{"id":35686,"date":"2016-06-21T00:47:43","date_gmt":"2016-06-21T05:47:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entre-la-vida-y-la-muerte\/"},"modified":"2016-06-21T00:47:43","modified_gmt":"2016-06-21T05:47:43","slug":"entre-la-vida-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entre-la-vida-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"Entre la VIDA y la muerte"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Entre la VIDA y la muerte<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>(Art\u00edculo reflexi\u00f3n ante la muerte de Eliseo, un joven de 28 a\u00f1os, tras una dura enfermedad)<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Esta ma\u00f1ana oto\u00f1al \u2013fr\u00eda y soleada al mismo tiempo- vivo en la contradicci\u00f3n,\u00a0 que es permanente en lo humano, entre la vida y la muerte. He visitado a un ni\u00f1o que ayer naci\u00f3 en el misterio de ese acontecer que es la vida, donde no nacemos sino que nos nacen. Ahora compartimos este momento de dolor y muerte, que no deja de ser tan mist\u00e9rico como el nacer, y en el que volvemos a experimentar que no morimos, sino que nos mueren y se nos mueren. Nuestro ser humano se abre, como problema, a la vivencia entre la vida y la muerte. Ah\u00ed somos equipados para la vida y despojados en la muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre el vivir y el morir est\u00e1 nuestra existencia abierta y limitada, s\u00f3lo una tarea que nos da propiedad e identidad: la conquista de nuestro yo. El yo personal que nos hace \u00fanicos y aut\u00e9nticos en medio de una realidad que nos desborda y nos regala para que podamos ser. El yo que\u00a0 se elabora y se construye en la medida en que somos amados y capacitados para amar, para vivir humanizando y configurando cada d\u00eda, cada ma\u00f1ana, cada tarde, cada noche, cada momento que se hace singular en la vivencia personalizada de lo amado.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed ha sido, porque no pod\u00eda ser de otra manera, en el ser y hacer de este joven. Ya est\u00e1 su \u201cyo\u201d ultimado, nos puede parecer tr\u00e1gico por su juventud troncada, pero ya est\u00e1 ultimado, ya es definitivo e irreversible, no hay explicaci\u00f3n ni vueltas atr\u00e1s. \u00c9l ya ha traspasado el l\u00edmite de lo problem\u00e1tico, ya no est\u00e1 entre la muerte y la vida, ahora se ocupa de otro misterio en el que nosotros no somos capaces de entrar, aunque no podemos no tomar postura porque la muerte nos radicaliza y nos obliga a vivirla de una manera o de otra. Quiz\u00e1 s\u00f3lo nos queda ser como los ciegos, que en su ceguera y oscuridad, sospechan y sue\u00f1an con la luz, el color y la claridad del amanecer\u00a0 aunque no la tienen en sus ojos, sino s\u00f3lo en su esp\u00edritu. So\u00f1ar la luz en este momento es oficio divino y de creyentes, es un don y una tarea que requiere su tiempo y su profundidad. De todos modos siempre habremos de respetar y comprender a los que en su ceguera\u00a0 no pueden permitirse, con seguro dolor, sospechar y so\u00f1ar la luz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para unos y otros, si nos queda la contemplaci\u00f3n de la vida, agarrarnos al sue\u00f1o de lo vivido y de lo amado, para fecundarlo con una trascendencia que nos configura en el sentido de la vida, que quiere ser m\u00e1s fuerte que la muerte, aunque aparezca hoy vencido por ella. Nos resistimos a un credo que nos imponga el dogma nihilista de que no ha merecido la pena, que nada tiene sentido, porque todo est\u00e1 muerto y acabado. Hoy, en la despedida de Eliseo, nuestro credo humano, por el simple de hecho de lo vivido, se hace signo de lo v\u00e1lido de esta vida y esta persona m\u00e1s all\u00e1 de que todos podamos pensar, en nuestras luces cortas, que le quedaba mucho por vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para los creyentes de lo divino, agarr\u00e1ndonos a nuestro sentir de que Dios es nuestro principio y fundamento, comulgamos con la verdad de lo sencillo donde se nos hace evidente que el absoluto todopoderoso se hace se\u00f1al en los detalles de la ternura que se derrama en la cotidiano de las vidas y que hoy se nos hace sacramento en lo que ha sido la vida y la persona de Eliseo.