{"id":35999,"date":"2016-06-21T01:11:30","date_gmt":"2016-06-21T06:11:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/liturgia-diaria-en-el-atardecer-materno-por-jose-moreno-losada\/"},"modified":"2016-06-21T01:11:30","modified_gmt":"2016-06-21T06:11:30","slug":"liturgia-diaria-en-el-atardecer-materno-por-jose-moreno-losada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/liturgia-diaria-en-el-atardecer-materno-por-jose-moreno-losada\/","title":{"rendered":"Liturgia diaria en el atardecer materno, por Jos\u00e9 Moreno Losada"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Liturgia diaria en el atardecer materno, por Jos\u00e9 Moreno Losada<\/p>\n<p align=\"right\">\u201cGracias porque, al fin del d\u00eda, podemos \u00a0agradecerte<\/p>\n<p align=\"right\"> los m\u00e9ritos de tu muerte y el pan de la eucarist\u00eda\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta\u00a0 noche recuerdo c\u00f3mo cientos e, incluso, miles de noches he rezado con este himno en el seminario \u2013primero en comunidad y, despu\u00e9s, en solitario-. Rezar completas para acabar el d\u00eda en manos de Dios, comenzar con el examen de conciencia del d\u00eda para pedir perd\u00f3n y agradecer; despu\u00e9s el himno, los salmos, el c\u00e1ntico de Sime\u00f3n, la oraci\u00f3n final y, no pod\u00eda faltar, el canto a la Virgen Mar\u00eda acabando con ese toque de ternura femenina. Rutina\u00a0 necesaria y entra\u00f1able de lo diario.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora llevo a\u00f1os en que ese momento de completas lo uno internamente al quehacer de cada noche en casa con mi madre; con ella cierro el d\u00eda y entro en el descanso. Lo hago como un ritual estructurado donde cada una de sus partes va abriendo a la siguiente y condensando una oraci\u00f3n que acaba arropando el cuerpo de mi madre y apagando la luz con esa estrofa aprendida de ella incluso en los momentos de dolor: \u201csiempre como hoy, y mejor cuando Dios quiera\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cada d\u00eda llego a casa un poco m\u00e1s tarde de la marcha de Milagros -que la cuida unas horas por la tarde-. Ella espera en silencio paciente, acompa\u00f1ada por alg\u00fan programa de televisi\u00f3n que le habla para que no le duela la soledad, as\u00ed como la luz encendida y el calor que desprende bajo la camilla el termostato de aceite de un modo continuo y suave. El rito de entrada siempre le sabe a susto y exclamaci\u00f3n, aunque yo desde que abro la puerta ya grito expresando que \u201cya estoy aqu\u00ed\u201d y preguntando que si hay alguien dentro, como si no supiera que ella est\u00e1 all\u00ed&#8230; Es como el saludo que abre el rito de entrada, acerc\u00e1ndome y d\u00e1ndole un beso. Despu\u00e9s, caricia de cercan\u00eda como genuflexi\u00f3n de respeto y admiraci\u00f3n ante el sagrario de la vida;\u00a0 la puesta al d\u00eda, como examen de conciencia, para hacerla part\u00edcipe de lo que vivo en la calle y, sobre todo, con aquello que pueda tener que ver con ella. Le alegra que haya visto a alguien del pueblo, que le traiga alguna an\u00e9cdota de alg\u00fan compa\u00f1ero que ella conoce, que le cuente alguna reuni\u00f3n o comida que haya tenido fuera, el frio que hace o el dulce que me han dado para ella. En ese momento, si alguien ha venido a verla cuando yo he estado fuera, o si han llamado por tel\u00e9fono en el momento que ha estado sola, con gemidos me mira fijamente hasta que acierto, miro la\u00a0 llamada o\u00a0 le digo la persona que ha podido estar con ella.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tras esos momentos de entrada, ella tranquila se silencia y yo, tras adecuar mi vestimenta al hogar y el descanso, me siento junto a ella y entro en su silencio; es momento de silencio habitado como el de Dios, de acogida de una presencia que se dice sin palabras pero que se siente como compa\u00f1\u00eda iluminada, en un conexi\u00f3n que hace trascendencia la serenidad del encuentro y de la mirada tranquila. Es un momento divino, me descansa y descarga la tarea, de las tensiones, de los sinsabores, a la vez que me ayuda a saborear lo peque\u00f1o, sencillo, cercano y sereno de lo gratuito y oculto. Se me revela el Dios de Tabor y no me canso de estar ah\u00ed, sintiendo el deseo de permanecer sin m\u00e1s; se lo expreso con casi un diario: \u201c\u00a1Qu\u00e9 bien estamos aqu\u00ed tranquilitos los dos, madre! \u00bfVerdad?