{"id":35074,"date":"2016-06-20T23:56:22","date_gmt":"2016-06-21T04:56:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-patrimonio-natural-forma-parte-de-nuestro-espiritu\/"},"modified":"2016-06-20T23:56:22","modified_gmt":"2016-06-21T04:56:22","slug":"el-patrimonio-natural-forma-parte-de-nuestro-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-patrimonio-natural-forma-parte-de-nuestro-espiritu\/","title":{"rendered":"El patrimonio natural forma parte de nuestro esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El patrimonio natural forma parte de nuestro esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Somos una sociedad ruidosa a m\u00e1s no poder. El silencio, ese hilo sonoro que tanto nos inspira y cautiva, que suele rodear la vida silvestre, nos permite escuchar el susurro de tantos abecedarios que, en ocasiones, se nos pasan desapercibidos. Sin duda, es importante redescubrir este sigilo, que precisa toda alma, aunque s\u00f3lo sea para orientarnos, para percibir la musicalidad de los diversos horizontes y caminos. Quiz\u00e1s tengamos mucho que aprender de la sem\u00e1ntica de los vegetales, animales y otros organismos no domesticados; pero, que est\u00e1n ah\u00ed, complementando los ecosistemas en su arm\u00f3nico lenguaje. Por consiguiente, tan importante son los campos cultivados por la mano del hombre, como aquellos otros que pudieran parecer infecundos, pero que son esenciales para nuestro sustento del esp\u00edritu, que tambi\u00e9n es parte de nuestro existir. Me alegra, pues, que la Asamblea General de las Naciones Unidas haya proclamado el d\u00eda 3 de marzo, d\u00eda de la aprobaci\u00f3n de la Convenci\u00f3n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), como D\u00eda Mundial de la Vida Silvestre; puesto que lo primordial ha de ser desvivirnos por lo que somos, naturaleza viva sobre todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ser humano no puede destruir aquello de lo que forma parte. En esto todos somos necesarios e imprescindibles; todas las especies que conforman el h\u00e1bitat, merecen su respeto y consideraci\u00f3n, para poder coexistir en armon\u00eda. No olvidemos que lo arm\u00f3nico es lo que nos sacia por dentro. As\u00ed como la vida no es aceptable a no ser que el cuerpo y el esp\u00edritu convivan en buena concordia, tampoco nuestra existencia sin este equilibro natural va a poder saciarse de quietud. Los unos nos alzaremos contra los otros sin clemencia alguna, porque la discordia todo lo destruye, hasta los m\u00e1s poderosos imperios. De todos es conocido, la multitud de delitos contra nuestro patrimonio natural, contra nuestro propio espacio silvestre, del que somos parte y todo, lo que viene acarreando profundas consecuencias ambientales, econ\u00f3micas y sociales. Nos lo recordaba Naciones Unidas, en boca de su Secretario General, en 2015: &#8220;el comercio ilegal de fauna y flora silvestres se ha convertido en una sofisticada forma de delincuencia transnacional, comparable a otros perniciosos ejemplos como la trata de seres humanos y el tr\u00e1fico de drogas, art\u00edculos falsificados y petr\u00f3leo&#8221;. Deber\u00edamos recapacitar sobre ello para poder aquietar la labor de tantos gobiernos corruptos o deficientes, o de las mismas redes de delincuencia organizada y grupos armados, que nos est\u00e1n dejando sin espacio para el reposo ante tantas servidumbres inhumanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Indudablemente, el patrimonio natural forma parte de nuestro esp\u00edritu. S\u00f3lo hay que dejarse interpelar por la naturaleza de la que somos pieza fundamental, pero si tenemos en cuenta que el futuro de la humanidad pasa por la familia como tal; no podemos obviar que si degradamos los ecosistemas, tambi\u00e9n nos estamos devaluando como personas nosotros mismos. En consecuencia, veo como un signo de esperanza que los esfuerzos mundiales, en parte avivados por Naciones Unidas, por proteger nuestro patrimonio natural est\u00e9n cobrando fuerza. Al respecto, nos llena de gozo que se pongan metas espec\u00edficas para poner fin a la caza o pesca furtiva por ejemplo. O que se acuerde limitar el tr\u00e1fico il\u00edcito de fauna y flora silvestres. Estas elocuentes haza\u00f1as nos recuerdan que nuestro patrimonio natural no se puede dilapidar, no somos due\u00f1os, tenemos que legarlo para las generaciones futuras, y hemos de conservarlo del mejor modo posible, respetando todas las estirpes de seres vivos para que la cadena existencial no se extinga. Todos dependemos de todos, hasta las mismas plantas dependen de polinizadores espec\u00edficos dentro de esta biodiversidad planetaria. Personalmente, estimo que hacemos bien poco ante las irrespetuosas realidades del saqueo de la vida silvestre, donde lo que importa es el dios dinero, en lugar de esta hermana madre tierra, como la llamaba San Francisco de As\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando se pierde el respeto resulta imposible imaginar porvenir alguno. Yo soy tambi\u00e9n de los que piensan que este sistema ya no se aguanta. Tenemos que tener el coraje de cambiarlo, con inteligencia y voluntad, pero sin dejarnos corromper; con consideraci\u00f3n y tenacidad, pero sin fanatismos; con pasi\u00f3n y entusiasmo, pero sin violencia.