{"id":35121,"date":"2016-06-21T00:00:42","date_gmt":"2016-06-21T05:00:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/d-fernando-sebastian-verdadero-hombre-de-iglesia-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:00:42","modified_gmt":"2016-06-21T05:00:42","slug":"d-fernando-sebastian-verdadero-hombre-de-iglesia-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/d-fernando-sebastian-verdadero-hombre-de-iglesia-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"D. Fernando Sebasti\u00e1n: Verdadero hombre de Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D. Fernando Sebasti\u00e1n: Verdadero hombre de Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 2\/2\/2016<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fernando Sebasti\u00e1n es una de las personalidades m\u00e1s ricas y sugestivas del panorama eclesial espa\u00f1ol de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Sus Memorias reci\u00e9n publicadas por Ediciones Encuentro constituyen un instrumento indispensable para dar raz\u00f3n de este ya largo tramo de historia de nuestro pa\u00eds y de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, como \u00e9l mismo nos advierte, no se trata de unas \u201cmemorias al uso\u201d: que nadie busque un elenco ordenado y exhaustivo de los acontecimientos. M\u00e1s bien se trata de un verdadero ejercicio de memoria, es decir, un juicio reposado y sereno de aquellos acontecimientos que m\u00e1s han marcado su vida y en los que \u00e9l ha sido, de uno u otro modo, protagonista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera evidencia es que estamos ante un hombre inclasificable seg\u00fan los esquemas habituales. Su originalidad y libertad le han permitido rendir grandes servicios en momentos dif\u00edciles, pero tambi\u00e9n le han supuesto la correspondiente cuota de sufrimiento y de soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una punta de iron\u00eda, exenta de resentimiento, Sebasti\u00e1n contempla las im\u00e1genes que de \u00e9l han ido dibujando unos y otros: el peligroso progresista frente al correoso conservador; el hombre del di\u00e1logo versus el f\u00e9rreo inquisidor doctrinal; el obispo aragon\u00e9s impuesto en tierra supuestamente euskald\u00fan o el sinuoso vasquista. En fin, el \u201ctaranconiano\u201d de primera hora, convertido a\u00f1os despu\u00e9s en l\u00e1tigo del laicismo, a trav\u00e9s de sus cartas semanales durante el periodo de Zapatero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Fernando no ha sido nunca complaciente ni dulz\u00f3n, ni consigo mismo ni con los dem\u00e1s. No ha sido un hombre apegado a esquemas fijos, sino dispuesto a aprender de la realidad, una realidad en la que siempre ha sabido descubrir el actuar de Dios, y a la que ha intentado responder desde una lealtad pur\u00edsima a la Madre Iglesia. Y como verdadero hombre de Iglesia, ha cambiado si hab\u00eda que cambiar y ha mantenido lo que hab\u00eda que mantener, en ambos casos contra la dictadura de la opini\u00f3n y de las modas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas Memorias son imprescindibles, por ejemplo, para entender adecuadamente c\u00f3mo vivieron los cat\u00f3licos el paso del franquismo a la democracia en Espa\u00f1a, el apoyo decidido de los obispos a la reconciliaci\u00f3n y al nuevo sistema democr\u00e1tico plasmado en la Constituci\u00f3n del 78: \u201cVeo con claridad que mi generaci\u00f3n\u2026 ten\u00edamos la misi\u00f3n de llevar a t\u00e9rmino la transformaci\u00f3n de nuestra Iglesia para adaptarla a la nueva sociedad espa\u00f1ola en un contexto de libertad, pluralismo y secularizaci\u00f3n, guiados por las ense\u00f1anzas del Vaticano II\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta Don Fernando que aquellos a\u00f1os fueron un tiempo de gracia, pero despu\u00e9s se vio que el cambio verdadero es m\u00e1s dif\u00edcil de lo que entonces parec\u00eda. La tarea no est\u00e1 concluida, quiz\u00e1s no lo est\u00e9 nunca. De hecho \u201chan vuelto a aparecer los enfrentamientos excluyentes y los radicalismos intolerantes, la desconfianza hacia la Iglesia y el menosprecio de la religi\u00f3n\u201d. Y al contemplar la encrucijada actual advierte que \u201cen cualquier hip\u00f3tesis, los cristianos tenemos que ser fermento de reconciliaci\u00f3n y de sincera convivencia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro punto de atenci\u00f3n constante se refiere a la situaci\u00f3n interna de la Iglesia, en Espa\u00f1a y en el contexto europeo en general. Me ha impresionado un p\u00e1rrafo en el que se pregunta \u201csi en alg\u00fan momento ha habido en nuestras iglesias occidentales tanta inseguridad y tanta dispersi\u00f3n; es como si de repente un organismo bien trabado hubiese explotado en mil pedazos\u2026 hay mucha gente escandalizada, que nos critica y piensa que los obispos no cumplimos con