{"id":3553,"date":"2015-12-01T01:17:06","date_gmt":"2015-12-01T06:17:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entrar-en-un-misterio\/"},"modified":"2015-12-01T01:17:06","modified_gmt":"2015-12-01T06:17:06","slug":"entrar-en-un-misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entrar-en-un-misterio\/","title":{"rendered":"Entrar en un misterio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Desarrollo Cristiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Es m\u00e1s f\u00e1cil ver las evidencias de una vida transformada que entender los procesos que la producen.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Todos anhelamos una mayor transformaci\u00f3n a la que hemos experimentado hasta la fecha. El Se\u00f1or suavemente nos invita a sumergirnos en mayores profundidades de intimidad en nuestro caminar con \u00e9l.  Nuestros anhelos, sin embargo, muchas veces no pasan m\u00e1s all\u00e1 del deseo. Existe mucha confusi\u00f3n acerca del camino que debemos recorrer para lograr esta transformaci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1n necesarios devocionales m\u00e1s largos? \u00bfTendremos que asistir con mayor frecuencia a las actividades de la iglesia? \u00bfHabr\u00e1 que sumar a nuestra vida mayor cuota de sacrificio? O\u2026 \u00bfser\u00e1 que el secreto ya lo expuso alg\u00fan libro que no hemos le\u00eddo, o alg\u00fan pastor ungido que no hemos consultado?  La respuesta a nuestra b\u00fasqueda es m\u00e1s sencilla. El misterio de la transformaci\u00f3n est\u00e1 claramente expuesto en las Escrituras, si sabemos interpretar el mensaje de un curioso incidente en la vida de Mois\u00e9s.  En la presencia de Dios En el cap\u00edtulo 33 de \u00c9xodo  encontramos una admirable descripci\u00f3n de la relaci\u00f3n que Mois\u00e9s disfrutaba con Dios. La narraci\u00f3n destaca que \u00abel Se\u00f1or acostumbraba  hablar con Mois\u00e9s cara a cara, como habla un hombre con su amigo\u00bb (v. 11). En el siguiente cap\u00edtulo se describe su regreso de uno de estos encuentros \u00edntimos con Dios. \u00abCuando Mois\u00e9s descend\u00eda del Monte Sina\u00ed con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Mois\u00e9s no sab\u00eda que la piel de su rostro resplandec\u00eda por haber hablado con Dios\u00bb (Ex 34.29 &#8211; it\u00e1licas a\u00f1adidas).          El tiempo en que Mois\u00e9s estuvo en el monte produjo una profunda transformaci\u00f3n en su vida. Tan dram\u00e1tico era este cambio que, \u00abal ver Aar\u00f3n y todos los hijos de Israel a Mois\u00e9s, [que la] piel de su rostro resplandec\u00eda; tuvieron temor de acercarse a \u00e9l\u00bb (Ex 34.30).  De su experiencia podemos observar al menos tres verdades sobre la transformaci\u00f3n.  Un resultado, no una meta Una de las particularidades en el Nuevo Testamento es que \u2014en el texto griego\u2014 el sujeto de la transformaci\u00f3n siempre es pasivo1 (Ro 12.1\u20132; 1Co 15.50\u201351; 2Co 3.18; Fil 3.21). Es decir, la experiencia de transformaci\u00f3n nosotros la recibimos, no la producimos. De la misma manera que la oruga no trabaja para convertirse en mariposa, tampoco nosotros podemos trabajar para convertirnos en otra persona de la que somos.   Mois\u00e9s no subi\u00f3 al Monte con el deseo de ser transformado, sino con el deseo de buscar a Dios. La consecuencia de esta b\u00fasqueda del Se\u00f1or fue su transformaci\u00f3n. Del mismo modo, nuestro llamado es a fijar nuestros ojos en \u00e9l, a seguir al Cristo que nos ha llamado. Mientras lo contemplamos a \u00e9l, \u00abestamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Se\u00f1or, el Esp\u00edritu\u00bb (2Co 3.18). Al igual que a un ni\u00f1o se le pegan las posturas y frases de su padre, sin ser consciente de ello, tambi\u00e9n a nosotros se nos \u00abpegar\u00e1n\u00bb las expresiones y particularidades de Jes\u00fas mientras caminamos con \u00e9l.Mois\u00e9s volvi\u00f3 con un rostro resplandeciente porque estuvo  en presencia de Uno cuya esencia es resplandor y gloria.  