{"id":35777,"date":"2016-06-21T00:54:13","date_gmt":"2016-06-21T05:54:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conferencia-pronunciada-por-monsenor-jose-l-redrado-hace-diez-anos-sobre-la-salud-en-africa\/"},"modified":"2016-06-21T00:54:13","modified_gmt":"2016-06-21T05:54:13","slug":"conferencia-pronunciada-por-monsenor-jose-l-redrado-hace-diez-anos-sobre-la-salud-en-africa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conferencia-pronunciada-por-monsenor-jose-l-redrado-hace-diez-anos-sobre-la-salud-en-africa\/","title":{"rendered":"Conferencia pronunciada por monse\u00f1or Jos\u00e9 L. Redrado hace diez a\u00f1os sobre la salud en \u00c1frica"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">LAS ENFERMERAS CAT\u00d3LICAS\u00a0FRENTE A LOS DESAF\u00cdOS DE LA SALUD EN \u00c1FRICA<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Congreso del CICIAMS en \u00c1frica.\u00a0<\/em><em>Nigeria, 21-26 de septiembre de 2004,\u00a0<\/em><em>\u00a0Jos\u00e9 L. Redrado, O.H.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u00a0<\/em><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/em><em style=\"font-size: 13px;\">\u00a0NOTA: Se trata de una Conferencia pronunciada hace diez a\u00f1os. Es verdad que han cambiado muchas cosas en salud, pero tengamos en cuenta que estos cambios en \u00c1frica son m\u00e1s lentos. Creo que siguen siendo v\u00e1lidas las afirmaciones y mensajes\u00a0 del texto.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u00a0<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Mi exposici\u00f3n consta de dos partes: en la\u00a0 primera, trato de trazar un cuadro general de la salud en \u00c1frica; en la segunda, pongo de relieve algunos desaf\u00edos que plantea la salud a las enfermeras cat\u00f3licas. En esta segunda parte se recogen algunos puntos fuertes que las enfermeras, sobre todo las cat\u00f3licas, han de poseer en su bagaje formativo y en el ejercicio de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>PRIMERA PARTE: LA SALUD EN \u00c1FRICA\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Hablar de salud en un continente como \u00c1frica que, adem\u00e1s incluir decenas de Estados soberanos, ofrece un mosaico de pueblos, de culturas y tradiciones religiosas diferentes, resulta m\u00e1s bien audaz. El riesgo estriba en tratar de generalizar de manera f\u00e1cil situaciones completamente diversas, seg\u00fan la historia de cada Naci\u00f3n o de unas regiones concretas.<\/p>\n<p align=\"justify\">La historia africana de estos \u00faltimos a\u00f1os ha demostrado, no obstante, que se da todav\u00eda un proceso ideol\u00f3gico irreversible. Muchos africanos han ido adquiriendo progresivamente conciencia de la urgencia de un <em>razonamiento africano <\/em>com\u00fan, imperativo \u00e9ste que, a largo plazo, podr\u00eda resultar decisivo a la hora de conciliar las leg\u00edtimas particularidades de cada uno con los intereses del entero continente.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el campo social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, es evidente que est\u00e1 latente la urgencia de una uni\u00f3n de las fuerzas vivas, de una colaboraci\u00f3n en los diversos campos de la vida social y econ\u00f3mica, as\u00ed como una solidaridad entre los Estados africanos, premisa y preludio de distintos reagrupamientos y agregaciones regionales y la creaci\u00f3n de los Estados Unidos de \u00c1frica.<\/p>\n<p align=\"justify\">El mismo discurso vale para Iglesia africana, que celebr\u00f3 su primer S\u00ednodo continental hace ya diez a\u00f1os, exactamente en 1994. Se trat\u00f3 de un momento importante en la historia de la Iglesia africana, llamada a redefinir su propia identidad y misi\u00f3n, en la fidelidad a Cristo y en su empe\u00f1o por responder a los desaf\u00edos a los que se enfrenta en el camino de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entre estos desaf\u00edos figura la situaci\u00f3n en que se encuentra el mundo del sufrimiento y de la salud en el continente. \u00c9sta suscita una gran preocupaci\u00f3n y plantea una pregunta a todos, especialmente a cuantos tienen deberes y responsabilidades en lo que ata\u00f1e al bien com\u00fan y al destino de los pueblos. Para las comunidades cristianas no es momento para echarse atr\u00e1s, salt\u00e1ndose as\u00ed una de sus responsabilidades. Ahora bien, hay que abordar la cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos no solo de econom\u00eda, de t\u00e9cnica o de profesionalidad, sino tambi\u00e9n de asistencia al enfermo y de una pastoral org\u00e1nica que comprometa a toda la comunidad cristiana y, de modo especial, a los agentes sanitarios laicos y a los grupos de voluntariado.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>G\u00e9nesis de las instituciones sanitarias de la Iglesia en \u00c1frica<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cA su vez, los misioneros, al realizar la tarea de evangelizaci\u00f3n, constantemente asociaron la predicaci\u00f3n de la Buena Nueva con la asistencia y el cuidado de los enfermos\u201d[1] .<\/p>\n<p align=\"justify\">Este binomio <em>predicaci\u00f3n evang\u00e9lica-asistencia al enfermo<\/em> se ha revelado, una vez m\u00e1s, fecundo en la historia de la evangelizaci\u00f3n del continente africano. De modo que, en el activo del balance misionero en el continente, no solo constan comunidades cristianas vivas y florecientes, sino adem\u00e1s una extensa red de estructuras sanitarias de la Iglesia, que constituyen todav\u00eda hoy, a veces incluso m\u00e1s que en el pasado, un importante punto de referencia para la salud de las poblaciones africanas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por motivos evidentemente hist\u00f3ricos, la evangelizaci\u00f3n de \u00c1frica acompa\u00f1\u00f3, y a veces coincidi\u00f3, con la penetraci\u00f3n colonial en el continente. De ah\u00ed la colaboraci\u00f3n entre los Estados coloniales y muchas Congregaciones religiosas misioneras. El mundo de la sanidad y de la salud ha sido uno de los sectores en los que dicha colaboraci\u00f3n se ha revelado necesaria y \u00fatil. De hecho, al no poder ofrecer ni garantizar asistencia sanitaria a todos, las autoridades coloniales hab\u00edan constatado que necesitaban contar con la Iglesia en este sector y hab\u00edan solicitado su ayuda. Por lo tanto, fue por <em>motivos<\/em> prevalentemente de <em>suplencia<\/em> por lo que la Iglesia cre\u00f3 una red de instituciones socio-sanitarias que comprenden hospitales, ambulatorios, leproser\u00edas y sanatorios de diversa naturaleza.