{"id":35630,"date":"2016-06-21T00:43:20","date_gmt":"2016-06-21T05:43:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/saltar-el-maldito-foso-sobre-erik-peterson-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:43:20","modified_gmt":"2016-06-21T05:43:20","slug":"saltar-el-maldito-foso-sobre-erik-peterson-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/saltar-el-maldito-foso-sobre-erik-peterson-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"Saltar el maldito foso (sobre Erik Peterson), por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em><strong>Saltar el maldito foso (sobre Erik Peterson), por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 28\/1\/2015<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">He escuchado decir a un amigo que el modo en que cada uno afronta su relaci\u00f3n existencial con la Iglesia desvela la posici\u00f3n con la que afronta la vida y el mundo. Y esto vale para quien adopta la posici\u00f3n del cr\u00edtico mordaz como para quien se arroga abusivamente la definici\u00f3n de la verdad cat\u00f3lica. Por eso me atraen figuras de hombres y mujeres para las que su camino, hacia la Iglesia y en la Iglesia, ha implicado una gran lealtad e incluso un elevado coste personal. Es el caso del beato John Henry Newman, del que tantas veces he hablado, pero tambi\u00e9n de otro gran te\u00f3logo, menos conocido, procedente del protestantismo alem\u00e1n. Me refiero a Erik Peterson.<\/p>\n<p align=\"justify\">No pretendo aqu\u00ed entrar en el m\u00e9rito de la teolog\u00eda de Peterson, asunto para el que no estoy en absoluto cualificado, sino asomarme a la aventura del hombre de fe, del que todos podemos aprender tantas cosas. Peterson naci\u00f3 en 1890 en Hamburgo, una ciudad de ambiente cultural profundamente protestante, aunque su familia no se caracterizaba por una especial sensibilidad religiosa. Aun as\u00ed, su pasi\u00f3n juvenil por la literatura y la historia le acerc\u00f3 desde esas disciplinas a los contenidos de la fe, en una \u00e9poca dominada en el campo protestante por la teolog\u00eda liberal. El joven Peterson no se conform\u00f3 con una aproximaci\u00f3n meramente intelectual y pronto qued\u00f3 cautivado por la potencia religiosa del Evangelio, escapando a las abstracciones de muchos de sus maestros. Aunque le interesaba profundamente el estudio de la historia cristiana, pronto entendi\u00f3 que \u201ccuando permanecemos solos con la historia humana, nos encontramos ante un enigma sin sentido\u201d. En el mundo de la teolog\u00eda evang\u00e9lica, en el que l\u00f3gicamente se mov\u00eda, encontraba dif\u00edcil abrirse camino en medio de una selva de opiniones e interpretaciones que al final le dejaban perplejo, sin permitirle alcanzar una verdadera certeza sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se asoma as\u00ed al dilema formulado por el fil\u00f3sofo Lessing, que se lamentaba del \u201cmaldito foso\u201d que separa al Jes\u00fas de los evangelios de nuestro presente. Peterson empieza a comprender que existe otro factor absolutamente necesario para el recorrido que se ha propuesto, y ese factor es la Iglesia. De hecho la Iglesia salva el maldito foso, ya que existe en el tiempo de la historia y prolonga en ella (de manera absolutamente real, esa es su dram\u00e1tica pretensi\u00f3n) la presencia del Resucitado. Y as\u00ed llega a la conclusi\u00f3n de que la Sagrada Escritura se hace vinculante para cada creyente en la interpretaci\u00f3n de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, que a su vez se concreta en la Sucesi\u00f3n apost\u00f3lica. Es as\u00ed como la Iglesia mantiene a la Escritura en un actualidad viva, m\u00e1s a\u00fan, contempor\u00e1nea de cada uno de nosotros. Peterson descubre tambi\u00e9n el significado profundo de la liturgia, en cuyos gestos la Iglesia terrestre se une realmente a la asamblea celestial de los santos, que dan esperanza a los que todav\u00eda estamos en camino hacia el cumplimiento definitivo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pensemos en la apertura y el cambio de perspectiva que hubo de suponer toda esta visi\u00f3n para un hombre forjado en la comunidad luterana, comunidad, por cierto, a la que siempre se sinti\u00f3 vinculado y agradecido, incluso despu\u00e9s de entrar en la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Joseph Ratzinger, compatriota y colega de nuestro protagonista, nos ha dejado una conmovedora confesi\u00f3n sobre lo que sinti\u00f3 al leer por primera vez los Tratados teol\u00f3gicos de Peterson: \u201cme dej\u00e9 verdaderamente apasionar por este libro, porque all\u00ed estaba la teolog\u00eda que buscaba, una teolog\u00eda que emplea toda la seriedad hist\u00f3rica para comprender y estudiar los textos, analiz\u00e1ndolos con toda la seriedad de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, y que no les deja quedarse en el pasado, sino que, en su investigaci\u00f3n, participa en la autosuperaci\u00f3n de la letra y se deja conducir por ella, y as\u00ed entra en contacto con Aquel del que proviene la propia teolog\u00eda: con el Dios vivo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed se supera el hiato entre pasado y presente, explica el Papa Benedicto; se salva, podr\u00edamos decir, el maldito foso que atormentaba a Lessing y que tanto se refleja en la cultura contempor\u00e1nea, haciendo fantasmag\u00f3rica la relaci\u00f3n de tantos hombres con el cristianismo. La pretensi\u00f3n de la Iglesia de comunicar a Jes\u00fas vivo s\u00f3lo puede verificarse en un encuentro en el presente, pero esa verificaci\u00f3n hace las cuentas con toda la historia cristiana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Peterson dej\u00f3 atr\u00e1s su pa\u00eds (se mud\u00f3 a Roma), abandon\u00f3 la confortabilidad de su ambiente social y la seguridad de su c\u00e1tedra, y arrostr\u00f3 la incomprensi\u00f3n de unos y el recelo de otros. En cierto modo acept\u00f3 ser un extranjero, con toda la precariedad que eso conlleva, pero mostrando que, en el fondo, la fe es nuestra \u00fanica seguridad, y esa fe para no ser ilusoria (acaba de recordarlo fuertemente el Papa Francisco) tiene que ser vivida en el hogar materno de la Iglesia, incluso cuando pueda parecer (como le sucedi\u00f3 a Peterson) que no nos abre sus estancias m\u00e1s c\u00e1lidas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con su inmensa delicadeza, Benedicto XVI reconoc\u00eda un rasgo precioso de este camino de su colega Peterson en el hecho de su matrimonio: \u201caunque no pod\u00eda disponer de un sueldo fijo, se cas\u00f3 aqu\u00ed en Roma y constituy\u00f3 una familia, y de esta forma ha expresado su convicci\u00f3n profunda de que cada uno de nosotros, aunque seamos extranjeros, encontramos un apoyo en la comuni\u00f3n del amor, y que en el amor mismo, hay ya algo que dura para la eternidad\u201d. Y este amor vivido en la historia, tan concreto, aunque va m\u00e1s all\u00e1 de la carne y de la sangre, se llama precisamente Iglesia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Saltar el maldito foso (sobre Erik Peterson), por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 28\/1\/2015 He escuchado decir a un amigo que el modo en que cada uno afronta su relaci\u00f3n existencial con la Iglesia desvela la posici\u00f3n con la que afronta la vida y el mundo. 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