{"id":35996,"date":"2016-06-21T01:11:17","date_gmt":"2016-06-21T06:11:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-hemos-aprendido-de-aquel-gesto-de-benedicto-xvi-por-ignacio-carbajosa\/"},"modified":"2016-06-21T01:11:17","modified_gmt":"2016-06-21T06:11:17","slug":"que-hemos-aprendido-de-aquel-gesto-de-benedicto-xvi-por-ignacio-carbajosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-hemos-aprendido-de-aquel-gesto-de-benedicto-xvi-por-ignacio-carbajosa\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 hemos aprendido de aquel gesto de Benedicto XVI, por Ignacio Carbajosa"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal; mso-outline-level: 1;\"><b>Qu\u00e9 hemos aprendido de aquel gesto, por <\/b><b>Ignacio Carbajosa, responsable en Espa\u00f1a de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI anunciaba su renuncia. Una decisi\u00f3n que dej\u00f3 con la boca abierta al mundo. \u00bfPor qu\u00e9 tambi\u00e9n los alejados se quedaron tocados por ese gesto? \u00bfQu\u00e9 consecuencias ha tenido para la Iglesia? Cuando se cumple un a\u00f1o, esa decisi\u00f3n sigue sorprendi\u00e9ndonos y mostrando toda su fecundidad<br \/>\nLunes, 11 de febrero de 2013. La noticia corre como la p\u00f3lvora. El Papa Benedicto XVI, delante de un grupo de Cardenales, ha presentado su renuncia: \u00abDespu\u00e9s de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino\u00bb. El mundo se paraliza por un instante. Estamos ante uno de esos acontecimientos que marcan la vida, hasta el punto de que cada uno de nosotros recuerda bien d\u00f3nde estaba y qu\u00e9 hac\u00eda cuando fue alcanzado por aquella noticia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">A un a\u00f1o de aquel hist\u00f3rico momento, \u00bfqu\u00e9 es lo que nos ha quedado? \u00bfQu\u00e9 hemos aprendido de aquel gesto de Benedicto XVI? La primera ense\u00f1anza viene de la lealtad con la que cada uno sorprende la experiencia hecha en aquellos instantes que siguieron a la noticia. \u00abEn ese minuto de silencio estaba todo\u00bb, escrib\u00eda Juli\u00e1n Carr\u00f3n en La Repubblica unos d\u00edas m\u00e1s tarde, \u00abninguna estrategia de comunicaci\u00f3n habr\u00eda podido provocar semejante impacto: nos hall\u00e1bamos ante un hecho tan incre\u00edble como real, que se impon\u00eda con tal evidencia que nos arrastraba a todos, haci\u00e9ndonos levantar la mirada de las cosas habituales. \u00bfQu\u00e9 ha sido capaz de llenar el mundo entero de silencio, de forma repentina?\u00bb. Est\u00e1bamos ante la irrupci\u00f3n, inesperada, del Misterio de Dios en nuestras vidas, esta vez a los ojos del mundo entero. El acontecer de Dios en la persona del testigo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Un nuevo primado.<\/b> El gesto del Papa, que contraven\u00eda los usos y costumbres de los grandes estadistas (eclesi\u00e1sticos incluidos), pon\u00eda a los ojos de todos un nuevo factor. Un factor con el que, de hecho, no contamos habitualmente, encerrados en nuestros sesudos an\u00e1lisis y preocupados por no perder ning\u00fan dato. En realidad el Papa afirmaba el factor por antonomasia, aquel sin el cual la vida carece de finalidad: el Misterio de Dios que nos ha creado, que nos sostiene y que ha desvelado su rostro bueno en Jesucristo.\n<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">Y aquel factor nuevo, \u00abla piedra que desecharon los arquitectos y que ahora se ha convertido en piedra angular\u00bb (cf. Sal 118,22), entraba en el mundo por medio de un gesto de inaudita libertad. Que obliga a detenerse y levantar la mirada. \u00abLleno de asombro\u00bb, segu\u00eda diciendo Carr\u00f3n en el art\u00edculo citado, \u00abme he visto entonces obligado a desplazar mi mirada a lo que lo hac\u00eda posible: \u00bfqui\u00e9n eres T\u00fa, que fascinas a un hombre hasta hacerle tan libre que suscita en nosotros el deseo de esa misma libertad?