Obra de Dios, no nuestra La segunda verdad que podemos observar sobre la transformaci\u00f3n es que es una obra que se realiza completamente en las manos de Dios. Esta verdad golpea duro contra el esp\u00edritu de control que gobierna muchas de nuestras acciones. Anhelamos experimentar un profundo cambio en nuestra vida, pero no renunciamos al deseo de estar nosotros al frente de esa obra. Queremos decidir qu\u00e9 aspectos de nuestra vida deben ser transformados. Al igual que el hijo pr\u00f3digo, de regreso a casa de su padre, queremos darle instrucciones al Se\u00f1or acerca de la acci\u00f3n m\u00e1s apropiada para lograr esa transformaci\u00f3n.  Ninguno de nuestros esfuerzos ayudar\u00e1 en el proceso de transformaci\u00f3n. Si el Se\u00f1or no est\u00e1 enteramente en control del proceso, los resultados ser\u00e1n, en el mejor de los casos, decepcionantes. De hecho, es bueno recordar que nuestro llamado no es a estar tan enfocados en nuestra transformaci\u00f3n que dejemos de mirar al Se\u00f1or.   Precisamente este error procuraba corregir Pablo en su carta a los Colosenses. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 obedecen a quienes les dicen \u00abno toquen esto\u00bb, \u00abno coman eso\u00bb, \u00abno prueben aquello\u00bb? Esas reglas no son m\u00e1s que ense\u00f1anzas humanas, que con el tiempo van perdiendo su valor. No se puede negar que son \u00fatiles, porque ense\u00f1an acerca de la conducta religiosa, la humildad y el dominio del cuerpo. Pero lo cierto es que no ayudan a combatir los malos deseos de nuestra naturaleza humana\u00bb (2.20\u201323 &#8211; TLA). \u00a1La soluci\u00f3n es otra!  \u00abSi hab\u00e9is, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde est\u00e1 Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra\u00bb (3.1\u20132).  Proceso invisible, no palpable Resulta llamativo el  hecho de que cuando Mois\u00e9s baj\u00f3 del monte no sab\u00eda que el rostro de su piel brillaba. Su desconocimiento nos indica al menos dos realidades del proceso de transformaci\u00f3n. En primer lugar, no percibi\u00f3 el proceso por el cual el resplandor de Dios se transfiri\u00f3 a su vida. Seguramente que el estar en la presencia del Se\u00f1or implic\u00f3 muchas sensaciones, algunas muy fuertes. Pero es improbable que en alg\u00fan momento \u00e9l se haya dado cuenta de lo que pasaba en su vida, porque la transformaci\u00f3n es misteriosa.  La segunda que resalta es que \u00e9l desconoc\u00eda los efectos de esa transformaci\u00f3n. Baj\u00f3 del monte convencido de que estaba igual que cuando subi\u00f3. No obstante, la reacci\u00f3n de la gente lo alert\u00f3 de un cambio ocurrido en su vida. La sorpresa de Mois\u00e9s revela que la transformaci\u00f3n en nuestra vida no es primordialmente para que nosotros la contemplemos, sino para que los dem\u00e1s vean la gloria de Dios en nosotros.  \t Es una de las razones por las que nos cuesta aceptar el testimonio de otros cuando perciben la presencia del Se\u00f1or en nuestra vida. Como nosotros no percibimos nada creemos que ellos sencillamente se est\u00e1n mostrando amables con nosotros. Sin embargo, a los dem\u00e1s se les concede ver realidades de nuestra vida que nosotros mismos no podemos advertir. Este impedimento tambi\u00e9n sirve para que no caigamos en orgullo, pues este desacredita y frena la obra que el Se\u00f1or lleva a cabo en nuestro interior.  \u00bfQu\u00e9 parte nos toca? Si el proceso de transformaci\u00f3n depende de procesos realizados tan lejos de nuestras manos, cabe preguntarnos: \u00bfc\u00f3mo podemos nosotros ser colaboradores de este proceso? La pregunta es necesaria, pues no estamos relegados al rol que se le asigna a una simple m\u00e1quina. M\u00e1s bien el Se\u00f1or desea que seamos part\u00edcipes plenos de lo que \u00e9l est\u00e1 obrando en nuestra vida.  