{"id":3601,"date":"2015-12-01T01:18:04","date_gmt":"2015-12-01T06:18:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-compasion\/"},"modified":"2015-12-01T01:18:04","modified_gmt":"2015-12-01T06:18:04","slug":"el-cristiano-y-la-compasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-compasion\/","title":{"rendered":"El cristiano y la compasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por H. Nouwen, D. McNeill y D. Morrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La compasi\u00f3n revela una de las facetas m\u00e1s misteriosas de la persona de Dios<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p class=\"MsoNormal\">Por lo general la palabra compasi\u00f3n provoca en nosotros reacciones positivas. Nos gusta pensar que somos personas compasivas, orientadas hacia todo lo bueno, tierno y comprensivo. Tomamos por sentado que la compasi\u00f3n es una respuesta natural del ser humano ante el sufrimiento de otros. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda capaz, despu\u00e9s de todo, de cerrar su coraz\u00f3n ante un anciano que pasa penurias econ\u00f3micas, un ni\u00f1o que padece hambre, un soldado discapacitado o una ni\u00f1a aterrada por el miedo? Pareciera casi imposible refutar que la compasi\u00f3n no es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s loables de la humanidad.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">No obstante, ser humano y sentir compasi\u00f3n no es, de ninguna manera, lo mismo. Si en verdad los hombres sienten con tanta facilidad compasi\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 el mundo agoniza bajo conflictos, guerras, odio y opresi\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 vemos, alrededor de nosotros, a tantas personas que padecen hambre, fr\u00edo, pobreza y desnudez?<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">Sufrir con<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Estas preguntas nos obligan a revisar nuestra definici\u00f3n de compasi\u00f3n. La palabra deriva de los t\u00e9rminos, en lat\u00edn, pati y cum, que unidos significan \u00absufrir con\u00bb. La compasi\u00f3n nos pide que vayamos a los lugares donde existe dolor, que entremos a los espacios donde se sufre, para participar de la sensaci\u00f3n de quebranto, temor, confusi\u00f3n y agon\u00eda de otro. Nos llama a llorar con los que han quedado olvidados, a padecer con aquellos que sufren soledad, a agonizar por los que han perdido la esperanza. En \u00faltima instancia, la compasi\u00f3n significa la disposici\u00f3n de sumergirse en pleno en la condici\u00f3n humana, lo que representa mucho m\u00e1s que simplemente ser amable o bueno.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">No resulta dif\u00edcil entender por qu\u00e9, entonces, el llamado a la compasi\u00f3n muchas veces provoca resistencia en nosotros. \u00abEl identificarse con el sufrimiento de otros no es m\u00e1s que una autoflagelaci\u00f3n\u00bb, argumentamos. \u00abDelata un morboso inter\u00e9s en el dolor, y eso no es m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n de una tendencia enfermiza\u00bb.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">Abrazar la \u00abanormalidad\u00bb<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Es importante que reconozcamos esta resistencia al dolor y que confesemos que no deseamos el sufrimiento o que no nos atrae. Al contrario, lo queremos evitar a toda costa. Podemos afirmar, entonces, que la compasi\u00f3n no es una respuesta natural en el ser humano. Somos \u00abevasores\u00bb del sufrimiento. Consideramos como anormales a las personas que se sienten atra\u00eddas por \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La compasi\u00f3n no es nuestra meta principal en la vida. M\u00e1s bien estamos interesados en asegurarnos un buen pasar, en avanzar, en alcanzar la distinci\u00f3n en lo nuestro. Somos un pueblo orientado hacia la competencia con nuestros pares, y el mejor consejo que podemos darle a los que nos acompa\u00f1an en este proceso es que tratemos, por el camino, de herirnos lo menos posible los unos a los otros. Nuestro ideal es alcanzar la m\u00e1xima satisfacci\u00f3n personal sin causarle demasiados problemas a los que nos rodean.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La meta que propone Cristo, sin embargo, es otra: \u00absean compasivos como su Padre es compasivo\u00bb (Lc 6.36 &#8211; NVI). La compasi\u00f3n, correctamente entendida, es la puerta por la que accedemos a la expresi\u00f3n m\u00e1s plena de nuestra humanidad.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">Dios compasivo<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Nuestra mejor visi\u00f3n de la compasi\u00f3n nos la ofrece Dios mismo. Dios es, sobre todas las cosas, un Dios compasivo. Es decir, \u00e9l ha escogido ser \u00abDios con nosotros\u00bb. Dios ha elegido compartir con nosotros nuestro dolor y nuestra angustia. No ha llegado primordialmente para resolver nuestras dificultades para traer la salida a nuestra confusi\u00f3n o para darle respuesta a las muchas preguntas que nos asaltan. Es posible que \u00e9l intervenga a favor nuestro, pero en primer lugar se ha comprometido con mostrarse solidario, con entender nuestro sufrimiento. Esto es, en esencia, lo que significa ser compasivo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La manifestaci\u00f3n m\u00e1s visible de la compasi\u00f3n de Dios es la persona de Cristo. Los evangelios revelan, una y otra vez, que la compasi\u00f3n fue el motor de su ministerio (Mt 9.36; 14.14; Mr 8.2; Mt 9.27; Mr 1.41; Lc 7.13). El t\u00e9rmino \u00abfue movido a compasi\u00f3n\u00bb, en griego, es splangchnizomai. La palabra splangchzma se refiere a las entra\u00f1as del cuerpo. Quiere decir que cuando Cristo sent\u00eda compasi\u00f3n, experimentaba algo misterioso, muy profundo en la regi\u00f3n de sus entra\u00f1as. Cuando Jes\u00fas era movido a la compasi\u00f3n, la misma fuente de vida temblaba, el fundamento de todo amor explotaba, el abismo de la inmensa, inagotable e ilimitada ternura de Dios se revelaba.