{"id":35688,"date":"2016-06-21T00:47:50","date_gmt":"2016-06-21T05:47:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-camino-avanza-pero-pedro-sigue-siendo-la-espina-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:47:50","modified_gmt":"2016-06-21T05:47:50","slug":"el-camino-avanza-pero-pedro-sigue-siendo-la-espina-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-camino-avanza-pero-pedro-sigue-siendo-la-espina-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"El camino avanza, pero Pedro sigue siendo la espina, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">El camino avanza, pero Pedro sigue siendo la espina, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 2\/12\/2014<\/p>\n<p align=\"justify\">El abrazo entre el papa Francisco y el patriarca ortodoxo Bartolom\u00e9, y la inclinaci\u00f3n del primero para que le bendijese el segundo, marcar\u00e1n la memoria del reciente viaje del Papa a Turqu\u00eda. Y junto a esas im\u00e1genes, las palabras de Francisco en las que aseguraba a sus interlocutores ortodoxos que para el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n \u201cla Iglesia Cat\u00f3lica no pretende imponer ninguna exigencia, salvo la profesi\u00f3n de fe com\u00fan, y que estamos dispuestos a buscar juntos, a la luz de la ense\u00f1anza de la Escritura y la experiencia del primer milenio, las modalidades con las que se garantice la necesaria unidad de la Iglesia en las actuales circunstancias\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es importante sorprender la continuidad de estos gestos y palabras con los realizados por los predecesores de Francisco desde hace cincuenta a\u00f1os. Pablo VI asegur\u00f3 personalmente al patriarca Aten\u00e1goras que no pretend\u00eda defender \u201cninguna cuesti\u00f3n de prestigio, de primado, que no sea el establecido por Cristo\u2026 absolutamente nada que trate de honores o de privilegios, veamos lo que Cristo nos pide y cada uno toma su posici\u00f3n\u201d. Despu\u00e9s, Juan Pablo II proclam\u00f3 en la enc\u00edclica Ut Unum Sint su disposici\u00f3n a buscar juntos, a la luz de la ense\u00f1anza de la Escritura y la experiencia del primer milenio, una modalidad de ejercicio del primado de Pedro que sea aceptable para todos y sirva para garantizar la necesaria unidad de la Iglesia. Y Benedicto XVI sosten\u00eda que no habr\u00eda que pedir a los hermanos ortodoxos m\u00e1s de lo que reg\u00eda en la Iglesia del primer milenio. Francisco, con su fuerza expresiva singular, se sit\u00faa en esa senda.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLo \u00fanico que la Iglesia cat\u00f3lica desea, y que yo busco como obispo de Roma, \u00abla Iglesia que preside en la caridad\u00bb, es la comuni\u00f3n con las Iglesias ortodoxas. Dicha comuni\u00f3n ser\u00e1 siempre fruto del amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, que se nos ha dado\u201d. Sabemos que desde el d\u00eda de su elecci\u00f3n Francisco contempla ese horizonte ardientemente deseado, y que procura con delicadeza que sus gestos y palabras lo transmitan c\u00e1lidamente, porque en Oriente la desconfianza de siglos hacia la sede de Roma es un problema a\u00fan mayor que las discrepancias teol\u00f3gicas. Por eso dijo a Bartolom\u00e9 que \u201cencontrarnos, mirar el rostro el uno del otro, intercambiar el abrazo de paz, orar unos por otros, son dimensiones esenciales de ese camino hacia el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n a la que tendemos. Todo esto precede y acompa\u00f1a constantemente esa otra dimensi\u00f3n esencial de dicho camino, que es el di\u00e1logo teol\u00f3gico. Un verdadero di\u00e1logo es siempre un encuentro entre personas con un nombre, un rostro, una historia, y no s\u00f3lo un intercambio de ideas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora bien, al final siempre nos topamos con la espinosa cuesti\u00f3n del primado, como se ha venido comprobando en los sucesivos di\u00e1logos teol\u00f3gicos entre cat\u00f3licos y ortodoxos. Incluso si