{"id":35383,"date":"2016-06-21T00:23:39","date_gmt":"2016-06-21T05:23:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-abrazo-muy-actual\/"},"modified":"2016-06-21T00:23:39","modified_gmt":"2016-06-21T05:23:39","slug":"un-abrazo-muy-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-abrazo-muy-actual\/","title":{"rendered":"Un abrazo muy actual\u2026"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>Un abrazo muy actual\u2026<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 17\/9\/2015<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo que respecta a las nuevas formas que debe adoptar la presencia cristiana con vistas a una nueva evangelizaci\u00f3n, el Papa Francisco ha sido claro y tajante: no existen f\u00f3rmulas m\u00e1gicas ni precocinadas, y quien presuma de tenerlas nos enga\u00f1a. Sin embargo est\u00e1 abierto un amplio campo de debate, o mejor a\u00fan, de experimentaci\u00f3n y verificaci\u00f3n. Que surjan iniciativas de lo m\u00e1s variopinto y se busquen referentes en la tradici\u00f3n (sin que ello implique mimetismo ni arqueolog\u00eda) demuestra que sigue viva la urgencia de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por eso ha llamado mi atenci\u00f3n la forma en que tres intelectuales norteamericanos se han fijado en otras tantas figuras de la historia de la Iglesia como referencia \u00fatil para el momento presente. El primero de ellos, Rod Dreher, se decanta por lo que denomina la \u201copci\u00f3n benedictina\u201d, haciendo eco a la famosa formulaci\u00f3n del fil\u00f3sofo Alasdair MacIntyre. Dreher toma conciencia de la condici\u00f3n de minor\u00eda de la fe cristiana en la ciudad secular, del poder arrollador de los medios y de las instituciones para modelar la mentalidad com\u00fan, y de la propia debilidad de la Iglesia, lastrada por un creciente descr\u00e9dito social (su mirada est\u00e1 marcada por la explosi\u00f3n del esc\u00e1ndalo de los abusos sexuales en los EEUU). Por todo ello, considera necesaria la creaci\u00f3n una red de peque\u00f1as comunidades en las que la fe sea vivida de un modo exigente, donde se genere una especie de contracultura (y eso implica elaboraci\u00f3n y educaci\u00f3n) que haga frente a la barbarie, tomando como horizonte ideal la experiencia del monacato benedictino tras la ca\u00edda del Imperio Romano.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los otros dos protagonistas del debate, C.C. Pecknold y Michael Driessen, reconocen el atractivo de esta \u201copci\u00f3n benedictina\u201d, pero inmediatamente reconocen su malestar por lo que pueda implicar de retirada de la ciudad com\u00fan, de no-presencia en el debate p\u00fablico y de incapacidad de di\u00e1logo con el mundo que nos circunda. Es posible que la forma en que MacIntyre describe el fen\u00f3meno pueda dar lugar a semejante equ\u00edvoco, pero la verdad es que el benedictinismo jam\u00e1s supuso un desentenderse de la historia. Los muros de los monasterios eran muy porosos, eran focos que irradiaban vida, que dialogaban con la cultura antigua (por eso la preservaron de la destrucci\u00f3n), y generaron la ciudad europea en todas sus dimensiones. No s\u00f3lo eso, continuamente los monjes sal\u00edan de sus monasterios para alcanzar tierras lejanas y desconocidas. Los binomios permanencia-salida y morada-misi\u00f3n siempre estuvieron activos entre los benedictinos.<\/p>\n<p align=\"justify\">A pesar de todo, M. Driessen considera que se adapta mejor a las condiciones de nuestro presente secularizado la que denomina \u201copci\u00f3n franciscana\u201d, identificando con ella una comunicaci\u00f3n directa y esencial del n\u00facleo de la fe a campo abierto, cuerpo a cuerpo, por los caminos del mundo, tal como lo hiciera el gran santo de As\u00eds. Se tratar\u00eda de ofrecer un testimonio centrado en la misericordia de Dios, desde dentro del propio tejido secular, separ\u00e1ndose de lo que ahora se denomina (con connotaciones claramente negativas) \u201cguerra cultural\u201d. Driessen considera que esta f\u00f3rmula es la que resuena en el pontificado de Francisco, y especialmente en su enc\u00edclica \u201cLaudato si\u201d. Que estas resonancias pueden encontrarse en el discurso del Papa es innegable, pero que tengan en su magisterio una suerte de formulaci\u00f3n acabada y alternativa a otras, es algo que yo no comparto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entra en escena un tercer protagonista, C.C. Pecknold, que en la revista First Things propugna una nueva v\u00eda, en este caso la \u201copci\u00f3n dominicana\u201d, en referencia a la Orden fundada por Santo Domingo de Guzm\u00e1n, contempor\u00e1neo de San Francisco de As\u00eds. A su juicio, en el movimiento dominico tambi\u00e9n arde el fuego de la radicalidad evang\u00e9lica, pero acompa\u00f1ado de una tensi\u00f3n por la elaboraci\u00f3n cultural que el franciscanismo no tuvo en sus primeros pasos. Y puestos a imaginar, traslada la imagen de los predicadores dominicos que debat\u00edan con los albigenses al momento actual. Para Pecknold, este modelo dominico entronca mejor con las circunstancias actuales, porque permite un testimonio alegre, intelectualmente serio y lleno de caridad, pero capaz de generar el contraste necesario con la cultura secularizada.<\/p>\n<p align=\"justify\">El art\u00edculo de Michael Driessen, publicado en Il Foglio, se hace eco de las opiniones de sus colegas, y viene a reconocer algo tan sensato como que las tres opciones son complementarias (y a\u00f1ado yo, no tiene los contornos tan r\u00edgidos que pueden parecer a una mirada superficial) y el momento actual de la Iglesia necesita de todas ellas. Traza adem\u00e1s un paralelo simp\u00e1tico y cari\u00f1oso (aunque admita muchas matizaciones) entre aquel abrazo que la tradici\u00f3n ha consagrado entre Francisco y Domingo (no sabemos si realmente se produjo, pero es hermoso imaginarlo) y el que han intercambiado repetidamente los papas Benedicto y Francisco, cada uno con su peculiar e intenso carisma.<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo he disfrutado con este coloquio en la distancia. Creo que la Iglesia necesita hoy la capacidad de construir verdaderas comunidades de fe, esperanza y caridad, al estilo de San Benito, capaces de una paciente siembra de civilizaci\u00f3n. Necesita la frescura y el \u00edmpetu arrollador de San Francisco, que comunicaba el Evangelio sin glosa, en cualquier lugar y sin condiciones previas, capaz de buscar a los m\u00e1s alejados hasta el fin del mundo. Y requiere el trabajo cultural y la predicaci\u00f3n que enhebra fe y raz\u00f3n, tan propias del movimiento dominico, para hablar al mundo de hoy tambi\u00e9n en sus centros de pensamiento y decisi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un abrazo muy actual\u2026 Por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 17\/9\/2015 Por lo que respecta a las nuevas formas que debe adoptar la presencia cristiana con vistas a una nueva evangelizaci\u00f3n, el Papa Francisco ha sido claro y tajante: no existen f\u00f3rmulas m\u00e1gicas ni precocinadas, y quien &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-abrazo-muy-actual\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn abrazo muy actual\u2026\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35383","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35383"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35383\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}