<\/p>\n<p align=\"justify\">La suplencia, no obstante, no basta para explicar la intensa dedicaci\u00f3n de la Iglesia al mundo del sufrimiento y de la salud. El precepto evang\u00e9lico de la caridad que, con la ense\u00f1anza y el ejemplo de Cristo adquiere especial pertenencia evang\u00e9lica, espiritual y pastoral cuando se trata del hermano que sufre[2], es el fundamento teol\u00f3gico de la presencia y de la acci\u00f3n de la Iglesia en el mundo del sufrimiento y de la salud.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Algunos aspectos de la situaci\u00f3n sanitaria en \u00c1frica<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Muchos de los llamados Pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo se encuentran en \u00c1frica. Por razones internas y externas, estos Pa\u00edses adolecen de males estructurales y coyunturales que suponen un aut\u00e9ntico freno al desarrollo social y econ\u00f3mico de las poblaciones que habitan en el continente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Todo ello repercute en el mundo del sufrimiento y de la salud, profundamente marcado por una carencia cr\u00f3nica de estructuras adecuadas y por un progresivo deterioro del nivel general de salud en \u00c1frica.<\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu\u00ed algunos datos indicativos del nivel de salud en \u00c1frica<\/p>\n<p>TABLA 1<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n en \u00c1frica<br \/>\n1990<br \/>\n2000<\/p>\n<p>Tasa de mortalidad de ni\u00f1os menores de 5 a\u00f1os por cada mil nacidos<br \/>\n180<br \/>\n172<\/p>\n<p>Tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos<br \/>\n117<br \/>\n107<\/p>\n<p>Ni\u00f1os de 1 a\u00f1o vacunados contra el sarampi\u00f3n<br \/>\n58%<br \/>\n58%<\/p>\n<p>Tasa de mortalidad materna (1995)<br \/>\n1,098<\/p>\n<p>Poblaci\u00f3n con acceso sostenible a una fuente de agua potable (rural\/urbana)<br \/>\n39% \/ 86%<br \/>\n44% \/ 83%<\/p>\n<p>Personas desnutridas<br \/>\n35%<br \/>\n33%<\/p>\n<p>Poblaci\u00f3n urbana con acceso a asistencia sanitaria<br \/>\n75%<br \/>\n74%<\/p>\n<p>Poblaci\u00f3n con acceso a servicios sanitarios adecuados<br \/>\n53%<br \/>\n57%<\/p>\n<p>Esperanza de vida al nacer<\/p>\n<p>41,4 a\u00f1os<\/p>\n<p>Personas que viven con menos de 1$ al d\u00eda<br \/>\n27%<\/p>\n<p align=\"justify\">N.B. Datos del Informe sobre desarrollo humano 2003, UNDP.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con todo, m\u00e1s que los citados indicadores, que dan una idea de la gravedad de la situaci\u00f3n sanitaria en el continente, es preocupante la realidad de las enfermedades, sobre todo las tropicales, que cada a\u00f1o siegan miles de vidas, entre hombres, mujeres y ni\u00f1os. Por hallarse en regiones c\u00e1lidas y h\u00famedas, en las zonas ecuatoriales y tropicales, las poblaciones africanas han de hacer frente \u2013sin contar con los medios financieros ni estructurales adecuados- a numerosos y peligrosos par\u00e1sitos que, en muchas regiones del continente encuentran un lugar id\u00f3neo para desarrollarse y propagarse. Entre las principales enfermedades tropicales del continente merecen particular menci\u00f3n: la malaria, la bilharziasis, la filariosis, la tripanosomiasis, la leishmaniasis y la lepra. Tales patolog\u00edas constituyen el mayor obst\u00e1culo para el logro de un buen nivel de salud en el continente africano.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las enfermedades tropicales, con todo, no agotan el cuadro de las patolog\u00edas en el continente. Existen patolog\u00edas que llevan \u201cla fama de ser modernas, o bien, importadas del Norte\u201d[3]. Se trata de la tuberculosis, de la poliomielitis, del t\u00e9tanos, de la tosferina, de la difteria, del sarampi\u00f3n, de la meningitis, sin olvidar todas las dem\u00e1s, como las cardiopat\u00edas, que en \u00c1frica se propagan a un ritmo inquietante[4].<\/p>\n<p align=\"justify\">El SIDA, que se propaga por todas partes, no respet\u00f3 al \u00c1frica, a\u00f1adiendo un ulterior cap\u00edtulo a sus problemas socio-sanitarios. Pero aun conservando todo su valor, las estad\u00edsticas al respecto podr\u00edan presentar el problema \u00fanicamente a nivel psicol\u00f3gico y social, sin dar a la gente la ocasi\u00f3n de llegar hasta el fondo del problema, de plantearse valientemente la \u00fanica pregunta que cuenta: \u00bfde d\u00f3nde nace el fen\u00f3meno del SIDA, y c\u00f3mo prevenir, de una manera humana y segura, su contagio? La respuesta a este interrogante la encontramos en el discurso del Papa a los participantes en la Conferencia Mundial organizada en 1989 en el Vaticano sobre el SIDA. En aquella ocasi\u00f3n, Juan Pablo II tuvo la valent\u00eda de ir m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica de corto alcance de los Estados y organismos internacionales, al invitar al mundo a vencer ese \u201c<em>sida<\/em>\u201d mortal al que con justicia llamaba <em>inmunodeficiencia<\/em> en el plano moral, enfermedad grave de nuestro tiempo y causa principal de la propagaci\u00f3n del SIDA[5].<\/p>\n<p align=\"justify\">A esta causa mortal, v\u00e1lida para todos, se a\u00f1ade, especialmente en \u00c1frica, el agravamiento de las condiciones de subdesarrollo, que es la verdadera causa del creciente n\u00famero de seropositivos y de enfermos de SIDA en el continente.