{"id":35338,"date":"2016-06-21T00:19:56","date_gmt":"2016-06-21T05:19:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cardenal-loris-francesco-capovilla-100-anos-de-fidelidad\/"},"modified":"2016-06-21T00:19:56","modified_gmt":"2016-06-21T05:19:56","slug":"cardenal-loris-francesco-capovilla-100-anos-de-fidelidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cardenal-loris-francesco-capovilla-100-anos-de-fidelidad\/","title":{"rendered":"Cardenal Loris Francesco Capovilla, 100 a\u00f1os de fidelidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cardenal Loris Francesco Capovilla, 100 a\u00f1os de fidelidad. Este mi\u00e9rcoles 14 de octubre cumple 100 Loris Capovilla, que fuera secretario personal del Papa Juan XXIII, y que fue creado cardenal por Francisco en febrero de 2014. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un art\u00edculo del agustino Luis Mar\u00edn de San Mart\u00edn, especialista en san Juan XXIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0&#8220;Pocos son los que llegan a la senectud, si esto no sucediera se vivir\u00eda con m\u00e1s prudencia, pues el buen juicio, la raz\u00f3n y el consejo est\u00e1n en los ancianos&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Cicer\u00f3n, <em>Sobre la vejez<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que tenemos la fortuna de conocer al cardenal Capovilla y nos honramos con su amistad sabemos lo acertado que resulta el pensamiento de Cicer\u00f3n aplicado a este testigo de toda una \u00e9poca que ahora cumple la venerable edad de 100 a\u00f1os. Custodio de la memoria hist\u00f3rica y espiritual del papa san Juan XXIII (fue su secretario particular, su albacea testamentario y el guardi\u00e1n de su archivo), el cardenal Capovilla une a su formidable experiencia, una sencillez poco com\u00fan, una penetrante agudeza de pensamiento y una gran afabilidad de trato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo conoc\u00ed hace ya bastantes a\u00f1os, con motivo de la redacci\u00f3n de mi tesis doctoral sobre la eclesiolog\u00eda de Juan XXIII, que tuvo a bien prologarme. Me he encontrado con \u00e9l en varias ocasiones y hemos intercambiado correspondencia y escritos: siempre amabil\u00edsimo, cercano y generoso. Guardo como un tesoro el ejemplar del Quijote perteneciente a monse\u00f1or Angelo Giuseppe Roncalli, adquirido cuando era nuncio en Par\u00eds, con su firma aut\u00f3grafa, que me fue donado por monse\u00f1or Capovilla y que conservo como preciada reliquia.<\/p>\n<li><strong> El hombre.<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loris Francesco Capovilla es menudo y vivaz. Algo encorvado de espaldas; ojos de mirada serena, tras las grandes gafas; orejas despegadas; pelo gris muy corto; sus manos suben y bajan mientras habla en un tono fuerte, con voz perfectamente modulada. Sentado en el sill\u00f3n de su cuarto de estar o en la butaca frente a la mesa, desarrolla una conversaci\u00f3n rica, profunda, con frecuencia divertida, salpicada de an\u00e9cdotas y vivencias, muy did\u00e1ctica. Te hace sentir \u00fanico, envolvi\u00e9ndote en su tertulia fascinante. A veces te toma de la mano mientras habla. Como rasgos sobresalientes: el inmenso amor a la Iglesia, el impenitente optimismo al considerar los tiempos presentes, la profundidad del pensamiento y la admiraci\u00f3n por Juan XXIII, con quien contin\u00faa un ininterrumpido coloquio espiritual, una conversaci\u00f3n del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loris Capovilla naci\u00f3 en Pontelongo (Padua, Italia), el 14 de octubre de 1915. Hijo de Rodolfo Capovilla, empleado administrativo en la Sociedad Belga de Az\u00facares, y de Irma Letizia Callegaro. La temprana muerte del padre, en 1922, dej\u00f3 en precaria situaci\u00f3n a la familia (viuda y dos hijos: Loris y L\u00eda), que en 1929, se estableci\u00f3 en Mestre. Loris sinti\u00f3 pronto la vocaci\u00f3n sacerdotal e ingres\u00f3 en el Seminario Patriarcal de Venecia, siendo ordenado sacerdote en la Bas\u00edlica de la Salud el 23 de mayo de 1940, por el patriarca Adeodato Piazza. Como sacerdote ocup\u00f3 diversos servicios pastorales y administrativos en la di\u00f3cesis. Durante la Segunda Guerra Mundial prest\u00f3 servicio en aviaci\u00f3n como capell\u00e1n militar de cadetes y pilotos en Parma (1942-1943) y, tras el armisticio del 8 de septiembre de 1943, colabor\u00f3 con la resistencia partisana. Recibi\u00f3 la Cruz al m\u00e9rito de guerra. Al finalizar la Guerra Mundial, junto a otras ocupaciones, dirigi\u00f3 el semanario diocesano <em>La Voce di San Marco<\/em> y colabor\u00f3 en diversos peri\u00f3dicos y programas cat\u00f3licos de radio. Don Loris siempre tuvo muy a gala esta veta period\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vida cambi\u00f3 en 1953, cuando fue a Par\u00eds acompa\u00f1ando al vicario capitular de Venecia para entrevistarse con el arzobispo Angelo Giuseppe Roncalli, hasta entonces nuncio en Francia, que acababa de ser nombrado por el papa P\u00edo XII cardenal y patriarca de Venecia. El cardenal le propuso asumir la tarea de secretario particular. Se inici\u00f3 as\u00ed una estrecha colaboraci\u00f3n entre ambos, que continu\u00f3 