nuestro deber; puede ser que hayamos sido demasiado condescendientes, pero no saben lo dif\u00edcil que es corregir todo a la vez, cuando tienes delante tanta dispersi\u00f3n y tanta anarqu\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y concluye observando que todav\u00eda har\u00e1 falta tiempo para recomponer la unidad y serenar la vida de la Iglesia. En todo caso, en las p\u00e1ginas finales expresa tres deseos para la renovaci\u00f3n eclesial que merecen atenci\u00f3n: una renovaci\u00f3n basada en la primac\u00eda del amor sobrenatural en la vida personal y comunitaria; una reforma de la pr\u00e1ctica de los bautismos, estableciendo un catecumenado de conversi\u00f3n previo en aquellos casos en que no existe una pertenencia clara a la vida de la Iglesia; y una praxis m\u00e1s exigente a la hora de celebrar el matrimonio sacramental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las maravillas de este libro consiste en la posibilidad que nos ofrece de gustar, sentir y sufrir la vida eclesial desde dentro. Evidentemente, desde el coraz\u00f3n de un pastor que nunca se ha puesto de perfil: que experimenta la resistencia al cambio, la desobediencia abierta, las perplejidades del momento, a veces la incomprensi\u00f3n de los que deber\u00edan ser m\u00e1s amigos y compa\u00f1eros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n las propias limitaciones y pecados, que Don Fernando no esconde. Nunca ha sido f\u00e1cil el ministerio episcopal, quiz\u00e1s ahora menos que nunca. En este sentido, las p\u00e1ginas dedicadas a narrar sus catorce a\u00f1os al frente de la Iglesia en Navarra son verdaderamente impresionantes por su sobriedad y precisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas Memorias encontramos tambi\u00e9n una preciosa documentaci\u00f3n de la vida de la Iglesia como renovaci\u00f3n en la continuidad. El cardenal Sebasti\u00e1n contempla con serena inteligencia llena de gratitud ese paso dram\u00e1tico en la historia, hecho de circunstancias y temperamentos diversos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precioso, en este sentido, el relato de sus relaciones con los tres \u00faltimos papas, y la finura con la que perfila cada una de sus figuras sin absurdas dial\u00e9cticas o contraposiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este vistazo, forzosamente \u201cimpresionista\u201d, quiero destacar tambi\u00e9n la claridad con la que el cardenal muestra c\u00f3mo la fe lleva a plenitud todas las dimensiones de lo humano: la raz\u00f3n, tan importante para el te\u00f3logo Sebasti\u00e1n; la libertad, que requiere una orientaci\u00f3n y una br\u00fajula para no convertirse en desquicie; el afecto, tan s\u00f3lido y profundo, aunque expresado a veces con un punto de rudeza muy propio de su car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conmovedor el relato del viaje en coche, desde M\u00e1laga a Pamplona, para tomar posesi\u00f3n de su nueva sede episcopal, con su madre ya enferma de Alzheimer. Verdaderamente la fe no nos ahorra ninguna circunstancia amarga, pero nos permite vivirla en pie y con esperanza cierta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la atalaya de sus ochenta y seis a\u00f1os Don Fernando tiene sobre todo una mirada agradecida, pero no as\u00e9ptica ni pol\u00edticamente correcta. Nadie tiene por qu\u00e9 coincidir con todas sus opiniones (algo que, para empezar, a \u00e9l mismo le parecer\u00eda est\u00fapido) y a veces mete el bistur\u00ed de un modo que puede provocar m\u00e1s de un respingo. Yo se lo agradezco, incluso en los pasajes de los que puedo cordialmente disentir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, Sebasti\u00e1n, con toda su genialidad y con las limitaciones que impone siempre una \u00e9poca concreta, es hijo de una tradici\u00f3n y se explica en relaci\u00f3n con ella. Un motivo m\u00e1s para estar orgullosos y agradecidos, lo cual no tiene que ver nada con la autocomplacencia. Pensando en lo que ahora nos espera, me quedo con su recomendaci\u00f3n de no ceder a las a\u00f1oranzas: lo nuestro \u201ces cuesti\u00f3n de paciencia, de claridad en el testimonio y de liderazgo moral\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como respondi\u00f3 a quien recomendaba a los obispos llevarse bien con los socialistas, porque su llegada al poder era supuestamente irreversible: \u201cbueno, ya veremos, la Iglesia ha tratado con varios Imperios irreversibles, que luego se han quedado en el camino\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D. Fernando Sebasti\u00e1n: Verdadero hombre de Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 2\/2\/2016 Fernando Sebasti\u00e1n es una de las personalidades m\u00e1s ricas y sugestivas del panorama eclesial espa\u00f1ol de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. 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