{"id":35227,"date":"2016-06-21T00:09:45","date_gmt":"2016-06-21T05:09:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/francisco-en-africa-la-parabola-del-arbol-y-la-puerta-de-la-misericordia-y-de-la-paz-editorial-ecclesia\/"},"modified":"2016-06-21T00:09:45","modified_gmt":"2016-06-21T05:09:45","slug":"francisco-en-africa-la-parabola-del-arbol-y-la-puerta-de-la-misericordia-y-de-la-paz-editorial-ecclesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/francisco-en-africa-la-parabola-del-arbol-y-la-puerta-de-la-misericordia-y-de-la-paz-editorial-ecclesia\/","title":{"rendered":"Francisco en \u00c1frica: la par\u00e1bola del \u00e1rbol y la puerta de la misericordia y de la paz \u2013 editorial ECCLESIA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Francisco en \u00c1frica: la par\u00e1bola del \u00e1rbol y la puerta de la misericordia y de la paz \u2013 editorial ECCLESIA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Casi seis d\u00edas completos, intensos, repletos, emocionantes, apasionantes, agotadores, inolvidables; dos decenas de alocuciones y cerca de treinta comparecencias p\u00fablicas; lluvia, sol, calor, belleza, pobreza, injusticia, esperanza, multitudes, expectaci\u00f3n mundial, entusiasmo de los cat\u00f3licos y simpat\u00eda por parte de los otros creyentes; cercan\u00eda, gestos de amor y de misericordia por doquier; y, sobre todo, siembra a manos llenas de Evangelio y de humanidad mejor. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s se puede pedir a este nuevo y extraordinario viaje del Papa Francisco!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el Editorial de <strong>ecclesia<\/strong> de la pasada semana sosten\u00eda que, precisamente en medio del actual contexto de dificultades tan graves, este viaje, singularmente a Rep\u00fablica Centroafricana, era todav\u00eda m\u00e1s necesario que nunca \u2013aunque fuera en paraca\u00eddas\u2026, como declar\u00f3 Francisco-, los hechos han demostrado su acierto, su grandeza, su servicio, su profec\u00eda y testimonio para la paz. La Iglesia y el mundo necesitan, s\u00ed, testigos cre\u00edbles, audaces, coherentes, comprometidos con la paz; una paz que \u2013con palabras de Francisco en su visita a un campo de refugiados en Rep\u00fablica Centroafricana- solo es posible con amor, amistad, tolerancia, perd\u00f3n y misericordia; una paz apremiante, necesaria y obligatoria para todos, m\u00e1xime para los cristianos y para los creyentes en otros credos religiosos, porque \u00abtodos somos hermanos\u00bb. Y no hay Dios que no sea el Dios de la paz y no hay, ni puede haber, creyente, que no sea servidor, testigo y artesano de la paz. Porque el Dios \u00aba quien buscamos servir es un Dios de la paz\u00bb y su nombre santo \u00abno debe ser usado jam\u00e1s para justificar el odio y la violencia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c1frica es el nuevo -inmenso, bell\u00edsimo, desconocido y tan explotado y lacerado- continente de la esperanza. De la esperanza para la Iglesia cat\u00f3lica, que sigue creciendo de manera muy significativa y alentadora, y de esperanza para la entera humanidad. Dicen que \u00c1frica es la tierra de los gestos, de los signos, de las par\u00e1bolas y de las f\u00e1bulas con \u00abmoraleja\u00bb. En este sentido, uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s comunes y hasta sagrados es el \u00e1rbol, es plantar un \u00e1rbol, expresi\u00f3n de encuentro con la naturaleza, de tradici\u00f3n, de don, de esfuerzo, de siembra, de espera, de esperanza. Plantar un \u00e1rbol es un gesto cargado de futuro, que inspira confianza, es \u00abuna invitaci\u00f3n a seguir luchando contra fen\u00f3menos como la deforestaci\u00f3n y la desertificaci\u00f3n\u00bb. Plantar un \u00e1rbol \u2013habla, de nuevo, Francisco- \u00abnos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No ha sido la primera vez que el Papa ha plantado un \u00e1rbol. Ni ser\u00e1 la \u00faltima. Lo hizo en Jerusal\u00e9n; lo repiti\u00f3 en Roma, junto a los presidentes de Israel y de Palestina, y el patriarca Bartolom\u00e9 I; lo realiz\u00f3 tambi\u00e9n en Paraguay, y quiz\u00e1s en otros lugares. Ahora acaba de hacerlo asimismo en Nairobi, en un lugar y fecha bien emblem\u00e1ticos: la sede u oficinas de Naciones Unidas (UNON) y en las v\u00edsperas mismas del comienzo de la Cumbre en Par\u00eds sobre el cambio clim\u00e1tico (ver p\u00e1ginas 15 y 16 de ecclesia de hoy).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El nuevo \u00e1rbol de Francisco en Kenia, y por ende en \u00c1frica y en el mundo, es un \u00abelocuente signo de esperanza\u00bb, una apremiante llamada a los humanidad y una ferviente plegaria a Dios para que sostenga los esfuerzos de los que trabajan por \u00abcultivar una sociedad solidaria, justa y pac\u00edfica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Preciso ser\u00e1 tambi\u00e9n hacer una \u00abparada\u00bb, una \u00abescala\u00bb, en la etapa de Francisco en Rep\u00fablica Centroafricana. Por tantos y, muchas veces, dolorosos de todos conocidos. Por ello, emociona, alecciona, interpela la firme decisi\u00f3n \u2013ya gozosa realidad- del Papa de visitar este pa\u00eds, al que ya viaj\u00f3 tambi\u00e9n Juan Pablo II en 1985. Y conmueven las palabras y los gestos de Francisco, entre los que sobresale, por su valor paradigm\u00e1tico y globalizador, la apertura de la primera puerta del A\u00f1o Jubilar de la Misericordia precisamente all\u00ed, en la catedral de su capital, en Bangui.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era hasta ahora una catedral ignota, desconocida, del \u00abmont\u00f3n\u00bb, hasta \u00abinsignificante\u00bb\u2026 Una catedral de ladrillo, sin historia, sin belleza\u2026 Y ya es para siempre un nuevo s\u00edmbolo de la misericordia, del amor, del perd\u00f3n, de la reconciliaci\u00f3n, de una Iglesia y de un mundo mejores. \u201c<em>Laudato si`\u201d<\/em>,<em> Laudato si`. <\/em>Y el resto, en nuestras manos y en las de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco en \u00c1frica: la par\u00e1bola del \u00e1rbol y la puerta de la misericordia y de la paz \u2013 editorial ECCLESIA \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Casi seis d\u00edas completos, intensos, repletos, emocionantes, apasionantes, agotadores, inolvidables; dos decenas de alocuciones y cerca de treinta comparecencias p\u00fablicas; lluvia, sol, calor, belleza, pobreza, injusticia, esperanza, multitudes, expectaci\u00f3n mundial, entusiasmo de los cat\u00f3licos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/francisco-en-africa-la-parabola-del-arbol-y-la-puerta-de-la-misericordia-y-de-la-paz-editorial-ecclesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFrancisco en \u00c1frica: la par\u00e1bola del \u00e1rbol y la puerta de la misericordia y de la paz \u2013 editorial ECCLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35227","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35227"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35227\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}