y las leyes por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena COPE, en P\u00e1ginas Digital del 9-3-2016<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n de c\u00f3mo relacionarse con la ley civil ha ocupado durante siglos el pensamiento de grandes maestros de la Iglesia, pero tambi\u00e9n ha concernido a los fieles sencillos que han tenido que vivir, como ciudadanos y como cristianos, en circunstancias muy diversas. En el presente encontramos esa diversidad si pensamos en la situaci\u00f3n de los cat\u00f3licos estadounidenses que afrontan la imposici\u00f3n de sistemas abortivos en hospitales de la Iglesia, en la de los italianos que se manifiestan ante la nueva ley de uniones civiles, o la de los pakistan\u00edes que se baten contra la inicua ley de la blasfemia. Por poner s\u00f3lo tres ejemplos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos han sabido siempre que la ley positiva no salva, que no es portadora del sentido de la vida, y que siempre ser\u00e1 imperfecta y necesitada de correcci\u00f3n. Por otra parte siempre han comprendido la importancia de que la ciudad terrena disponga de leyes justas, y han luchado (en la medida de sus posibilidades hist\u00f3ricas) para que reconozcan del modo m\u00e1s aproximado posible la verdadera naturaleza y sentido de las realidades que regulan, y para que protejan con la mayor eficacia algunos valores esenciales para la vida com\u00fan. Conscientes de todo esto, los cristianos han practicado siempre un sano realismo. Seg\u00fan los bienes que estuvieran en juego, y las posibilidades reales de influir en el debate p\u00fablico, a veces han tolerado leyes injustas, buscando el modo de limitar su impacto da\u00f1ino. En otras ocasiones las han combatido, y cuando estaban en juego bienes supremos han aceptado incluso la c\u00e1rcel y el martirio, como testimonio de la verdad que estaba siendo atropellada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que se refiere al \u00e1mbito de las modernas democracias, tras aclararse la niebla de las pol\u00e9micas iniciales del siglo XIX los cristianos se han sumado cordialmente a los procesos de debate conducentes a la aprobaci\u00f3n de las leyes civiles. En muchos pa\u00edses y durante largo tiempo, diversas plataformas sociales y pol\u00edticas promovidas por los cristianos han protagonizado ese debate, especialmente en el periodo de la posguerra europea. Es evidente que el proceso de secularizaci\u00f3n y disoluci\u00f3n de la cultura cristiana en amplios sectores sociales ha hecho mucho m\u00e1s \u00e1spero el debate p\u00fablico, y ha colocado a los cristianos en Occidente ante el hecho (hasta cierto punto novedoso) de vivir bajo unas leyes cada vez m\u00e1s alejadas de su concepci\u00f3n del mundo y de la vida. Esto exige una saludable distinci\u00f3n entre la propia identidad y las costumbres sociales, requiere una disposici\u00f3n m\u00e1s viva para el testimonio, y establecer un orden de prioridades a la hora de hacerse presentes en el debate p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas de las certezas compartidas en las sociedades occidentales han ca\u00eddo o se han erosionado fuertemente, en muchos casos como consecuencia de batallas ideol\u00f3gicas orquestadas desde el poder pol\u00edtico o cultural, especialmente tras los acontecimientos de Mayo del 68. Las leyes responden a ese sustrato cultural, expresado en \u00faltimo t\u00e9rmino en las mayor\u00edas parlamentarias que deben aprobarlas. En este periodo se ha hecho evidente para los cristianos que la cuesti\u00f3n de fondo se juega en el \u00e1mbito de la cultura, entendida seg\u00fan los par\u00e1metros del hist\u00f3rico discurso de Juan Pablo II ante la UNESCO. Pero esto no significa abandonar sin m\u00e1s el debate que precede y acompa\u00f1a la conformaci\u00f3n de las leyes, a la espera de un cambio cultural que s\u00f3lo pacientemente podr\u00e1 llegar. Es m\u00e1s, ambos planos interact\u00faan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconocer que muchas personas hoy no son capaces de identificar, por ejemplo, el valor de la vida humana en cualquier situaci\u00f3n, o el fundamento de la diferencia sexual para definir el matrimonio, no implica que los ciudadanos que s\u00ed han alcanzado certeza sobre esos bienes fundamentales de la vida personal y social, entre ellos los cristianos, no puedan hacer valer su opini\u00f3n a trav\u00e9s de los canales propios de la sociedad democr\u00e1tica, con el fin de obtener un resultado pol\u00edtico, social y jur\u00eddico, lo m\u00e1s aproximado posible al ideal. Benedicto XVI, que siempre fue consciente de la profundidad de la crisis cultural de Occidente y de sus consecuencias en el \u00e1mbito del derecho, postulaba (de acuerdo con el fil\u00f3sofo laico Habermas) la necesidad de un proceso de debate p\u00fablico sensible a la verdad, en el que los cat\u00f3licos deber\u00edan ser especialmente activos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dinamismo de ese proceso puede implicar una movilizaci\u00f3n inteligente en la plaza, intervenir en el debate p\u00fablico y medi\u00e1tico, y buscar alianzas sociales y pol\u00edticas. Y naturalmente, decantar el voto en funci\u00f3n de las ofertas de los partidos en esas materias. Todo ello convenientemente valorado y corregido en funci\u00f3n de las circunstancias hist\u00f3ricas. Esto es parte esencial del ejercicio de la libertad, y la ausencia de los cristianos en tales instancias empobrecer\u00eda dram\u00e1ticamente la vida de la ciudad com\u00fan. Adem\u00e1s les convertir\u00eda en c\u00f3mplices, por omisi\u00f3n, del da\u00f1o y la confusi\u00f3n que provocan esas leyes injustas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es innegable la crisis de civilizaci\u00f3n que atraviesa Occidente, pero a veces la denominada \u201cespiral del silencio\u201d, el aislamiento creciente de las personas y el bombardeo medi\u00e1tico, pueden provocar espejismos. No hay que dar por supuesta la imposibilidad de acceder a la verdad cuando es adecuadamente testimoniada, y esto incluye exponer sus razones. Y en todo caso, no hay que descartar la posibilidad de alcanzar mayor\u00edas sociales que se traduzcan en norma, sobre esta o aquella cuesti\u00f3n. No, al menos, antes de haberlo intentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00faltima instancia, cuando la debilidad o insignificancia del apoyo social a una propuesta justa sea evidente, la voz del cristiano habr\u00e1 de seguir levant\u00e1ndose contra la injusticia, pac\u00edfica y sobriamente. No como una proclama ideol\u00f3gica, sino como expresi\u00f3n de una vida que puede encontrarse f\u00edsicamente en la ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cristiano y las leyes por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena COPE, en P\u00e1ginas Digital del 9-3-2016 La cuesti\u00f3n de c\u00f3mo relacionarse con la ley civil ha ocupado durante siglos el pensamiento de grandes maestros de la Iglesia, pero tambi\u00e9n ha concernido a los fieles sencillos que han tenido que vivir, como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-las-leyes-por-jose-luis-restan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl cristiano y las leyes por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35064","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35064","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35064"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35064\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}