{"id":35285,"date":"2016-06-21T00:14:59","date_gmt":"2016-06-21T05:14:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/korec-el-ultimo-de-una-generacion-gloriosa-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:14:59","modified_gmt":"2016-06-21T05:14:59","slug":"korec-el-ultimo-de-una-generacion-gloriosa-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/korec-el-ultimo-de-una-generacion-gloriosa-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"Korec: el \u00faltimo de una generaci\u00f3n gloriosa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em><strong>Korec: el \u00faltimo de una generaci\u00f3n gloriosa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 12\/11\/2015<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Se llamaba Juan Cris\u00f3stomo, como el gran Patriarca de Constantinopla. Y no por gusto, hubo de parecerse a \u00e9l en su resistencia al poder arbitrario del emperador. Si el gran Padre de la Iglesia de Oriente sufri\u00f3 el exilio por la libertad de la Iglesia, Jan Chryzostom Korec fue perseguido y encarcelado por la dictadura comunista que convirti\u00f3 a Checoslovaquia en uno de los territorios m\u00e1s oscuros al otro lado del Tel\u00f3n de Acero. <\/p>\n<p align=\"justify\">El pasado 24 de octubre, a los 91 a\u00f1os de edad, falleci\u00f3 el cardenal Korec, testigo valiente de la fe, jesuita y obispo clandestino, obrero y limpiacristales. Eslovaquia le despidi\u00f3 como a un h\u00e9roe, pero como \u00e9l dec\u00eda: \u201cno me atribuyo grandes m\u00e9ritos, cuanto m\u00e1s pasan los a\u00f1os, m\u00e1s me doy cuenta de que todo lo que es importante se debe a la gracia de Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Supe de Jan Korec, por primera vez, en la segunda mitad de los ochenta del pasado siglo, gracias al testimonio de algunos amigos de la asociaci\u00f3n Rusia Cristiana que le visitaron clandestinamente en su apartamento de Bratislava.<\/p>\n<p align=\"justify\">All\u00ed conversaron con \u00e9l sobre la realidad de la Iglesia bajo el comunismo, no sin antes tomar todo tipo de precauciones para no ser interceptados o grabados por los servicios de seguridad. Esos amigos volv\u00edan a Italia o a Espa\u00f1a con los ojos y el coraz\u00f3n llenos de nombres y rostros de hombres y mujeres que viv\u00edan la fe en medio de circunstancias que ahora nos resultan literalmente inimaginables. Pero el caso de Korec era singular: en 1951, con apenas 27 a\u00f1os, hab\u00eda recibido la ordenaci\u00f3n episcopal en la clandestinidad, y hab\u00eda ejercido su ministerio durante nueve a\u00f1os mientras trabajaba en una f\u00e1brica de productos qu\u00edmicos sin ser descubierto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Como era l\u00f3gico, la polic\u00eda termin\u00f3 por identificarle y fue condenado a doce a\u00f1os de c\u00e1rcel. Fue una condena especialmente dura en la que frecuentemente sufri\u00f3 aislamiento, ya que resultaba evidente su \u201cpeligrosidad\u201d a la hora de comunicar la fe y la esperanza a otros prisioneros. La breve primavera de Praga, en el 68, le permiti\u00f3 recuperar la libertad e incluso viajar a Roma, donde Pablo VI le recibi\u00f3 paternalmente y le entreg\u00f3, dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n, las insignias episcopales. En todo caso no podr\u00eda mostrarlas p\u00fablicamente hasta 1989, ya que los d\u00edas de plomo y furia se abatieron de nuevo sobre su patria cuando los tanques sovi\u00e9ticos borraron a sangre y fuego todo rastro de aquella ef\u00edmera primavera. En lugar de anillo y pectoral, Jan Korec luc\u00eda cotidianamente el mono de trabajo, primero como limpiacristales en Bratislava, despu\u00e9s nuevamente como obrero en una planta qu\u00edmica. Durante todo el periodo comunista, en la c\u00e1rcel o en periodos de libertad, lleg\u00f3 a ordenar clandestinamente a 120 sacerdotes. En 1991 Juan Pablo II le nombr\u00f3 cardenal, y posteriormente le pedir\u00eda que predicara los Ejercicios Espirituales para la Curia Romana.<\/p>\n<p align=\"justify\">El jesuita Korec fue ciertamente pobre entre los pobres, un misionero en salida hacia las periferias de la desesperaci\u00f3n de tantos hermanos, un pastor con olor a oveja pero tambi\u00e9n a sudor, a sosa y acetato. En su telegrama de p\u00e9same el Papa Francisco le ha definido como un testigo que \u201cjam\u00e1s se dej\u00f3 intimidar, dando ejemplo de fortaleza y confianza en la Divina Providencia, y de fidelidad a la Sede de Pedro\u201d. Como \u00e9l mismo reconoci\u00f3 en una entrevista, ni el estudio ni los discursos le habr\u00edan servido para entender qu\u00e9 significa la fidelidad a Dios como la fatiga de permanecerle fiel dentro de las condiciones reales de la vida. Y terminaba reconociendo que no hab\u00eda deseado nunca vivir una vida distinta de la que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p align=\"justify\">Francisco repite con frecuencia que la Iglesia es el pueblo de la memoria, un pueblo en camino de la mano de su Se\u00f1or a trav\u00e9s de las vicisitudes de la historia. Pues bien, con Korec se marcha, quiz\u00e1s, el \u00faltimo obispo de una generaci\u00f3n heroica, de una cosecha que para nuestros j\u00f3venes es pr\u00e1cticamente desconocida. Aquella llamada \u201cIglesia del silencio\u201d supo hablar con la elocuencia del martirio, que ahora nos descoloca y a veces casi nos incomoda. \u00bfQu\u00e9 hemos aprendido de su testimonio?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Korec: el \u00faltimo de una generaci\u00f3n gloriosa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 12\/11\/2015 Se llamaba Juan Cris\u00f3stomo, como el gran Patriarca de Constantinopla. Y no por gusto, hubo de parecerse a \u00e9l en su resistencia al poder arbitrario del emperador. 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