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">Cristo con nosotros<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las acciones resultantes de esta compasi\u00f3n traen sanidad. No obstante, Cristo no ten\u00eda en su ministerio el objetivo principal de sanar, liberar o restaurar, sino que su prioridad era compartir el dolor de los que agonizaban. El misterio del amor de Dios no consiste en que quita nuestros dolores, sino en que posee el profundo deseo de hacerse part\u00edcipe de ellos. La compasi\u00f3n es la que, precisamente, asegura que las sanidades y las liberaciones alcancen el coraz\u00f3n, pues sin ella los corazones permanecer\u00e1n en tinieblas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Podemos entender, entonces, por qu\u00e9 el esp\u00edritu de competencia que caracteriza a nuestra humanidad es el que m\u00e1s entorpece la posibilidad de vivir con compasi\u00f3n. La competencia nos empuja a separarnos del mont\u00f3n, a buscar la forma de distinguirnos, de recibir honra y reconocimiento. Buscamos, con desesperaci\u00f3n, encontrar esos elementos que nos permiten brillar por encima de nuestros pares. Ser compasivo significa estar dispuestos a dejar a un lado nuestros t\u00edtulos, nuestros logros y nuestras pertenencias. Significa la disposici\u00f3n de transitar el mismo camino de Cristo \u00abel cual, aunque exist\u00eda en forma de Dios, no consider\u00f3 el ser igual a Dios como algo a qu\u00e9 aferrarse,&#160; sino que Se despoj\u00f3 a s\u00ed mismo tomando forma de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres. Y hall\u00e1ndose en forma de hombre, se humill\u00f3 El mismo, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz\u00bb (Fil 2.6\u20138).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">Camino descendente<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">En este peregrinaje encontramos la contradicci\u00f3n m\u00e1s grande con el concepto popular de lo que significa ser compasivo. En los d\u00edas de Jes\u00fas, al igual que en nuestros tiempos, nos topamos con un intenso deseo en las personas por encontrar algo inusual, anormal y espectacular que nos rescate de nuestra miseria y nos traslade a un lugar seguro, donde el mundo ya no nos amenace ni contamine. No obstante, la Carta a los Filipenses revela con claridad que Cristo no extendi\u00f3 su brazo, desde el cielo, para sacarnos de la esclavitud y la miseria. M\u00e1s bien, escogi\u00f3 convertirse en esclavo con nosotros y exponerse a todas las miserias que tal condici\u00f3n implicaba.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La compasi\u00f3n de Cristo, entonces, no se caracteriza por un movimiento hacia arriba, sino por uno hacia abajo. Su vida y misi\u00f3n se basan en la disposici\u00f3n de aceptar nuestra incapacidad de resolver nuestros problemas, revelando en esta incapacidad el infinito amor de Dios. Est\u00e1 dispuesto a ir a los lugares donde el sufrimiento es m\u00e1s intenso, para construir all\u00ed su morada. <\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"\"><b style=\"\">La mejor cara de Dios<\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La disposici\u00f3n de Cristo a convertirse en siervo no es una excepci\u00f3n a su condici\u00f3n divina. Su vaciamiento y humillaci\u00f3n no son pasos que lo alejan de su verdadera naturaleza. El vestirse de humanidad y morir en la cruz no representa una moment\u00e1nea interrupci\u00f3n de su existencia divina. M\u00e1s bien, en el Cristo vaciado de privilegios y humillado nos encontramos cara a cara con Dios, tal como verdaderamente es. El camino recorrido revela, en toda su intensidad, el precio que Dios est\u00e1 dispuesto a pagar por relacionarse \u00edntimamente con nosotros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&#160;<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Cuando nuestros mejores esfuerzos por ayudar a los necesitados fracasan, la gran tentaci\u00f3n es alejarnos para no dejarnos envolver por un manto de cinismo y amargura. La definici\u00f3n m\u00e1s radical del servicio, sin embargo, nos desaf\u00eda a revelar, mientras contin\u00faan nuestros esfuerzos por ayudar a los pobres, a los hambrientos, a los enfermos y a los olvidados, la tierna presencia de un Dios&#160; compasivo entre nosotros, en medio de un mundo quebrado.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Se adapt\u00f3 de Compasi\u00f3n. Reflexi\u00f3n sobre la vida cristiana. Autores: D.P. McNeil, D. A. Morrison y H. M. Nouwen. Editorial: SAL TERRAE, 1985. Todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por H. Nouwen, D. McNeill y D. Morrison La compasi\u00f3n revela una de las facetas m\u00e1s misteriosas de la persona de Dios Por lo general la palabra compasi\u00f3n provoca en nosotros reacciones positivas. Nos gusta pensar que somos personas compasivas, orientadas hacia todo lo bueno, tierno y comprensivo. 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