\u00a0 Y lo hace hasta en aqu\u00e9l detalle anecd\u00f3tico cuando en el colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda, puesto en fila con todos los compa\u00f1eros, en su adolescencia y timidez, \u2013por no llamar la atenci\u00f3n-, se acerc\u00f3 y celebr\u00f3\u00a0 &#8211; sin m\u00e1s discurso ni historia- una comuni\u00f3n que nadie sab\u00eda que era la primera. Ojal\u00e1, hoy haya sido sorprendente tu primer encuentro desvelado con el Cristo resucitado de la historia, en un abrazo de lo definitivo y lo eterno.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Movidos por este sentido, en medio de esta comunidad amorosa y humana, en la que se funde familia, amistad, vecindad, juventud, compa\u00f1erismo, estudio, profesi\u00f3n\u2026 para hacer un solo coraz\u00f3n que compartiendo el dolor y la pena, haga un duelo m\u00e1s humano y compasivo, aliviando y consolando, queremos hacer celebraci\u00f3n de la vida, nos resistimos al entierro de la persona y la vida, solo lo aceptaremos\u00a0 de los despojos cansados de una lucha bien vivida con una enfermedad que no ha ganado, aunque\u00a0 aparentemente nos ha vencido. Por eso hoy comulgamos con tu yo\u00a0 conquistado y hecho en proceso entre tu nacer y tu morir. Eliseo, t\u00fa eres para nosotros: campo y casa, hijo, hermano, familia, amigo, enamorado, pero sobre todo campe\u00f3n. As\u00ed reza una de las inscripciones\u00a0 en tus flores, la de tus padres: eres un campe\u00f3n\u2026 es la s\u00edntesis del trecho en tu nacimiento y tu muerte. La enfermedad te ha revelado como aut\u00f3nomo, protagonista, fiel, luchador, competente\u2026has llegado hasta el final, no has conseguido la meta, pero t\u00fa te has hecho meta para nosotros. Queremos\u00a0 saber vivir para saber morir, has vivido sanamente tu enfermedad hasta el \u00faltimo momento, hasta el \u00faltimo mensaje, el \u00faltimo suspiro, te has ido durmiendo, para no molestar, y seguro que so\u00f1ando para no dejar de vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y ahora,\u00a0 dolidos y desorientados,\u00a0 nuestra ceguera \u2013que se\u00a0 ha alumbrado al recordar retazos de tu vida- nos pide, en la serenidad del abrazo comunitario, un silencio para que nos habite tu ausencia reci\u00e9n estrenada en nuestros corazones. Una ausencia, de dolor y separaci\u00f3n, que se rebela y pide resurrecci\u00f3n, reencuentro, plenitud, amor total. Eso es lo que ponemos en el altar de la vida, en la mesa de Dios. T\u00fa que te has asociado a Jes\u00fas de Nazaret en una vida, pasi\u00f3n y muerte como la suya, ojal\u00e1 est\u00e9s ya disfrutando de la vida de lo eterno y del gozo. Cristo ha resucitado, y queremos creer, so\u00f1ar y sospechar que t\u00fa tambi\u00e9n con \u00c9l.<\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre la VIDA y la muerte (Art\u00edculo reflexi\u00f3n ante la muerte de Eliseo, un joven de 28 a\u00f1os, tras una dura enfermedad) Esta ma\u00f1ana oto\u00f1al \u2013fr\u00eda y soleada al mismo tiempo- vivo en la contradicci\u00f3n,\u00a0 que es permanente en lo humano, entre la vida y la muerte. 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