{"id":35452,"date":"2016-06-21T00:29:13","date_gmt":"2016-06-21T05:29:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rezo-de-completas-y-tu-ausencia\/"},"modified":"2016-06-21T00:29:13","modified_gmt":"2016-06-21T05:29:13","slug":"el-rezo-de-completas-y-tu-ausencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rezo-de-completas-y-tu-ausencia\/","title":{"rendered":"El rezo de Completas y tu ausencia"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>El rezo de Completas y tu ausencia<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Esta noche recuerdo c\u00f3mo cientos e, incluso, miles de noches he rezado con este himno en el seminario -primero en comunidad y, despu\u00e9s, en solitario-. Rutina necesaria y entra\u00f1able de lo diario. Pero desde hace un a\u00f1o -desde el d\u00eda en que muri\u00f3 mi madre- siendo el rezo de \u00abcompletas\u00bb, lo siento incompleto. <\/p>\n<p align=\"justify\">Este momento de completas lo uno internamente al quehacer de cada noche en casa con mi madre; y releo c\u00f3mo lo relataba antes de su muerte: .con ella cierro el d\u00eda y entro en el descanso. Lo hago como un ritual estructurado donde cada una de sus partes va abriendo a la siguiente y condensando una oraci\u00f3n que acaba arropando el cuerpo de mi madre y apagando la luz con esa estrofa aprendida de ella incluso en los momentos de dolor: \u00absiempre como hoy, y mejor cuando Dios quiera\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ella me espera en silencio paciente, acompa\u00f1ada por alg\u00fan programa de televisi\u00f3n que le habla para que no le duela la soledad, as\u00ed como la luz encendida. El rito de entrada siempre le sabe a susto y exclamaci\u00f3n, aunque yo desde que abro la puerta ya grito expresando que \u00abya estoy aqu\u00ed\u00bb y preguntando que si hay alguien dentro, como si no supiera que ella est\u00e1 all\u00ed. Es como el saludo que abre el rito de entrada, acerc\u00e1ndome y d\u00e1ndole un beso. Despu\u00e9s, caricia de cercan\u00eda como genuflexi\u00f3n de respeto y admiraci\u00f3n ante el sagrario de la vida; la puesta al d\u00eda, como examen de conciencia, para hacerla part\u00edcipe de lo que vivo en la calle y, sobre todo, con aquello que pueda tener que ver con ella. Le alegra que haya visto a alguien del pueblo, que le traiga alguna an\u00e9cdota de alg\u00fan compa\u00f1ero que ella conoce, que le cuente alguna reuni\u00f3n o comida que haya tenido fuera, el fr\u00edo que hace o el dulce que me han dado para ella. En ese momento, si alguien ha venido a verla cuando yo he estado fuera, o si han llamado por tel\u00e9fono en el momento que ha estado sola, con gemidos me mira fijamente hasta que acierto, miro la llamada o le digo la persona que ha podido estar con ella.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tras esos momentos de entrada, ella tranquila se silencia y yo, tras adecuar mi vestimenta al hogar y el descanso, me siento junto a ella y entro en su silencio; es momento de silencio habitado como el de Dios, de acogida de una presencia que se dice sin palabras pero que se siente como compa\u00f1\u00eda iluminada, en un conexi\u00f3n que hace trascendencia la serenidad del encuentro y de la mirada tranquila. Es un momento divino, me descansa y descarga la tarea, de las tensiones, de los sinsabores, a la vez que me ayuda a saborear lo peque\u00f1o, sencillo, cercano y sereno de lo gratuito y oculto. Se me revela el Dios de Tabor y no me canso de estar ah\u00ed, sintiendo el deseo de permanecer sin m\u00e1s; se lo expreso con casi un diario: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bien estamos aqu\u00ed tranquilitos los dos, madre! \u00bfVerdad?\u00bb. Ella asiente abriendo los ojos y entornando la mirada para llegar hasta m\u00ed. Despu\u00e9s, elegir el contenido de su cena tratando de que sean distintas y novedosas. As\u00ed trato de establecer esa complicidad que posibilita que la cuchara mediana vaya ayudando a que ella abra su boca y acepte la comida, con su sabor y su novedad. Mientras come, la conversaci\u00f3n es de \u00e1nimo y aprobaci\u00f3n a cada esfuerzo que hace por comerlo bien y por beber el l\u00edquido espesado, as\u00ed como de recuerdos de la vida, de la familia, de los sitios, los amigos. casi siempre para terminar en alguna risa, en especial, cuando le digo que \u00able est\u00e1 tocando el gordo\u00bb; yo soy el m\u00e1s gordo -siempre lo he sido- de los tres hermanos de mi familia.<\/p>\n<p align=\"justify\">El ritual contin\u00faa con el c\u00e1ntico en el rechinar de las ruedas de la silla que ayuda a transitar del sill\u00f3n a la cama, y que me recuerda cada noche al \u00abahora Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.\u00bb; depositada sobre la silla, abre los ojos para sentir que la llevo y la conduzco, a la vez que se mira en el espejo frontal del pasillo, tomando conciencia de su proceso de marcha y partida en el silencio del cuerpo que va callando poco a poco en sus movimientos y expresiones. Despojamiento de sus vestiduras y reposo agradecido en su cama para adentrarse en la noche con el deseo del descanso en una tranquilidad divina. Arroparla, acariciarla, decirle algo entra\u00f1able y besarla con intensidad como si fuera responsorio, oraci\u00f3n y la bendici\u00f3n final que completa y se abre al canto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hasta aqu\u00ed el relato. Ahora, tras este primer a\u00f1o de ausencia y soledad en la noche, siento incompleto el rezo, que lleno con el recuerdo y con la oraci\u00f3n de los seres queridos que ya traspasaron la frontera de la historia, lista en la que aparece ella la primera. Y sigo terminando con aquella canci\u00f3n de adolescente inquieto: \u00abMadre, una flor, una flor con espinas que es bella\u00bb.<br \/>\nJos\u00e9 Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz<\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rezo de Completas y tu ausencia Esta noche recuerdo c\u00f3mo cientos e, incluso, miles de noches he rezado con este himno en el seminario -primero en comunidad y, despu\u00e9s, en solitario-. Rutina necesaria y entra\u00f1able de lo diario. 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