\u00a0 Nada se difumina porque s\u00ed, todo se reintegra con \u00e1nimo constructivo, sin resentimiento, con mucho amor y m\u00e1s compasi\u00f3n. Ciertamente, el futuro de la vida silvestre est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n. El mundo ha visto im\u00e1genes desgarradores de la matanza masiva de elefantes para obtener sus colmillos y nos hemos quedado indiferentes. La \u00faltima noticia nos llegaba hace unos d\u00edas, alert\u00e1ndonos sobre la muerte de un cet\u00e1ceo manipulado por turistas. Se trata de un animal de la especie franciscana o delf\u00edn de plata, quien fue retirado del mar en la localidad balnearia de Santa Teresita por un grupo de visitantes que buscaba tocarlo y sacarse fotos, seg\u00fan denunci\u00f3 una Fundaci\u00f3n ecol\u00f3gica. La bestia muri\u00f3 por deshidrataci\u00f3n para divertimento de algunos ciudadanos. De igual modo, otras especies se ven expuestas a una variedad de problemas diferentes, algunos derivados del cambio clim\u00e1tico, otros de la sobreexplotaci\u00f3n o el tr\u00e1fico il\u00edcito. Es hora, por tanto, de la acci\u00f3n para resolver las consecuencias de esta falta de acatamiento con el patrimonio natural, apostando por otro estilo de vida m\u00e1s cuidadoso con su medio ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegado a este punto, me viene a la memoria el modelo de San Francisco de As\u00eds, al formular una reposada relaci\u00f3n entre lo creado y la conversi\u00f3n de la persona a trav\u00e9s de un cambio del coraz\u00f3n y, de esta manera, instar a crear conciencia en favor de los reinos de vida que nos acompa\u00f1an. Si la protecci\u00f3n a los bosques y la agricultura es vital para la seguridad alimentaria, tambi\u00e9n la defensa de nuestra propia \u00e1rea natural es trascendente para construir un futuro en el que el ser humano pueda vivir en hermandad con la naturaleza. A veces olvidamos que somos naturaleza, frente a este mundo fr\u00edo donde lo virtual lo acapara todo. T\u00e9ngase en cuenta, que el componente espiritual de esta silvestre vida, no s\u00f3lo aparece en el arte rupestre o en las canciones tradicionales, son muchos los l\u00edderes religiosos que han hablado de ecolog\u00eda humana, estrechamente vinculada a la ecolog\u00eda medioambiental. Nadie me negar\u00e1 que estamos padeciendo un momento fuerte de crisis; lo vemos en nuestro propio ecosistema, pero sobre todo lo percibimos en el ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy cualquier linaje, incluso el mismo ser pensante, apenas es noticia si vive en la pobreza, o si una noche de invierno se muere de fr\u00edo por falta de techo y ropa, en cambio es una tragedia si el mundo del poder o de las finanzas se deval\u00faa. Importa m\u00e1s la depreciaci\u00f3n de don dinero que el valor de una persona, pues lo mismo sucede con este mundo silvestre, se ha desvalorizado tanto que no importa descartarlo de nuestras vidas. Torpe necedad, luego sucede lo que sucede: Que no tenemos paz. Porque lo antinatural, aparte de oprimirnos y dejarnos sin libertad, nos ciega y nos deja sin aliento. Lo dec\u00eda Octavio Paz, &#8220;defender a la naturaleza es defender a los hombres&#8221;, lo refrendo yo hoy, y lo suscribir\u00e1n\u00a0 los ciudadanos del ma\u00f1ana. Por eso, produce un inmenso dolor pensar que nuestro patrimonio natural se achique, a pesar de lo mucho que nos dice con sus aspavientos. Ser\u00eda saludable que el g\u00e9nero humano pusiese o\u00eddo, atendiese y entendiese sus gestos; m\u00e1xime cuando \u00e9ste, lo domina todo menos a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>corcoba@telefonica.net<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>28 de febrero de 2016.-<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El patrimonio natural forma parte de nuestro esp\u00edritu \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Somos una sociedad ruidosa a m\u00e1s no poder. El silencio, ese hilo sonoro que tanto nos inspira y cautiva, que suele rodear la vida silvestre, nos permite escuchar el susurro de tantos abecedarios que, en ocasiones, se nos pasan desapercibidos. 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