\u201d. Ella asiente abriendo los ojos y entornando la mirada para llegar hasta m\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">Despu\u00e9s, elegir el contenido de su cena, que lleva poca variedad aparente: sopas de maicena o pur\u00e9 de frutas con leche y galletas. Cada d\u00eda trato de que sean distintas y novedosas, y pruebo cada sabor para gloriarme de hacer lo que nunca pens\u00e9 que llegar\u00edan a elaborar mis propias manos. Poco a poco, se trata de establecer esa complicidad que posibilita que la cuchara mediana vaya ayudando a que ella abra su boca y acepte la comida, con su sabor y su novedad, pues cada d\u00eda me sale distinta. Mientras come, la conversaci\u00f3n es de \u00e1nimo y aprobaci\u00f3n a cada esfuerzo que hace por comerlo bien y por beber el l\u00edquido espesado, as\u00ed como de recuerdos de la vida, de la familia, de los sitios, los amigos\u2026 casi siempre para terminar en alguna risa, en especial, cuando le digo que \u201cle est\u00e1 tocando el gordo\u201d; yo soy el m\u00e1s gordo -siempre lo he sido- de los tres hermanos de mi familia.<\/p>\n<p align=\"justify\">El ritual continua con el c\u00e1ntico en el rechinar \u00a0de las ruedas de la silla que ayuda a transitar del sill\u00f3n a la cama, y que me recuerda cada noche al \u201cahora Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz\u2026\u201d; depositada sobre la silla, abre los ojos para sentir que la llevo y la conduzco, a la vez que se mira en el espejo frontal del pasillo, tomando conciencia de su proceso de marcha y partida en el silencio del cuerpo que va callando poco a poco en sus movimientos y expresiones. Despojamiento de sus vestiduras y reposo agradecido en su cama para, tras la limpieza oportuna, adentrarse en la noche con el deseo del descanso en una tranquilidad divina. Arroparla, acariciarla, decirle algo entra\u00f1able y besarla con intensidad como si fuera responsorio, oraci\u00f3n y la bendici\u00f3n final que completa y se abre al canto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy terminaba dici\u00e9ndole de broma: \u201c\u00a1madre m\u00eda, lo que tengo encima\u2026! Y la gente dici\u00e9ndome \u00a1qu\u00e9 bien Pepe con tu madre!\u00a0 Y los paisanos, de Villagarc\u00eda de la Torre, dicen que la Virgen de los Dolores es la que te tiene aqu\u00ed para m\u00ed\u2026, pero yo les digo, madre, que soy yo el que tiene aqu\u00ed a la Virgen de los Dolores contigo\u2026\u201d.\u00a0 Ella abre los ojos de un modo especial, me mira fijamente y se r\u00ede con ganas. En ese momento apago la luz, me retiro\u2026 y oro al Padre que ve en lo escondido, y le doy gracias por poder completar de esta manera tan humana, materna, tierna y filial la jornada\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\">Y, sin quererlo, viene a m\u00ed el eco de aquella canci\u00f3n final cantada de forma tan sentida en nuestra adolescencia y juventud en el seminario antes de retirarnos a nuestras camarillas: \u201cMadre, una flor, una flor con espinas que es bella\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz<\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Liturgia diaria en el atardecer materno, por Jos\u00e9 Moreno Losada \u201cGracias porque, al fin del d\u00eda, podemos \u00a0agradecerte los m\u00e9ritos de tu muerte y el pan de la eucarist\u00eda\u2026\u201d Esta\u00a0 noche recuerdo c\u00f3mo cientos e, incluso, miles de noches he rezado con este himno en el seminario \u2013primero en comunidad y, despu\u00e9s, en solitario-. 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