{"id":35550,"date":"2016-06-21T00:37:01","date_gmt":"2016-06-21T05:37:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/asi-se-tejio-europa-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:37:01","modified_gmt":"2016-06-21T05:37:01","slug":"asi-se-tejio-europa-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/asi-se-tejio-europa-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"As\u00ed se teji\u00f3 Europa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">As\u00ed se teji\u00f3 Europa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 1\/4\/2015<\/p>\n<p align=\"justify\">A menudo tendemos a simplificar la historia. Pensamos, por ejemplo, que la antigua Europa de los monasterios y de las catedrales, la Europa unificada y fecundada por el anuncio cristiano, habr\u00eda surgido de golpe y se habr\u00eda establecido s\u00f3lidamente de una vez por todas. Y al no entender el recorrido dram\u00e1tico que se desarroll\u00f3 a lo largo de siglos, con avances y retrocesos tremendos, tampoco entendemos el tiempo que ahora nos toca vivir, sus implicaciones y desaf\u00edos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una figura que nos ayuda a entender aquella primera evangelizaci\u00f3n de las tierras europeas es la de San Bonifacio, un monje ingl\u00e9s a caballo entre los siglos VII y VIII, cuya vida podr\u00eda haber transcurrido tranquilamente en un monasterio benedictino de su patria ense\u00f1ando gram\u00e1tica latina y escribiendo poes\u00eda, tareas para las que se encontraba singularmente dotado. Por entonces las islas brit\u00e1nicas eran un oasis de fe y cultura, separado por el mar de unas tierras en las que dominaban la oscuridad y la violencia. Era frecuente que grupos de monjes saltaran al continente para adentrarse por diversas rutas en territorios gobernados por jefes de tribus germanas: desde la norte\u00f1a Escocia llegaron algunos a la que hoy es imperial Viena, pero nuestro amigo, junto a algunos compa\u00f1eros, estableci\u00f3 una primera estaci\u00f3n en Frisia, la actual Holanda. Su impulso juvenil se top\u00f3 con un cerrado rechazo que lo devolvi\u00f3 a su tierra. Viaje de ida y vuelta en condiciones que apenas somos capaces de imaginar.<\/p>\n<p align=\"justify\">El segundo intento condujo a Bonifacio y sus amigos hasta las regiones entonces ignotas de la Germania. Llevaba consigo cartas del Papa Gregorio II que le facultaban para esta incierta misi\u00f3n. En una de sus cartas describe su tarea de esta forma: \u201cEstamos firmes en la lucha en el d\u00eda del Se\u00f1or, porque han llegado d\u00edas de aflicci\u00f3n y miseria&#8230; \u00a1No somos perros mudos, ni observadores taciturnos, ni mercenarios que huyen ante los lobos! Somos en cambio pastores diligentes que velan por el reba\u00f1o de Cristo, que anuncian a las personas importantes y a las normales, a los ricos y a los pobres la voluntad de Dios&#8230; en los tiempos oportunos e inoportunos&#8230;\u201d. En esta \u00e9poca Bonifacio siembra y cosecha. Sus bi\u00f3grafos narran su car\u00e1cter incansable, dotes organizativas, y su temperamento amable que le permit\u00eda ser firme en lo esencial pero flexible en las cosas secundarias. \u00a1Y habr\u00eda tantas!<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa Gregorio III le nombr\u00f3 arzobispo de las tribus germ\u00e1nicas, le hizo llegar el palio como signo de comuni\u00f3n con la sede de Roma y le encarg\u00f3 organizar la jerarqu\u00eda en aquellas regiones. Su impronta benedictina se reflejaba en el modo de ejercer el ministerio, con ese equilibrio singular entre caridad, cultura y empuje misionero. Naturalmente impuls\u00f3 la fundaci\u00f3n de varios monasterios entre los que destaca el de Fulda, verdadero centro de irradiaci\u00f3n espiritual y de formaci\u00f3n de nuevos misioneros para una Europa todav\u00eda ca\u00f3tica y en efervescencia. Y aunque conviene evitar cualquier historia en rosa, est\u00e1 documentado que el influjo de la evangelizaci\u00f3n se not\u00f3 en todos los aspectos de una vida ciertamente ruda, haci\u00e9ndola m\u00e1s humana en todos los sentidos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Bonifacio era ya un anciano y parec\u00eda haber encontrado su remanso de paz, con numerosos disc\u00edpulos y una realidad eclesial bien asentada, cuando escuch\u00f3 de nuevo la llamada a salir de su propio recinto, como dir\u00eda hoy el Papa Francisco. El reclamo llegaba de aquella Frisia que le hab\u00eda rechazado de plano en su primer viaje, cuando contaba poco m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y estaba lleno de energ\u00eda. Adem\u00e1s no se enga\u00f1aba sobre la posible \u201csuerte\u201d que le esperaba, como demuestra la premonitoria carta enviada a su sucesor en Maguncia: \u201cDeseo llevar a t\u00e9rmino el prop\u00f3sito de este viaje\u2026 Est\u00e1 cerca el d\u00eda de mi fin y se aproxima el tiempo de mi muerte\u2026 Pero t\u00fa, hijo querid\u00edsimo, llama sin pausa al pueblo del laberinto del error, lleva a cabo la edificaci\u00f3n de la ya comenzada bas\u00edlica de Fulda, y all\u00ed depositar\u00e1s mi cuerpo envejecido por largos a\u00f1os de vida\u201d. Y en efecto, mientras celebraba Misa en Dokkum (en el norte de la actual Holanda) fue atacado, y tras rogar a su gente que no le defendiera con las armas, cay\u00f3 muerto exclamando \u201c\u00a1\u00e1nimo en el Se\u00f1or!\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La historia de Bonifacio ser\u00eda inexplicable sin algunos factores: la fecundidad del catolicismo brit\u00e1nico en esa \u00e9poca, la experiencia mon\u00e1stica, la inteligencia de los papas que contemplaban el horizonte de la misi\u00f3n en Europa, as\u00ed como las propias cualidades de nuestro personaje. Pero todo eso no cierra la ecuaci\u00f3n, falta el punto cr\u00edtico de toda esta historia: la fe de Bonifacio, es decir la respuesta libre que \u00e9l quiso ofrecer a su Se\u00f1or, encontrado a trav\u00e9s del testimonio de otros cristianos. Es as\u00ed como se enhebra la historia del cristianismo en Europa, y no existe hoy otro camino distinto. Algunas de las obras que Bonifacio levant\u00f3 han perdurado (no sin atravesar notables cambios), otras fueron derruidas y debieron ser pacientemente replantadas. Su propia patria habr\u00eda de sufrir el terrible azote de los vikingos que destrozaron un siglo de cultura mon\u00e1stica en Gran Breta\u00f1a. Al final, aunque resulte misterioso, y hasta cierto punto repugnante para nuestra cultura moderna, solo si el grano de trigo cae en tierra y muere da mucho fruto. Y esa entrega, tenga la forma que tenga, tampoco hoy nos la podemos ahorrar.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed se teji\u00f3 Europa, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 1\/4\/2015 A menudo tendemos a simplificar la historia. 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