{"id":35958,"date":"2016-06-21T01:08:16","date_gmt":"2016-06-21T06:08:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/solo-soy-la-voz-de-mi-pueblo-por-jose-luis-restan\/"},"modified":"2016-06-21T01:08:16","modified_gmt":"2016-06-21T06:08:16","slug":"solo-soy-la-voz-de-mi-pueblo-por-jose-luis-restan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/solo-soy-la-voz-de-mi-pueblo-por-jose-luis-restan\/","title":{"rendered":"S\u00f3lo soy la voz de mi pueblo, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">S\u00f3lo soy la voz de mi pueblo, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a0Publicamos el pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n al libro \u201cS\u00f3lo soy la voz de mi pueblo\u201d, de Monse\u00f1or Juan Jos\u00e9 Aguirre, obispo de Bangassou, en la Rep\u00fablica Centroafricana, editado por PPC.<\/p>\n<p align=\"justify\">Conoc\u00ed cara a cara a Juan Jos\u00e9 Aguirre hace diez a\u00f1os. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su aparente fragilidad, su desenvoltura, su voz c\u00e1lida y suave, su forma de abrir el coraz\u00f3n y la pasi\u00f3n ardiente con la que hablaba de su pueblo, como si le urgiera hacer la maleta para volver cuanto antes bajo aquel sol y aquella lluvia de Centro\u00e1frica. Yo hab\u00eda escrito un art\u00edculo al hilo de una de sus vibrantes cartas desde Bangassou, publicadas por la revista Mundo Negro, y \u00e9l quiso agradec\u00e9rmelo personalmente. Desde entonces le he entrevistado varias veces en COPE, pero sobre todo, he seguido atentamente las vicisitudes de su historia. Y no tanto por su inter\u00e9s period\u00edstico, que lo tiene y mucho, sino porque a m\u00ed, sencillamente, me hace mucho bien.<\/p>\n<p align=\"justify\">Siempre digo que no me sorprenden demasiado los latigazos del mal, la fea lista de las mediocridades, traiciones, corrupciones y mentiras que suelen componer el puzzle diario de la informaci\u00f3n. A m\u00ed lo que me sorprende es la fe: que la planta aparentemente tierna y fr\u00e1gil de la fe pueda crecer en medio de un pedregal y bajo la ventisca. Y sin embargo la fe \u201csucede\u201d, aparece de nuevo y crece como flor de verdadera humanidad. Creo que esa fue la intuici\u00f3n sencilla que naci\u00f3 en m\u00ed la primera vez que le\u00ed una carta del obispo Aguirre. Por supuesto qued\u00e9 impresionado por su estilo de vida, por su figura de pastor itinerante de aldea en aldea, cruzando r\u00edos y durmiendo bajo las estrellas; por su capacidad de abrazar la vida dolorosa de sus gentes, por su \u00edmpetu de construcci\u00f3n que te deja boquiabierto y te lleva a sonre\u00edr meneando la cabeza.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y es que este hombre no calcula, ni siquiera cuando ha sufrido un infarto. Solo ama y construye cuanto puede, sin descanso pero tambi\u00e9n sin asfixia, como sabiendo que a fin de cuentas las cosas grandes est\u00e1n en manos de Otro que nos quiere hasta el fondo, pero que tiene sus planes y no siempre coinciden con los nuestros. Tambi\u00e9n me impresiona su capacidad de asumir riesgos, de plantarse a pecho descubierto frente a la furia del mal, frente la a la violencia y la opresi\u00f3n, sobre todo cuando se trata de proteger y custodiar la vida de sus pobres. Pero vuelvo a donde empezaba: de todo esto lo que m\u00e1s me sorprendi\u00f3 y me sorprende es la fe, porque es la ra\u00edz de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una vez le entrevist\u00e9 cuando acababa de regresar de un periplo de m\u00e1s de doscientos kil\u00f3metros a trav\u00e9s de la foresta para visitar a una parte de su pueblo especialmente probada, y me coment\u00f3 que le hab\u00edan ofrecido una escolta militar. Pero hab\u00eda rechazado la oferta porque, me dijo, \u201cno puedo moverme entre mi gente con los soldados si quiero comunicarles a Jes\u00fas, un Jes\u00fas que aqu\u00ed, en la cuna, aparece ya crucificado&#8221;. Inmediatamente record\u00e9 otro episodio que me hab\u00eda contado cuando nos vimos en Madrid. Un guerrillero le apunt\u00f3 a la cabeza porque le imped\u00eda entrar a la iglesia en la que estaban refugiadas varias personas. Sinti\u00f3 la muerte aleteando alrededor, pero alguien grit\u00f3 desde un extremo de la calle: &#8220;d\u00e9jale, es un hombre de Dios&#8221;. El guerrillero baj\u00f3 su arma y se alej\u00f3. Aguirre es ciertamente un hombre de Dios, tocado por su Presencia, uno a quien el Resucitado comunica una permanente inquietud. Pero no es esa inquietud tan t\u00edpica de nuestras latitudes secularizadas, esa inquietud que estresa y desazona. La suya es la inquietud del que sabe que nada es suficiente para colmar el coraz\u00f3n, sino Dios; y que cada segundo de la vida cobra color y sabor si est\u00e1 dedicado a comunicar el abrazo que lo hace cercano.