\u00bb. El Esp\u00edritu de Cristo resucitado que gobierna el mundo no se puede ver. Pero se ve la libertad que genera, por la que podemos reconocerle: \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or hay libertad\u00bb, nos ense\u00f1\u00f3 san Pablo (1 Cor 3,17). Es esta libertad uno de los signos inconfundibles de su Presencia, en los que el coraz\u00f3n moral capta el signo de la Presencia de su Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Admiraci\u00f3n.<\/b> Pedro J. Ram\u00edrez, entonces director del peri\u00f3dico El Mundo, uno de los editorialistas m\u00e1s importantes de Espa\u00f1a, dec\u00eda en aquellas fechas a sus lectores: \u00abLlevo varios d\u00edas pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 la renuncia del Papa me est\u00e1 produciendo una desaz\u00f3n creciente, si no soy cat\u00f3lico practicante y en materia de creencias mi esp\u00edritu cr\u00edtico se impone casi siempre al legado confortable de una educaci\u00f3n religiosa pac\u00edfica. S\u00ed, ha sido un notici\u00f3n, pero despu\u00e9s de haber vivido tantos en primera l\u00ednea, \u00bfa qu\u00e9 viene que me sienta mucho m\u00e1s concernido por ese paso atr\u00e1s del jefe de la Iglesia que por la elecci\u00f3n y reelecci\u00f3n de Obama, por los esc\u00e1ndalos pol\u00edticos (\u2026) o por la propia situaci\u00f3n econ\u00f3mica que nos mantiene a todos contra las cuerdas? (\u2026) Poco a poco se abr\u00eda paso la admiraci\u00f3n ante un acto de lucidez y sentido de los propios l\u00edmites sin ning\u00fan precedente homologable en la historia de la Iglesia\u00bb.\n<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">La renuncia de Benedicto contiene adem\u00e1s otra ense\u00f1anza tal vez menos inmediata, aunque no menos importante. Aunque exist\u00eda un precedente lejano, la renuncia del Papa indicaba una modalidad de ejercicio del primado que abr\u00eda a una nueva forma de relaci\u00f3n ecum\u00e9nica. En efecto, las Iglesias de la Ortodoxia siempre han mirado con recelo la figura de un obispo de Roma constituido en una especie de monarca, en una posici\u00f3n jer\u00e1rquica por encima del resto de los obispos. Y es cierto que las formas con las que se ha ejercido este ministerio en los \u00faltimos siglos (en los que los ataques a la Iglesia han hecho crecer la unidad en torno a la figura del Papa, la devoci\u00f3n a \u00e9l y la necesidad de un principio fuerte de autoridad) han podido crear esa impresi\u00f3n, representando una dificultad m\u00e1s para la unidad con los ortodoxos, dispuestos a reconocer al obispo de Roma una cierta primac\u00eda, aunque solo fuera la del Primus Inter Pares (el primero entre iguales). Ya el Papa Juan Pablo II pidi\u00f3 en su Enc\u00edclica Ut unum sint que se estudiaran nuevas formas de ejercicio del ministerio petrino, consciente de este problema ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>La unidad deseada.<\/b> El gesto de renuncia de Benedicto XVI conten\u00eda tambi\u00e9n un mensaje para la Ortodoxia y para toda la Iglesia universal: a diferencia del don espiritual transmitido por el sacramento del orden (recibido en su plenitud en el episcopado), los dones recibidos con el primado no se hacen algo propio de la persona privada. Se otorgan a la persona concreta s\u00f3lo en su relaci\u00f3n con la Iglesia universal. El primado no es un sacramento (que colocar\u00eda a la persona del Papa sacramentalmente por encima del resto de los obispos) sino una misi\u00f3n para con la Iglesia universal. En este sentido, el gesto de Benedicto nos muestra que, como el resto de los obispos, el Papa puede renunciar a su servicio cuando las circunstancias lo hacen necesario.