{"id":35629,"date":"2016-06-21T00:43:17","date_gmt":"2016-06-21T05:43:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-caso-evangelico-de-la-mujer-adultera\/"},"modified":"2016-06-21T00:43:17","modified_gmt":"2016-06-21T05:43:17","slug":"el-caso-evangelico-de-la-mujer-adultera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-caso-evangelico-de-la-mujer-adultera\/","title":{"rendered":"El caso evang\u00e9lico de la mujer ad\u00faltera"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>El caso evang\u00e9lico de la mujer ad\u00faltera<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">San Juan relata en su Evangelio:<strong> Jes\u00fas de Nazaret estando de ma\u00f1ana en el Templo de Jerusal\u00e9n todo el pueblo acud\u00eda a \u00e9l y sentado les ense\u00f1aba. Los escribas y fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, la colocan en medio de la gente y le dicen: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Mois\u00e9s nos manda apedrear a las adulteras, t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dices? \u00a0Jes\u00fas de Nazaret inclin\u00e1ndose escrib\u00eda con el dedo en el suelo. \u00a0C\u00f3mo los escribas y fariseos insist\u00edan en preguntarle, se puso en pi\u00e9 y les dijo: El que est\u00e9 sin pecado que lance la primera piedra. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0Se sienta\u00a0 e inclinado sigue escribiendo otra vez. Los escribas y fariseos al o\u00edrlo, se fueron escabullando uno a uno \u00a0empezando por los \u00a0m\u00e1s viejos, quedando s\u00f3lo con la mujer que segu\u00eda all\u00ed delante de \u00e9l. Jes\u00fas se levanta y le pregunta: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus acusadores?, \u00bfninguno te ha condenado? Le contesta: Ninguno, Se\u00f1or. Jes\u00fas le dice: Tampoco yo te condeno, anda y en adelante no peques m\u00e1s. (Jn. c. 8, 1-11). <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La Ley mosaica en el libro Deuteronomio establece:<strong> Si una joven virgen est\u00e1\u00a0 prometida a un hombre\u00a0 y otro\u00a0 hombre la encuentra en la ciudad\u00a0 y se acuesta con ella, los sacar\u00e9is a los dos a la puerta de la ciudad y los apedrear\u00e9is hasta que mueran, a la joven por no pedir socorro en la ciudad\u00a0 y al hombre por haber violado a la mujer de su pr\u00f3jimo<\/strong> (Dt. 22,23-24).<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde el principio de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica de Jes\u00fas de Nazaret, los escribas y fariseos fueron los primeros y m\u00e1s tenaces enemigos suyos. Le acusaron\u00a0 de que com\u00eda con los publicanos y con\u00a0 los pecadores y que sus disc\u00edpulos no guardaban el s\u00e1bado. A los que respondi\u00f3: <strong>No tienen de necesidad de m\u00e9dico los sanos sino los enfermos, y que lo que quiero es misericordia y no sacrificio, pues no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores, y el hombre no se hizo para el s\u00e1bado, sino el s\u00e1bado para el hombre. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Los escribas y fariseos llevan maliciosamente e hip\u00f3critamente\u00a0 ante Jes\u00fas de Nazaret a la joven virgen prometida sorprendida en un flagrante adulterio en la ciudad con otro hombre que no era su prometido e insisten astutamente en preguntarle su parecer, en lugar de llevarla al Sanedr\u00edn que era la autoridad competente para dictar sentencia y aplicar la Ley mosaica. \u00a0Jes\u00fas de Nazaret al ver su malicia y maldad se\u00a0 pone en p\u00ede y les dice:<strong> El que est\u00e9 sin pecado que lance la primera piedra.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Con dichas palabras les manifiesta que para\u00a0 acusarla de pecado hay que estar limpios de pecado, cosa que ellos no est\u00e1n, y que lo que Yavet Dios quiere es misericordia y compasi\u00f3n y no castigos. Entonces, uno a uno se marcha empezando por los m\u00e1s viejos que suelen ser los m\u00e1s maliciosos y dejan a la ad\u00faltera sola delante de \u00e9l. Jes\u00fas de Nazaret se levanta y le pregunta:<strong> Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus acusadores?, \u00bfninguno te ha condenado? Le contesta: Ninguno, Se\u00f1or. Jes\u00fas le dice: Tampoco yo te condeno, anda y en adelante no peques \u00a0m\u00e1s<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jes\u00fas de Nazaret\u00a0 al ver que dicha acusaci\u00f3n era y <strong>es un caso claro y evidente de hipocres\u00eda\u00a0 y\u00a0 de maldad, <\/strong>no la condena al cruel castigo de la lapidaci\u00f3n por el delito de adulterio, sino que la perdona y le pide que no peque m\u00e1s. Los escribas y fariseos eran personas\u00a0 falsas y mentirosas que no hacen lo que dicen, sino que l\u00edan fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no est\u00e1n dispuestos a mover un dedo para resolverles sus necesidades y problemas. Este g\u00e9nero de personas abunda mucho en este mundo.<strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Barros Guede.<\/p>\n<p align=\"justify\">A Coru\u00f1a, 28 de enero del 2014<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso evang\u00e9lico de la mujer ad\u00faltera San Juan relata en su Evangelio: Jes\u00fas de Nazaret estando de ma\u00f1ana en el Templo de Jerusal\u00e9n todo el pueblo acud\u00eda a \u00e9l y sentado les ense\u00f1aba. Los escribas y fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, la colocan en medio de la gente y le dicen: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-caso-evangelico-de-la-mujer-adultera\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl caso evang\u00e9lico de la mujer ad\u00faltera\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35629\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}