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">TABLA 2<\/p>\n<p>SIDA en \u00c1frica: estimaci\u00f3n a finales de 2003<\/p>\n<p>Adultos y ni\u00f1os con VIH\/SIDA: 27,2 millones<\/p>\n<p>Adultos y ni\u00f1os infectados de VIH\/SIDA en 2003: 3,7 millones<\/p>\n<p>N\u00famero de decesos de adultos y ni\u00f1os a causa del SIDA en 2003: 2,7 millones<\/p>\n<p>El 75% de los enfermos de SIDA vive en el \u00c1frica sub-sahariana<\/p>\n<p>8 de cada 10 hu\u00e9rfanos a causa del SIDA viven en el \u00c1frica sub-sahariana<\/p>\n<p>El SIDA ha dejado hu\u00e9rfanos hasta ahora a 11 millones de ni\u00f1os africanos<\/p>\n<p>Se prev\u00e9 que en 2010 habr\u00e1 20 millones de ni\u00f1os africanos hu\u00e9rfanos<\/p>\n<p align=\"justify\">N.B. Datos del Informe de la ONU sobre el SIDA<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Para responder a las necesidades sanitarias del continente, la Iglesia dispone de una importante red de instituciones socio-sanitarias, de las que deseamos mostrar ahora algunos datos estad\u00edsticos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Estructuras socio-sanitarias de la Iglesia en \u00c1frica<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">TABLA 3<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00c1FRICA: Instituciones de asistencia y de beneficencia a 31 de diciembre de 2002<\/p>\n<p>Pa\u00eds<br \/>\nHospi-tales<br \/>\nAmbula-torios<br \/>\nLeprose-r\u00edas<br \/>\nCasas para enfermos cr\u00f3nicos, inv\u00e1lidos y discapacitados<br \/>\nOrfanatos<br \/>\nJardines de Infancia<br \/>\nConsul-tor\u00edas matrimoniales<br \/>\nCentros especiales de educaci\u00f3n o re-educaci\u00f3n social<br \/>\nOtras Inst.<br \/>\nTOTAL<\/p>\n<p>Argelia<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n6<br \/>\n2<br \/>\n11<br \/>\n23<\/p>\n<p>Angola<br \/>\n16<br \/>\n299<br \/>\n4<br \/>\n7<br \/>\n37<br \/>\n25<br \/>\n8<br \/>\n49<br \/>\n11<br \/>\n456<\/p>\n<p>Ben\u00edn<br \/>\n13<br \/>\n51<br \/>\n3<br \/>\n3<br \/>\n24<br \/>\n3<br \/>\n1<br \/>\n49<br \/>\n3<br \/>\n150<\/p>\n<p>Botswana<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n9<br \/>\n&#8211;<br \/>\n3<br \/>\n&#8211;<br \/>\n17<\/p>\n<p>Burkina Faso<br \/>\n6<br \/>\n26<br \/>\n1<br \/>\n20<br \/>\n12<br \/>\n1<br \/>\n5<br \/>\n130<br \/>\n25<br \/>\n226<\/p>\n<p>Burundi<br \/>\n15<br \/>\n59<br \/>\n2<br \/>\n10<br \/>\n27<br \/>\n7<br \/>\n29<br \/>\n11<br \/>\n55<br \/>\n215<\/p>\n<p>Camer\u00fan<br \/>\n27<br \/>\n200<br \/>\n16<br \/>\n11<br \/>\n24<br \/>\n5<br \/>\n196<br \/>\n126<br \/>\n140<br \/>\n745<\/p>\n<p>Cabo Verde<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n16<br \/>\n19<\/p>\n<p>Rep. Centroafricana<br \/>\n2<br \/>\n34<br \/>\n1<br \/>\n5<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n1<br \/>\n7<br \/>\n49<br \/>\n102<\/p>\n<p>Chad<br \/>\n3<br \/>\n91<br \/>\n1<br \/>\n7<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n1<br \/>\n8<br \/>\n183<br \/>\n295<\/p>\n<p>Comores<br \/>\n1<br \/>\n12<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n17<\/p>\n<p>Congo<br \/>\n4<br \/>\n16<br \/>\n1<br \/>\n4<br \/>\n6<br \/>\n2<br \/>\n2<br \/>\n12<br \/>\n2<br \/>\n49<\/p>\n<p>Congo Rep. Dem.<br \/>\n196<br \/>\n1.566<br \/>\n46<br \/>\n136<br \/>\n129<br \/>\n56<br \/>\n423<br \/>\n312<br \/>\n123<br \/>\n2.987<\/p>\n<p>Costa de Marfil<br \/>\n7<br \/>\n44<br \/>\n3<br \/>\n2<br \/>\n3<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n10<br \/>\n7<br \/>\n79<\/p>\n<p>Djibouti<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<\/p>\n<p>Egipto<br \/>\n10<br \/>\n126<br \/>\n&#8211;<br \/>\n29<br \/>\n18<br \/>\n31<br \/>\n18<br \/>\n28<br \/>\n10<br \/>\n270<\/p>\n<p>Eritrea<br \/>\n20<br \/>\n18<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n6<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n12<br \/>\n58<\/p>\n<p>Ethiop\u00eda<br \/>\n14<br \/>\n55<br \/>\n9<br \/>\n25<br \/>\n17<br \/>\n3<br \/>\n25<br \/>\n25<br \/>\n1<br \/>\n174<\/p>\n<p>Gab\u00f3n<br \/>\n&#8211;<br \/>\n7<br \/>\n&#8211;<br \/>\n4<br \/>\n5<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n3<br \/>\n22<\/p>\n<p>Gambia<br \/>\n&#8211;<br \/>\n4<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n9<\/p>\n<p>Ghana<br \/>\n35<br \/>\n70<br \/>\n1<br \/>\n3<br \/>\n22<br \/>\n212<br \/>\n46<br \/>\n55<br \/>\n9<br \/>\n453<\/p>\n<p>Guinea<br \/>\n4<br \/>\n5<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n21<br \/>\n1<br \/>\n35<\/p>\n<p>Guinea Bissau<br \/>\n4<br \/>\n20<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n6<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n32<\/p>\n<p>Guinea Ecuatorial<br \/>\n&#8211;<br \/>\n5<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n3<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n10<\/p>\n<p>Kenya<br \/>\n72<br \/>\n493<br \/>\n5<br \/>\n98<br \/>\n61<br \/>\n1.018<br \/>\n52<br \/>\n354<br \/>\n47<br \/>\n2.230<\/p>\n<p>Lesotho<br \/>\n4<br \/>\n64<br \/>\n&#8211;<br \/>\n5<br \/>\n1<br \/>\n16<br \/>\n20<br \/>\n7<br \/>\n1<br \/>\n118<\/p>\n<p>Liberia<br \/>\n6<br \/>\n17<br \/>\n3<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n11<br \/>\n1<br \/>\n39<\/p>\n<p>Libia<br \/>\n&#8211;<br \/>\n4<br \/>\n&#8212;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n4<\/p>\n<p>Madagascar<br \/>\n22<br \/>\n180<br \/>\n27<br \/>\n18<br \/>\n26<br \/>\n2<br \/>\n67<br \/>\n75<br \/>\n14<br \/>\n431<\/p>\n<p>Malawi<br \/>\n25<br \/>\n56<br \/>\n1<br \/>\n8<br \/>\n46<br \/>\n122<br \/>\n4<br \/>\n11<br \/>\n6<br \/>\n279<\/p>\n<p>Mali<br \/>\n5<br \/>\n20<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n4<br \/>\n1<br \/>\n15<br \/>\n19<br \/>\n11<br \/>\n75<\/p>\n<p>Mauritania<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<\/p>\n<p>Mauricio<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n10<br \/>\n3<br \/>\n4<br \/>\n6<br \/>\n26<br \/>\n1<br \/>\n52<\/p>\n<p>Marruecos<br \/>\n2<br \/>\n6<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n10<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n&#8211;<br \/>\n23<\/p>\n<p>Mozambique<br \/>\n19<br \/>\n68<br \/>\n2<br \/>\n13<br \/>\n26<br \/>\n46<br \/>\n&#8211;<br \/>\n69<br \/>\n170<br \/>\n413<\/p>\n<p>Namibia<br \/>\n7<br \/>\n10<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n13<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n3<br \/>\n2<br \/>\n37<\/p>\n<p>N\u00edger<br \/>\n&#8211;<br \/>\n6<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n5<br \/>\n15<\/p>\n<p>Nigeria<br \/>\n190<br \/>\n252<br \/>\n81<br \/>\n32<br \/>\n23<br \/>\n59<br \/>\n549<br \/>\n127<br \/>\n41<br \/>\n1.354<\/p>\n<p>Reuni\u00f3n<br \/>\n1<br \/>\n4<br \/>\n&#8211;<br \/>\n3<br \/>\n1<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n10<\/p>\n<p>Rwanda<br \/>\n8<br \/>\n89<br \/>\n&#8211;<br \/>\n25<br \/>\n28<br \/>\n&#8211;<br \/>\n18<br \/>\n58<br \/>\n32<br \/>\n258<\/p>\n<p>S\u00e1hara Occidental<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<\/p>\n<p>Santa Elena<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e9-Pr\u00edncipe<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n3<br \/>\n2<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n6<br \/>\n14<\/p>\n<p>Senegal<br \/>\n13<br \/>\n212<br \/>\n4<br \/>\n2<br \/>\n23<br \/>\n35<br \/>\n41<br \/>\n30<br \/>\n19<br \/>\n379<\/p>\n<p>Seychelles<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n2<br \/>\n3<br \/>\n3<br \/>\n3<br \/>\n4<br \/>\n&#8211;<br \/>\n15<\/p>\n<p>Sierra Leona<br \/>\n9<br \/>\n22<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n8<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n9<br \/>\n2<br \/>\n52<\/p>\n<p>Somalia<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<\/p>\n<p>Sud\u00e1frica<br \/>\n20<br \/>\n38<br \/>\n2<br \/>\n76<br \/>\n61<br \/>\n67<br \/>\n38<br \/>\n245<br \/>\n52<br \/>\n599<\/p>\n<p>Sud\u00e1n<br \/>\n15<br \/>\n58<br \/>\n9<br \/>\n13<br \/>\n6<br \/>\n4<br \/>\n1<br \/>\n19<br \/>\n165<br \/>\n290<\/p>\n<p>Swazilandia<br \/>\n1<br \/>\n14<br \/>\n&#8211;<br \/>\n3<br \/>\n5<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<br \/>\n3<br \/>\n&#8211;<br \/>\n27<\/p>\n<p>Tanzania<br \/>\n56<br \/>\n391<br \/>\n23<br \/>\n23<br \/>\n34<br \/>\n173<br \/>\n32<br \/>\n38<br \/>\n18<br \/>\n788<\/p>\n<p>Togo<br \/>\n5<br \/>\n45<br \/>\n3<br \/>\n4<br \/>\n13<br \/>\n1<br \/>\n12<br \/>\n2<br \/>\n201<br \/>\n286<\/p>\n<p>T\u00fanez<br \/>\n1<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n&#8211;<br \/>\n1<\/p>\n<p>Uganda<br \/>\n28<br \/>\n322<br \/>\n7<br \/>\n19<br \/>\n27<br \/>\n49<br \/>\n78<br \/>\n139<br \/>\n96<br \/>\n675<\/p>\n<p>Zambia<br \/>\n33<br \/>\n18<br \/>\n9<br \/>\n13<br \/>\n19<br \/>\n24<br \/>\n23<br \/>\n57<br \/>\n20<br \/>\n216<\/p>\n<p>Zimbabwe<br \/>\n42<br \/>\n9<br \/>\n&#8211;<br \/>\n7<br \/>\n9<br \/>\n7<br \/>\n2<br \/>\n36<br \/>\n3<br \/>\n115<\/p>\n<p>Total \u00c1frica<br \/>\n964<br \/>\n5.018<br \/>\n270<br \/>\n655<br \/>\n791<br \/>\n2.036<br \/>\n1.728<br \/>\n2.202<br \/>\n1.575<br \/>\n15.239<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Con el paso de los a\u00f1os, la Iglesia trat\u00f3 de corregir el sistema sanitario basado en la medicina curativa, potenciando su propia red con la creaci\u00f3n de numerosos nuevos centros sanitarios accesibles a muchas personas. El resultado fue el gran n\u00famero de ambulatorios de que dispone para promocionar la salud a gran escala. Todo ello permite a sus agentes sanitarios estar en contacto con todas las personas y, de un modo especial, con los pobres y los m\u00e1s humildes que habitan en las regiones interiores del Pa\u00eds, dif\u00edcilmente accesibles. Los ambulatorios son esenciales para poder llegar a un mayor n\u00famero de personas. Al mismo tiempo, sin embargo, requieren muchos medios materiales, tanto de log\u00edstica como de personal, de todo lo cual por desgracia la Iglesia no dispone. De aqu\u00ed la urgencia de la cooperaci\u00f3n entre las Iglesias, para potenciar la red de instituciones sanitarias en \u00c1frica, que hoy tienen que afrontar muchos problemas, sobre todo de orden financiero y log\u00edstico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esforzarse en colaborar para mejorar el nivel sanitario de las poblaciones africanas significa contribuir al desarrollo de todo el continente. El desarrollo socio-econ\u00f3mico depende en gran medida de las condiciones de salud de las poblaciones, las cuales, si viven en condiciones precarias, mal pueden dar lo mejor de s\u00ed. De este modo, la salud se convierte en el nuevo nombre del desarrollo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La ayuda a \u00c1frica<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0<\/strong>La ayuda a las poblaciones africanas tendr\u00e1 lugar a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n y la solidaridad de todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Colaboraci\u00f3n y solidaridad<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">En su intervenci\u00f3n durante los trabajos de la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Salud que tuvo lugar en febrero de 1990 en el Vaticano[6], el Cardenal Zoungrana, Arzobispo de Ouagadougou, expresaba en los siguientes t\u00e9rminos las condiciones para una colaboraci\u00f3n concreta y eficaz entre Norte y Sur en el campo sanitario:<\/p>\n<p align=\"justify\">Considerar a los Pa\u00edses en su especificidad, seg\u00fan su aspecto positivo y su situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tener en cuenta el hecho de que, si la enfermedad compromete directamente\u00a0 la responsabilidad de los agentes sanitarios, la acci\u00f3n sanitaria debe comprometer a los agentes sociales, profesores, urbanistas, publicistas, economistas, pol\u00edticos, a los propios enfermos\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Considerar que la colaboraci\u00f3n no es un sentimiento, sino un m\u00e9todo, que se sustenta sobre una convicci\u00f3n razonada. La colaboraci\u00f3n no elimina las diferencias, sino que trata de transformarlas en dinamismo creativo, asumiendo los aspectos positivos de las diferentes posiciones, para integrarlos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tener en cuenta el hecho de que nadie es maestro de sanidad: todos la buscan. Para llegar a ser posible, la sanidad necesita desarrollarse globalmente, pero a su vez es condici\u00f3n necesaria para cualquier desarrollo ulterior.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dicha b\u00fasqueda presupone: ayudas para aquellas situaciones de extrema pobreza y para casos imprevistos; educaci\u00f3n sanitaria y participaci\u00f3n en los programas\u00a0 de lucha por la salud emprendidos por varios Pa\u00edses; vigilancia de los embarazos y de los nacimientos; investigaci\u00f3n cient\u00edfica de las causas de las enfermedades; control de los medicamentos y del coste de los tratamientos[7].<\/p>\n<p align=\"justify\">En concreto, en el \u00e1mbito eclesial se pueden localizar algunos sectores interesantes para la colaboraci\u00f3n. Acertadamente Renato Di Menna alude a algunos de ellos en su art\u00edculo <em>Las \u201cestructuras de pecado\u201d del mundo de la salud en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo.<\/em> Entre estos cabe mencionar:<\/p>\n<p align=\"justify\">establecer el hermanamiento entre municipios, di\u00f3cesis, parroquias, colegios\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">dedicaci\u00f3n al campo de la animaci\u00f3n y formaci\u00f3n de j\u00f3venes y adultos en la solidaridad nacional e internacional[8].<\/p>\n<p align=\"justify\">La solidaridad, no obstante, no puede reducirse a una simple colaboraci\u00f3n. Es una virtud cristiana que, a la luz de la fe, tiende a superarse a s\u00ed misma, a adquirir las dimensiones cristianas de la gratuidad total, del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. Entonces \u201cel pr\u00f3jimo no es solamente un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental ante todos, sino que se convierte en la viva imagen de Dios Padre\u201d[9].<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0Desaf\u00edos y perspectivas para la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">Los desaf\u00edos y las perspectivas que interpelan de un modo especial a la Iglesia en el continente africano van en cuatro direcciones:<\/p>\n<p align=\"justify\">Necesidad de coordinaci\u00f3n en el sector socio-sanitario<\/p>\n<p align=\"justify\">Urge coordinar los diferentes programas socio-sanitarios, de modo que cada una de las iniciativas se integre en proyectos y actuaciones corales, inteligentes, programadas y generosas, tanto a nivel de las Conferencias Episcopales como de la Iglesia continental. La coordinaci\u00f3n permitir\u00e1 a \u00c1frica economizar sus limitados recursos propios y buscar, con la colaboraci\u00f3n de todos, soluciones y respuestas adecuadas a las principales causas del deterioro de su infraestructura sanitaria.<\/p>\n<p align=\"justify\">El mundo del sufrimiento y de la salud est\u00e1 llamado a transformarse en banco de pruebas privilegiado de la comuni\u00f3n afectiva y efectiva entre las Iglesias, de lo que tantas veces habla el Concilio Vaticano II[10].\u00a0 La coordinaci\u00f3n del sector socio-sanitario se justifica, en fin, en raz\u00f3n de los graves e inquietantes interrogantes que la ciencia y la medicina plantean a la humanidad, y que requieren de las comunidades cristianas unidad de direcci\u00f3n, de puntos de vista y de testimonio respecto de los valores morales y cristianos que est\u00e1n en juego[11].<\/p>\n<p align=\"justify\">La culturizaci\u00f3n del Evangelio, un valor y un bien para todos<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde hace un decenio, en el continente africano se habla mucho de la necesidad de culturizar el cristianismo, de manera que Cristo no sea percibido ni vivido por los africanos como un <em>extranjero<\/em>, antes al contrario como <em>Hijo<\/em> de Dios encarnado en la cultura africana. Dicha cultura, aun no siendo<em> cristiana<\/em>, encierra lo que los Padres de la Iglesia llaman las <em>semillas del Verbo<\/em>, don del Creador al hombre, que providencialmente preparan\u00a0 la aceptaci\u00f3n del Evangelio de Cristo por parte de los pueblos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Algunos aspectos caracter\u00edsticos de la cura africana tienen un valor inestimable, no solo para la cultura occidental, sino tambi\u00e9n para la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Medicina integral. Con este concepto se entiende que la cura se refiere a toda la persona enferma; cuerpo, alma y esp\u00edritu. Por tanto no basta con curar el mal f\u00edsico descuidando la psique o el esp\u00edritu del enfermo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Medicina comunitaria. Adem\u00e1s de ata\u00f1er al individuo, la enfermedad afecta a la comunidad entera, de la que \u00e9l forma parte. Por consiguiente la cura debe tender a restablecer el equilibrio psico-f\u00edsico deteriorado por las enfermedades no solamente respecto de la persona enferma, sino de todo su grupo (familia, aldea, clan). Comentando este aspecto de la medicina africana, el jesuita Hegba escribe: \u201c\u2026<em>de ah\u00ed esos discursos y sacrificios para la reconciliaci\u00f3n entre los vivos, o entre \u00e9stos y los muertos, sacrificios que con frecuencia incluyen una comida de comuni\u00f3n fraterna\u201d<strong>[12]<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Medicina lit\u00fargica. La medicina africana, al igual que toda la cultura africana, tiene en s\u00ed esta nota de car\u00e1cter sagrado. Hebga describe as\u00ed esta dimensi\u00f3n: \u201ces una verdadera celebraci\u00f3n con el concurso de un p\u00fablico, o por lo menos de algunos actores, visibles o invisibles. El drama se desarrolla entre el oficiante y las fuerzas\u00a0\u00a0 del bien, de una parte, y la enfermedad y las fuerzas del mal, de la otra. Este car\u00e1cter lit\u00fargico de la cura africana explica el recurso, en ocasiones, al canto, a la danza, al di\u00e1logo entre el oficiante y el p\u00fablico, cuando no son seres invisibles\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">El compromiso por una cultura de la vida<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida, aun siendo el fundamento de la cultura africana, podr\u00eda correr un grave riesgo en un futuro pr\u00f3ximo. Lo demuestran ciertas pol\u00edticas de planificaci\u00f3n familiar promovidas por algunos Estados y organismos, y que empiezan a plantear graves problemas y des\u00f3rdenes en el \u00e1mbito moral y cultural. Se trata de un problema serio que la Iglesia africana tiene que afrontar, no solamente con una ense\u00f1anza clara y un\u00edvoca, fiel al Magisterio pontificio, sino adem\u00e1s con la creaci\u00f3n de centros de formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, en orden a hacer efectivo su punto de vista en materia de planificaci\u00f3n familiar. Defender al hombre creado a imagen y semejanza de Dios, significa hoy defender su vida y su dignidad frente a las manipulaciones, las violencias y humillaciones de todo tipo. Y esto se refiere a la entera trayectoria de la existencia humana, desde la concepci\u00f3n hasta su ocaso natural. \u00c1frica, en su cultura, dispone de muchos recursos para no dejarse conquistar por una cultura que no siembra vida, sino muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">El problema de los ancianos se plantea en la misma l\u00ednea. Por m\u00e1s que la situaci\u00f3n siga siendo a\u00fan satisfactoria, con todo es preciso preocuparse por el futuro, que podr\u00eda conducir a \u00c1frica a problemas similares a los ya existentes en Europa, alterando su tradici\u00f3n. A este prop\u00f3sito el profesor Bujo escribe acertadamente:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cEnvejecer en \u00c1frica no es en absoluto un hecho negativo\u2026 Ser viejo, o envejecer, en este sentido quiere decir <em>volverse m\u00e1s sabio<\/em>. Una buena relaci\u00f3n con los ancianos es, por tanto, muy importante, y en definitiva no por su sabidur\u00eda\u2026 Por eso no es l\u00edcito repudiar a los progenitores ancianos, aun cuando est\u00e9n cargados de a\u00f1os, es m\u00e1s, justamente por esto. Ello significar\u00eda infringir el bien m\u00e1ximo, esto es la vida, la cual, en \u00faltima instancia, se fundamenta en Dios mismo\u2026 El arco, no obstante, a\u00fan no se ha tensado del todo, si bien hay que tomar medidas preventivas antes de que sea demasiado tarde\u201d[13].