<br \/>\nSi el magisterio del Papa Ratzinger se hab\u00eda presentado expl\u00edcitamente como un servicio a la Palabra de Dios (pensemos en c\u00f3mo la Escritura ha permeado todas sus catequesis, discursos y documentos), saliendo al encuentro de las reticencias de las confesiones protestantes que acusan al ministerio petrino de situarse por encima del Evangelio, su \u00faltimo gesto representaba una mano tendida a los ortodoxos, en aras de la deseada unidad.\n<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">Esta intenci\u00f3n \u00faltima no pas\u00f3 desapercibida para el sucesor de Benedicto. En efecto, Francisco, en el balc\u00f3n de la Plaza de San Pedro, con palabras que resultaron especialmente significativas, se present\u00f3 como el \u00abobispo de Roma\u00bb, obispo de una Iglesia que \u00abpreside en la caridad a todas las Iglesias\u00bb. M\u00e1s tarde, en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii Gaudium, afirma: \u00abno creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problem\u00e1ticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable \u201cdescentralizaci\u00f3n\u201d\u00bb (n\u00ba 16).<\/p>\n<p align=\"justify\"><b>El Misterio que llama.<\/b> Se entiende entonces mejor lo que Juli\u00e1n Carr\u00f3n nos dec\u00eda hace ahora un a\u00f1o: \u00abLa libertad del Papa no es lo \u00fanico que grita la presencia de Cristo. Tambi\u00e9n lo hace su capacidad de leer la realidad y de percibir los signos de los tiempos\u00bb (La Repubblica). La del Papa es una raz\u00f3n dilatada por la convivencia con el acontecimiento de Cristo.<br \/>\nEl gesto de libertad y de lectura de la realidad del Papa, como los gestos de los profetas de Israel, se ofrece a la interpretaci\u00f3n de los hombres. Es el modo con el que el Misterio de Dios nos llama, sin forzar nuestra libertad. Como lo fue para el disc\u00edpulo Juan, que aquella ma\u00f1ana, ante una pesca excepcional y el rostro borroso de aquel hombre en la orilla, grit\u00f3: \u00ab\u00a1Es el Se\u00f1or!\u00bb (cf. Jn 21,7). En la medida en que cada uno de nosotros cedi\u00f3 a la imponencia del gesto de Benedicto, y pronunci\u00f3, de un modo u otro, el nombre del Se\u00f1or, vio crecer su certeza. S\u00f3lo quien hizo experiencia en aquellos d\u00edas hist\u00f3ricos \u00abpuede encontrar esa certeza que nos haga verdaderamente libres de los miedos que nos atenazan\u00bb (Carr\u00f3n en el art\u00edculo de La Repubblica).\n<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; text-align: justify; line-height: normal;\">Es esa certeza en la Presencia del Misterio de Dios que gobierna la historia, que el gesto del Papa nos puso delante, la que nos permite entender la novedad que el Papa Francisco representa, superando el apego a nuestras im\u00e1genes. Nos dice el evangelista Marcos que los disc\u00edpulos, un d\u00eda despu\u00e9s de aquel milagro en el que Jes\u00fas dio de comer a cinco mil hombres, volvieron a sentir miedo porque \u00abno hab\u00edan comprendido lo de los panes porque eran torpes para entender\u00bb (Mc 6,52).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\">FUENTE:http:\/\/www.revistahuellas.org\/default.asp?id=266&amp;id2=168&amp;id_n=5880<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 hemos aprendido de aquel gesto, por Ignacio Carbajosa, responsable en Espa\u00f1a de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI anunciaba su renuncia. 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