Al examinar las respuestas a esta pregunta necesitamos claridad sobre qu\u00e9 NO nos toca. El hecho de que Juan el Bautista pudiera testificar de que \u00e9l no era el Cristo cobraba igual importancia que la claridad con la que deb\u00eda entender la misi\u00f3n que se le hab\u00eda confiado. Declarar lo que no era lo ayudaba a no asumir responsabilidades ni roles que le pertenec\u00edan exclusivamente al Cristo. Del mismo modo nosotros, al saber que la mayor parte del proceso de transformaci\u00f3n est\u00e1 en las manos de Dios, podemos desistir de los esfuerzos vanos que muchas veces nos atormentan.  La acci\u00f3n que le toc\u00f3 a Mois\u00e9s fue subir al monte. \u00a1Esto no es poca cosa! Seguramente no hubiera experimentado semejante transformaci\u00f3n si hubiera permanecido al pie del monte. Pero decidi\u00f3 subir, para buscar la presencia de Dios. No obstante, quisiera que preste atenci\u00f3n a un detalle: la idea de buscar a Dios en el monte no fue de Mois\u00e9s, sino del Se\u00f1or. \u00c9l le hab\u00eda instruido: \u00abCiertamente yo estar\u00e9 contigo, y la se\u00f1al para ti de que soy yo el que te ha enviado ser\u00e1 \u00e9sta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adorar\u00e9is a Dios en este monte\u00bb (Ex 3.12).   \u00bfPor qu\u00e9 debemos mantener presente este detalle? Porque la iniciativa de la comuni\u00f3n con el Se\u00f1or est\u00e1 siempre en las manos de \u00e9l. No caiga ante la tentaci\u00f3n de pensar que usted es el que est\u00e1 realizando todo el esfuerzo en buscar al Se\u00f1or. Antes de que usted disponga su coraz\u00f3n para salir a su encuentro, \u00e9l ya se acerc\u00f3 y lo sedujo con una propuesta de comuni\u00f3n. Siempre el primer paso empieza en el coraz\u00f3n de \u00e9l. Nosotros somos el pueblo de los que responden a las iniciativas de Dios. \u00c9l nos busca sin descanso.   Si respondemos a su b\u00fasqueda, entraremos de lleno en la plenitud de su proyecto para nosotros. La transformaci\u00f3n profunda ser\u00e1 solamente uno de los muchos beneficios que traer\u00e1 a nuestra vida esta experiencia.  Preguntas para estudiar el texto en grupo <\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el autor, \u00bfcu\u00e1les son las tres verdades sobre la transformaci\u00f3n que se observan en la experiencia de Mois\u00e9s narrada en \u00c9xodo 34.29?<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Desde esas tres verdades, \u00bfc\u00f3mo definir\u00eda usted la transformaci\u00f3n que debe experimentar cada creyente en Cristo?<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el prop\u00f3sito final de la transformaci\u00f3n?<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el papel puntual del creyente en el proceso de su transformaci\u00f3n?<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que jam\u00e1s deber\u00edamos dejar de hacer para que esta realmente ocurra?<\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Desarrollo Cristiano Es m\u00e1s f\u00e1cil ver las evidencias de una vida transformada que entender los procesos que la producen. Todos anhelamos una mayor transformaci\u00f3n a la que hemos experimentado hasta la fecha. El Se\u00f1or suavemente nos invita a sumergirnos en mayores profundidades de intimidad en nuestro caminar con \u00e9l. Nuestros anhelos, sin embargo, muchas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entrar-en-un-misterio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEntrar en un misterio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3553"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3553\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}