<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Eficiencia de las estructuras y evangelizaci\u00f3n del mundo del sufrimiento y de la salud\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La eficiencia m\u00e9dico-profesional de las estructuras sanitarias de la Iglesia es una exigencia totalmente justificable. Con todo, la eficiencia profesional y la validez de las estructuras sanitarias no bastan. Hay que pensar en evangelizar a los hombres que componen este mundo, ayud\u00e1ndoles a poner en pr\u00e1ctica, en las circunstancias actuales, el precepto de la caridad, que tiene en el buen samaritano del Evangelio su mejor expresi\u00f3n. La pastoral del sufrimiento es esencial en la Iglesia. Dicho ministerio es, para la comunidad cristiana, fuente perenne de gracia y de renovaci\u00f3n espiritual. Est\u00e1 basada en el evangelio del sufrimiento, teol\u00f3gicamente traducido por Juan Pablo II en la<em> Salvifici doloris<\/em> por este binomio: hacer el bien al que sufre y hacer el bien con el sufrimiento propio[14]. En numerosos pasajes, la enc\u00edclica misionera de Juan Pablo II se refiere a la pastoral sanitaria, uno de los campos privilegiados del apostolado eclesial[15].<\/p>\n<p align=\"justify\">El S\u00ednodo para \u00c1frica constituy\u00f3 un \u201c<em>kair\u00f3s<\/em>\u201d, un momento de gracia para reflexionar y lanzar una propuesta org\u00e1nica en esta direcci\u00f3n. Es tiempo de implicar a la entera comunidad cristiana en este ministerio del enfermo. A fin de cuentas, se trata de dar lo m\u00e1ximo para garantizar a las estructuras sanitarias de la Iglesia una verdadera eficiencia m\u00e9dico-profesional, sin por ello descuidar los cimientos de todo el edificio, este es, la evangelizaci\u00f3n del\u00a0 mundo del sufrimiento y de la salud.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La salud en la Exhortaci\u00f3n post-sinodal \u201cEcclesia in Africa\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">En la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica post-sinodal \u201cEcclesia in Africa\u201d, de 14 de diciembre de 1995, no aparece una referencia sistem\u00e1tica en relaci\u00f3n al mundo de la salud. Sin embargo, el tema de la salud, de los agentes sanitarios y el de los enfermos son aludidos en varios n\u00fameros de la Exhortaci\u00f3n, como por ejemplo:<\/p>\n<p align=\"justify\">necesidad de buenos samaritanos (n. 41);<\/p>\n<p align=\"justify\">respeto por la vida y atenci\u00f3n de la familia africana a los ancianos (n. 43;<\/p>\n<p align=\"justify\">primado de la caridad: opci\u00f3n por los pobres (n. 44);<\/p>\n<p align=\"justify\">labor en el campo de la asistencia-buenos samaritanos (n. 45);<\/p>\n<p align=\"justify\">difusi\u00f3n del SIDA (n. 51);<\/p>\n<p align=\"justify\">ministerio de Jes\u00fas vinculado a los enfermos (n. 68);<\/p>\n<p align=\"justify\">rol prof\u00e9tico de la Iglesia: ser voz de los sin voz (n. 70);<\/p>\n<p align=\"justify\">ayudar a los j\u00f3venes a superar\u2026 la droga (n. 93);<\/p>\n<p align=\"justify\">solicitud hacia los sacerdotes ancianos, enfermos (n. 97);<\/p>\n<p align=\"justify\">uni\u00f3n y testimonio de los movimientos apost\u00f3licos y asociaciones de car\u00e1cter religioso (en esta cita pueden incluirse las asociaciones de m\u00e9dicos, de enfermeros, \u2026) (n. 101);<\/p>\n<p align=\"justify\">apostolado de la Iglesia en el campo sanitario (n. 107);<\/p>\n<p align=\"justify\">atenci\u00f3n a la desnutrici\u00f3n, a la carencia de servicios sanitarios, al azote del SIDA (n. 114);<\/p>\n<p align=\"justify\">todo el n. 116 est\u00e1 dedicado al \u201cazote del SIDA\u201d, una lucha que debe implicar a todos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Llamamiento a los agentes sanitarios para que lleven a estos enfermos consuelo material, moral y espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\">Llamamiento a los hombres de ciencia y a los pol\u00edticos para que empleen todos los medios a su alcance en acabar con este mal.<\/p>\n<p align=\"justify\">El papel de las organizaciones profesionales sanitarias cat\u00f3licas.<strong><strong>[16]<\/strong><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, el Cardenal Javier Lozano Barrag\u00e1n, en su libro <em>\u201cTeologia e medicina\u201d<\/em> dedica un cap\u00edtulo a los enfermeros y, subrayando la identidad y el papel de los enfermeros en el proceso de globalizaci\u00f3n, afirma:<\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cLos enfermeros cat\u00f3licos han de estar en primera fila en la lucha contra la despersonalizaci\u00f3n de su profesi\u00f3n, contra la tendencia a hacer prevalecer los aspectos t\u00e9cnicos de la enfermedad, de donde se derivan la falta de atenci\u00f3n y la deshumanizaci\u00f3n, que llegan incluso a repercutir en el derecho a la vida de los pacientes o de los nascituri\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y refiri\u00e9ndose en particular al papel del CICIAMS (Comit\u00e9 Internacional Cat\u00f3lico de Enfermeros y Asistentes M\u00e9dico-Sociales), el Card. Lozano Barrag\u00e1n ofrece a los miembros del CICIAMS\u00a0 numerosos criterios, tales como: la formaci\u00f3n, la visi\u00f3n cristiana de su profesi\u00f3n y del sufrimiento, el derecho a la objeci\u00f3n de conciencia, para que no olviden que su profesi\u00f3n es un ministerio eclesial y hacer de manera que el CICIAMS multiplique sus miembros y \u201cbrille as\u00ed con mayor luminosidad la cultura de la vida en el campo de la Enfermer\u00eda por todo el mundo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>SEGUNDA PARTE: LOS DESAF\u00cdOS QUE PLANTEA LA SALUD EN EL CONTINENTE<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Tras la reflexi\u00f3n de la primera parte, desear\u00eda exponer, a modo de conclusi\u00f3n, los desaf\u00edos, los puntos fuertes en que deben apoyarse las enfermeras cat\u00f3licas en su papel y misi\u00f3n de salud en \u00c1frica:<\/p>\n<p align=\"justify\">Algunas indicaciones del texto precedente<\/p>\n<p align=\"justify\">Es urgente un sentido de colaboraci\u00f3n y de solidaridad, una especie de dinamismo creativo e integrador. Unir fuerzas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Coordinar programas y recursos, proyectos y actuaciones.