{"id":35733,"date":"2016-06-21T00:51:27","date_gmt":"2016-06-21T05:51:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pablo-vi-beato-mi-muerte-don-de-amor-para-la-iglesia-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T00:51:27","modified_gmt":"2016-06-21T05:51:27","slug":"pablo-vi-beato-mi-muerte-don-de-amor-para-la-iglesia-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pablo-vi-beato-mi-muerte-don-de-amor-para-la-iglesia-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"Pablo VI, beato: Mi muerte, don de amor para la Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Pablo VI, beato: Mi muerte, don de amor para la Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope en P\u00e1ginas Digital del 15\/10\/2014<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La inminente beatificaci\u00f3n del Papa Pablo V<\/strong>I me ha llevado a releer con curiosidad algunas de sus \u00faltimas homil\u00edas y discursos, fechados en el verano de 1978, as\u00ed como el <strong>Testamento y su incomparable Meditaci\u00f3n ante la muerte<\/strong>. De esa lectura surge inmediata y sencilla la constataci\u00f3n de que estamos ante un santo. Impresiona, m\u00e1s a\u00fan, conmueve, la forma en que el Papa Montini abre su coraz\u00f3n, por supuesto a su Se\u00f1or, pero tambi\u00e9n a cada uno de los fieles de la Iglesia, e incluso a todo hombre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Impresiona la dulce sencillez de su confesi\u00f3n de fe, la conciencia de su peque\u00f1ez y de sus l\u00edmites (\u00e9l, que hab\u00eda sido un grand\u00edsimo intelectual y un avezado hombre de gobierno), su simpat\u00eda por el coraz\u00f3n del hombre y su b\u00fasqueda, el dolor por la confusi\u00f3n que contemplaba en aquellos a\u00f1os 70, pero sobre todo su amor inquebrantable a la Iglesia. \u201cQuisiera finalmente abarcarla toda en su historia, en su designio divino, en su destino final\u2026 en su consistencia humana e imperfecta, en sus desdichas y sufrimientos, en las debilidades y en las miserias de tantos hijos suyos, en sus aspectos menos simp\u00e1ticos y en su esfuerzo perenne de fidelidad, de amor, de perfecci\u00f3n y de caridad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida del Papa Montini, especialmente sus \u00faltimos diez a\u00f1os, fue una lucha constante para preservar el Dep\u00f3sito de la Fe, para salvaguardar la unidad de la Iglesia y prepararla para una nueva misi\u00f3n, a trav\u00e9s de un di\u00e1logo l\u00facido y doloroso con un mundo que (por lo que se refiere a Occidente) soltaba claramente amarras con la gran Tradici\u00f3n cristiana que lo hab\u00eda forjado. En su \u00faltima homil\u00eda, pronunciada el 29 de junio de 1978, confesaba: \u201cHe ah\u00ed, hermanos e hijos, el prop\u00f3sito incansable, vigilante, agobiador que nos ha movido durante estos quince a\u00f1os de pontificado. &#8220;Fidem servavi&#8221;, podemos decir hoy, con la humilde y firme conciencia de no haber traicionado nunca &#8220;la santa verdad&#8221;. En aquel t\u00f3rrido agosto del 78, Juan Bautista Montini es consciente de que su final se acerca y reconoce con plena lucidez la dureza del encargo que le ha tocado en suerte, y por eso afirma en la \u201cMeditaci\u00f3n ante la Muerte\u201d: \u201cLa Providencia tiene muchos modos de intervenir en el juego formidable de las circunstancias que cercan mi peque\u00f1ez; pero el de mi llamada a la otra vida parece obvio, para que me sustituya otro m\u00e1s fuerte y no vinculado a las presentes dificultades\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">De nuevo en la \u00faltima homil\u00eda, en la fiesta de los Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, descubrimos a una la firmeza y el dolor, la dulzura y la severidad de un padre cuyo coraz\u00f3n se quiebra en esta lucha imponente, la lucha constante de la Iglesia por ser fiel al mandato de su Se\u00f1or y por llevara todos los hombres hasta la luz: \u201cqueremos, adem\u00e1s, hacer una llamada, angustiada s\u00ed, pero