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un obispo debe ser un hombre para los dem\u00e1s, y eso s\u00f3lo es posible a la larga si ha sido ganado por Cristo, si vive totalmente de la fe, incluso cuando las circunstancias parecen dibujar un prolongado viernes santo. \u00c9l entiende a la perfecci\u00f3n que ser maestro de la fe es inseparable de ser testigo de la \u00fanica esperanza que no defrauda, y ambas cosas s\u00f3lo se realizan a trav\u00e9s de un amor cuya sobria narraci\u00f3n le deja a uno desconcertado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante la dura etapa en que los bandidos yihadistas de SELEKA invadieron la Rep\u00fablica Centroafricana entreg\u00e1ndose al saqueo, la humillaci\u00f3n y la rapi\u00f1a, Aguirre recorri\u00f3 incansable sus comunidades para mantener encendida la chispa de la esperanza. Tras conseguir retornar a su di\u00f3cesis de Bangassou, su primera urgencia fue retomar personalmente la catequesis de confirmaci\u00f3n de los j\u00f3venes, \u201cpara llevarlos hasta Pentecost\u00e9s\u201d. Al otro lado del tel\u00e9fono yo sent\u00eda c\u00f3mo ten\u00eda presentes en su cabeza y en su coraz\u00f3n los rostros y las situaciones de sus sacerdotes y religiosas, los que hab\u00edan permanecido en su puesto y los que se hab\u00edan visto forzados a pasar la frontera del Congo. Durante esas semanas amargas celebraba la misa en todas las capillas a las que pod\u00eda llegar a pie (el expolio de los autom\u00f3viles, bienes de primera necesidad, le provocaba una especial indignaci\u00f3n), pero nunca dejaba de pronunciar el juicio de la fe sobre lo que est\u00e1 sucediendo: &#8220;est\u00e1n haciendo todo para desanimarnos, pero vamos a echar m\u00e1s carne en el asador, vamos a poner m\u00e1s fuerza, m\u00e1s esperanza, vamos a trabajar m\u00e1s, vamos a reavivar nuestra fe con la fuerza del Esp\u00edritu Santo y de la gracia de Dios, y as\u00ed seremos m\u00e1s fuertes&#8221;.<\/p>\n<p align=\"justify\">El obispo debe caminar al frente de su pueblo no por una cuesti\u00f3n de honor o protocolo sino para abrirle camino, para desbrozar las hierbas salvajes y prevenirle del ataque de las alima\u00f1as. Desde luego Aguirre nunca se ha parapetado tras las estructuras, los escalafones ni cualquier otra seguridad por leg\u00edtima que fuera. Tampoco se ha mantenido c\u00f3modamente resguardado tras un discurso correcto y una administraci\u00f3n eficiente sino que ha sido siempre un testigo, alguien en que palabra y vida coincid\u00edan, uno dispuesto a pagar en primera persona por el propio testimonio que ofrec\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero si, ciertamente, el obispo debe ir delante, tambi\u00e9n debe caminar \u201cdentro\u201d, en medio de su pueblo, como advert\u00eda agudamente el Papa Francisco. Y es algo formidable escuchar a Juan Jos\u00e9 Aguirre hablar de la fe de su gente, de esa fe que recuerda a las columnas de bronce, que les hace sonre\u00edr aun en medio de la desgracia porque saben que la \u00faltima palabra siempre es de Dios, y que por eso, incluso quienes prueban experiencias de muerte saben que existe una raz\u00f3n m\u00e1s poderosa para vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero hay un \u00faltimo aspecto que me parece esencial destacar en Juan Jos\u00e9 Aguirre, y es la capacidad de perdonar. Durante los terribles meses de 2013, cuando los yihadistas atormentaban a la buena gente de Bangassou, le escuch\u00e9 decir p\u00fablicamente cosas tremendas de esos miserables, hasta el punto de temer por su seguridad. Quiero decir que su mirada no era en absoluto ingenua o forzadamente dulce. Analizaba y expresaba con precisi\u00f3n de cirujano la maldad que parec\u00eda campar a sus anchas en su hermosa tierra, y reclamaba la necesaria y terap\u00e9utica intervenci\u00f3n de la Comunidad Internacional para proteger a los indefensos y restablecer el m\u00ednimo orden y seguridad necesarios para la convivencia. Pero cuando los miembros de SELEKA fueron desarmados y conducidos a recibir su castigo, el obispo los acompa\u00f1\u00f3 como escudo protector para que no sufrieran en sus carnes la ira de quienes durante meses fueron sus v\u00edctimas, y lleg\u00f3 hasta abrazar a quien hab\u00eda sido el pat\u00e9tico jefe de esta banda. A su propia gente no le ha resultado f\u00e1cil aceptar el gesto de su obispo, pero tambi\u00e9n en esto, Aguirre sab\u00eda que deb\u00eda caminar delante.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y vuelvo donde empezaba. Nada de esto puede explicarse sin la ra\u00edz de la fe. Una fe que \u00e9l expresaba de un modo conmovedor en la Navidad de 2004, cuando describ\u00eda a su gente como un gran Bel\u00e9n viviente en el que \u00e9l mismo se situaba al fondo, \u201cpastor entre los pastores, sin b\u00e1culo y sin anillo, tierra entre la tierra, bombilla con poca luz para mantener el misterio, acerc\u00e1ndome hacia el Ni\u00f1o para pedirle al o\u00eddo por todos los que est\u00e1n y los que faltan, y susurr\u00e1ndole: gracias por haber venido\u201d. Tambi\u00e9n yo te doy las gracias, Juan Jos\u00e9: gracias por hacer presente a ese Ni\u00f1o (en su cuna, su cruz y su resurrecci\u00f3n) de modo tan vivo, en medio de todos nosotros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fuente: paginasdigital<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo soy la voz de mi pueblo, por Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n \u00a0Publicamos el pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Luis Rest\u00e1n al libro \u201cS\u00f3lo soy la voz de mi pueblo\u201d, de Monse\u00f1or Juan Jos\u00e9 Aguirre, obispo de Bangassou, en la Rep\u00fablica Centroafricana, editado por PPC. Conoc\u00ed cara a cara a Juan Jos\u00e9 Aguirre hace diez a\u00f1os. 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