partimos de la posici\u00f3n expresada por Joseph Ratzinger (no pretender nada distinto a lo que reg\u00eda en la Iglesia del primer milenio) no resulta f\u00e1cil para las diversas sensibilidades de la Ortodoxia aceptar que ese servicio encomendado por Jes\u00fas al ap\u00f3stol Pedro y a sus sucesores sea algo m\u00e1s que un primado de honor. Ni siquiera hay acuerdo sobre lo que signific\u00f3 en aquel primer milenio, que lejos de ser id\u00edlico contempl\u00f3 innumerables disputas. Retomando una f\u00f3rmula acu\u00f1ada por los Padres de la Iglesia y grata a los o\u00eddos orientales, Francisco ha subrayado en Estambul la vocaci\u00f3n de la Iglesia de Roma de ser \u201cla que preside en la caridad\u201d. Pero como advert\u00eda con agudeza el papa Ratzinger \u201cpresidir en la doctrina y presidir en el amor deben ser una sola cosa: toda la doctrina de la Iglesia, en resumidas cuentas, conduce al amor\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La pregunta seria que aqu\u00ed se plantea es si un primado desprovisto de potestad doctrinal y jur\u00eddica podr\u00eda realmente servir para aquello que el Se\u00f1or encarg\u00f3 al pescador de Galilea, cuando ten\u00eda a\u00fan fresca su triple negaci\u00f3n: ser la piedra que asegure la unidad de la Iglesia en medio de los avatares de la historia. La respuesta que toda la tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha ofrecido al respecto es tajante: la funci\u00f3n de asegurar la comuni\u00f3n ser\u00eda ilusoria si el obispo de Roma se viese privado del poder y la autoridad que le son propios. Esto no significa que no exista margen para perfilar y profundizar la comprensi\u00f3n del primado, como de hecho viene haciendo la Iglesia cat\u00f3lica, despoj\u00e1ndolo de gangas, oropeles y pretensiones abusivas. Pero aun as\u00ed, la misi\u00f3n de Pedro permanece como una espina. Si en el campo cat\u00f3lico el camino emprendido con Juan XXIII ha permitido dibujar una nueva fisonom\u00eda del papado, mucho m\u00e1s apta para el camino hacia la unidad, se echa en falta un camino inverso en el campo ortodoxo, que reconozca la p\u00e9rdida que ha supuesto para el Oriente cristiano la ruptura del v\u00ednculo con el sucesor de Pedro. Y pienso que mientras eso no se d\u00e9, habremos de proseguir pacientemente y sin atajos el camino.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Ha sido mucho y muy bello lo ya recorrido, y no dudo que este viaje de Francisco nos acerca a la ansiada meta, pero ser\u00eda ingenuo y aun peligroso medir lo que nos falta o suponer que est\u00e1 simplemente al alcance de la mano tras las palabras pronunciadas por el Papa. El propio Francisco ha dado la clave que nos permite seguir con alegr\u00eda: que la fuente de esta tarea est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestros compromisos y esfuerzos, est\u00e1 en la com\u00fan confianza en la fidelidad de Dios, que pone el fundamento para la reconstrucci\u00f3n de su templo que es la Iglesia\u2026. Por eso \u201cqu\u00e9 gracia \u2013y qu\u00e9 responsabilidad\u2013 poder caminar juntos en esta esperanza, sostenidos por la intercesi\u00f3n de los santos hermanos, los ap\u00f3stoles Andr\u00e9s y Pedro. Y saber que esta esperanza com\u00fan no defrauda, porque no se funda en nosotros y nuestras pobres fuerzas, sino en la fidelidad de Dios\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El camino avanza, pero Pedro sigue siendo la espina, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope, en P\u00e1ginas Digital del 2\/12\/2014 El abrazo entre el papa Francisco y el patriarca ortodoxo Bartolom\u00e9, y la inclinaci\u00f3n del primero para que le bendijese el segundo, marcar\u00e1n la memoria del reciente viaje del Papa a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-camino-avanza-pero-pedro-sigue-siendo-la-espina-por-jose-luis-restan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl camino avanza, pero Pedro sigue siendo la espina, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}