cuando, en octubre de 1958, Roncalli result\u00f3 elegido papa con el nombre de Juan XXIII. Fue testigo de primera l\u00ednea del pontificado joaneo y del proceso renovador iniciado en la Iglesia con la convocatoria del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II. Hombre de probada fidelidad, el mismo papa Juan lo design\u00f3 albacea testamentario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo VI lo nombr\u00f3 perito conciliar (1963), arzobispo de Chieti-Vasto (1967) y, sucesivamente, arzobispo titular de Mesembria y prelado de Loreto (1971), donde permaneci\u00f3 hasta su jubilaci\u00f3n, el 10 de diciembre de 1988. Desde entonces vive en Sotto il Monte, pueblo natal de Juan XXIII. El papa Francisco lo cre\u00f3 cardenal en su primer consistorio, el 22 de febrero de 2014, recibiendo el t\u00edtulo presbiteral de Santa Mar\u00eda in Trastevere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su lema episcopal es el mismo que el del papa Roncalli: <em>Oboedientia et pax<\/em>. Ha difundido incansablemente los escritos y el pensamiento de san Juan XXIII y es autor de numerosas publicaciones. Est\u00e1 en posesi\u00f3n de la Legi\u00f3n de Honor y del t\u00edtulo de Justo entre las Naciones. Es doctor honoris causa por la Academia Rusa de las Ciencias y tiene la medalla de la Fundaci\u00f3n Wallenberg.<\/p>\n<li><strong> El testigo.<\/strong><\/li>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loris Capovilla se define <em>&#8220;contubernale&#8221;<\/em> del papa Juan. Es un t\u00e9rmino italiano cuyo significado \u00e9l mismo explic\u00f3 en un escrito del a\u00f1o 2000: &#8220;<em>Contubernale<\/em> es quien sirve en silencio, quien se dona gratuitamente a una causa. Es quien profesa la fe junto a su superior y con \u00e9l cultiva la <em>pietas<\/em>. Con \u00e9l reza, sufre, trabaja. Parte el pan cotidiano junto a \u00e9l, incluso sin sentarse a su lado, porque lo come en una esquina de la cocina&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vida est\u00e1 unida a la de Juan XXIII, de quien sin duda es memoria viviente. En este sentido ama recordar las palabras que el santo papa le dirigi\u00f3 en su lecho de muerte: &#8220;Hemos trabajado juntos y hemos servido a la Iglesia, sin detenernos a recoger las piedras que, de una y otra parte, nos lanzaban. Y no las hemos vuelto a lanzar a ninguno. T\u00fa has soportado mis defectos y yo los tuyos. Siempre seremos amigos. Tenemos muchos amigos y, ya ver\u00e1s, a\u00fan tendremos m\u00e1s. Te proteger\u00e9 desde el cielo&#8221;. El cardenal Capovilla, nervioso de car\u00e1cter, es ordenado y preciso en el pensamiento y la palabra que, en ocasiones, puede parecer tajante. Aunque siempre est\u00e1 dulcificada por la exquisita cordialidad, la afectuosa cercan\u00eda. Es abierto y amigable. Habi\u00e9ndome presentado sin avisar en su casa de Sotto il Monte, ped\u00ed a las religiosas que le atienden que le preguntaran si pod\u00eda recibirme. &#8220;\u00a1S\u00fabito, s\u00fabito!&#8221;, le o\u00ed exclamar desde la habitaci\u00f3n vecina. Y, siempre, la conversaci\u00f3n sin tiempo, el regalo de libros y recuerdos y la bendici\u00f3n. \u00daltimamente es \u00e9l quien pide la m\u00eda. Porque el cardenal Capovilla es un hombre humilde (&#8220;ciertamente -dice con sencillez- he entrado en una historia m\u00e1s grande que yo&#8221;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguen emocion\u00e1ndome las palabras que me escribi\u00f3 en una de sus cartas: \u201cLlego con el coraz\u00f3n cargado de recuerdos y de esperanzas. Ahora leo poco y escribo menos. Estoy sereno. Creo. Rezo. Amo\u201d. Y, en una reciente publicaci\u00f3n, al recordar sus a\u00f1os con el papa Juan XXIII y hacer memoria de la vida transcurrida, ha se\u00f1alado con impresionante sinceridad: &#8220;No estoy satisfecho conmigo mismo y, con toda seguridad, tampoco lo estuvieron ni lo est\u00e1n muchos de los que cruzaron sus pasos con los m\u00edos. Extiendo la mano y pido la caridad como un mendigo y, a la espera de recibir el pan del perd\u00f3n, recito el padrenuestro en el umbral de las casas, como hac\u00edan antiguamente los pobres\u2026 Mi hora no puede tardar\u2026 El \u00e1ngel de la muerte est\u00e1 a mi lado desde siempre, y no es un esqueleto con la guada\u00f1a en la mano; es un rayo de luz que rasga las tinieblas. Me preparo para el juicio sin presunci\u00f3n ni temor&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima vez que tuve la fortuna de visitarle en Sotto il Monte, me recibi\u00f3 afablemente, abriendo los brazos y dici\u00e9ndome con una sonrisa: &#8220;Padre, supon\u00eda que la pr\u00f3xima vez que nos encontr\u00e1ramos iba a ser en el Para\u00edso&#8221;. Querido y venerado don Loris: <em>Ad multos annos!<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Luis Mar\u00edn de San Mart\u00edn, OSA<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cardenal Loris Francesco Capovilla, 100 a\u00f1os de fidelidad. Este mi\u00e9rcoles 14 de octubre cumple 100 Loris Capovilla, que fuera secretario personal del Papa Juan XXIII, y que fue creado cardenal por Francisco en febrero de 2014. 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