<\/p>\n<p align=\"justify\">Prestar atenci\u00f3n a ciertos aspectos de la cura africana: medicina integral, comunitaria, lit\u00fargica.<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida est\u00e1 siendo amenazada tambi\u00e9n en \u00c1frica. Crear una conciencia de compromiso por la vida: amarla, defenderla, cuidarla. Las enfermeras son \u201cministros de la vida\u201d. Todo ello obliga a una mayor formaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">No olvidar que el mundo del sufrimiento constituye un terreno privilegiado para la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las enfermeras cat\u00f3licas en \u00c1frica encontrar\u00e1n en la Exhortaci\u00f3n post-sinodal \u201cEcclesia in Africa\u201d numerosas alusiones, ya indicadas anteriormente en el n. 5, que animan al respeto por la vida, al testimonio personal y asociativo en el apostolado con los enfermos y ancianos,\u00a0 en la lucha contra el \u201cazote del SIDA\u201d. La Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica hace un llamamiento constante a los agentes sanitarios para que lleven a los enfermos el consuelo material, moral y espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0Desaf\u00edos entresacados de una breve encuesta<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Para reafirmar las ideas expuesta en la primera parte de mi reflexi\u00f3n, he querido preguntar a algunos profesionales y profesores del sector de la Enfermer\u00eda, precisamente sobre los desaf\u00edos que la salud plantea a las enfermeras cat\u00f3licas.<\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu\u00ed algunas de las respuestas que me han llegado, y que son una llamada a encarnar la misi\u00f3n de ellas no pocas veces en condiciones heroicas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las siguientes indicaciones constituyen a modo de puntos fuertes, elementos para la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">La enfermera debe:<\/p>\n<p align=\"justify\">Enfrentarse a las dificultades ambientales tratando de programar actuaciones que no sean una mera reproducci\u00f3n de esquemas r\u00edgidos importados de otras culturas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Orientarse hacia las necesidades concretas de la poblaci\u00f3n local aferr\u00e1ndose a una fe cristiana reconocida y aceptada como recurso vital.<\/p>\n<p align=\"justify\">Poseer coherencia moral, dentro de un respeto por aquellos principios v\u00e1lidos que se comparten para establecer una \u00e9tica universal, junto con el respeto a los derechos humanos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tener en cuenta, en la propia formaci\u00f3n, la posibilidad de crisis provocadas por el impacto con las enfermedades graves que ponen a prueba a la poblaci\u00f3n de \u00c1frica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ense\u00f1ar-educar a prevenir las enfermedades, de manera que la salud sea considerada objeto concreto de responsabilidad personal y colectiva.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las enfermeras han de procurar una continua puesta al d\u00eda, para ser capaces de organizar servicios adecuados a cada una de las situaciones locales.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sobre todo en las instituciones sanitarias cat\u00f3licas hay que oponerse a la tentaci\u00f3n de asumir l\u00f3gicas de poder y de privilegio para estar por encima de los dem\u00e1s: la enfermera es un ministro de la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">El enfermero en \u00c1frica est\u00e1 llamado a restablecer un equilibrio entre los cuidados tradicionales, muchas veces inadecuados pero, a pesar de ello, buscados por la gente, las t\u00e9cnicas asistenciales modernas, y las nociones de higiene compartidas por los usos tradicionales.<\/p>\n<p align=\"justify\">Educar a las personas en ser responsables de su propia salud (cfr. SIDA) y solidarias con quienes viven la dif\u00edcil experiencia de la enfermedad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sobre todo en ausencia de servicios organizados, el enfermero se introduce en el tejido social local para interpretar las necesidades de salud y encontrar respuestas compartidas y sostenibles.<\/p>\n<p align=\"justify\">Debe poner el concepto de salud en relaci\u00f3n con la autodefensa y tutela de la dignidad personal del hombre africano y del ambiente, tan rico y a la vez tan maltratado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Evangelizar la sanidad, en el contexto africano, puede significar reconstruir una jerarqu\u00eda de valores que ponga en el centro de todo y como base fundamental el respeto de la vida humana desde el nacimiento hasta la muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Prevenir con una educaci\u00f3n continuada sobre todo en relaci\u00f3n a las mujeres j\u00f3venes, con una asistencia acogedora, el posible recurso al aborto como soluci\u00f3n a la tan extendida violencia sexual y a la promiscuidad, casi end\u00e9mica tambi\u00e9n, en las aldeas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fieles a las culturas tradicionales africanas, hay que cuidar a los enfermos terminales y a los ancianos, consider\u00e1ndoles de nuevo como parte inseparable del tejido social.