{"id":35877,"date":"2016-06-21T01:02:00","date_gmt":"2016-06-21T06:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-dimision-del-magistrado-enrique-lopez-por-roberto-esteban-duque\/"},"modified":"2016-06-21T01:02:00","modified_gmt":"2016-06-21T06:02:00","slug":"la-dimision-del-magistrado-enrique-lopez-por-roberto-esteban-duque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-dimision-del-magistrado-enrique-lopez-por-roberto-esteban-duque\/","title":{"rendered":"La dimisi\u00f3n del magistrado Enrique L\u00f3pez, por Roberto Esteban Duque"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>La dimisi\u00f3n del magistrado Enrique L\u00f3pez, por Roberto Esteban Duque<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El magistrado del Tribunal Constitucional (TC), <strong>Enrique L\u00f3pez<\/strong>, presenta hoy su dimisi\u00f3n poco despu\u00e9s de que diera positivo en un control de alcoholemia al que la polic\u00eda le someti\u00f3 al saltarse un sem\u00e1foro en rojo y de ser interceptado por circular con su moto sin casco. La reacci\u00f3n del magistrado consisti\u00f3 en reconocer los hechos y asumir las consecuencias, sosteniendo asimismo que existen \u201ccircunstancias personales\u201d que justificar\u00edan su comportamiento.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por su parte, el TC evit\u00f3 pronunciarse sobre la conducta del magistrado, que considera un mero \u201casunto privado\u201d. La respuesta o la actitud del TC -propia de la \u00e9tica contempor\u00e1nea o del pensamiento pol\u00edtico moderno- tiende a una \u00e9tica ocupada casi exclusivamente en cuestiones relativas a la justicia, concernientes a las relaciones humanas. En el \u00e1mbito de cualquier otra virtud, asignada a la esfera privada o de la conducta individual, sostiene la imposibilidad de alcanzar enunciados vinculantes entre las personas. Del uso que el magistrado ha hecho de su espacio de libertad, el TC no se pronuncia, se niega a hablar, es algo puramente privado y subjetivo. Cada persona se maneja en la vida como quiere. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 ser moral? \u00bfPor qu\u00e9 observar finalmente reglas de justicia?<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, la conducta individual y las relaciones interhumanas guardan una estrecha relaci\u00f3n interna. La justicia es vulnerada mucho m\u00e1s por la intemperancia o por la imprudencia que por la por la propia injusticia. El magistrado Enrique L\u00f3pez se ha visto obligado al asentimiento del imperio de la ley, pero es imposible hablar de la justicia sin integrarla en el organismo total de las virtudes morales, o con independencia de la virtud del individuo. No hay que decidir, sino decidir bien. S\u00f3lo puede haber justicia como virtud del individuo y como instituci\u00f3n cuando se viven todas las dem\u00e1s virtudes morales. Las causas que hayan llevado al magistrado a semejante conducta y que pod\u00edan justificar su comportamiento (aunque no hagan bueno lo malo) no le importan al TC. De esta manera, el sistema de normas y leyes se encuentra t\u00e1citamente al servicio de los intereses de cada uno. Lo que equivale a reconocer que lo fundamental es la libertad y el deseo de cada uno.<\/p>\n<p align=\"justify\">No se trata de poner en duda la necesidad del Estado de Derecho, de la soberan\u00eda de las instituciones o de las instancias estatales decisorias, cuando precisamente son estas instituciones las que hacen posible la convivencia y la paz. La factibilidad de la justicia mediante la organizaci\u00f3n social <em>con independencia<\/em> de la virtud del individuo es la quintaesencia de la filosof\u00eda pol\u00edtica de <strong>Hobbes<\/strong> y est\u00e1 presente en el <em>dictum<\/em> de <strong>Kant<\/strong>, cuando afirmaba: el problema de la constituci\u00f3n del Estado se puede solucionar incluso para un pueblo de diablos siempre y cuando se logre neutralizar el conflicto mediante un sistema de leyes coactivas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero es un error considerar que lo \u00fanico importante son las reglas o leyes institucionales dotadas de validez p\u00fablica, y que todo lo dem\u00e1s pertenece al \u00e1mbito de las \u201cactitudes privadas\u201d, consideradas irrelevantes, siempre y cuando no se sostenga que los vicios privados son de utilidad p\u00fablica. Si no queremos que la sociedad se desintegre no bastar\u00e1 un c\u00e1lculo de intereses, sino consentir en la necesidad de dirigir la voluntad hacia el bien, ordenando la vida en conformidad con la raz\u00f3n y con la verdad. Dicho de otro modo: el derecho, en caso de que sus instituciones se separen por completo de sus principios y fines morales, perder\u00eda su fundamento absoluto.<\/p>\n<p align=\"justify\">El magistrado se ha equivocado. Incluso a trav\u00e9s de la comisi\u00f3n de un delito el delincuente ha revelado y descubierto su mundo interior. No ha dimitido, sino que ha sido forzado a dimitir, conforme al art. 23 de la Ley Org\u00e1nica del Tribunal Constitucional. El magistrado ha reconocido el mal en su espesor, y su dimisi\u00f3n era una exigencia y una justificaci\u00f3n del bien. S\u00f3lo el bien es verdad y justicia, el \u00fanico camino de vida justo y digno de confianza para todos los que lo eligen. S\u00f3lo el bien se justifica a s\u00ed mismo y justifica la confianza en \u00e9l, m\u00e1s all\u00e1 de la servidumbre de las pasiones, de las limitaciones del ego\u00edsmo individual y colectivo. De no haber dimitido, no s\u00f3lo\u00a0 se pondr\u00eda en peligro la autoridad, sino incluso dejado indefensos el orden, la moralidad y la justicia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es necesario restablecer el v\u00ednculo perdido, tanto por el socialismo como por el liberalismo, entre la vida p\u00fablica y la privada. Si aquella se corrompe, la vida privada carece de significado y finalidad. Si la vida privada es criminosa, la vida p\u00fablica quedar\u00e1 infectada por un virus destructor.\u00a0 En Europa nos hemos puesto de acuerdo para que la vida p\u00fablica y la privada no sean interdependientes. Se piensa que hay determinados asuntos incorregibles, irremediables, que lleva a no distinguir ya entre humanidad y animalidad, entre cordura y locura, entre virtud y vicio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es preciso superar la concepci\u00f3n que niega la moralidad como tarea hist\u00f3rica, como asunto del hombre colectivo, y que la reduce a las motivaciones morales subjetivas de la persona individual. La moralidad no es un sentimiento personal, ni se puede reducir a ser la norma del comportamiento privado. La vida moral se revela como tarea universal y colectiva. De lo contrario, un \u201cpueblo de diablos\u201d, tendr\u00e1 leyes no menos diab\u00f3licas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Roberto Esteban Duque<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La dimisi\u00f3n del magistrado Enrique L\u00f3pez, por Roberto Esteban Duque El magistrado del Tribunal Constitucional (TC), Enrique L\u00f3pez, presenta hoy su dimisi\u00f3n poco despu\u00e9s de que diera positivo en un control de alcoholemia al que la polic\u00eda le someti\u00f3 al saltarse un sem\u00e1foro en rojo y de ser interceptado por circular con su moto sin &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-dimision-del-magistrado-enrique-lopez-por-roberto-esteban-duque\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa dimisi\u00f3n del magistrado Enrique L\u00f3pez, por Roberto Esteban Duque\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-35877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}