tambi\u00e9n firme, a cuantos se comprometen personalmente a s\u00ed mismos y arrastran a los dem\u00e1s con la palabra, con los escritos, con su comportamiento, por las v\u00edas de las opiniones personales y despu\u00e9s por las de la herej\u00eda y del cisma, desorientando las conciencias de los individuos y la comunidad entera\u2026 Los amonestamos paternamente: que se guarden de perturbar ulteriormente a la Iglesia; ha llegado el momento de la verdad, y es preciso que cada uno tenga conciencia clara de las propias responsabilidades frente a decisiones que deben salvaguardar la fe, tesoro com\u00fan que Cristo, el cual es Piedra, es Roca, ha confiado a Pedro\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa que hab\u00eda proclamado el \u201cCredo del pueblo de Dios\u201d, en 1968, ante una crisis que amenazaba con devastar los cimientos de la fe de los sencillos; el timonel del Concilio que hab\u00eda resistido a las mareas de levante y de poniente, el sucesor de Pedro que hab\u00eda buscado el abrazo del sucesor de Andr\u00e9s en Tierra Santa; el pastor que acept\u00f3 ser lapidado en la plaza p\u00fablica para defender la imagen cristiana del amor y de la generaci\u00f3n de la vida en la Humanae Vitae, quiere rendir un \u00faltimo servicio, comprendiendo tal vez que todo lo realizado (inmenso) era tremendamente insuficiente: \u201cruego al Se\u00f1or que me d\u00e9 la gracia de hacer de mi muerte pr\u00f3xima don de amor para la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">En su testamento, en el que insiste hasta tres veces en que no desea tumba especial ni monumento, y en el que pide funerales de la m\u00e1xima simplicidad, expresa sus \u00faltimos consejos sobre lo que m\u00e1s importa. \u201cSobre la situaci\u00f3n de la Iglesia, que escuche las palabras que le hemos dedicado con tanto af\u00e1n y amor. Sobre el Concilio: se lleve a t\u00e9rmino felizmente y tr\u00e1tese de cumplir con fidelidad sus prescripciones. Sobre el ecumenismo: contin\u00faese la tarea de acercamiento a los Hermanos separados, con mucha comprensi\u00f3n, mucha paciencia y gran amor; pero sin desviarse de la aut\u00e9ntica doctrina cat\u00f3lica. Sobre el mundo: no se piense que se le ayuda adoptando sus criterios, su estilo y sus gustos, sino procurando conocerlo, am\u00e1ndolo y sirvi\u00e9ndolo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c9l mismo confiesa que hab\u00eda so\u00f1ado un ocaso reposado y sereno, y que sin embargo se le hab\u00eda reclamado \u201cun esfuerzo creciente de vela, de dedicaci\u00f3n, de espera\u201d. Ese esfuerzo culmin\u00f3 el 6 de agosto de 1978. Solo la perspectiva de los a\u00f1os nos ha permitido calibrar, quiz\u00e1s todav\u00eda insuficientemente, la grandeza de su testimonio y de su herencia. El pr\u00f3ximo domingo el Papa Francisco inscribir\u00e1 su nombre en el libro de los santos, de aquellos que, a pesar de errores y pecados, han confesado: s\u00ed, Se\u00f1or, no s\u00e9 con qu\u00e9 fuerzas, pero T\u00fa sabes que te quiero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo VI, beato: Mi muerte, don de amor para la Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n, director editorial de la Cadena Cope en P\u00e1ginas Digital del 15\/10\/2014 La inminente beatificaci\u00f3n del Papa Pablo VI me ha llevado a releer con curiosidad algunas de sus \u00faltimas homil\u00edas y discursos, fechados en el verano de 1978, as\u00ed como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pablo-vi-beato-mi-muerte-don-de-amor-para-la-iglesia-por-jose-luis-restan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPablo VI, beato: Mi muerte, don de amor para la Iglesia, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35733","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35733"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35733\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35733"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35733"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}