<\/p>\n<p align=\"justify\">Todos los agentes deben contribuir a formar comunidades en las que en torno al bien de la salud se descubra el don de Dios que es la vida: recordar que la mejor cura es el amor, como bien testimonia la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tratar de obrar de manera integrada con el contexto cultural, incluyendo los valores a\u00fan vivos de la solidez de las relaciones familiares y de la solidaridad entre los componentes de un mismo grupo social: de la solidaridad local se puede pasar a una generosidad m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La enfermedad no es un castigo, sino un fen\u00f3meno natural fruto de nuestro ser corp\u00f3reo limitado y condicionado. Se puede prevenir y curar la enfermedad,\u00a0 pero tambi\u00e9n convivir con ella. Con tal de que se acepte la ayuda de los dem\u00e1s, que se reconozca el valor del sufrimiento en la l\u00f3gica del misterio de la pasi\u00f3n de Cristo y se mejoren hasta donde sea posible las condiciones higi\u00e9nicas de vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">En una Asociaci\u00f3n de Enfermeras Cat\u00f3licas en \u00c1frica,<\/p>\n<p align=\"justify\">su misi\u00f3n debe estar dirigida a encarnar a Cristo pobre con los pobres, dando signos de esperanza y de vida all\u00ed donde hay tanta muerte y tanta carencia de recursos. Cristo es el enfermo y muere, entre otras muchas razones, por la injusticia de un mundo injusto.<\/p>\n<p align=\"justify\">este \u201cviernes santo\u201d de sufrimiento constituye un d\u00eda especialmente indicado para el testimonio y el compromiso de la Iglesia;<\/p>\n<p align=\"justify\">es necesaria la uni\u00f3n y la colaboraci\u00f3n\u2026; no es momento de luchas ideol\u00f3gicas en \u00c1frica, sino de empe\u00f1o, colaboraci\u00f3n y coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los valores por los que deben luchar las enfermeras cat\u00f3licas son:<\/p>\n<p align=\"justify\">la persona humana: sus derechos, su dignidad, su vida;<\/p>\n<p align=\"justify\">la profesionalidad: no son los aspectos t\u00e9cnicos sino la honradez, la responsabilidad, la transparencia\u2026;<\/p>\n<p align=\"justify\">la hospitalidad: mantenerla, incrementarla como acogida, como servicio, empe\u00f1o, generosidad\u2026;<\/p>\n<p align=\"justify\">atenci\u00f3n integral a la persona: atenci\u00f3n f\u00edsica, ps\u00edquica, social y espiritual;<\/p>\n<p align=\"justify\">esp\u00edritu de sacrificio y vivencia \u201cpascual\u201d de la profesi\u00f3n;<\/p>\n<p align=\"justify\">ser testigos, profetas de esperanza en un mundo que sufre.<\/p>\n<p align=\"justify\">Son muchos los desaf\u00edos anteriormente indicados pero, por resumirlos, se reducen a los siguientes:<\/p>\n<p align=\"justify\">formaci\u00f3n integral b\u00e1sica y continuada;<\/p>\n<p align=\"justify\">profesionalidad;<\/p>\n<p align=\"justify\">testimonio.<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La Iglesia, que a lo largo de los siglos camin\u00f3 siempre al lado del hombre, est\u00e1 siendo requerida, de un modo especial en \u00c1frica, a que renueve su propia fe y su compromiso en favor del hombre, principal camino de su apostolado. Este hombre espera mucho de la Iglesia, que desde hace decenios est\u00e1 a su lado para ayudarle y para luchar contra todo lo que puede poner en peligro su vida y su dignidad. El sufrimiento y la enfermedad figuran entre los males que pueden comprometer el futuro de generaciones enteras en el continente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s de los Estados, la Iglesia debe esforzarse al m\u00e1ximo a trav\u00e9s de sus estructuras, de su ministerio y de las Asociaciones Cat\u00f3licas, no solo en curar f\u00edsicamente a los enfermos, sino que debe preocuparse tambi\u00e9n por su salvaci\u00f3n. Existe un carisma del sufrimiento, del que la Iglesia debe saber sacar provecho espiritualmente. De lo contrario, corre el riesgo de hacer muchas cosas, olvidando de lo esencial\u25a1<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">[1] Juan Pablo II, Motu Proprio <em>Dolentium hominum<\/em>, n. 1<\/p>\n<p align=\"justify\">[2] Cfr. Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica <em>Salvifici doloris,<\/em> nn<em>.<\/em> 6-8<\/p>\n<p align=\"justify\">[3] Cfr. Di Menna, R., <em>Le \u201cstrutture di peccato\u201d del mondo de la salute nei paesi in via di sviluppo, <\/em>\u00a0Ed. Camillianum, 3 (1991) 61.<\/p>\n<p align=\"justify\">[4] Cfr. Ibidem<\/p>\n<p align=\"justify\">[5] Cfr. Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional sobre el SIDA, promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, en <em>Dolentium hominum<\/em>, 13 (1990) 7.<\/p>\n<p align=\"justify\">[6] Cfr. Redrado, J.L., <em>Iglesia y Salud en el Mundo<\/em>, en <em>Labor Hospitalaria<\/em>, 219 (1990), 45.<\/p>\n<p align=\"justify\">[7] Zoungrana, P., op. cit. pp. 30-31<\/p>\n<p align=\"justify\">[8] Fr. Di Menna, R. op. cit., p. 8<\/p>\n<p align=\"justify\">[9] Juan Pablo II, Enc\u00edclica <em>Sollicitudo rei socialis, n. 40<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">[10] Cfr. Nota previa de <em>Lumen Gentium<\/em>, n. 24.<\/p>\n<p align=\"justify\">[11] Cfr. Juan Pablo II, Motu Proprio <em>Dolentium hominum<\/em>, n. 5.<\/p>\n<p align=\"justify\">[12] Hebba Meinard, <em>La guarigione in Africa<\/em>, en <em>Concilium<\/em>, 2 (1991), 89-90<\/p>\n<p align=\"justify\">[13] Bujo Benezet, <em>Etica e Invecchiamento in Africa<\/em>, en <em>Concilium<\/em>, 3 (1991), 136-140.<\/p>\n<p align=\"justify\">[14] Cfr. Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica <em>Salvifici doloris<\/em>, n. 30<\/p>\n<p align=\"justify\">[15] Cfr. Juan Pablo II, Enc\u00edclica <em>Redemptoris missio<\/em>, n. 2, 3, 8, 13, 20, 28, 38, 58, 60, 78.<\/p>\n<p align=\"justify\">[16] Cfr. Javier Lozano Barrag\u00e1n: <em>\u201cTeologia e medicina\u201d<\/em>, EDB, Bologna 2001, pp. 111-118<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS ENFERMERAS CAT\u00d3LICAS\u00a0FRENTE A LOS DESAF\u00cdOS DE LA SALUD EN \u00c1FRICA Congreso del CICIAMS en \u00c1frica.\u00a0Nigeria, 21-26 de septiembre de 2004,\u00a0\u00a0Jos\u00e9 L. Redrado, O.H. \u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0NOTA: Se trata de una Conferencia pronunciada hace diez a\u00f1os. Es verdad que han cambiado muchas cosas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conferencia-pronunciada-por-monsenor-jose-l-redrado-hace-diez-anos-sobre-la-salud-en-africa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConferencia pronunciada por monse\u00f1or Jos\u00e9 L. 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